Me convertí en un Zompirlobo - Capítulo 90
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90: Estás equivocado 90: Estás equivocado La conversación con la directora le había abierto los ojos a Ashton.
Pero aun así, tenía demasiados frentes abiertos.
Los nobles ya eran sus enemigos y ahora que la princesa se había hecho una idea de quién era él, tampoco iba a dejar de molestarlo.
La directora estaba bastante segura de ello.
Esa fue la razón por la que le aconsejó a Ashton que intentara hacerse más fuerte.
Aunque podría haberlo protegido de ellos como un servicio a sus padres, que a saber si seguían vivos o no, era poco práctico pensar que podría tener los ojos puestos en Ashton las veinticuatro horas del día.
Eso les dejaba una sola opción.
Él tenía que ser responsable de protegerse a sí mismo.
Aunque no siempre, no estaría de más que estuviera preparado por si acaso.
Había otra cosa de la que quería hablar…
la jerarquía entre los estudiantes de la academia.
Si bien era cierto que los rangos de los estudiantes eran lo que más importaba, existía otra jerarquía invisible dentro de la academia.
Una jerarquía basada en el linaje del estudiante y, por desgracia, Ashton se encontraba en el peldaño más bajo de esa escalera.
Además, era gracias a que él era un Clasificador S que los profesores, al menos los que creían en la pureza de la sangre y el linaje, ya habían empezado a juzgar a los estudiantes por sus antecedentes en lugar de por las habilidades que poseían.
Lamentablemente, aunque la Directora era consciente de ello, no había mucho que pudiera haber hecho.
La historia habría sido diferente si uno o dos profesores lo estuvieran haciendo.
Podría haberlos despedido y dar el asunto por zanjado.
Después de todo, la tolerancia cero era su forma de hacer las cosas.
Pero no podría despedir a múltiples profesores solo porque hicieran lo que los hombres lobo llevaban haciendo la mayor parte del siglo…
despreciar a los humanos.
Lo que sí podía hacer, sin embargo, era conseguir que Ashton lo entendiera.
Ella también era una mestiza y tuvo que trabajar duro para llegar a donde estaba ahora.
No iba a revelar cómo se las arregló para hacer lo que hizo.
Pero podía guiar a Ashton para que se forjara un camino por sí mismo.
—Sé lo que quieres hacer, Ashton —dijo ella mientras las cosas empezaban a calmarse—.
El cambio que quieres traer no es algo que nadie en el continente se plantearía siquiera.
A los humanos se les ha menospreciado durante siglos y los nobles triunfan sobre todos y todo aquí.
—Tu flagrante desprecio por la nobleza y el hecho de desafiarlos a cada paso puede que se tolere dentro de la academia, pero no se olvidará ni se perdonará fuera del Contingente —continuó ella.
—Lo que pasó entre tú y Hugo podría haberse hecho pasar por un combate amistoso que se fue de las manos.
Pero tus repetidos ataques a los nobles solo te causarán más problemas en el futuro.
¿Entiendes lo que intento decir?
—Con el debido respeto, señora, creo que tengo derecho a defenderme si alguien me amenaza.
—Ashton respiró hondo para calmar los nervios—.
No esperará de verdad que no haga nada si soy yo el atacado, ¿o sí?
La directora negó con la cabeza y se levantó de su asiento.
Ashton estaba resultando ser tan terco como lo fueron sus padres.
Además, a juzgar por la forma en que se tomaba todo, la directora no tenía ninguna duda de que algún día acabaría igual que sus padres.
Usado y desechado por otros.
Pero no podía decirlo en voz alta.
Después de todo, ella también había participado en lo que les ocurrió.
Pero era mejor tanto para ella como para Ashton que no revelara esa información todavía.
Se conformaría con que Ashton decidiera odiarla con todo su ser después, pero ahora mismo tenía que protegerlo.
Por el bien de sus padres y para expiar el haberlos traicionado.
—Parece que tengo la costumbre de olvidar que todavía eres un adolescente.
—Le dio la espalda—.
Pero sé que eres más maduro que otros de tu edad por las dificultades que has sufrido.
Así que, por favor, intenta entender lo que digo con la perspectiva de un adulto y no de un niño.
—¿Quién le ha dicho que soy maduro?
Probablemente soy la persona más mezquina que ha pisado la academia.
—Ashton se encogió de hombros—.
Pero tiene razón.
Todo lo que he sufrido como Humano me enseñó algo.
Un instinto de supervivencia y a devolver diez veces lo que recibo de los demás.
En ese momento, la directora vio algo en sus ojos.
Algo que había estado ignorando hasta ahora, pensando que era un jovencito, pero que ya no podía ignorar más.
Era sed de venganza.
No solo contra la gente que agravió a sus padres, sino también contra los que lo habían agraviado a él.
Por muy justificada que fuera la reacción, ella seguía siendo la directora de la academia y no su confidente.
Estaba obligada a proteger a los demás estudiantes tanto como a él.
Él ya era responsable de la muerte de tres estudiantes, aunque fuera por accidente, y no podía permitir que Ashton se descontrolara más.
—Deberías tener cuidado con lo que haces ahora, Ashton.
Podrías acabar perdiendo más de lo que ya has perdido.
—Como aconsejarle no estaba funcionando, decidió tomar otro rumbo, aunque no quisiera.
—Creo que se equivoca en una cosa, señora.
A diferencia de usted, yo no tengo nada que perder.
No me importa lo que esos nobles piensen de mí o me hagan.
Solo me importa lo que yo acabaré haciéndoles a ellos.
Dicho esto, Ashton se levantó para marcharse.
Tenía claro que esta conversación con la directora no iba a ninguna parte.
Además, ya había recibido lo que había venido a buscar en primer lugar.
—Sí que tienes algo que perder, Ashton.
Perderás mi apoyo si no me escuchas.
—Lanzó la última arma de su arsenal para evitar que Ashton siguiera el camino de la autodestrucción.
—Bueno, pues se equivoca usted.
No entré en la academia esperando que me apoyara.
Ha sido maravilloso hablar con usted, pero tengo que asistir a una clase.
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