Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico - Capítulo 10
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10: Capitulo 9: Progreso 10: Capitulo 9: Progreso La tarde caía sobre Kuoh, tiñendo el cielo de un suave anaranjado mientras las sombras se alargaban.
En el patio trasero de su casa, Daniel respiraba con calma, el torso cubierto de sudor, los músculos tensos por el entrenamiento.
Frente a él, Hikari y Hibiki se preparaban, una con una pequeña sonrisa competitiva, la otra con una expresión más reservada pero igualmente determinada.
—¡Vamos de nuevo!
—gritó Daniel, cerrando los ojos un instante.
¡Zas!
El primer ataque vino por la derecha.
Daniel giró su cuerpo antes de que el golpe tocara su mejilla.
Acto seguido, esquivó un barrido de pierna de Hibiki, y luego un puñetazo certero de Hikari.
No era perfecto, pero ya sentía los ataques… los presenciaba un segundo antes de que sucedieran.
—¡Estás mejorando!
—exclamó Hikari, animada.
—A este paso podrías esquivar hasta los rayos de mis truenos —añadió Hibiki con una pequeña risa.
Daniel jadeaba levemente, pero una sonrisa cruzó su rostro.
Poco a poco, el Haki de Observación estaba floreciendo.
Todavía estaba a años luz de llegar al nivel de Katakuri, quien podía ver unos segundos al futuro… pero ya era un comienzo.
Y cada paso contaba.
—A este ritmo —murmuró Daniel para sí—.
Quizá en uno o dos años pueda alcanzar ese nivel… Ambas hermanas lo escucharon, y aunque no entendían el contexto, sus sonrisas mostraban admiración.
Sabían que Daniel era diferente… y especial.
— Ya al caer la noche, Daniel cambió el entrenamiento a su otra prioridad: su Haki de Armadura.
Frente a la gran roca que había convertido en su saco de boxeo personal, adoptó posición.
Su respiración era profunda, su enfoque total.
Golpeó.
El sonido del impacto resonó como un trueno.
El puño recubierto de Haki brilló apenas con un leve tono negro azulado.
Una grieta más se abrió en la piedra.
—¡Boom!
—gritó Hikari desde la distancia—.
¡Esa va a romperse pronto!
—No te emociones tanto —dijo Hibiki—.
A este ritmo, Daniel va a destruir la casa también.
Daniel se echó a reír entre jadeos.
—No romperé la casa… tal vez el terreno, eso sí… — Cuando el entrenamiento terminó, se dejó caer sentado bajo el alero de la casa.
Las chicas le pasaron una toalla y algo de agua.
Ddraig entonces, habló en su mente.
> “Buen trabajo, chico.
Ya estás cerca de romper la roca…
y tu cuerpo se adapta cada vez más rápido al Boosted Gear.
Pronto podrás activarlo sin cansarte tanto.” —Eso espero… —susurró Daniel.
> “Te lo diré así: si sigues a este ritmo, en unas semanas más podrías romper la roca completamente, y tu aura junto al Boosted Gear te posicionarán cerca del nivel de Clase Media Alta.” Daniel se quedó en silencio.
> “En términos de poder… eso te pondría cerca del nivel actual de Rias Gremory, Sona Sitri… y si fueras un demonio, podrías pelear con Riser Phenex sin desventaja.” Daniel abrió los ojos sorprendido.
Hikari y Hibiki lo notaron.
—¿Todo bien?
—preguntó Hibiki, acercándose.
—Sí, solo… Ddraig me dijo que ya estoy casi al nivel de los demonios nobles.
Ambas se miraron con sorpresa.
Y un segundo después, se abrazaron a él.
—¡Eso significa que nuestro Ashikabi ya es increíble!
—gritó Hikari, casi saltando de emoción.
—Y que si alguna vez alguien se atreve a meterse contigo… —añadió Hibiki, acariciando su hombro— ya no estarás en desventaja.
Daniel sonrió, con el corazón cálido por el apoyo de ellas.
—Gracias, chicas.
Pero esto es solo el inicio.
Aún queda mucho por hacer… y muchos enemigos allá afuera.
Ddraig rió con fuerza desde su mente.
