Melodía Eterna - Capítulo 263
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263: Sin oscuridad no puede haber luz 263: Sin oscuridad no puede haber luz —No lo entiendo.
¿Pero es que Yuhi es consciente de mí?
Ella no lo entiende.
Sin embargo, adivina sus sentimientos en un instante.
Aunque si la palabra «consciente» fuera suficiente para describir lo que siente…
Está bastante seguro de que podría manejarlo sin problemas.
¿Aún no lo sabe?
¿No sabe de los oscuros pensamientos que tiene sobre ella?
¿Cuán maravilloso sería que Sumire fuera adicta a él para siempre?
Ella lo ha elegido y él confía en el amor que le tiene.
A pesar de que hirió a tanta gente y eso la afectó muchísimo, aun así corre de vuelta a sus brazos y lo abraza con fuerza.
Sin embargo, había visto muchas relaciones derrumbarse después del matrimonio.
La pareja permanece unida, pero hay un muro entre ellos y su cónyuge.
Depende de las circunstancias y no ocurre a menudo.
Pero no puede evitar pensar que ocurrirá.
Aunque sea imposible, quiere que continúen así incluso cuando envejezcan.
Si expresara sus inseguridades ahora, Sumire seguramente lo ayudaría.
Debería contárselo todo.
Yuhi recordó lo que Hino le había dicho no hacía mucho y suspiró.
No sería tan fácil, además, seguro que se enfadaría si se enterara de lo que pasó.
Con sus propias manos casi mató a una persona.
Sumire ya se había dado cuenta de que él estaba haciendo una limpieza por su bien.
Pero ella no sabe toda la verdad.
Si supiera de las peleas esporádicas en las que se metía, de cómo perdió el control y casi mata a alguien, ¿le seguiría gustando?
Yuhi no dice nada y continúa besando su bonito cuello.
Mordisqueó con suavidad la piel suave, y le bajó delicadamente la blusa, dejando al descubierto sus hombros.
—Yuhi, tonto.
No me toques.
—¿Mmm?
Solo un poquito.
Además, tienes un aroma dulce.
¿Perfume otra vez?
—Ah, comí un poco de pudin antes.
Y también guisantes cremosos hervidos con miel y mermelada de frijoles.
—¿Te lo dieron los aldeanos?
Sumire se rio.
—Todo el mundo aquí es tan amable, me ha sorprendido.
Bueno, él nunca antes había traído a nadie aquí, así que deben de habérselo imaginado.
—Yuhi, que sepas que me han invitado a un programa de música.
—¿Vas a cantar?
Sumire asintió lentamente.
—Es un poco diferente a cantar en un estudio, así que estoy muy nerviosa.
Esta será la primera vez que actúe en directo desde entonces.
Yuhi sintió que le temblaban las manos y se las apretó.
—Estoy aquí.
—Él está aquí para ella y se asegurará de que no ocurra nada malo.
—Entonces, ¿vendrás a verme ese día, Yuhi-san?
—Claro, ¿cuándo es?
Sumire le dio la fecha, el día, la hora y el lugar.
Los ojos de Yuhi se abrieron de par en par al oír el lugar y frunció el ceño.
Ese programa de TV está patrocinado por la familia Nagawa.
Así que está claro que Sano la ayudó a conseguir este trabajo.
Ciertamente, no sería fácil para ella volver a los buenos programas después de haberse tomado un descanso como ese.
¿Pero quién habría pensado que Sano llegaría tan lejos?
Yuhi pensó que, con el complejo de inferioridad y celos de ese tipo, estaría en contra de que Sumire volviera a cantar.
Parece que ese no es el caso.
—A Nagawa debes de gustarle mucho.
Ante ese comentario, una expresión de preocupación apareció en su rostro.
—Al principio, tenía la intención de rechazarlo.
Quiero trazar una línea entre nosotros, pero…
—Es un buen escenario para cantar.
Como cantante, serías estúpida si lo rechazaras.
—Oye, Yuhi, si Sano fuera en serio conmigo, ¿entrarías en pánico?
