Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Capitulo 13 Primeras Rondas
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14: Capitulo 13: Primeras Rondas 14: Capitulo 13: Primeras Rondas Gimnasio de Kuoh – Ring de Combate Las gradas estaban llenas, el ambiente cargado de emoción.
El primer combate del torneo oficial estaba a punto de comenzar.
—¡Luchadores al centro!
—anunció el referí con voz firme.
Videl Satan caminó con seguridad al ring, su mirada concentrada y seria.
Su oponente, Ryo Masaki, un tipo alto y musculoso con aspecto de luchador callejero, la miraba con una mezcla de arrogancia y burla.
—¿En serio?
¿Una chica es mi oponente?
Esto va a ser fácil —dijo con una risa torpe.
Videl solo sonrió…
con los nudillos tronando.
—¿Seguro?
Ding ding!
El combate comenzó, y apenas Ryo levantó el brazo para atacar, Videl se deslizó con velocidad impecable, le dio una patada en la rodilla que lo hizo perder el equilibrio y le clavó un gancho al abdomen que lo mandó a rodar por el suelo.
—¡KO técnico!
¡Videl Satan avanza a la siguiente ronda!
—gritó el referí.
Las gradas estallaron en vítores.
Algunos chicos suspiraron, otros aplaudieron.
Videl se sacudió el polvo de los guantes con estilo y regresó a su esquina sin mirar atrás.
Desde las gradas, Alya la observaba con los ojos entrecerrados.
—Tsk…
peligrosa…
pero hábil.
Hay que admitirlo.
— Cuarto combate: Daniel Hernández vs.
Tetsuya Kurono —¡Daniel Hernández y Tetsuya Kurono, al ring!
Daniel subió con una sonrisa relajada.
Su cuerpo aún se sentía fresco gracias a su entrenamiento diario.
A su lado, Hikari y Hibiki le lanzaban un pulgar arriba desde la barrera.
Tetsuya Kurono, con su uniforme de judo blanco impecable, hizo una reverencia formal.
Su currículum lo precedía: campeón juvenil regional, tercer lugar nacional, ganador de múltiples medallas.
Daniel lo miró con emoción.
—¡Al fin!
¡Alguien que tal vez me obligue a esforzarme!
¡Mi Haki va a volar de alegría!
Tetsuya frunció el ceño.
—¿Haki?
—Nada, cosas de anime.
Ding ding!
El judoka corrió con velocidad técnica hacia Daniel, buscando tomar su brazo para un derribo clásico.
Pero Daniel…
ya no estaba allí.
En el instante en que Tetsuya extendió su mano, el Haki de Observación de Daniel activó de forma automática, y su cuerpo reaccionó por instinto.
Sin pensarlo, su puño salió disparado directo al rostro de Tetsuya.
¡BAM!
Un solo golpe.
Preciso.
Devastador.
Tetsuya voló hacia atrás como si le hubieran lanzado una bola de demolición.
Silencio absoluto.
Las gradas estaban mudas.
El referí se acercó y, tras unos segundos, alzó la mano: —¡Tetsuya Kurono ha sido noqueado!
¡El ganador es Daniel Hernández!
Daniel parpadeó.
—¿Eh…?
¿Qué…
pasó?
> —Reaccionaste por reflejo.
Tu Haki de Observación detectó el agarre y respondiste con toda tu fuerza antes de que pudieras pensar.
Lo dejaste inconsciente.
—Buen trabajo…
supongo.
—comentó Ddraig con una risa seca.
Daniel abrió los ojos como platos y puso cara de shock.
—¿¡Pero si solo iba a esquivar!?
¡No quería…
no quería!
¡ME VOLVÍ SAITAMA!
Desde el borde del ring, Videl, que aún observaba el combate, frunció el ceño impresionada.
—…Ese chico…
¿quién diablos es?
