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Me volví un Héroe con Falda - Capítulo 11

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11: Capítulo 11 – Implicaciones 11: Capítulo 11 – Implicaciones Es bastante temprano en la mañana.

El centro de entrenamiento a esta hora no está con mucha gente, por eso, el silencio del lugar es palpable, pero este silencio se vio interrumpido por el aleteo lejano de un wyvern al llegar al patio central.

En su habitación personal, ubicada en la zona este del centro de entrenamiento, Iltsed revisa los informes que detallan los datos sobre de los cadetes que el director le ha pedido instruir.

La luz suave del amanecer se filtra a través del cristal de la ventana, iluminando con una preciosa luz dorada su escritorio, aunque a Iltsed no le interesa para nada si la luz del sol que entra por la ventana es hermosa o no.

Solo un destello blanco de luz súbito en el aire del centro de su habitación le hace alzar la vista.

Cuando la luz se desvanece solo queda un dragoncito batiendo suavemente las alas en el aire.

Es Feriel quien acaba de aparecer de manera tan dramática frente a Iltsed.

—“Buenos días, Iltsed” —saluda el dragoncito con una sonrisa casi traviesa— “Vine a preguntarte… ¿cómo te fue con el nuevo miembro de las Anyelicas?

El que recluté hace poco.” Iltsed apago el informe holográfico que se proyectaba sobre mesa y le miró con una ceja arqueada, su mirada muestra que esta más cansada que sorprendida.

—“¿Eso es lo primero que se te ocurre decir?” —replica cruzándose de brazos— “Y ¿Por qué te apareces de una forma tan molesta el día de hoy?

Tsk, de seguro no vienes con buenas intenciones otra vez” — “Iltsed, me lastimas mis sentimientos.

Me esforcé en crear una forma de entrar tan bonita para desearte un buen comienzo para el día… y ¿Qué está mal con lo que he dicho hasta ahora?

Yo no encuentro algún problema…” —se queja el dragoncito poniendo ojitos tristes mientras con sus patitas delanteras intenta llevarse una mano al corazón para agregar más dramatismo.

—“¿Crees que no sé cuáles eran tus intenciones?… en resumen, ya sé que todo ese ‘encuentro’ que creaste no fue más que un espectáculo para que yo viera a alguien en una situación peor que la mía ¿no?

¿Acaso no querías que mi voluntad fallara al mostrarme que incluso un hombre puede ser parte de las Anyelicas pero que yo nunca podre ser una case protector?

Pero eso no funcionara conmigo, aun sigo firme en mi decisión, No renunciare a mis poderes de case protector.” Feriel parpadeó, ladeando la cabeza.

—“Oh, vamos… no lo planeé así… No soy ese tipo de dragón.” —“¿Ah, no?” —La voz de Iltsed se volvió más cortante— “¿Entonces porque me usaste, Feriel?

me usaste como una herramienta para guiar a ese nuevo miembro de las Anyelicas, algo que, por cierto, te correspondía a ti.

Pero claro… al final terminaste tirando la responsabilidad sobre el doctor Marius, sobre mí… y sobre el director de la academia de los cadetes Case de soporte.

¿pero porque no has recibido ningún castigo del consejo?

La única respuesta que encuentro es que este fue un maldito plan tuyo, aprobado por el consejo, para hacer que renunciara a mis poderes.

¿Crees que no se lo despreciada que soy por la mayoría de los miembros del consejo?

¿Crees que no sé lo que implicaría servir como case protector de ese chico que se acaba de convertir en Anyelica?

Seré aún más despreciada de lo que ya soy.” El dragoncito vatio rápidamente sus alas, al llegar al escritorio de Iltsed descendió hasta posar sus patitas delanteras en el escritorio para actuar lindo, pero su cola está moviéndose con un ritmo nervioso.

—“Yo… ¿Cómo crees que es por eso?

Yo tenía otros asuntos urgentes.

Por eso es por lo que el consejo me permitió delegar tanto…” Iltsed se inclinó hacia él, sus ojos firmes como si estuvieran emitiendo dagas mortales.

—“No me importa si tenías ‘asuntos urgentes’.” Feriel soltó un suspiro y bajó la mirada, como un niño reprendido, aunque en su interior su cerebro empezó a trabajar rápidamente en encontrar una forma de cambiar el tema.