¿Por qué pregunta algo tan obvio?
Además, ya está entrando en pánico.
Yuhi pensó que mientras
…..
Y pensar que se ha quedado dormida.
Por otro lado, todavía quedan unas horas para la cena elegante.
Su mirada volvió a la pantalla y continuó desplazándose con una mano.
La otra mano estaba ocupada, ya que la usaba para acariciarle el pelo.
Cada vez que se queda dormida, él se asegura de tocarla de alguna manera para que sienta su calor.
Es mejor así, para que sepa que no está sola, que hay alguien para ella.
De esta manera, no debería despertarse con pesadillas.
Por supuesto, incluso cuando hace esto, todavía las tiene, pero se calma más rápido.
Todavía hay tiempo antes de la cena, pero está durmiendo tan plácidamente.
No quiere despertarla.
Aunque ya no está embarazada, todavía duerme durante largos periodos de tiempo.
Solo han pasado unos días, así que no puede volver a la normalidad.
Es mejor que duerma mucho tiempo que sus habituales tres horas, aunque no es que él pueda sermonearla sobre eso.
Sus pensamientos se interrumpieron cuando oyó el sonido de su teléfono.
Llamada entrante: Makoto Soujiro
Yuhi apartó las manos del cursor y cogió el teléfono.
—Hola.
—Después de secuestrarla del hospital, ¿ahora me dejas un mensaje diciendo que está bien?
Yuhi se rio.
—No pasa nada, lo manejaste bien, ¿verdad?
Soujiro suspiró.
—Claro que sí.
No se le ocurrió informar a nadie en el hospital porque sabía que no se lo permitirían.
Es inaudito que le den el alta tan rápido después de dar a luz.
Sabía que habría un alboroto, pero no quería perder el tiempo.
—¿Y bien?
—Sobre lo que propusiste antes… no creo que sea una mala idea.
Sinceramente, sé que a ella no le importan esas cosas y que me aceptará sin importar mi estatus.
Pero quiero que el mundo nos acepte.
—Pensé que dirías eso.
Ya eres lo suficientemente capaz de gestionar algunos negocios, así que creo que puedes expandirte.
Trabaja conmigo en este próximo acuerdo y la gente cambiará de opinión.
—Me pregunto por qué haces esto.
—Yuhi sabía que a Soujiro todavía le gustaba Sumire.
¿Por qué le haría una oferta que empeoraría su propia situación?
—No me malinterpretes, no pienso rendirme tan fácilmente.
De lo contrario, no me aferraría descaradamente al título de su prometido.
—Ja.
—Pero hasta yo entiendo su estado mental actual.
Ahora mismo, solo puede lidiar con una persona.
La cicatriz de su corazón y el trauma por la muerte de Tsuenos no han desaparecido.
Le resulta difícil hablar con otras personas, y mucho menos acercarse a nadie.
Tú eres el único que puede ayudarla ahora.
—Se está adaptando a la escuela, pero tienes razón, es demasiado pronto.
Quiero estar con ella todo el tiempo, pero es difícil.
Sin embargo, mientras regrese adecuadamente a la industria del entretenimiento, podré estar ahí con ella todo el tiempo.
También podré protegerla de cualquier daño.
Hubo un silencio al otro lado de la línea antes de que Makoto hablara.
—Tus fans están locos.
—…
¿Ya lo sabes?
—Tienes a ese acosador tan persistente, y la jefa de tu club de fans podrá actuar como una santa, pero es la cabecilla de muchos casos violentos.
Una expresión de preocupación apareció en su rostro al oír esas palabras.
—Sumire aún no lo sabe, ¿verdad?
—Que yo sepa, no.
Pero por esto es que no me gusta la industria del entretenimiento.
Está llena de muchas cosas sucias.
Yuhi se rio.
—Bueno, no puedo negarlo.
Aunque le encantaba cantar, ya lo entendía.
Sin oscuridad, no puede haber luz.
Sumire solía decir esas cosas antes.
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