Mientras tanto, Alya en las gradas levantaba lentamente un cartel hecho a mano que decía “¡Daniel ganará!”…
para después bajarlo con expresión incrédula.
— Tras la ronda Mientras los combates siguientes avanzaban, Daniel estaba en la sala de descanso, con las manos en la cabeza y un aura de desesperación cómica.
—¡Quiero una pelea justa!
¡Solo UNA!
¡No es justo ser tan OP accidentalmente!
Hikari y Hibiki no podían parar de reírse.
—Al menos no terminaste en calzoncillos como en esos animes —dijo Hibiki, conteniendo las lágrimas de risa.
—Sí…
y aún falta todo un torneo —añadió Hikari con una sonrisa pícara—.
Tal vez sí encuentres a tu rival digno…
Daniel suspiró, resignado.
—Espero que no sea Goku disfrazado.
Gimnasio de Kuoh – Zona de descanso Tras el anuncio de los 16 clasificados a la segunda ronda, el referí dio una pausa oficial de media hora para que los combatientes pudieran descansar, hidratarse y prepararse.
Las gradas seguían animadas, con los espectadores comentando eufóricamente el impacto del primer combate de Daniel.
—¡¿Viste ese golpe?!
¡Ni Saitama en su mejor día!
—Ese chico Daniel…
¿de verdad es humano?
—¿Será algún tipo de artista marcial secreto?
Daniel suspiraba en una esquina del gimnasio, sentado sobre un banco de madera mientras se bebía una botella de agua.
A su lado, Hikari y Hibiki lo ayudaban a revisar sus guantes y masajeaban sus hombros.
—Trata de no noquear al siguiente con un estornudo —dijo Hikari divertida, mientras le pasaba una toalla por el cuello.
—La idea es mejorar, no destruir —añadió Hibiki, dándole un beso rápido en la mejilla.
Daniel asintió, aunque con expresión seria.
—Esta vez seré más consciente.
Necesito aprender a usar el Haki sin que me controle a mí…
si quiero enfrentar a verdaderos enemigos sobrenaturales, no puedo depender solo de reflejos.
> —Finalmente estás pensando como un guerrero, compañero.
—Controlar tu fuerza es más difícil que obtenerla.
—le dijo Ddraig desde la Boosted Gear.
— Del otro lado del gimnasio, Videl observaba discretamente.
Sentada con los brazos cruzados y una pierna sobre la otra, tenía su mirada fija en Daniel.
—Ese tipo…
¿cómo alguien puede ser tan fuerte sin siquiera parecer un artista marcial?
—murmuró, frunciendo el ceño.
A su lado, uno de los peleadores eliminados intentó charlar con ella: —Hey, Videl-chan, ¿quieres agua o algo?
—No —respondió cortante, sin quitar la vista de Daniel.
No es normal.
Su aura no es la de un simple estudiante…
es como si…
supiera lo que va a pasar antes de que ocurra.
¿Será eso “Haki” de lo que hablaba?
— Ronda 2: Combates anunciados La megafonía sonó con fuerza mientras los nombres eran mostrados en una pantalla: Videl Satan vs.
Hideo Matsura Daniel Hernández vs.
Gouda Seijuro —¿Gouda Seijuro?
—leyó Daniel en voz baja mientras veía a su próximo oponente acercarse al ring para calentar.
Era un hombre enorme, musculoso, con una apariencia que rozaba lo absurdo.
Medía al menos 2 metros, con brazos del tamaño de troncos y una voz grave que se escuchaba incluso desde el otro extremo del gimnasio.
Había ganado su primer combate a base de pura fuerza bruta.
—¡¿¡ESE es tu oponente!?!
—dijo Hibiki, con los ojos abiertos como platos.
—Parece un cruce entre Bane y un luchador de sumo…
—añadió Hikari, un poco nerviosa.
Daniel solo se levantó del banco, sacudiéndose el uniforme y ajustándose los guantes.