> “¡Así se habla!
¡Entrena, crece, y reclama tu lugar!
¡Yo te guiaré hasta que puedas derrotar a dioses y dragones por igual!” —Dioses y dragones… —Daniel murmuró, mirando las estrellas—.
Suena a una vida interesante.
El viernes parecía transcurrir como cualquier otro día.
Daniel había retomado su rutina habitual: clases por la mañana, bromas y charlas con Alya, entrenamientos intensos por la tarde con Hikari y Hibiki.
Las gemelas ya no ocultaban su relación con él, lo que había desatado suspiros y gritos entre las chicas de la escuela, y miradas asesinas por parte de los chicos.
Durante un descanso, el interrogatorio implacable de sus compañeras llevó a Hikari y Hibiki a declarar abiertamente su amor por Daniel, lo cual hizo estallar al salón en murmullos, rumores y escándalo.
Alya, aunque recuperada emocionalmente, no pudo evitar sentirse desplazada.
—¿Estás bien?
—preguntó Daniel, notando su expresión contenida.
—Da… Ya normalno, ne volnuyis’ —respondió Alya en ruso, sonriendo suavemente.
Ddraig habló con voz casual en la mente de Daniel: > “Dijo que quiere una relación contigo también, jejeje.
Qué interesante se está poniendo esto.” Daniel se sorprendió, pero no dijo nada.
Prefirió dejar que las cosas se dieran a su ritmo.
Alya merecía algo auténtico.
— Ese mismo día, justo cuando estaban por salir del salón al finalizar las clases, Hikari y Hibiki fueron llamadas al consejo estudiantil.
Daniel supuso que Sona había sentido su aura y ahora buscaba obtener respuestas.
—¿Quieren que las acompañe?
—preguntó Daniel con preocupación.
—No hace falta, Ashikabi-sama —respondió Hibiki con una sonrisa—.
Podemos manejarlo.
—¡Ve a casa!
Hoy cocinaremos algo rico —añadió Hikari, guiñándole un ojo.
Daniel asintió, aunque no con total tranquilidad.
Fue entonces cuando Alya se acercó, un poco nerviosa.
—¿Te gustaría que camináramos juntos un rato?
—preguntó sin mirarlo directamente.
—Claro —respondió él con una sonrisa, feliz por verla retomar su calidez.
— Durante el camino, Alya fue más física que de costumbre.
Se pegaba ligeramente a su brazo, reía de forma dulce ante cualquier chiste, y sus ojos lo miraban con brillo.
Daniel lo notó, pero no dijo nada.
Disfrutaba de su compañía.
Cuando llegó el momento de separarse, Alya se despidió con una sonrisa tímida.
Pero justo después de que se alejó lo suficiente…
¡Alerta!
El Haki de Observación de Daniel estalló como una alarma.
—¿¡Qué—!?
Saltó hacia atrás instintivamente.
¡Crash!
Un rayo de energía atravesó el aire donde estaba hace un segundo.
El concreto se agrietó.
Daniel rodó por el suelo, se puso en guardia y miró al cielo.
Ahí, descendiendo con alas negras y una sonrisa oscura…
Reynare.
—Qué rápido lo esquivaste… interesante.
Daniel frunció el ceño.
No esperaba encontrarse con ella aún, y mucho menos así.
—Reynare… —murmuró, recordando demasiado bien lo que esta mujer había hecho en la historia original de High School DxD.
—Así que tú eres el que tiene esa aura tan molesta —continuó ella, flotando con elegancia y crueldad—.
Me encargaron investigarte…
pero no me dijeron que eras tan guapo.
Qué desperdicio.
> “Ten cuidado, chico” —gruñó Ddraig—.
“Es una Caída, y no es débil.
Aunque…
ya no estás en la misma liga de hace unos días.” Daniel apretó los puños.
—No voy a caer tan fácilmente.
—Oh, no quiero matarte aún.
Quiero jugar contigo un rato primero.
Su lanza de luz apareció en su mano.
Daniel, sintiendo su Haki de Armadura envolver su puño, dio un paso adelante.
—Entonces juguemos.
El cielo se tiñó de tonos naranja y rojo al atardecer, pero la escena frente a Daniel poco tenía de romántica.
