Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico
  4. Capítulo 16 - 16 Capitulo 15 Diplomacia
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Capitulo 15: Diplomacia 16: Capitulo 15: Diplomacia El sol de la tarde se filtraba por las ventanas del hogar de Daniel, bañando la sala en un cálido resplandor dorado.

Era domingo, y el ambiente dentro de la casa no podía ser más acogedor.

Risas, aromas deliciosos y el sonido de cubiertos preparando la mesa llenaban el aire.

En la cocina, Hikari y Hibiki estaban vestidas con delantales adorables, concentradas en su labor.

-¡Cuidado con la salsa, Hibiki!

-rió Hikari mientras evitaba una explosión de tomate.

-¡Es parte del estilo caótico y sabroso~!

-respondió su hermana guiñándole el ojo.

Mientras tanto, en la sala…

Daniel y Alya estaban sentados en el sofá, uno al lado del otro.

Alya, todavía con las mejillas un poco sonrojadas desde los eventos del torneo, tenía los brazos cruzados y una expresión seria…

aunque su tono era más tierno que otra cosa.

-Ahora que soy tu novia, quiero trato justo, ¿entendido?

-dijo ella, inflando levemente las mejillas-.

Citas, atención, abrazos y…

amor incondicional.

¡No quiero sentirme en segundo plano!

Daniel sonrió con suavidad y le acarició la cabeza.

Sin embargo Alya continuo -.

También quiero pedirte algo.

Daniel levantó la ceja.

-¿Qué cosa?

-Que no se agregue a nadie más.

Quiero que solo seamos nosotras tres…

Apenas terminó de decir eso, Hikari y Hibiki aparecieron detrás del sillón como ninjas.

-Eeeeh…

eso puede que no se pueda cumplir -dijeron al unísono, con una gota de sudor en la cabeza.

Alya las miró confundida.

-¿Cómo que no?

Daniel suspiró, sabiendo que el momento había llegado.

Se levantó lentamente, se estiró los hombros y se giró para verlas a las tres.

-Muy bien…

llegó la hora.

Hay algo que tengo que decirte, Alya.

Algo grande.

-¿Te gustan los dragones?

-añadió Hibiki con una sonrisa traviesa.

-¿¡Qué tiene que ver eso!?

-replicó Alya, alarmada.

Daniel cerró los ojos y, en un destello de energía roja y luz, invocó brevemente su Boosted Gear.

El guantelete rojo con la joya verde brilló intensamente.

-Este es mi Sacred Gear…

y el que está dentro, es Ddraig.

-Saludos, humana -resonó la voz de Ddraig en su mente, proyectándose a través de la joya.

Alya retrocedió un poco, sorprendida.

-¡¿Qué demonios es eso?!

-No es un demonio, aunque se le parece -dijo Daniel con una sonrisa.

Entonces, Hikari y Hibiki se acercaron, tomaron asiento, y comenzaron a explicar.

-Alya, somos Sekirei.

No somos humanas.

-Vinimos de muy lejos, y estamos aquí porque reaccionamos a Daniel, a su energía.

Es algo más fuerte que el amor…

es instintivo.

-Si no nos alamos a él, nuestra vida peligra.

Por eso, si otra Sekirei llega y reacciona con Daniel, no podemos negarla.

Alya estaba boquiabierta.

Le tomó unos segundos asimilar todo.

-¿Entonces…

más chicas podrían llegar por instinto a estar con Daniel?

-Sí, y sería cruel negárselo -respondió Hikari con honestidad-.

Pero sabemos que no todas las que se acerquen serán Sekirei.

-Y ahí entras tú -añadió Hibiki, abrazándola con una sonrisa-.

Si Daniel quiere agregar a alguien más que no sea una Sekirei…

todas deberíamos estar de acuerdo.

Alya suspiró, inflando las mejillas de nuevo.

-¡Hmpf!

Está bien…

¡pero si alguna se pasa de lista sin consultar, le partiré la cara!

Daniel rió, aliviado.

-Eso suena justo.

Trato hecho.

-¡Awwww~!

¡Alya es adorable cuando se pone territorial!

-dijeron las gemelas abrazándola por los costados.

-¡S-Suéltensé~!

-chilló ella, roja como un tomate.

Minutos después, la comida estaba servida.

Un banquete casero espectacular.

Todos se sentaron alrededor de la mesa, riendo, bromeando y compartiendo historias del torneo.