—Ahora sí…
nada de reacciones automáticas.
Esta vez aprenderé algo.
Y mientras se dirigía al ring, Videl lo seguía con la mirada, ahora con un dejo de…
¿admiración?
No me importa qué sea, pero quiero saber hasta dónde puede llegar ese tipo.
[Ronda 2 – Combate 1: Videl Satan vs.
Hideo Matsura] Hideo Matsura era un tipo alto, con músculos decentes y confianza de sobra.
Se pavoneaba mientras saludaba al público como si ya hubiera ganado.
—¡Vamos, belleza!
Espero que no te rompas una uña —bromeó, con una sonrisa arrogante.
Videl ni siquiera respondió.
Solo se colocó en posición de combate, concentrada, y esperando la señal del juez.
—¡Comiencen!
Hideo dio un paso hacia adelante.
—Mira, te daré el primer— ¡THWACK!
Un puño certero, rápido como un rayo, le conectó en la mandíbula antes de que pudiera terminar la frase.
El público quedó en silencio mientras Hideo colapsaba al suelo, completamente fuera de combate.
—Debiste calentar la lengua menos y el cuerpo más —dijo Videl, mientras se sacudía los guantes y regresaba sin mirar atrás.
— [Ronda 2 – Combate 2: Daniel Hernández vs.
Gouda Seijuro] El siguiente en subir fue Daniel.
Caminó tranquilo, pero decidido.
Frente a él, Gouda Seijuro, un muro humano, reía a carcajadas mientras se estiraba el cuello.
—¿Este flaquito es mi oponente?
¡Jajaja!
Vaya chiste.
Prepárate para una clase de lucha, niño bonito.
Daniel simplemente cerró los ojos y se concentró.
Esta vez no cometería el mismo error que con Tetsuya.
Necesitaba controlar su fuerza y usar el combate como entrenamiento para el Haki de Observación.
—¡Comiencen!
Gouda no tardó en cargar como toro desbocado, con los brazos extendidos.
Daniel dio un paso hacia atrás, con los ojos medio cerrados.
Las imágenes del ataque de Gouda llegaban a su mente instantes antes de que ocurrieran.
Cada movimiento predecible.
Cada cambio de pie.
Todo le llegaba como un eco anticipado.
Demasiado lento…
demasiado obvio…
Intentó prolongar la pelea un poco más.
Esquivó, dio un par de bloqueos suaves, incluso dejó que un puño rozara su defensa para medir el impacto.
Pero era inútil.
No era suficiente.
Su Haki no estaba evolucionando, solo estaba repitiendo movimientos sin presión real.
—No vale la pena —murmuró Daniel.
Entonces decidió terminarlo.
Un rápido amague al hombro, un paso lateral, y un combo limpio: gancho al estómago, uppercut al mentón y remate con una patada giratoria que mandó a Gouda fuera del ring…
volando.
El silencio fue total por dos segundos…
luego los vítores llenaron el gimnasio.
— [Área de descanso – minutos después] Daniel caminó de regreso, limpiándose el sudor mientras Ddraig le hablaba en su mente: > —Ese fue un buen movimiento final.
Elegante, limpio…
y teatral.
¿Lo hiciste para despistar?
—Obvio.
Si lo noqueo de un golpe otra vez iban a comenzar a sospechar.
> —Demasiado tarde.
La chica te está mirando otra vez…
Daniel giró discretamente y, en efecto, Videl lo observaba fijamente desde su lugar en la sombra.
Sus ojos entrecerrados, su expresión de duda, y la forma en que mantenía los brazos cruzados hablaban por sí solos.
—…No se tragó lo del “oponente duro”, ¿verdad?
> —Ni por un segundo.
[Sábado, tarde – Zona de descanso del torneo] El sol descendía lentamente, tiñendo el cielo de tonos dorados mientras el torneo avanzaba a su etapa más intensa.
Solo ocho combatientes quedaban en pie.
