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Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico - Capítulo 20

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  4. Capítulo 20 - 20 Capitulo 19 Estrategia
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20: Capitulo 19: Estrategia 20: Capitulo 19: Estrategia Tamamo-no-Mae flotaba en su forma espiritual, oculta entre los árboles de un parque no muy lejos del campo de batalla.

Sus ojos dorados brillaban mientras analizaba cada movimiento del combate entre Medusa y Archer.

—Hmm…

esa velocidad, ese estilo…

definitivamente Rider es una amenaza, mi adorado Maestro.

—dijo telepáticamente con voz melosa.

Del otro lado del vínculo, Daniel, caminando de regreso a casa con una pequeña bolsa de pan al hombro, parpadeó mientras la voz de Tamamo llegaba directamente a su mente.

—¿Qué pasó?

¿Estás bien?

—preguntó con preocupación mientras se detenía en seco.

—¡Sí, sí!~ Tu amada Tamamo está perfectamente~.

Te informo que Archer y Rider acaban de intercambiar golpes en un duelo feroz.

Rider es muy veloz, pero Archer sabe cómo mantener la distancia.

Oh, y Rin confrontó a ese niñato de Shinji.

Fue glorioso.

Daniel soltó un suspiro y cerró los ojos por un momento.

—Gracias, Tamamo.

Me salvaste de ir a ciegas otra vez.

—¡Fufu~!

Solo cumplo con mi deber como esposa ejemplar.

Cuidar del hogar, de la información…

y de ti, por supuesto~ Daniel se quedó congelado unos segundos, y una gota de sudor estilo anime resbaló por su frente.

—…No eres mi esposa.

—Aún~ —respondió Tamamo con picardía antes de soltar una pequeña risa juguetona.

Daniel sacudió la cabeza con una sonrisa nerviosa.

—Regresa a casa.

Tengo que informar a las chicas de esto y empezar a planear cómo enfrentarnos a esos dos.

Si hay una próxima batalla, tengo que estar preparado.

—¡Hai~!

Volveré antes de que se enfríe el arroz~ — Cuando Tamamo regresó (ahora en forma física y vistiendo algo entre kimono y uniforme de combate), Daniel ya había reunido a Hikari, Hibiki y Alya en la sala de estar.

Reynare, en silencio, limpiaba el comedor mientras lanzaba miradas fugaces.

—¿Pasó algo?

—preguntó Alya apenas Daniel entró.

—Sí.

Acaba de ocurrir la primera batalla entre Servants —dijo Daniel con tono serio—.

Rider y Archer se enfrentaron, y aunque nadie salió herido gravemente, está claro que ambos son poderosos.

Rin sigue en pie, pero Shinji escapó.

Hikari cruzó los brazos.

—¿Sabes lo que eso significa, verdad?

—Sí —asintió Daniel—.

Medusa tiene la ventaja en velocidad, y Archer está obligado a combatir a distancia si quiere mantenerse con vida.

Pero si peleamos mal…

podríamos perder más que una pelea.

—¿Entonces qué haremos?

—preguntó Alya preocupada.

Tamamo tomó la palabra y se sentó con elegancia junto a Daniel.

—Primero debemos entender los puntos débiles de ambos.

Archer es versátil pero depende de mantenerte lejos.

Si lo forzamos a un combate cercano y veloz, perderá.

En cambio, Rider…

es más peligrosa con Shinji como Master, porque él la forzará a ir al límite sin cuidar su bienestar.

—Así que tenemos que planear dos estrategias —concluyó Hibiki—.

Una contra un francotirador…

y otra contra una jinete.

—Exacto —dijo Daniel—.

Mañana al amanecer comenzamos entrenamiento y simulaciones.

Si quieren pelear, tienen que estar listas para todo.

Tamamo sonrió, y con ojos resplandecientes dijo: —Mi amado Maestro siendo tan responsable y decidido…

kyaa~, ¡me enamoro más cada día!

—¡No digas esas cosas tan de golpe!

—respondió Daniel, con otra gota anime bajando por su cuello mientras Alya y las gemelas se lo quedaban viendo de reojo.

Daniel observaba el atardecer desde la terraza de su casa.

La batalla entre Servants le había dejado algo muy claro: aún no estaba al nivel que deseaba.

Sabía que tenía poder, sí.

Pero poder sin control era solo una bomba de tiempo.

Y ahora tenía una herramienta que podía aprovechar como nunca antes: su Boosted Gear, la legendaria Sacred Gear que contenía al dragón celestial rojo, Ddraig.

Con el puño cerrado y su mirada fija, tomó una decisión.

—Tamamo…

¿puedes hacerme un favor?

La hermosa servant zorro, que se encontraba sentada a su lado tomando té y acariciando una de sus colas, giró su rostro con curiosidad.

—¿Un favor de entrenamiento?

¿O de los que nos acercan como pareja~?

—dijo traviesa.

Daniel suspiró con una sonrisa.

