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Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 57

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  3. Capítulo 57 - 57 Rose y Lucifer
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57: Rose y Lucifer 57: Rose y Lucifer Cuando ambos regresaron a la cabaña, Ashton y Disha aún se reían.

Fue así hasta que Disha le informó de que Ashton estaba prácticamente jodido.

—Puede que no haya sido culpa tuya, pero creo que es mejor que no vuelvas a visitar a los mercaderes —dijo Disha con suma seriedad—.

Los mercaderes son muy vengativos y, de todas formas, no creo que nadie quiera venderte nada después de lo que ha pasado.

—¡¿Espera, qué?!

¿Ninguno?

¿Pero por qué?

A Ashton le habría parecido justo que la tienda que visitaron se negara a venderle cosas.

Pero la idea de que todo el mercado fuera a boicotearlo le pareció de lo más excesiva y absurda.

—Has arruinado el negocio de un hombre.

¿De verdad crees que alguien más intentaría acogerte y se arriesgaría a correr la misma suerte?

—se encogió de hombros Disha—.

Es lo que hay, chico.

Por mucho que Ashton estuviera cabreado, le daba igual.

De todos modos, esos idiotas no tenían nada que valiera la pena comprar.

Así que el hecho de que no le vendieran nada no debía ser un problema.

Pero aún existía el inconveniente de no tener un equipo adecuado.

—¿Hay alguna otra forma de que pueda comprar equipo?

—La hay.

Pero no te recomiendo que lo hagas.

Al menos, no por ahora.

—Disha negó con la cabeza y siguió caminando hacia la cabaña—.

Por ahora, deberías centrarte en la Academia.

Estoy segura de que, cuando sea el momento adecuado, te enterarás.

—¿Por qué tanto secretismo?

No tendré que vender mis órganos ni nada por el estilo, ¿verdad?

—bromeó Ashton, pero Disha no sonrió.

—Mmm…, podría decirse que perder las extremidades y la vida es algo común si decides seguir ese camino —dijo Disha antes de mirar el cielo azul—.

La vida que has tenido hasta ahora ha sido muy protegida, Ashton.

Hay cosas que te harán cuestionarte todo lo que ha estado ocurriendo durante el último siglo.

Cosas sobre las que nadie tiene control alguno.

Ashton estaba un poco…

desconcertado por los acertijos de Disha.

Le parecía que, o bien Disha intentaba disuadirlo de cometer alguna imprudencia, o bien quería decirle algo de verdad, pero por alguna razón no podía.

—De cualquier modo, deberíamos volver a entrar.

Quizá la señora pueda ayudarte con lo del equipo.

***
—No.

Esa fue la respuesta que La Maestra le dio a Ashton.

Disha tenía la esperanza de que la señora lo ayudara; después de todo, cuanto más fuerte se hiciera Ashton, más rápido podría ella cumplir su sueño y su venganza.

Pero parecía que la señora no era de la misma opinión.

Sobre todo por su expresión estoica.

Estaba de un humor relativamente bueno cuando se marcharon por la mañana, así que algo debía de haber pasado mientras estaban fuera.

Algo muy problemático…

—Entiendo —respondió Ashton con la máxima sinceridad antes de marcharse.

Ashton también se percató de lo mismo y decidió largarse de allí antes de verse envuelto en el lío.

No sabía lo que había pasado, ni le importaba.

«Mientras no esté muerta, por mí, bien».

Sin embargo, había algo en su interior que no quería que otra persona le causara demasiados problemas.

Esta emoción no existía porque Ashton hubiera desarrollado de repente sentimientos por ella, ni mucho menos.

Pensaba así porque no podía sentir satisfacción por el mal humor de La Maestra, sabiendo que no era obra suya.

Quería ser el único que pudiera hacerle la vida imposible.

Hasta el punto de que ella le suplicara que la matara.

Ese era su plan…

arrebatarle todo lo que tenía y torturarla hasta que perdiera la puta cabeza.

Pero sabía que no era más que una fantasía suya…

por ahora.

«Primero…, necesito volverme más fuerte.

Lo bastante fuerte como para acabar con La Maestra yo solo.

¡Pero, maldita sea!

Necesito equipo».

Ashton nunca había sabido lo que se sentía al tener dinero y no poder gastarlo de forma útil.

Bueno, pues ahora lo sabía.

Estaba prácticamente «forrado» y, sin embargo, no tenía nada en qué gastarlo.

Entró en su habitación pensando en los siguientes pasos de su plan.

Fue entonces cuando vio a alguien más dentro.

Los ojos de Ashton no podían ver quién era, pero su habilidad de percepción le hormigueaba como una loca.

Al no ver otra opción, Ashton decidió agudizar aún más sus órganos sensorios transformándose parcialmente en hombre lobo.

[Tus sentidos se han agudizado un poco.

Es bueno saber que no has estado malgastando tus habilidades mientras no estaba].

La voz de Lucifer resonó en la cabeza de Ashton.

Y, bueno, Ashton no sabía si alegrarse o preocuparse de que estuviera allí.

«Lucifer, ¿dónde estás?»
[¿Qué quieres decir con que dónde estoy?

¿Crees que si bajara a la Tierra serías capaz de percibirme?

Creía que tu inteligencia había aumentado, pero sigues siendo un imbécil].

«…».

Ese cabrón siempre lo estaba llamando imbécil.

Daba igual el contexto de la conversación, siempre acababa con Lucifer llamándolo imbécil.

[Mmm…, veo que has conseguido unas cuantas habilidades.

A lo mejor no eres tan imbécil, después de todo].

«¿Por qué estás aquí?

Si lo único que querías era llamarme imbécil, pues gracias.

El mensaje ha sido recibido alto y claro».

[Ay…, a veces se me olvida que solo eres un crío.

Rose, ¿te importaría hacer los honores?].

En cuanto Lucifer pronunció esas palabras, una mujer apareció justo delante de Ashton.

Estaba demasiado cerca de él, hasta el punto de ser incómodo.

Por no hablar de que su ropa negra y raída dejaba poco a la imaginación de un adolescente.

—Vamos, Lucifer, dale un respiro al chaval.

—La voz de la mujer era tan seductora como su aspecto.

Rose, pues así se llamaba, era una vampiro y estaba usando su encanto para nublarle la mente a Ashton.

Sin embargo, a Ashton solo le bastó un instante para salir del trance de su encanto.

—Este chico es bueno…

—De repente, la voz de Rose se tornó seria—.

Ser capaz de librarse de mi encanto a una edad tan temprana, cuando la gente no puede dejar de obsesionarse con la intimidad…

Impresionante.

[Sé elegirlos bien].

—¿Qué demonios está pasando aquí?

—le preguntó Ashton a Lucifer, y lo único que oyó fueron sus risitas.

[He oído que querías equipo.

Así que he pensado en pedir un par de favores.

Entonces, ¿estás listo para irnos?].

—¿Irnos adónde?

—Al mercado negro, por supuesto —respondió Rose y rápidamente se lo llevó a rastras.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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