Hikari y Hibiki sirvieron arroz, guisos, onigiris y carne salteada.

Daniel levantó su vaso de té.

-Por el torneo…

y por esta nueva etapa.

Todos levantaron sus vasos y dijeron al unísono: -¡Salud!

La tarde avanzó en un ambiente de calidez, amor y armonía.

Y aunque sabían que nuevas aventuras -y nuevos problemas- los esperaban…

Esa noche, nada más importaba.

Lunes por la mañana, los estudiantes de la Academia Kuoh comenzaban a llegar con la misma rutina de siempre…

o al menos eso parecía.

Porque aquel día, algo diferente estaba ocurriendo.

Daniel Hernández, acompañado como siempre por Hikari y Hibiki, entraba al campus con paso tranquilo.

Lo que cambió fue que esta vez, Alya también iba con él…

tomada de su mano, luciendo sonrojada, pero con una sonrisa resplandeciente.

Y por si no fuera suficiente, Hikari y Hibiki continuaban firmemente sujetas a cada uno de sus brazos, como si marcaran su territorio.

Las miradas se volvieron de inmediato.

-¿Eh?

¿Tres?

-¿¡Pero qué clase de vida lleva ese tipo!?

-¡¿No es la rubia rusa?!

¿¡Y también las gemelas!?

Los murmullos comenzaron a multiplicarse en los pasillos.

Los chicos estaban boquiabiertos.

Las chicas no sabían si estar impactadas o curiosas.

Pero nadie…

nadie estaba tan conmocionado como Hyoudou Issei.

-¿¡QUÉEEE!?

-gritó, sus ojos al borde de las lágrimas, desde su lugar favorito frente al casillero del club de ocultismo.

El trío de pervertidos estaba en shock.

Issei, Matsuda y Motohama observaron en cámara lenta cómo Daniel avanzaba, rodeado de belleza por todos lados.

Era como una escena sacada de un anime…

solo que él no era el protagonista.

-¡Ese debería ser mi lugar!

-gritó Issei con lágrimas dramáticas.

-¡Dios es injusto!

-se lamentó Matsuda.

-¡¿Cómo rayos le hizo ese tipo?!

-añadió Motohama ajustándose los lentes con desesperación.

Daniel, por supuesto, los ignoró con un suspiro cansado, mientras Alya se apretaba aún más contra él.

-¿Segura que quieres ir así al salón?

-le susurró él, divertido.

-Totalmente.

Que todos lo sepan, Daniel es mi novio -respondió ella sin vacilar.

Al llegar al salón, el ambiente explotó en murmullos ahogados.

Las compañeras de clase rodearon a Alya como si fueran reporteras en una rueda de prensa.

-¿¡Es cierto!?

-¿¡Tú y Daniel están saliendo!?

-¿¡Desde cuándo!?

-¿¡Cómo ocurrió!?

Alya, con una sonrisa de superioridad suave, miró a Daniel, y sin decir palabra…

le plantó un beso en los labios.

El salón estalló.

-¡¿¡¿¡¿¡¿EEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHH!?!?!?!?!?!?

Pero antes de que los cerebros terminaran de procesar lo ocurrido, Hikari y Hibiki también lo besaron en las mejillas y luego en los labios, cada una por su lado, marcando su territorio de forma dulce pero posesiva.

Las chicas gritaron, los chicos se desmayaron (literalmente en el caso de Issei), y una parte de la clase entregó su alma al vacío.

Antes de que el salón se transformara en un completo caos…

-¡CLASES, TODOS A SUS PUESTOS!

-la voz del profesor resonó con fuerza al abrir la puerta del aula.

Todos corrieron a sus asientos con reflejos sobrehumanos, como si el mismísimo Saitama hubiera gritado.

Daniel tomó asiento entre sus chicas, completamente tranquilo, aunque con una gota de sudor bajando por su mejilla.

-Este día va a ser largo…

-pensó.

El resto del día escolar pasó en un torbellino de risas, suspiros y miradas.

Daniel, como siempre, compartía su almuerzo con Hikari y Hibiki, quienes peleaban juguetonamente por darle de comer con los palillos.

Alya, aún algo avergonzada por el beso de la mañana, se había adaptado sorprendentemente bien.

Sonreía mientras conversaban, y su aura irradiaba una calidez especial que hacía que los chicos de la clase tuvieran que contener su envidia con fuerza sobrehumana.

Todo parecía perfecto…

al menos para ellos.

