Melodía Eterna - Capítulo 63
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63: ¿Así es como coquetea?
63: ¿Así es como coquetea?
*SIN EDITAR*
Besar a Ibuki Sumire hacía que Terashima Yuhi se sintiera como si estuviera en la luna, rodeado por un mar de estrellas.
Tan especial era para él.
A pesar de lo abruptos que eran esos besos con ella, Yuhi atesoraba cada uno de ellos.
Yuhi recordó lo que pasó el otro día, se detuvo y se apartó de ella.
Desvió la mirada y se llevó la mano a sus mechones negros, alborotándolos.
¿Qué diablos había sido todo eso?
«Aunque, aunque lo sabía.
Aunque eso ya había pasado.
¿Por qué hice algo tan atrevido?».
—Lo siento —se disculpó Yuhi.
El chico de pelo negro pensó que ella volvería a huir.
No, esa es la reacción normal.
Pero, en vez de eso, ella negó con la cabeza y lo rodeó con los brazos, haciendo que él abriera los ojos de par en par.
Sin embargo, antes de que él pudiera decir nada, ella caminó hacia la puerta y se giró.
Con una sonrisa en el rostro, dijo: —¿Nos vamos a casa?
Se está haciendo tarde.
—Sí…, de acuerdo.
Yuhi seguía completamente atónito, pero aun así agarró sus cosas y las de ella y la siguió afuera.
Sumire hablaba de su próximo concierto.
En realidad, él solo estaba escuchando a medias.
Hacer algo así…
Que él hiciera algo así, ¿no debería ella…?
Después de todo, la última vez ella reaccionó de aquella manera.
¿Cómo podía de repente estar de acuerdo con eso?
La miró con atención y entonces lo vio.
El rubor se extendía por sus mejillas, un tono oscuro.
Ahora que lo pensaba, lo que había estado diciendo en los últimos minutos desde que salieron de la biblioteca no tenía ningún sentido.
Era casi como si divagara para calmar su nerviosismo por lo que acababa de ocurrir.
Yuhi parpadeó al darse cuenta de que esa era, muy probablemente, la verdad.
Así que de eso se trataba.
Él se rio entre dientes.
Qué tonta.
¿Acaso creía que podía ocultárselo?
Por otro lado, esa chiquilla parecía creer que llevaba la ventaja cada vez que hablaban.
Sin embargo, su reacción no pasó desapercibida.
—¿P-por qué te ríes?
—preguntó Sumire.
—Mmm, me pregunto por qué.
—¡Jo!
Dímelo ya.
Ante eso, él se inclinó ligeramente hacia delante y rozó su cuello con los labios.
—¿De verdad quieres saberlo?
—¡D-des-agradable…!
Realmente desagradable.
¡Iik!
¿Qué haces, en serio…?
Realmente es bastante tonta, ¿eh?
Aunque todavía no está del todo claro cuáles son sus sentimientos.
Quizá estaría bien que él lo averiguara.
Después de todo, es exactamente como dijo Atushi.
Al pensarlo bien, quizá no solo era Yuhi el que se había puesto nervioso por las acciones atrevidas de la chica.
Tal vez lo había pasado por alto todo este tiempo porque tenía presente que no podían tener nada más.
¿Pero ahora?
Ahora, algo parecía haber cambiado.
Su silencio pareció preocuparla, ya que tiró de su manga.
—¿Yuhi?
—preguntó Sumire, con una expresión de preocupación en sus ojos.
Realmente tonta.
—Eres linda cuando te sonrojas —afirmó él con sencillez.
—¡Idiota!
—casi exclamó ella, golpeándolo, y aun así él siguió riendo.
¿Cuándo fue la última vez que se rio con tanta despreocupación?
Quiere seguir pasando estos días apacibles con ella.
Pero, finalmente, algo tendrá que cambiar.
Yuhi se detuvo al verla temblar.
—¿Por qué vuelves a llevar tan poca ropa?
—preguntó.
Sumire se miró la ropa.
—Es de punto.