El anuncio de la semifinal trajo una mezcla de emoción y tensión a los presentes.
Sin embargo, un accidente en el ring durante uno de los combates provocó una breve demora.
Uno de los soportes del escenario se rompió por una técnica de uno de los peleadores, retrasando la agenda.
El combate de Daniel fue reprogramado para el final del día, lo que lo dejaba con más tiempo…
pero también con una final garantizada contra Videl, si ambos ganaban sus respectivos combates.
Videl, en su rincón, observaba la lista de los oponentes restantes.
Sus ojos se detuvieron en el nombre de su contrincante: Takeshi “El Coloso” Haneda.
—…Ese nombre…
—susurró con una expresión seria.
Recordaba ese nombre de las pocas veces que había escuchado conversaciones entre su padre y viejos amigos de las artes marciales.
Takeshi Haneda era uno de los alumnos rivales de su padre en el pasado, una figura casi olvidada, pero con una reputación formidable.
—Papá nunca hablaba mucho de él…
pero cuando lo hacía, parecía molesto.
Mientras Videl se ataba los guantes y se enfocaba, Daniel observaba el tablero con cierto desconcierto.
El nombre de su oponente: Shiranui Kaito.
Un joven de cabello oscuro, ojos color gris acero, y un aura…
extrañamente opaca pero antinatural.
No parecía especial físicamente, no era un mastodonte como Gouda, ni ágil como otros.
Pero Daniel lo sintió desde el primer momento: —…Este tipo…
algo en él vibra diferente.
> —Cuidado, compañero.
—Ddraig advirtió— Ese no es un simple humano.
No sé qué es exactamente…
pero tiene un rastro de energía sobrenatural muy leve.
Encubierta.
—¿Un usuario de Sacred Gear?
> —Tal vez…
o tal vez alguien que aprendió a ocultar su verdadero poder.
Daniel frunció el ceño, la emoción y precaución se mezclaban en su interior.
Por fin, una pelea donde su Haki tendría que estar afilado.
[En el ring – Último combate del día] Videl subió al ring, frente a Takeshi Haneda, quien sonreía de forma amarga.
—La hija del gran Mr.
Satan…
Veamos si la fama es genética o merecida.
Videl no contestó.
Solo alzó los puños.
El combate fue duro.
Takeshi no era un novato, era un maestro de combate clásico, con años de experiencia y fuerza bruta.
Pero Videl…
era más rápida, más ágil y más precisa.
Después de un par de intercambios intensos, un combo de rodillazo y puñetazo la llevó a la victoria.
El público rugió.
Y Videl solo pensaba en su siguiente objetivo: Daniel Hernández.
— [Instantes después – Preparándose para el combate final del día] Daniel ajustó los vendajes de sus brazos mientras sentía la mirada de Shiranui.
No había emoción en su rostro.
Solo calma.
—Este combate será interesante —murmuró el extraño joven—.
Me han hablado de ti…
Daniel Hernández.
Daniel frunció el ceño.
—¿Y tú quién eres?
Shiranui solo sonrió, con un aire críptico.
—Alguien que quiere saber si los rumores sobre ti son ciertos.
Daniel caminó hacia el ring con una sonrisa decidida.
—Entonces ven y descúbrelo.
[Torneo de Kuoh – Última pelea del día sábado] El sol comenzaba a ocultarse completamente, dejando el gimnasio iluminado por los focos artificiales.
La gente murmuraba con expectación.
Daniel Hernández contra Shiranui Kaito, dos de los favoritos inesperados del torneo.
Ambos subieron al ring, uno frente al otro.
Shiranui estaba completamente sereno, con una postura baja, dedos en posición de ataque, respiración medida.
Un aura densa lo rodeaba.
Daniel, por su parte, exhaló lentamente.
Regulando su fuerza, cuidando cada paso, cada movimiento.
Su Haki de observación se disparó a toda potencia apenas sonó la campana.
