Memoria Paralela - Capítulo 161
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161: ¡Poder de TwitFlick!
[2] 161: ¡Poder de TwitFlick!
[2] En menos de un día, millones de personas se enteraron de la noticia.
Especialmente la gente de la Academia Ace, ya que estaban particularmente interesados en las noticias relacionadas con Zero.
—Parece que Zero fue acusado injustamente por esa gente.
No puedo creer que un periodista se atreviera a meterse con un estudiante de la Academia Ace.
Uno de los estudiantes vociferó.
No estaba enfadado porque le cayera bien Zero ni nada por el estilo.
Era solo que el periodista se había atrevido a incriminar a Zero, lo que equivalía a ignorar el hecho de que Zero era de la Academia Ace.
Desde su punto de vista, era correcto decir que Fal había menospreciado el poder de la Academia Ace.
Era algo que los estudiantes de la Academia Ace no podían soportar.
Eran la academia número uno del mundo entero y alguien se había atrevido a meterse descaradamente con uno de sus estudiantes.
—Vaya, yo también me equivoqué con Zero.
No deberíamos haberles creído desde el principio.
¡Ay!
No me esperaba que hubiera alguien con las agallas de incriminar a un estudiante de la Academia Ace.
—Con toda esa evidencia, es probable que le levanten el castigo a Zero.
Los estudiantes seguían creyendo erróneamente que Zero había sido castigado por la Academia Ace.
Ahora que se había publicado que las supuestas víctimas eran en realidad malas personas, se sentían asqueados de haber sentido lástima por ellos.
La noticia también se extendió entre los profesores de la Academia.
Algunos se alegraron de que el problema de querer expulsar a Zero del torneo se fuera a solucionar.
Con esas pruebas, era probable que Zero no fuera castigado.
Ya no tenían que preocuparse de que Zero fuera expulsado del torneo.
Mientras que otros se mostraban bastante hostiles con Zero, especialmente el Profesor William, que tenía una expresión sombría en el rostro desde que se había enterado de la noticia.
Ayer creyó que había logrado vengarse de Zero, quien lo había humillado en repetidas ocasiones y le había quitado a su mujer.
Sin embargo, no esperaba que al día siguiente le arrebataran toda su felicidad.
No esperaba que saliera otra noticia que, obviamente, estaba a favor de Zero.
La publicación ya había hecho que la noticia anterior fuera inútil.
Nadie creería que Zero había usado la fuerza contra el periodista.
E incluso si Zero hubiera usado la fuerza contra el periodista, ¿qué más daría?
El periodista Fal era un abusón, y que lo acosaran a él era simplemente su karma.
A nadie le iba a importar que Zero acosara a semejante persona.
—Zero, no cantes victoria tan pronto.
Me aseguraré de que la próxima vez sufras un dolor insoportable.
El Profesor William bramó mientras apretaba los dientes.
Sabía que su plan había fracasado y que Zero podría participar en el torneo.
Solo le quedaba encontrar otra oportunidad para deshacerse de él.
Incluso con la influencia de su padre, era difícil crearle problemas a Zero mientras este no los buscara.
*****
—¡Mierda!
No esperaba que un chico consiguiera tanta información sobre mí.
Fal, furioso, golpeó la pared con la mano.
Apenas unos días atrás se regodeaba de su victoria y de cómo había fastidiado al discípulo de la Profesora Mia.
El hecho de haber logrado arruinar al estudiante de la Profesora Mia lo satisfacía.
Pocos días después, las tornas habían cambiado y esta vez era él quien estaba en serios problemas.
Con todas las pruebas y con las víctimas hablando de las fechorías que Fal cometió, La Autoridad no tardaría en venir a imponerle un castigo.
Si se tratara de una o dos personas, quizá habría sido posible usar el nombre del gremio o su rango para hacer desaparecer el rumor.
Pero las noticias sobre todos los crímenes que había cometido se mostraron a millones de personas, y las pruebas eran lo bastante sólidas como para garantizar que pasaría el resto de su vida en la cárcel.
Ni siquiera su gremio podría salvarlo ahora de La Autoridad.
Supo de inmediato quién era el responsable de su desgracia.
¿Quién sino Zero tendría motivos para meterse con él?
Empezó a arrepentirse de haberse metido con Zero.
Estaba en un aprieto solo porque quería vengarse de la Profesora Mia.
Debería haber dejado que su odio se desvaneciera, como tantos otros.
Ahora, lo único que podía hacer era esperar a que un agente de La Autoridad viniera a por él.
Quienes testificaron contra Zero también tuvieron muchos problemas por la publicación de este.
Unos días antes, habían conseguido ganar una enorme suma de dinero con solo contarle unas cuantas mentiras a un reportero.
No les importaron las repercusiones de sus actos, ya que no reconocían al chico, lo que para ellas significaba que no pertenecía a un gremio importante ni tenía talento como Hiro.
No tuvieron ningún problema en testificar y mentir contra una persona así por dinero.
Solo les importaba el dinero que habían recibido y ya se habían olvidado del asunto.
Sin embargo, ese día sintieron el impacto de sus acciones.
Al principio no entendían lo que pasaba cuando la gente las fulminaba con la mirada.
Era parecido a cuando la noticia se hizo viral y ganaron algo de fama.
La gente les mostraba compasión, lo que a ellas les parecía divertido.
Pero esta vez la atención se había tornado en hostilidad.
Todos a su alrededor las miraban con rabia.
No entendieron el motivo de su comportamiento hasta que vieron las noticias sobre ellas.
Su información estaba saliendo en los noticieros.
Así que la mentira que habían contado se conocía en todo el mundo.
Habían mentido y estuvieron a punto de arruinarle la vida a un chico inocente.
Cada vez que salían a la calle, la gente cuchicheaba entre sí mientras las fulminaba con la mirada.
—¡Mirad!
Es esa sinvergüenza que intentó engañarnos.
Diciendo que un chico intentó abusar de ella cuando ella misma trabajaba en ese lugar de mala muerte.
—Debería haberlo sabido solo con ver su apariencia y la del chico.
El chico es lo bastante guapo como para conseguir a cien chicas como esa.
No necesitaba usar la fuerza ni nada.
¡Ay!
Mi compasión me llevó a juzgar mal.
El cuchicheo era lo bastante alto como para que las chicas pudieran oírlo.
A veces les lanzaban insultos directamente a la cara.
Antes de que pudieran hacer nada, su reputación ya había tocado fondo.
Pensaron que el dinero que habían conseguido no era suficiente para tener que pasar por esto.
Se arrepintieron de sus actos, pero ya era demasiado tarde.
Solo les esperaba un sufrimiento sin fin.
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