La chica llevaba un vestido blanco de punto con los hombros descubiertos, medias negras y una gorra blanca con un pequeño lazo negro atado a un lado.
Él le apretó las manos.
—Creo que necesitas más capas.
—Pensé que te gustaría, Yuhi.
Ante ese comentario, él enarcó una ceja.
—¿Quieres mi opinión?
Ella asintió.
—Esperé a que dijeras algo esta mañana, pero no lo hiciste.
Él sí que se había fijado en que llevaba ropa diferente esta mañana.
Pero Yuhi no dijo nada ya que, para él, ella se veía bien con cualquier cosa.
Siempre se veía bien, incluso con ropa sencilla.
Pero, pensándolo bien, a Sumire le gusta la gente sincera, ¿verdad?
Llevó sus labios a la oreja de ella.
—Creo que necesitamos tener una larga conversación —murmuró Yuhi—.
Me gusta ver tus piernas.
—¿Yuhi tiene un fetiche?
—Sí, lo tengo.
Me gusta cuando usas medias.
Sumire suspiró.
—Los hombres y sus gustos extraños.
Pero, Yuhi-san, como eres tú, haré una excepción.
Yuhi enarcó una ceja ante ese comentario de ella.
—¿Acaso no eras tú la que quería un cumplido de mí?
—dijo, colocando su mano sobre las piernas de ella—.
No te muestres tan altiva ahora.
Ella le rozó los labios con los dedos.
—¿Puedes detenerme?
La forma en que Sumire dijo esas palabras lo volvió loco.
Esta chica está intentando provocarlo a propósito, ¿a que sí?
Por otro lado, es culpa suya por permitir que se salga con la suya.
Aun así, cuando hace cosas así con él, ¿está coqueteando?
Yuhi la observó mientras se apartaba de él y sacaba el teléfono.
Vio la expresión complicada en su rostro.
—¿Quién es?
Sumire levantó el teléfono para mostrar un número conocido.
Era el número de Sano, por supuesto.
—Tuve que desbloquearlo porque tenemos que discutir lo de tu concierto.
Pero…
—Sumire suspiró.
Su mirada se oscureció—.
No para de contactarme por asuntos personales.
Yuhi frunció el ceño al ver los mensajes de texto.
– ¿No hace buen tiempo hoy?
Sano adjuntó una foto suya después de ducharse, así que estaba sin camiseta.
– Encontré un buen sitio para comer, ¿por qué no vienes a comer conmigo?
– Estaba mirando mi teléfono y encontré algunas [fotos antiguas.
¿No te suena de nada?
Sumire intentó ocultar las fotos, pero Yuhi ya había visto una.
Una foto de los dos besándose con bastante intensidad.
No pudo pasar por alto la intimidad y las poses de carácter sexual.
—Envíamelas.
Ella lo miró, perpleja.
—¿Enviártelas?
—Para un informe policial.
Sumire puso los ojos en blanco y se rio.
—Entiendo lo preocupado que estás, Yuhi-san.
Pero no pasa nada.
Si se pasa de la raya, le diré sin rodeos que pare o incluso pondré yo misma una denuncia por acoso.
Además, quiero ver qué trama.
Sigo pensando que es raro que se disculpara.
Su respuesta no le gustó nada.
Yuhi no quiere que Sumire piense en Sano en absoluto.
Sea lo que sea que ese tipo esté tramando, ella no tiene por qué pensar en ello.
Cuanta más curiosidad sienta, más problemático será después.
—Como sea, déjame ayudarte a bloquear este tipo de imágenes.
Primero te lo mostraré en mi teléfono.
—Yuhi sacó su teléfono.
Sus pensamientos se interrumpieron cuando vio a Sumire inclinarse despreocupadamente hacia delante.
Antes, Yuhi había pensado que era una coincidencia, pero ¿y ahora?
¿Es así como coquetea?
¿Sin tocar directamente, solo acercándose de manera casual?
Si esa es su técnica, Yuhi está muy impresionado.
¿Acaso tiene idea de lo torturantes que son sus acciones?
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