Desde la sombra del edificio del club, Akeno Himejima observaba la escena con una taza de té entre las manos y una sonrisa ladeada.

-Ara ara…

parece que otra más cayó ante los encantos del malvado Daniel-kun -dijo con voz suave, aunque un brillo pícaro cruzaba sus ojos.

-Definitivamente eres un chico malo…

y los chicos malos merecen un castigo apropiado.

Terminando su té, Akeno se dio la vuelta con una risita, y con elegancia felina se dirigió al club de investigación de lo oculto.

— Sala del Club de Investigación de lo Oculto Minutos después…

Rias Gremory hojeaba unos documentos mientras tomaba un respiro del papeleo del día.

El silencio del club fue interrumpido por la llegada de Akeno, quien entró con una expresión claramente divertida.

-¿Noticias nuevas?

-preguntó Rias, notando la sonrisa de su reina.

-Oh sí, y bastante jugosas -respondió Akeno, sentándose en el sillón frente a Rias-.

Parece que Daniel-kun ahora tiene una tercera novia.

Rias levantó la mirada, frunciendo ligeramente el ceño.

-¿Tercera?

¿Alya, acaso?

-Correcto.

-Akeno asintió, recargando la mejilla en una mano-.

Confirmado.

Beso en los labios frente a toda la clase.

Luego las gemelas hicieron lo mismo.

La clase está hecha un caos de rumores.

-¿Fue consensuado?

-Totalmente.

Nadie obligó a nadie.

Alya se le declaró después del torneo de artes marciales…

delante de todos.

Daniel aceptó y las gemelas lo celebraron con un beso doble.

Parecen bastante felices, la verdad.

Rias se quedó en silencio unos segundos, asimilando la información.

Cerró los ojos y suspiró profundamente.

-Ese hombre…

sin querer ya tiene más seguidoras que yo…

-Podrías decir que tiene su propio “séquito” -añadió Akeno con una risita traviesa.

Rias abrió los ojos y los fijó en un punto imaginario.

-Lo quiero en mi grupo.

No por capricho…

sino porque lo necesito.

Para el rating game…

para mi libertad.

Akeno la observó con expresión tranquila.

-¿Y cómo planeas convencerlo?

Hasta ahora, ha sido claro con sus intenciones.

-Tendré que ganarme su confianza, su lealtad…

y tal vez algo más.

No puedo obligarlo, eso lo alejaría.

Pero si soy paciente…

-…

podría enamorarse de ti -completó Akeno, entrecerrando los ojos.

Rias no respondió.

Solo sonrió con determinación.

-Él todavía no lo sabe…

pero va a ser parte de mi vida.

Akeno se levantó, dejando su taza de té sobre la mesa.

-Entonces será mejor que te apures, Rias.

Porque Daniel-kun…

no parece quedarse quieto por mucho tiempo.

El sol ya descendía en el horizonte cuando Daniel, acompañado por Hikari, Hibiki y Alya, regresaba a casa luego de una jornada escolar bastante peculiar.

La conversación entre los cuatro era relajada y llena de risas, con Alya aún adaptándose a su nueva relación, haciendo preguntas graciosas sobre cómo funcionaba un harem sin perder el equilibrio emocional, mientras Hikari y Hibiki respondían con travesuras y miradas cómplices.

Daniel solo reía nervioso, intentando mantener la compostura.

Pero, cuando ya estaban cerca de la entrada de su casa…

Daniel se detuvo en seco.

Sus ojos se entrecerraron y su rostro se tornó serio.

-¿Daniel?

-preguntó Alya, notando el cambio.

-Hay alguien afuera…

-murmuró Daniel-.

Es fuerte…

muy fuerte.

Pero no tiene intención hostil.

Está aquí para hablar.

Las gemelas de inmediato se pusieron en guardia.

Alya también endureció su expresión, a pesar de no tener experiencia de combate.

Daniel avanzó con paso firme, ya con una ligera sospecha en mente.

Y allí, apoyado despreocupadamente contra la cerca de la entrada, con un abrigo negro elegante, una bufanda gris y una expresión relajada como si acabara de salir de un café de moda…

estaba él.

Un hombre de cabellos oscuros y ojos dorados, con una sonrisa pícara que desbordaba experiencia, carisma y…

problemas.

-¡Heeey!

¡Buenas tardes!

-saludó el hombre, alzando una mano como si fueran viejos amigos-.

¿Eres Daniel, verdad?

