Me volví un Héroe con Falda - Capítulo 2
- Inicio
- Todas las novelas
- Me volví un Héroe con Falda
- Capítulo 2 - 2 Capítulo 2 – Una Falda y un Abrigo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: Capítulo 2 – Una Falda y un Abrigo 2: Capítulo 2 – Una Falda y un Abrigo —“¡Iltsed!
¡Iltsed!
¡Tengo buenas noticias!” —chilló la vocecita aguda del pequeño dragoncito mientras aparece descendiendo en espiral desde el cielo.
Iltsed apenas levantó la vista desde el centro de entrenamiento donde aún practicaba movimientos defensivos con una lanza doble.
La noche envolvía el Valle de las Flores, y la mayoría de los Case ya habían terminado su jornada.
Pero ella no.
Si, ella nunca deja de entrenar.
El dragoncito flota felizmente frente a sus ojos, agitando la cola como un cachorro contento.
—“Feriel… ¿Qué irresponsabilidad cometiste esta vez?” —preguntó Iltsed con una mezcla de resignación y curiosidad, mientras limpiaba el sudor de su frente.
—“¡Encontré un elegido nuevo!” —anunció Feriel, inflando su diminuto pecho con orgullo— “La persona que se convertirá en la Anyelica más fuerte.
¡Y al fin tendrás a alguien a quien proteger!” Su voz sonó con una extraña mezcla de emoción y misterio, como si supiera algo que Iltsed aún no estaba preparada para escuchar.
Iltsed simplemente suspiró.
Su mirada profunda, no reflejaba sorpresa, sino una especie de cansancio antiguo, como el de alguien que ha esperado demasiado por algo que nunca llega.
Feriel se le acercó flotando y comenzó a frotarse juguetonamente contra su rostro.
—“Feriel, deberías comportarte de acuerdo con tu edad.” —le recordó con suavidad, aunque una ligera sonrisa cruzó su rostro.
Feriel, por su parte, sonrió con descaro.
—“Bah, qué aburrido.
No me interesa eso.
Prefiero verme lindo.” Cualquiera que no lo conociera pensaría que se trataba de un dragoncito joven y torpe, un simple cachorro.
Pero Feriel es un dragón milenario, designado por el Gran Consejo para guiar y proteger a las razas humanoides de este mundo.
Su decisión de adoptar una forma diminuta y adorable es meramente estética.
Y terriblemente efectiva.
—“Por cierto” —añadió, volando en círculos sobre Iltsed— “mañana a las ocho en punto, ve al invernadero.
Es hora de que conozcas a la persona que protegerás…
jeje.” Iltsed arqueó una ceja, pero no dijo nada.
Volvió a tomar su arma y adoptó una postura defensiva.
El dragoncito ya se había ido flotando por el aire, tarareando una melodía sin sentido.
Iltsed, la Case Protector más fuerte de Imeya, aún no tiene a quien proteger.
Cinco años habían pasado desde que completó su formación con honores.
Cinco años de rechazo silencioso por parte de las Anyelicas, quienes evitaban elegirla por su aura distante… por ser mujer y por el tatuaje que cruza su rostro: un símbolo del Bosque Antiguo, lugar despreciado en la actualidad, por eso, por su origen como humana del bosque muchos aún la miran con desconfianza.
Por eso fue desterrada a vivir en el Valle de las Flores, cumpliendo funciones de soporte, lejos de la ciudad flotante de Imeya, hogar de refugio y descanso para quienes luchan las verdaderas batallas contra las impurezas.
‘Un desperdicio de talento’, así es como le llaman.
Pero ella no se queja.
Solo entrena, esperando el día en que alguien por fin la elija.
~*~ BIP.
BIP.
BIP.
—“¿Qué… qué está pasando…?” —murmuró Cyril, entre sueños, revolviéndose en el suelo.
El espejo frente a él reflejaba su figura aún cubierta por el atuendo brillante.
Después de llorar se quedó dormido toda la noche frente al espejo.
BIP.
BIP.
BIP.
El pitido de la alarma continuó, implacable, hasta que finalmente abrió los ojos por completo… y lo primero que vio fue su reflejo.
La corona de flores.
La falda.
El brillo insoportable de las joyas que vienen con el traje.
Nada ha cambiado.
—“¡No…!” —susurró, con el corazón cayéndosele al estómago— “¡Esto no puede estar pasando!” Se levantó de golpe, el sonido de la tela y las joyas que adornan su falda lo acompañó como una burla.
—”Ayuda a los necesitados… ¡Superheroínas!
¡Anyelica Cocodrilo en acción!” Silencio.
Nada pasa.