—Entrenamiento.

Quiero enfrentar enemigos de nivel creciente…

para usar mi Sacred Gear al máximo.

Tamamo se levantó elegantemente, su mirada brillando con una mezcla de diversión y emoción.

—¿Simulaciones mágicas de combate con enemigos personalizables?

¡Por supuesto, amor mío!

Estás de suerte, me especializo en eso.

Usando sus habilidades místicas, Tamamo dibujó en el suelo un círculo mágico complejo que emitía un resplandor tenue.

En cuestión de segundos, el espacio dentro de la sala de entrenamiento se deformó levemente, como si la realidad hubiese sido moldeada.

—Simulación lista.

¿Listo para pelear?

Daniel alzó su brazo derecho, y su Boosted Gear se manifestó con un ¡GACHAAN!

metálico y el rugido de Ddraig resonando: > 「Boosted Gear, Balance Initiated.」 —Ddraig…

estoy listo.

Vamos con todo.

> 「Bien dicho, compañero.

Te guiaré.

Ahora que tu cuerpo soporta más poder gracias al Haki, puedes alcanzar hasta 27 Boosts antes de agotarte.

Usa los primeros 10 para analizar.

Luego acelera.」 La simulación dio paso a un enemigo con apariencia de bestia humanoide con cuchillas por brazos.

Daniel no dudó, lanzándose de frente con su energía concentrada en ataques precisos, su Haki de Observación guiando sus reflejos, mientras su Haki de Armadura lo protegía de cada choque.

—¡Boost!

—¡Boost!

—¡Boost!

—¡Boost!…

Cada grito era acompañado por una onda de energía que fortalecía su cuerpo.

Su velocidad, fuerza, reacción, resistencia…

todo crecía exponencialmente.

Tamamo lo miraba fascinada.

—Es tan varonil cuando entrena en serio~…

kyaa~, quiero atrapar su corazón y su puño al mismo tiempo…

Después de diez minutos, Daniel había derrotado a más de cinco simulacros de enemigos distintos: velocistas, tanques, espadachines, magos.

Ddraig gritó: > 「¡Ahora, Daniel, entras en tu última fase de Boost antes de la fatiga!

Si vas a terminar con todo, hazlo ahora.」 Daniel reunió energía, su Boosted Gear brillando en rojo carmesí.

—¡BOOST!

BOOST!

BOOST!

BOOST!

BOOST!

Con un rugido, saltó al último simulacro, un coloso cubierto de armadura, y le dio un combo devastador potenciado con 5 Boosts acumulados, lo que causó que el enemigo se rompiera en una explosión mágica brillante.

Cuando la simulación se disipó, Daniel cayó de rodillas, exhausto pero con una sonrisa de satisfacción.

Tamamo lo ayudó a levantarse suavemente y le limpió el sudor con una toalla mientras lo miraba con ojos brillantes.

—Con este ritmo…

puedes rivalizar incluso con los Servants más preparados.

Y con tu Boosted Gear…

podrías incluso superar a varios si los agarras mal parados.

—Gracias, Tamamo.

No pude haber hecho esto sin ti ni sin Ddraig.

> 「Heh.

Solo asegúrate de usarme bien, compañero.

A diferencia de los Servants, tú tienes un corazón humano…

no lo olvides.」 Daniel asintió.

Lo sabía.

Era humano, pero con su Gear, su Haki y sus compañeras…

estaba decidido a cambiar el destino que le habían impuesto.

La sala de entrenamiento mágica aún vibraba con los últimos ecos del combate.

El aire estaba cargado de energía residual, el suelo presentaba grietas superficiales por los impactos y, en el centro, Daniel respiraba con dificultad pero con una sonrisa serena.

Había dado todo…

y valía la pena.

A unos metros, de pie tras la barrera mágica que las protegía como espectadoras, Hikari, Hibiki, Alya y Reynare no podían apartar la vista de Daniel.

Sus expresiones eran un libro abierto.

Hikari estaba con los labios entreabiertos, aún procesando lo que acababa de ver.

—¿Eso fue…

veintisiete Boosts…

sin perder el control?

Hibiki asintió lentamente, apretando el borde de su falda.

—Y sus movimientos…

eran como los de un guerrero de leyenda.

El Haki, el Gear…

¡es monstruoso!

Alya no dijo nada.

Solo miraba con ojos muy abiertos, la boca formando una pequeña “o”, sonrojada, impactada…

y tal vez un poco más enamorada.

Lentamente, murmuró: —Mi novio es un completo monstruo…

y es sexy.

Pero quien más sorprendida estaba…

era Reynare.

Ella había vivido, en carne propia, una pelea con Daniel.

En aquel entonces, pensó que él solo había tenido suerte…

que quizás tenía buen instinto.

Pero nunca imaginó que estaba conteniéndose.

Reynare retrocedió medio paso, su rostro pálido como la nieve.

