Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 76
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76: Orientación (1) 76: Orientación (1) La Academia no consistía en un solo edificio.
Más bien, era un conjunto de una docena de edificios.
Cada uno de ellos tenía su propio propósito especial, pero a los de primer año solo se les permitía acceder a siete de ellos.
El primero era el hostal en el que se alojaban.
El segundo era el edificio educativo en el que tendrían lugar la mayoría de sus cursos teóricos.
El siguiente era la arena de combate, el mismo edificio donde se había celebrado el examen.
Generalmente lo usaban los de segundo y tercer año, pero los de primero tenían libertad para usarlo durante las clases de entrenamiento de combate.
El cuarto edificio era la armería.
Aquí los estudiantes podían comprar o vender equipo a y desde cualquier reino del continente antes conocido como Asia.
Aunque tendrían que pagar una cierta cantidad de impuestos dependiendo de la rareza del equipo comprado o vendido y también del reino con el que se realizara la transacción.
Además, como esta transacción podía rastrearse fácilmente, no mucha gente prefería usar la armería y en su lugar utilizaba los servicios del mercado negro.
El quinto edificio era más bien un supermercado.
Los estudiantes podían comprar allí cualquier cosa que quisieran.
Desde comida hasta muebles y pociones.
El sexto edificio al que tenían acceso era la biblioteca.
Ya sabes, para asegurarse de que los estudiantes tuvieran suficiente material para aprender y crecer.
Y por último, pero no por ello menos importante, estaba el edificio administrativo.
Aunque el edificio recibía su nombre y se utilizaba para los fines administrativos de la Academia, también alojaba a todo su personal y, por lo tanto, era con diferencia el edificio más grande de toda la Academia.
Aunque Ashton no tuvo la oportunidad de visitar el interior del edificio administrativo, Rose se apresuró a darle una descripción.
Pero no necesitó decir mucho más aparte del hecho de que el edificio administrativo era una culminación de todos los demás edificios.
En otras palabras, a diferencia de los estudiantes, el personal no necesitaba visitar diferentes edificios para realizar diferentes tareas.
Podían hacerlo todo bajo un mismo techo.
Ashton no estaba seguro de por qué le contaba todo aquello, pero pensó que podría serle útil en algún momento.
Después de contarle todo eso, Rose decidió dar por terminada la noche y regresó a su habitación.
—Supongo que la directora tiene un gusto peculiar para elegir profesores…, igual que a los estudiantes —murmuró Ashton para sí antes de irse a dormir también—.
Me pregunto si también sabrá el secreto de Rose.
Sinceramente, no me sorprendería que así fuera.
Sin embargo, en cuanto su cabeza tocó la almohada más suave que había sentido jamás, alguien llamó a su puerta.
Ashton estuvo tentado de ignorar los golpes e irse a dormir, pero aun así fue a abrir la puerta.
Pero fuera no había nadie.
Ashton se alarmó y activó rápidamente su habilidad de percepción.
Aun así, no pudo sentir a nadie.
—Qué raro…
Juro que oí a alguien llamar a la puerta.
—Ashton miró por última vez el pasillo vacío y oscuro antes de darse la vuelta.
Fue entonces cuando vio una nota bajo su pie.
Intrigado por lo que era, la recogió con cuidado después de usar su habilidad de detección.
Simplemente quería asegurarse de que el papel no estuviera preparado para explotar ni nada por el estilo.
Había algo escrito en él…
con sangre.
«Bienvenido a la Academia, el lugar donde serás quebrantado.
Con amor, tu fin».
Ashton se quedó allí de pie con el papel en las manos.
Un momento después, estaba temblando.
Si alguien lo hubiera visto, habría pensado que temblaba de rabia o de miedo.
Cuando en realidad, se esforzaba al máximo por no reírse.
—¿Quién coño ha escrito una cosa tan cliché?
«Bienvenido a la Academia, el lugar donde serás quebrantado, bla, bla, bla».
—Finalmente rompió a reír antes de hacer la nota pedazos—.
¿Esto es de verdad una academia de artes de batalla o de teatro?
¿A qué vienen estas advertencias idiotas y demás mierdas?
Si queréis pelear, venid a por mí.
Como hicisteis durante el examen.
Ashton gritó a pleno pulmón.
Estaba bastante seguro de que quienquiera que hubiera dejado la nota en su puerta se habría quedado para ver su reacción.
Por eso Ashton se aseguró de decirles cuatro cosas antes de volver a entrar.
***
A la mañana siguiente, Ashton se despertó con cara radiante.
Aunque no necesitaba dormir gracias a sus genes, dormir era siempre una experiencia gratificante.
Se levantó y estaba a punto de vestirse cuando se dio cuenta de que todavía no tenía el uniforme de la Academia.
Justo en ese momento, sonó una notificación en el reloj que llevaba.
Era un mensaje oficial de la directora para todos los estudiantes.
La ceremonia de orientación comenzaría en una hora en el edificio administrativo y, después, se les proporcionarían sus artículos de primera necesidad, como los uniformes.
—Bueno, supongo que ya debería irme —murmuró Ashton para sí y salió.
Sabía que todo el mundo sería más o menos hostil con él, así que ya había hecho las paces con ello.
Sin embargo, caminar con cientos de ojos puestos en él era más incómodo de lo que había supuesto.
Aun así, como era un Clasificador S, ninguno de ellos intentó hacer ninguna tontería.
Lo único que podían hacer era susurrar a sus espaldas.
Esto incluía a los Gruntas, que ya iban acompañados por media docena de sirvientes, a pesar de que solo se les permitía tener dos cada uno.
Aparte de eso, incluso algunos de los profesores lo miraban con asco.
Como si fuera un cerdo que se hubiera dado un baño de lodo.
Solo con mirarles a los ojos, a Ashton le daban ganas de arrancárselos.
Pero contuvo sus emociones.
Entró en el auditorio y se sentó en el lugar que le habían asignado cuando oyó que alguien se le acercaba.
Era Anna; iba muy arreglada, como era de esperar de una noble.
Sin embargo, a diferencia del resto, Ashton pudo sentir que ella no tenía ningún pensamiento repulsivo hacia él.
—¿Te importa si me siento aquí?
Preguntó con la voz más educada que Ashton había oído jamás.
Contrastaba por completo con la voz de «Bella».
Si Ashton no hubiera sabido con certeza que Anna y Bella eran la misma persona, lo habrían engañado con bastante facilidad.
—Claro, si te sientes cómoda con que todo el mundo te odie, adelante.
—Ya estoy acostumbrada a eso.
—Anna sonrió y tomó asiento—.
Por cierto, enhorabuena por alcanzar el Rango S.
—Enhorabuena a ti…
Ashton también iba a felicitarla, pero su pequeña charla fue interrumpida por una montaña de hombre a quien Ashton no había visto nunca.
Pero estaba claro que era un estudiante de segundo año.
—Mirad a este chucho.
No ha pasado ni un día y ya está ligando con los nobles.
«Supongo que tendré que acostumbrarme a todo esto ya», suspiró Ashton e ignoró al veterano.
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