Memoria Paralela - Capítulo 62
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62: Eleonore 62: Eleonore Durante tres días, Génesis de Sombra estuvo ocupado preparando la celebración por el ascenso de mi padre al Rango-A.
Yo proporcioné los recursos, ya que la mayor parte del dinero del gremio se había agotado en la competencia con IvoryBow.
Aporté alrededor de un millón de monedas Ethan para toda la preparación.
Era mucho para la celebración de un gremio de categoría Plata, pero tenía dinero para gastar.
«Si vamos a lucirnos, entonces debemos hacerlo de la manera más espectacular».
Los miembros del gremio estaban muy ocupados decorando el salón y enviando cartas de invitación a otros gremios.
A mí no me necesitaban para esos preparativos.
Así que pasé la mayor parte del tiempo entrenando en la Sala de Entrenamiento.
Tres días pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
Nuestro gremio estaba ocupado y la mayoría de los gastos e incursiones se cancelaron.
El salón de fiestas estaba bien decorado y se prepararon todo tipo de entretenimientos y comidas para los invitados.
Parte de la comida incluso se elaboró con ingredientes de las mazmorras.
La gente empezó a llegar en masa cuando llegó la hora de la fiesta.
Muchos eran de gremios de categoría Plata o inferior.
Primero se acercaban a mi padre para felicitarlo antes de ir a hablar con otra gente en la fiesta.
—¡Felicidades por tu ascenso de rango!
—¡Felicidades por alcanzar el Rango A!
…
Los gremios invitados eran aquellos con los que nuestro gremio se llevaba bien.
La fiesta se fue animando a medida que llegaba más y más gente.
—Jaja…
Warren, sabía que ascenderías al Rango-A.
¡Felicidades!
—¡Jaja, gracias!
Quien saluda a mi padre ahora mismo es el maestro del gremio Shiversong, Diego Kanon.
Es el mejor amigo de mi padre y también un aliado de nuestro gremio, Génesis de Sombra.
El Tío Diego y mi padre estuvieron en el mismo grupo cuando eran jóvenes y habían pasado juntos por bastantes aprietos.
El Tío Diego y papá estuvieron juntos la primera vez que fueron a una mazmorra peligrosa, a lugares inexplorados, y también cuando fueron a incursionar en la Torre Obelisco.
Oí a mis padres decir que eran amigos desde la escuela.
Todos ellos eran un grupo de amigos y más tarde decidieron formar un equipo antes de hacerse cargo de los gremios de sus respectivos padres.
El Tío Diego consiguió alcanzar el Rango-A hace mucho tiempo y ha permanecido en ese Rango durante años.
Aunque el talento de mi padre no era inferior al del Tío Diego, no tenía suficiente dinero para comprar una poción de avance de Rango-A.
El gremio Shiversong era más poderoso que el nuestro y tenía muchos más recursos.
Esa es la razón por la que el Tío Diego pudo alcanzar rápidamente el Rango A.
Mi padre habría podido ascender al Rango-A de forma natural, pero le habría llevado entre uno y dos años más.
Pero con la ayuda de la poción de Avance, ese tiempo se redujo a un día.
Pero la diferencia de Rango no deterioró la relación entre ellos cuatro.
El Tío Diego venía de vez en cuando a hablar con mi padre, a veces solo para charlar un rato y otras para pedirle consejo.
Ya estaban cooperando para hacer frente a IvoryBow.
Ahora, con el ascenso de mi padre al Rango A, les será mucho más fácil lidiar con IvoryBow.
El Tío Diego estaba muy contento de que mi padre hubiera ascendido de Rango.
Vino con su familia a felicitarnos.
Diego Kanon es también el padre de Misha.
De vez en cuando traían a Misha a jugar conmigo, ya que éramos de la misma edad.
—¡Felicidades, Tío Warren!
Esta vez, quienes lo felicitaron fueron Misha y su hermana.
Cuando terminaron de saludar, la otra chica me miró y se dirigió hacia mí.
«¡Mierda!
Ahí viene el problema».
Quise huir en ese mismo instante, pero se vería bastante mal que escapara cuando era la fiesta de mi padre.
Y para poder escapar, tendría que ser más rápido que ella.
Como ya me había visto, era imposible huir.
—¡Eh!
Vaya, si es el pervertido de Zero.
¡Cómo te va!
La chica tenía una voz arrogante.
Tenía la apariencia de una adolescente, con una complexión esbelta, piel suave y ojos de color aguamarina.
Tiene un cabello rubio de textura fina que parece espolvoreado con polvo de oro.
Su rostro muestra indicios de ser mandona, pero también despliega elegancia.
Es Eleonore Kanon, la hermana mayor de Misha y también la persona que constantemente me hacía bullying.
Sí, han oído bien.
Si me preguntan cuál era mi mayor pesadilla, la respuesta sería Eleonore Kanon.
Cada vez que el Tío Diego y su esposa visitaban nuestra casa, ella estaba allí sin falta para atormentarme.
Nuestra relación no empezó así.
Éramos amigos, o al menos ella no me hacía bullying en aquel entonces.
Todo fue por culpa de aquel suceso que convirtió nuestra relación en lo que es hoy.
Una vez fui con mis padres a visitar a su familia.