Reynare se elevaba sobre él, riendo con malicia.
Sus alas negras se agitaban suavemente mientras formaba más lanzas de luz en sus manos.
—¡No te preocupes!
No dolerá mucho —se burló antes de lanzar varias lanzas hacia él.
Daniel inhaló profundamente.
Sus sentidos estaban agudos, su cuerpo reaccionaba instintivamente.
Haki de Observación.
Podía sentir la intención asesina de Reynare.
Ver con el corazón lo que los ojos no captaban.
—¡Ahí!
Rodó hacia un costado, evitando con precisión quirúrgica una lanza que habría atravesado su hombro.
Otra vino de un ángulo alto y saltó hacia atrás justo a tiempo.
> “Bien hecho” —aplaudió Ddraig dentro de su mente—.
“Estás leyendo sus ataques con más claridad.
Este es el camino del Observación.
No bloquees.
Siente.” —Estoy tratando, ¡pero no es tan fácil!
Daniel se impulsó hacia un poste y lo usó para esquivar una lanza que venía desde arriba.
Su respiración se estabilizó.
Cerró brevemente los ojos, y dejó de enfocarse en Reynare… En su lugar, sintió.
La intención detrás de cada movimiento.
Cada lanza… antes de ser lanzada.
El flujo de aire.
La hostilidad ardiente de su enemiga.
¡Paso a la derecha!
Esquivó otra.
¡Agáchate!
Evita una que casi le roza la cabeza.
¡Salta!
Reynare intentó cambiar el patrón, pero Daniel ya lo había previsto.
—¿¡Cómo estás esquivando todo!?
—gritó la caída, molesta.
—Haki de Observación —murmuró para sí con una sonrisa confiada.
Reynare descendió un poco, furiosa.
—¡BASTA DE JUEGOS!
Creó una gran lanza de luz, esta vez más gruesa y brillante.
Se la arrojó con fuerza, tratando de forzar un golpe letal.
Daniel retrocedió rápidamente, sintiendo que esta era más rápida y cargada de odio.
Pero ya no era el mismo chico de hace unos días.
El entrenamiento había rendido frutos.
Activó su Haki de Armadura en su brazo derecho, endureciéndolo con esa tonalidad oscura.
Levantó el puño, se alineó con la trayectoria… ¡Y la lanza impactó!
¡BOOOOM!
Una explosión de luz iluminó el cruce donde luchaban.
Una nube de polvo y chispas lo cubrió todo.
Reynare bajó, riéndose.
—Eso debió hacerte polvo… ¿eh?
Pero en medio del humo, una figura se mantuvo firme.
Daniel.
Su brazo estaba un poco adolorido, pero había resistido.
—Mala idea —dijo, caminando hacia ella con decisión.
Reynare dio un paso atrás.
—¿¡Q-qué eres tú!?
—Un humano terco.
Pero con metas claras.
No te voy a matar, Reynare.
No eres más que una peón estúpida cegada por un amor no correspondido.
—¡Cállate!
Intentó crear otra lanza, pero Daniel ya estaba frente a ella.
¡CRACK!
Un golpe certero a su estómago con el dorso endurecido por el Haki.
No letal, pero suficiente para dejarla sin aliento.
Reynare cayó de rodillas, jadeando.
—¿Por qué no… me matas…?
Daniel la miró con seriedad.
—Porque aún puedes redimirte.
Pero no conmigo.
—¿Eh…?
—Te entregaré a los diablos.
Ellos decidirán qué hacer contigo.
Y si tienes suerte, quizás Azazel te dé una segunda oportunidad.
Reynare bajó la cabeza, derrotada.
> “Interesante decisión, compañero”, comentó Ddraig.
“Sabía que no eras del tipo asesino.
Pero me agrada cómo usaste el combate como campo de entrenamiento.
Tu Haki dio un gran salto.” Daniel respiró hondo, sudando pero satisfecho.
El sol caía.
Y en la distancia, observando desde una azotea… Akeno.
Sus ojos estaban serios, analizando todo.
—Así que eso era… lo que Rias sintió.
Sacó su celular.
—Rias, confirma.