—¡COMIENZA!
Shiranui desapareció.
Literalmente.
Una estela de sombra se deslizó por el ring como un rayo, obligando a Daniel a moverse hacia atrás en un giro ágil.
La velocidad era absurda, incluso con su Haki activo, era como si viera ráfagas.
—¡¿Qué…?!
—Daniel apenas reaccionaba.
El primer golpe llegó directo a su estómago, pero Daniel lo bloqueó apenas a tiempo.
El impacto lo hizo retroceder tres pasos.
—Mierda, esto va en serio…
La lluvia de golpes fue implacable, cada movimiento de Shiranui era como una danza mortal, un estilo que Daniel no conocía de primera mano.
Sin embargo, su Haki mejoraba con cada segundo.
Su mente se afilaba como una espada bien templada.
Su respiración se sincronizaba con el ritmo del enemigo.
Fue entonces que, en medio de un intercambio veloz, Shiranui habló: —…No pensé encontrar a otro Taimanin por aquí.
Pensé que eras un agente encubierto.
Daniel parpadeó confundido.
—¿Taimanin?
Ese nombre.
Ese nombre lo conocía.
Action Taimanin, un juego de móviles con waifus ninja…
¿O peor aún?
Taimanin Asagi, la visual novel con reputación bastante adulta.
Daniel tragó saliva lentamente.
—Por favor…
que seas del universo del juego y no de la novela visual…
Shiranui se detuvo por una fracción de segundo, extrañado.
—¿Sabes sobre los Taimanin?
¿De dónde aprendiste eso?
—Umm…
YouTube.
—respondió Daniel rápidamente, sudando cómicamente.
La expresión de Shiranui se congeló.
Su rostro pasó de neutral a pánico total.
—¡Eso era información clasificada!
¡Se suponía que ningún civil debía saber eso!
Daniel levantó una ceja, mientras una gota de sudor al estilo anime bajaba por su frente.
—¿Este sujeto es idiota…?
Shiranui comenzó a tener una crisis existencial cómica, murmurando para sí cosas como “¡me van a degradar!”, “¡esto era una misión de reconocimiento!”, “¡¿por qué lo dije en voz alta?!”.
Daniel lo observó en silencio, sin saber si golpearlo o ofrecerle terapia.
—¿Terminaste tu drama?
—preguntó, brazos cruzados.
Shiranui se recompuso y tosió con vergüenza, adoptando de nuevo su pose ninja.
—Olvida lo que dije.
¡Ahora sí voy con todo!
—Lo dices como si antes no lo estuvieras haciendo…
[Reanudación del combate] Esta vez, Daniel estaba preparado.
Su Haki de Observación había dado un salto brutal durante el combate.
Ahora, no importaba cuán rápida fuera la técnica de Shiranui, Daniel ya veía los movimientos antes de que ocurriesen.
Esquivó.
Bloqueó.
Predijo.
Su cuerpo reaccionaba de forma automática, como si supiera lo que venía incluso sin pensar.
Finalmente, un instante perfecto: Un barrido.
Una esquiva de Shiranui.
Un puñetazo directo al torso.
¡BOOM!
Shiranui voló por el ring y cayó fuera del cuadrilátero, desmayado.
¡K.O.
Técnico!
El público enloqueció.
La victoria de Daniel fue clara…
pero esta vez, se notó que tuvo que esforzarse más.
Desde las gradas, Videl lo observaba, seria y analítica.
—Definitivamente no es un estudiante normal…
[Fin del combate – zona de espera] Daniel regresó con Hikari y Hibiki, sudado, cansado…
pero satisfecho.
> —Buen trabajo, chico.
—dijo Ddraig— Tu Haki está avanzando a pasos agigantados.
Este tipo de combates te convienen.
Daniel sonrió con orgullo.
—Ahora solo queda…
Videl.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.
Mi patreon: SeathScale
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