Mientras tomaba el té, me lo derramé accidentalmente en los pantalones.
Fui a su baño cuando Eleonore se estaba bañando y caí por accidente encima de ella.
Tenía los ojos llenos de lágrimas, como si su castidad estuviera en peligro, y la entiendo, porque esa era la pinta que tenía la situación en ese momento.
Me dio una patada inmediata en la entrepierna cuando mi mente se quedó en blanco al verla desnuda.
La patada fue tan fuerte que podría haber puesto en peligro a mi futura descendencia; por suerte, todo seguía funcional.
Ese día recibí la paliza de mi vida.
Ella era tres años mayor que yo y ya había alcanzado el Rango-F, mientras que yo solo era Rango-F – y ni siquiera había empezado a entrenar.
No pude hacer otra cosa que dejar que me diera una paliza.
Yo solo tenía 8 años y ella 11.
Tuve suerte de que el Tío Diego me salvara a tiempo.
De lo contrario, esa mujer gorila sin duda me habría matado en ese momento.
El Tío Diego le pidió una explicación y ella dijo que la estaba espiando mientras se bañaba y que además la había manoseado.
Por suerte, nuestros padres me creyeron cuando dije que había sido un accidente.
El Tío Diego se disculpó por el comportamiento de Eleonore y la obligó a disculparse conmigo.
Sin embargo, ese suceso dio comienzo a mis días infernales con ella.
Cada vez que nos veíamos, no me mostraba piedad alguna: me avergonzaba delante de los demás, me pegaba si discutía con ella y me quitaba mis cosas.
Hasta mis padres eran tolerantes con ella.
Cuando me quejaba a mis padres, me decían cosas como «es porque le gustas» o que qué bien me llevaba con ella.
¡Llevarme bien con ella mis cojones!, casi me mata dos veces.
Una fue con el incidente del baño y la otra cuando me negué a ir a su cumpleaños.
En su décimo cumpleaños, recibí una invitación para su fiesta, pero me negué a ir porque el día anterior me había quitado mi juguete favorito.
Al día siguiente de su cumpleaños, irrumpió furiosa en mi habitación y me dio una paliza.
Yo era y sigo siendo más débil que ella.
Es de Rango-C+ y todavía me daría una paliza sin piedad si intentara pelear.
Sin embargo, ya no le tenía miedo.
Sí, ya no le tengo miedo.
Soy Zero Elea, el que se convertirá en el ser más fuerte del mundo.
Sí, lo haré.
Ahora soy un hombre nuevo.
Esta chica es alguien de quien tengo que vengarme.
Todo mi duro trabajo es para ese momento (en realidad no).
Digamos que ya no me dejaré atormentar por ella.
—¡Estoy bien, señorita Eleonore!
Respondí con naturalidad, como se haría con una invitada.
Me miró, intrigada.
Probablemente porque no me quedé callado como solía hacer.
«Siente mi cambio, niña.
Ya no te tengo miedo».
—Tu peinado parece el culo de un pato.
No me digas que ahora intentas atraer a las chicas.
Sería un milagro que consiguieras una con esa cara.
Jaja…
Eleonore se echó a reír tras insultarme con voz de asco.
Como si le repugnara que intentara ponerme guapo.
«Oye, sé que no soy muy guapo, sobre todo comparado con vosotros, pero aun así intento tener el mejor aspecto posible».
Su insulto me enfureció por venir de la abusona de Eleonore.
Me enfurecía más ella que sus palabras.
Si lo hubiera dicho otra persona, quizá no me habría enfadado tanto, pero lo dijo Eleonore, la que me había atormentado durante años.
—¡No es asunto tuyo!
Los chicos ni te mirarían con esa personalidad de gorila que tienes.
Mírate primero a ti misma antes de hablar de mí.
Por fin lo había dicho.
Sí, este es mi nuevo yo.
No volveré a sufrir en manos de Eleonore.
—Oh.
Me pregunto quién te ha dado agallas para decirme algo así.
Han pasado meses desde la última vez que te vi y parece que te has olvidado de mí durante este tiempo.
Dijo Eleonore mientras ponía la mano en mi hombro.
Sonreía, pero sus ojos y su voz decían lo contrario.
Desde la distancia, los demás podrían vernos como buenos amigos, lo cual es absolutamente falso.
Intenté escapar, pero no pude zafarme de su mano.
Estaba usando su fuerza de Rango-C para sujetarme el hombro.
El sudor me resbaló por la mejilla y tragué saliva, pero no me eché atrás.
Era mi oportunidad de acabar con mi trauma infantil.
Zero la miró con desdén y sonrió con sorna.
Entonces, algo salió de mi boca inesperadamente.
—Tus pechos siguen igual.
¿Quieres un Rango A para eso también?
Me da la sensación de que no han crecido desde la última vez que los toqué.
Al oír eso, la sonrisa de Eleonore se desvaneció y su rostro se ensombreció.
Las palabras de Zero habían apuñalado las mayores inseguridades de Eleonore y le recordaron el error de Zero.
Al ver la cara de Eleonore, Zero se dio cuenta de que acababa de cometer un gran error.
Quería enfadarla y avergonzarla un poco, como ella a él, pero no pensó que se enfadaría tanto.
«¡Ahora sí que la he liado!».
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