—“No puedo creer que pienses así de mi… Yo solo te pedí que te encontraras con el chico porque al tener los dos sangre de razas que una vez habitaron el bosque se podrán llevar bien.

Además… Un… Además… ¡Ese chico te puede elegir para que seas su case protector!

¡Son dos personas en prácticamente la misma situación!” Iltsed le miró en silencio.

Y Feriel se esforzó por hacer que sus ojos parecieran los más sinceros del mundo.

Finalmente, Iltsed se recostó en la silla y apartó la vista hacia la ventana.

—“Todo eso… aún está por verse.” El dragoncito no respondió.

Pero en silencio trago saliva.

No se atreve ni a soltar un suspiro.

La habitación quedo en completo silencio.

Feriel al ver que Iltsed ya no tiene ganas de continuar con la conversación, vatio sus alas rápidamente para alejarse del escritorio y descendió sobre una de las pocas sillas de la habitación que no estaba ocupada por libros o cosas aleatorias de Iltsed, donde se acostó a reposar.

El dragoncito siente que ha gastado mucha energía cerebral por culpa de esa conversación.

Iltsed, en cambio, se queda sentada tras el escritorio, enciende el reproductor holográfico y se concentra en la información de los registros holográficos que flotan en el aire sobre el escritorio.

Uno a uno, los perfiles de los nuevos cadetes desfilan frente a sus ojos.

Sus habilidades, sus poderes despertados, sus registros debidas o anomalías en sus comportamientos.

—“Esto es… increíble…” —su voz se tiñe de asombro.

Sus dedos pasan por las proyecciones, casi temblando— “¡La gran mayoría de estos chicos tienen las capacidades que los Case de soporte llevan años rogando por suplir!” Feriel sonríe de medio lado, como si ya lo supiera.

—“¿Te gusta mi regalo?

Por lo que veo… cada vez más te adaptas a ser una Case de Soporte.

Definitivamente este es el lugar adecuado para ti.” Las palabras de Feriel hacen que Iltsed se vuelva a molestar de nuevo.

Pero al ver en los registros que uno de los cadetes tiene la capacidad de manipular el flujo de energía dentro de las personas para acelerar el proceso curativo de las heridas externas e internas, en otro la capacidad de crear redes de enlaces de pensamiento que no pueden ser bloqueadas ni interferidas por ningún poder y en un tercer cadete la capacidad de generar tierra fértil con tierra de los campos que han sido destruidos y esterilizados por las impurezas… el brillo de la alegría regresa a los ojos de Iltsed.

Feriel, observa el fervor en los ojos de Iltsed.

Y los ojos del dragoncito revelan una especie de emoción expectante.

El dragoncito ahora solo desea dar el golpe final a la testaruda de Iltsed: —“La guerra contra las Impurezas no se ganará solo con la fuerza bruta.

A veces, lo que contribuye más a la victoria de una guerra no son los sacrificios ni aportes que se hacen en la luz, sino a esos aportes invisibles que se hacen desde la sombras.” —“Déjate de tus estupideces.

Nunca me cansare de rechazar esa maldita propuesta que me haces.

Prefiero que mis poderes se pudran aquí conmigo en este lugar que cedérselos a ustedes… creo que esto se ha estado repitiendo constantemente porque no he sido completamente clara contigo… ¿Crees que yo, quien proviene de la familia Ominos, no sé cómo funciona este mundo?

¿Crees que no se cuál es el verdadero origen de mis poderes?

Feriel… ¡¿Incluso crees que no sé lo que implica para mí el que les ceda los poderes que tengo?!” — Al terminar de hablar Iltsed se marcha furiosa de la habitación.

—“¡Por los dioses!

¡¿Por qué esa chica de familia rica es tan plana como una tabla?!

¡No le costaría nada mandarse a poner más senos!

¡¿Por qué le gusta andar con el cabello corto como los hombres?!

¡¿Y por qué tenía que estar paseando con ropa barata de hombre por un parque público de una ciudad fronteriza olvidada por los dioses?!

¡¡¿Por qué?!!” — se queja desesperadamente con el aire el dragoncito para después desaparecer de manera dramática.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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