—”Regreso a mi forma… ¡Anyelica Cocodrilo en descanso!” —”¡Ya no más Anyelica Cocodrilo!” —”¡Fuera traje!” Nada.
El traje sigue ahí.
Golpeó su frente con frustración.
—“Ese condenado dragón… no me dijo cómo quitarme este traje ridículo.” Apretó los dientes, conteniendo la rabia.
Miró el reloj del celular.
05:17 a.
m.
A esa hora ya debería estar preparándose para ir al trabajo.
—“No puedo salir así” —susurró— “¿Cómo se supone que me presente así al trabajo?” Cyril trabaja como mesero en un restaurante, uno de esos lugares donde el bullicio no se detiene desde la mitad de la mañana y las propinas dependen más de la suerte que del esfuerzo.
Su familia siempre ha vivido con lo justo, haciendo malabares para cubrir lo básico.
Por eso, cuando terminó la escuela obligatoria, no tuvo muchas opciones.
La universidad era un lujo inalcanzable.
En lugar de eso, ingresó a la Academia de Oficios Múltiples, una institución gubernamental pensada para jóvenes sin recursos, donde podía aprender alguna habilidad útil en poco tiempo.
Allí se especializó como mesero, una labor que, aunque no glamorosa, prometía al menos un ingreso estable.
Aprendió a memorizar menús extensos, mantener una sonrisa incluso en días agotadores, y a moverse con agilidad en medio del caos de una cocina saturada.
No era el futuro que había soñado de niño, pero era el que le tocó.
Se armó de valor y marcó el número de su jefe.
—“¿Hola, jefe?
Disculpe que llame tan temprano.
¿Podría darme el día libre…?
Sí… es que… amanecí con una diarrea horrible.
Ya he ido seis veces al baño, creo que comí algo en mal estado.
Sí, creo que fue algo del refrigerador…” Del otro lado de la línea, su jefe guardó unos segundos de silencio antes de responder con voz ronca, visiblemente adormilado.
—“¿Di…
diarrea?
Ah, vaya…
Bueno, Cyril, no me des más detalles, por favor.” —“Lo siento…” —“No, no, está bien.
Si estás tan mal, quédate en casa.
Solo…
cuida lo que comes, ¿sí?
El refrigerador no es algo donde pones cosas al azar y no verificas el estado en que se encuentran.
Debes trabajar en no ser tan despistado.” —“Sí, trabajaré en no ser tan despistado… Lo siento mucho” —“Esta bien.
Descansa.
Y… que mejores pronto.” —“Muchas gracias…” Al finalizar la llamada Cyril no puede evitar suspirar con una lagrima amenazando con salir de sus ojos.
—“Solo me quedaba mentir…
lo siento, jefe.” Todo por culpa de esta maldita falda.
Se levantó, decidido.
Aún no sabía cómo deshacerse del traje, pero si tenía que ir al Valle de las Flores para que ese dragón le explicara, pase lo que pase conseguirá que le digan como quitarse este traje.
Pero primero intentó ver si tenía algún superpoder.
—“¡Vuelo!” Nada.
—“¡Invisibilidad!” Nada.
—“¡Velocidad!” Silencio.
—“¡Maldición!
¿Cómo se supone que las Anyelicas activan sus poderes?” Se agarró el cabello frustrado.
Respiró hondo.
Solo le queda una opción.
Rebuscó en una caja donde guarda su ropa de invierno y encontró un abrigo grueso y largo, suficiente para cubrirse hasta las rodillas.
Luego, se puso un gorro de lana y lo bajó hasta las cejas para esconder la maldita corona floral.
—“Esto tendrá que bastar… aunque los mocasines con volantes siguen delatándome un poco” —murmuró, observando con pesar sus pies decorados como si fuera a una fiesta infantil.
Eran las 5:42 a.
m.
Salió apresurado de su pequeño apartamento, tomó un taxi privado, aunque sabía que eso arruinaría su presupuesto del mes, y pidió que lo llevaran hasta las afueras del Valle de las Flores.
Porque ningún tipo de vehículo funciona en el valle de las flores.
Mientras el vehículo avanza, miró por la ventana.
La ciudad aún duerme.
Nadie imagina que, en este momento, un joven con corona y falda se dirige a un encuentro que puede cambiar su destino.
—“No pienso quedarme así” —susurró con firmeza— “Solo quiero que me quiten este traje y renunciar.
No tiene sentido.
Hay suficientes Anyelicas.
Una persona menos no cambiará nada.” No, me niego a ser una Anyelica.
¡Soy un hombre que no le gusta ir vestido como mujer!
Aunque para ser sincero no me veo mal con esa ropa, después de todo soy bastante hermoso.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Estefany_J_A Ya aparecio el futuro amorcito de Cyril ~
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com