El famoso humano que derrotó a una de mis subordinadas y que está robando corazones a diestra y siniestra.

Te ves mejor de lo que imaginaba.

Daniel suspiró.

-Sabía que eras tú…

Azazel.

Hikari y Hibiki entrecerraron los ojos, Alya tragó saliva al sentir la presión mágica que envolvía al hombre, aunque estaba suavizada.

-Así que viniste.

-¡Por supuesto!

-Azazel se incorporó y caminó con tranquilidad hacia ellos-.

Serafall me mandó un informe muy detallado…

y algo modificado, debo decir.

Me hizo ver que una de mis chicas actuó por estupidez pura y tú, en lugar de matarla, hiciste lo correcto.

Te lo agradezco.

Daniel mantuvo la mirada firme, pero su tono era neutral.

-No lo hice por ti.

Lo hice porque matar sin necesidad no es mi estilo.

Azazel soltó una carcajada.

-Me caes bien, chico.

¿Podemos hablar dentro?

Prometo no causar un solo problema…

y si quieren, pueden escuchar tus chicas.

No tengo nada que ocultar.

Daniel se giró hacia sus novias.

-¿Todo bien?

-Lo vigilaremos -respondió Hikari, seria.

-Y si intenta algo, le daremos un “toque” -añadió Hibiki, con una chispa en los ojos.

-Confiamos en ti -dijo Alya, aunque no soltaba su brazo.

Daniel asintió y le hizo un gesto a Azazel.

-Pasa.

Pero sin trucos, o te saco yo mismo.

Azazel sonrió con aún más entusiasmo.

-Ah…

me encanta este chico.

Y con eso, todos entraron a la casa.

El ambiente estaba tenso pero contenido, como si el aire mismo supiera que se avecinaba una conversación importante.

La puerta se cerró suavemente tras ellos.

Dentro del hogar, el ambiente era cálido, pero impregnado de tensión.

Daniel se sentó en el sofá principal con Alya a su lado, mientras que Hikari y Hibiki se sentaban cerca, atentas a cada movimiento del nuevo invitado.

Azazel se acomodó con una elegancia despreocupada en una silla frente a ellos, cruzando una pierna sobre la otra, su chaqueta abierta y su sonrisa intacta.

-Bien, bien…

ahora que estamos cómodos -dijo, girando la cabeza hacia las chicas-.

Supongo que es justo que me presente oficialmente.

Soy Azazel, Gobernador de los ángeles caídos, líder de Grigori…

y también algo así como un entusiasta investigador de Sacred Gears y todo lo sobrenatural.

Encantado.

Hikari y Hibiki inclinaron la cabeza con cautela, y Daniel tomó la palabra.

-Yo soy Daniel Hernández.

Ya sabes, humano que accidentalmente acabó metido en este enredo sobrenatural.

Estas son mis…

-miró de reojo a las chicas- …parejas.

Hikari y Hibiki, son Sekirei.

Y ella -señaló a la joven de cabello castaño y ojos brillantes a su lado- es Alya, mi novia también.

-Hola…

-dijo Alya, algo tensa pero educada.

Azazel entrecerró los ojos, evaluando a las tres jóvenes por turnos con una mirada que mezclaba análisis científico y picardía inofensiva.

Su expresión se volvió especialmente intrigada al mirar a las gemelas.

-Sekirei…

-repitió-.

Lo había escuchado por encima en el informe de Serafall, pero no entró en detalles.

¿Puedo saber exactamente qué son?

¿Cuál es su objetivo?

Hikari respondió sin vacilar, mientras Hibiki asentía.

-Somos una especie de vida artificial extraterrestre.

Fuimos enviadas a este planeta para encontrar a nuestro Ashikabi, alguien cuya compatibilidad genética resuena con nosotras.

Una vez encontramos a esa persona, nuestra única misión es estar a su lado y protegerlo.

-No tenemos otro objetivo más que vivir junto a él -añadió Hibiki, con una sonrisa tranquila.

Azazel levantó una ceja, interesado.

-Huh.

Fascinante…

Y muy, muy fuera de las clasificaciones estándar.

Tendré que revisar unos archivos después.

-Luego, su mirada se posó en Alya-.

¿Y tú?

Alya parpadeó sorprendida.

-¿Yo?

-No tienes magia.

Tampoco una Sacred Gear.

Eres…

completamente humana.

Lo que me hace preguntarme: ¿qué te une a todo esto?