—…Eso no es posible…

esa cosa…

ese poder…

Sus ojos estaban clavados en el guantelete rojo brillante que se desvanecía lentamente de la mano de Daniel.

Su voz temblaba.

—Él…

es el portador del Boosted Gear…

¡el Emperador Carmesí de esta era!

El recuerdo del ataque que había lanzado contra él la primera vez volvió a su mente.

Si Ddraig hubiese despertado o si Daniel hubiese usado su Gear en aquel entonces…

probablemente no estaría viva.

—…Pude haber muerto ese día…

sin siquiera saber por qué…

Tamamo, aún con sus brazos cruzados y mirada orgullosa, ladeó la cabeza.

—¿Ahora entiendes por qué no debes subestimar a tu amo?

—dijo con tono suave, pero cargado de intención.

Reynare tragó saliva.

A pesar de haber sido designada como su sirvienta por castigo, algo dentro de ella se estremecía.

No de miedo…

sino de respeto.

El respeto que se tiene ante un ser abrumador.

—…Tch…

—murmuró bajito, con una mezcla de vergüenza y humillación—.

¿Qué demonios eres, Daniel…?

En ese momento, Daniel se acercó a ellas, toalla en mano y sudor perlado en la frente.

Había escuchado más de lo que aparentaba.

—Soy un humano…

uno muy terco, tal vez.

Pero humano al fin.

Reynare bajó la mirada.

No sabía qué decir.

Alya lo abrazó por el brazo con una sonrisa orgullosa.

—Y eres mi humano monstruoso, ¿ne?

—le guiñó un ojo, restándole tensión al momento.

Hikari y Hibiki se acercaron a secarlo con toallitas mientras lo llenaban de palabras de cariño.

Tamamo, por su parte, simplemente se sonrojó y se abanico con una de sus mangas, murmurando: —Ahh…

qué afortunada soy por haber sido invocada por un hombre así~…

Y mientras la escena terminaba en risas y abrazos, Reynare miraba en silencio.

Por primera vez, entendía que Daniel no era un simple humano con suerte…

sino un factor de cambio en este mundo.

La noche en Kuoh estaba inusualmente silenciosa.

No había viento, ni grillos, ni siquiera los murmullos usuales de la ciudad.

Era como si el mundo contuviera el aliento.

En una zona industrial abandonada, lejos del bullicio, dos figuras colosales se enfrentaban con una ferocidad que hacía temblar la tierra: Berserker y Lancer.

—¡HAAAAAAAAH!

—el grito inhumano de Berserker hizo vibrar las paredes rotas y sacudir el polvo oxidado del lugar.

Con cada golpe, cada zancada, la tierra se agrietaba, y las vigas metálicas se doblaban como papel.

Berserker era un monstruo en forma de hombre: inmenso, de músculos que parecían montañas y una furia que quemaba el aire.

Frente a él, Lancer danzaba como una sombra carmesí.

Su lanza brillaba al moverse con precisión quirúrgica.

—Tch…

No se detiene…

—gruñó Lancer, sudor en la frente, su lanza cruzando con una fuerza brutal que apenas contenía la fuerza del Berserker.

—¡Mata!

¡Rompe!

¡DESTROZA!

—bramaba el Berserker, perdiendo todo control, su arma hecha pedazos de concreto y acero, usada como garrote improvisado.

Ambos Masters observaban desde la distancia.

La máster de Berserker, una mujer de cabello oscuro y ojos afilados, se mantenía calmada, confiada en la regeneración y resistencia de su Servant.

El máster de Lancer, un joven de aspecto sencillo pero hábil con los hechizos de refuerzo, se mantenía tenso pero alerta, sabiendo que un error significaba la muerte.

La batalla continuó por minutos interminables, golpes que rompían el aire y zancadas que parecían terremotos.

Era como ver a un demonio y a un dios pelear en medio de ruinas.

Pero entonces…

ocurrió el descuido.

Un ataque de Berserker fallido destrozó una columna oxidada, levantando un alud de escombros metálicos.

Unos fragmentos salieron volando como proyectiles, directo hacia el máster de Lancer.

—¡Mierda!

—Lancer lo vio todo en cámara lenta.

Se giró por instinto.

Ese segundo bastó.

Ese micro instante de distracción…

fue todo lo que Berserker necesitó.

Con un rugido brutal, Berserker apareció como una sombra asesina, atravesando el pecho de Lancer con una estaca improvisada, tan rápido que el aire crujió.

—G-Guh…

—Lancer apenas tuvo tiempo de mirar hacia su máster, con un gesto de frustración en el rostro.

Con un último jadeo, su cuerpo se desvaneció en motas de luz, su lanza cayendo al suelo, inerte.

El máster de Berserker sonrió.

—Uno menos…

La máster de Lancer cayó de rodillas al suelo, impotente.

Su contrato se había roto.

Su vínculo, cortado.

La primera sangre de la Guerra del Santo Grial…

se había derramado.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escibiendo estas historias y mas a futuro.

Mi patreon: SeathScale

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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