Daniel posee una energía extraña que no se alinea con ningún Sacred Gear registrado.
Y tiene habilidades de combate avanzadas.
Capturó a una Caída sin ayuda.
Rias al otro lado de la línea suspiró con asombro.
—Entonces, ahora sí, me aseguré de que quiero tenerlo de nuestro lado.
El viento soplaba suave sobre la azotea del edificio cercano.
Akeno, aún con el celular en mano, lo guardaba en el bolsillo tras cortar la llamada con Rias.
Pero antes de que pudiera retirarse en silencio… —Ya puedes bajar —se oyó la voz de Daniel, firme pero tranquila.
Akeno se tensó.
No esperaba que la notara, mucho menos la llamara directamente.
Su vista descendió a la calle y vio al joven parado con seguridad, su brazo aún cubierto con vestigios de Haki, y a Reynare inconsciente, atrapada con unos cables de energía que había improvisado con ayuda de su aura.
—Supongo que la discreción no es mi fuerte hoy —dijo Akeno, bajando flotando con elegancia, aunque con una gota de sudor en la frente.
—No te preocupes.
No fue culpa tuya —respondió Daniel sin girarse aún—.
Tengo los sentidos más agudos que cualquiera en esta ciudad.
Akeno aterrizó con suavidad.
Lo miró con una mezcla de sorpresa e intriga.
—¿Cómo supiste que era yo?
—Tu presencia es única… pero también es tu intención la que delata.
Eso y que hueles a cerezas dulces —dijo con una sonrisa traviesa.
—¡¿Eh?!
—Akeno infló sus mejillas, fingiendo molestia—.
¡No es justo que digas algo así tan tranquilo!
Daniel soltó una pequeña risa.
La tensión del combate se había disipado.
—Relájate, Akeno.
Solo estaba jugando.
—Se giró hacia ella por fin, ahora serio—.
Pero hablando de cosas importantes… necesito una reunión.
Urgente.
Con Rias y Sona.
—¿Con ambas?
—Akeno alzó una ceja—.
¿Y qué tema requiere la presencia de dos figuras tan importantes en la escuela?
Daniel señaló con el pulgar a Reynare, inconsciente a su espalda.
—Un ángel caído que intentó matarme sin provocación alguna.
Planeaba entregarla antes de que cause problemas.
Pero si aparece muerta en territorio de Gremory o Sitri, no quiero problemas con ningún bando.
Akeno entrecerró los ojos, impresionada.
—Hiciste todo esto tú solo, sin mostrar tu verdadero poder completo.
Y aún así quieres evitar un conflicto político… Daniel se encogió de hombros.
—No me gusta matar.
Y menos si sé que la otra persona no piensa bien lo que hace.
Quiero que Sona y Rias decidan qué hacer con ella.
Pero quiero estar presente.
Akeno sonrió con elegancia, pero con genuino interés.
—Rias se alegrará de escuchar eso.
Eres más interesante de lo que aparentas, Daniel.
—Me han dicho eso mucho últimamente.
—Bien.
Arreglaré la reunión.
Esta noche, en el Club de Investigación de lo Oculto.
¿Puedes traerla tú?
—No hay problema.
No creo que se despierte antes de que lleguemos.
Akeno dio un paso adelante, acercándose más a Daniel.
—Gracias por no hacer una masacre.
Eso es algo que Rias y Sona apreciarán mucho.
—No lo hice por ellas —dijo Daniel, serio—.
Lo hice porque quiero hacer las cosas bien.
No estoy en guerra con nadie.
Akeno lo observó por un segundo más, y luego asintió.
—Entonces te veré esta noche.
Con un salto elegante, desapareció entre los tejados, dejando a Daniel en silencio.
Ddraig habló en su mente con voz divertida.
> “Hueles a cerezas dulces”, ¿eh?
No sabía que también eras un casanova.” —¡Cállate!
Fue improvisado… aunque no mentí.
> “Oh, lo sé.
Pero eso solo lo hace peor.” Daniel sonrió con cansancio.
Observó a Reynare, aún inconsciente.
Su camino solo se volvía más complicado… pero al menos, no caminaba en la oscuridad.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.
Mi patreon: SeathScale
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