-Mis sentimientos -respondió firme, aunque con las mejillas sonrojadas-.

Estoy con Daniel porque quiero estar con él.

Nada más.

Azazel soltó una leve risa.

-Sencilla y sincera.

Me agradas.

Después de esa breve introducción, el ambiente se volvió más serio.

-Bueno, ahora que eso está claro, vayamos a lo importante -Azazel entrelazó los dedos y miró directamente a Daniel-.

He leído los informes de Sona y Serafall…

pero tú sabes tan bien como yo que los papeles nunca cuentan toda la historia.

Quiero que me digas con tus propias palabras qué ocurrió el día que Reynare te atacó.

Daniel respiró hondo, asintiendo.

No tenía motivos para ocultar lo ocurrido.

-Ella me atrajo con un disfraz falso…

intentó eliminarme, pero no lo logró.

Cuando le di la oportunidad de retirarse, no quiso.

Me confesó que lo hacía por desesperación, por obtener tu aprobación…

Fue una pelea corta.

La derroté, la entregué viva.

Eso es todo.

Azazel lo escuchó en silencio, sin parpadear.

Al final, exhaló y asintió lentamente.

-No estás mintiendo.

Y eso me gusta.

Quiero agradecerte por no matarla.

Pocos hubieran tenido esa templanza, considerando las circunstancias.

Daniel alzó una ceja, curioso.

-¿Y qué pasó con ella?

-Ah, ahora viene la parte interesante -Azazel sonrió con travesura-.

Ella fue oficialmente degradada, y está esperando castigo.

Pero…

me tomé la libertad de venir aquí para discutir contigo qué clase de castigo sería apropiado.

Después de todo, tú fuiste la víctima.

Me parecería injusto decidirlo sin consultarte.

-¿Yo?

Daniel se quedó pasmado.

-Preferiría no meterme.

Solo quiero que no se repita.

-¡Nada de eso!

-replicó Azazel con una sonrisa más amplia-.

Necesito un nombre, una idea.

Algo.

Y tus chicas también tienen derecho a opinar.

Hikari y Hibiki asintieron con firmeza.

-No puede quedar así nada más -dijo Hibiki.

-Aunque no somos vengativas, una lección debe aprenderse -añadió Hikari.

Alya infló las mejillas.

-¡Casi mata a Daniel!

Yo también opino que debe tener un castigo adecuado.

Daniel se frotó la nuca, atrapado entre sus tres novias y un gobernador celestial con intenciones dudosas.

Azazel comenzó a listar opciones: -Podríamos encerrarla en una celda mágica durante un año…

mandarla como espía a algún lugar horrible…

o…

-¿O…?

-preguntó Daniel, resignado.

-…podríamos asignarla como sirvienta personal del afectado, con una geass de obediencia completa para que no pueda volver a traicionar.

Daniel se congeló.

-¿Una maid?

-Exacto.

-Azazel chasqueó los dedos, y una luz mágica parpadeó en el centro de la habitación.

De pronto, Reynare apareció arrodillada, con un traje de maid negro y blanco perfectamente ajustado, expresión serena y sumisa.

-Me reporto para el servicio, amo Daniel.

Estoy aquí para redimirme por mis errores y cumplir cualquier orden que se me dé -dijo, bajando la cabeza en señal de arrepentimiento.

Daniel quedó boquiabierto, mirando a Azazel, quien sonreía como un zorro satisfecho.

-¿¡Planeaste esto desde el principio!?

-gritó Daniel.

-Digamos que tenía fe en tu buen corazón -respondió Azazel con un guiño-.

Y en la presión de tus chicas.

Las tres chicas lo miraron como diciendo “acepta”.

Daniel suspiró profundamente mientras una gota de sudor bajaba por su frente.

-¿En serio tengo una ex asesina ángel caído como maid ahora?

-¡Y gratis!

-añadió Azazel-.

Aunque si te esfuerzas, puede que consigas más que solo su perdón, ¿eh?

El gobernador de Grigori se despidió con una risita y una última palmada en el hombro de Daniel.

-Cuídate, campeón.

Nos veremos pronto.

Estoy seguro que tu historia apenas empieza.

Y con un chasquido de dedos…

Azazel desapareció.

Dejando a Daniel parado, Reynare arrodillada a sus pies, y tres chicas con expresiones satisfechas detrás de él.

Daniel solo alcanzó a decir: -Esto se me fue de las manos…

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.

Mi patreon: SeathScale

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo