Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico - Capítulo 21
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21: Capitulo 20: Serafall en accion 21: Capitulo 20: Serafall en accion Era martes por la mañana.
El sol brillaba sobre los techos de la Preparatoria Kuoh, y los estudiantes caminaban despreocupados hacia clase…
todos menos Daniel, quien desde que entró al campus sentía una vibración anormal a través de su Haki de observación.
No era magia común, sino una acumulación lenta, constante, insidiosa.
Sus ojos se enfocaron al instante en Shinji Matou, quien caminaba por los pasillos con una sonrisa arrogante y un pergamino enrollado en su bolsillo trasero.
—¿Qué tramas, Matou…?
—murmuró Daniel, oculto entre los estudiantes.
Tamamo, en su forma espiritual, ya lo había notado también.
“Maestro…
esos sellos que está plantando…
son de tipo drenaje.
Quieren extraer la energía vital de los estudiantes.” Daniel apretó los dientes.
Si se activaban, cientos quedarían inconscientes.
Tal vez peor.
Sin pensarlo más, interceptó a Shinji justo cuando este entraba a un aula vacía.
—¿Qué estás haciendo, Matou?
Shinji se sobresaltó.
Dio un paso atrás como si hubiese visto un fantasma.
Luego frunció el ceño, intentando actuar con superioridad.
—Nada que te incumba, entrometido.
—Estás colocando sellos de absorción por toda la escuela.
Si no los retiras ahora mismo…
—¿Y qué vas a hacer?
¿Gritar?
¿Acusarme con los profesores?
¡Eres un simple humano!
Daniel se acercó, su aura de poder presionando como una ola implacable.
—La última vez que alguien me subestimó…
acabó de rodillas.
Shinji palideció, sudando.
Su mano tembló cuando levantó el brazo y gritó: —¡Rider, protégeme!
Y en un instante, Medusa apareció.
Su cabello violeta ondeando como serpientes al viento, su mirada fría, distante.
Vestía su clásico traje oscuro, elegante y letal.
—¿Ordenes, Maestro?
—¡Deshazte de él!
—gritó Shinji desde detrás de ella.
Daniel dio un paso atrás, activando su Boosted Gear.
El guante rojo apareció con un destello carmesí y la voz de Ddraig rugió: —BOOST!
—1…
—Tamamo, encárgate de Shinji —ordenó Daniel.
—Hee~.
Con gusto~.
Tengo un hechizo con su nombre grabado~ —respondió Tamamo, apareciendo con una sonrisa traviesa y desapareciendo junto a Shinji con un salto mágico.
Ahora era solo Daniel y Medusa.
Medusa no dudó.
Se lanzó al ataque con una velocidad brutal, su cadena proyectándose desde su brazo como una serpiente de acero.
Daniel logró esquivarla por centímetros, el Haki de observación gritándole por cada movimiento.
—Es rápida…
pero no tanto como Shiranui —murmuró, sonriendo.
BOOST!
—2…
El combate fue una sinfonía de cadenas y puños.
Medusa era veloz, pero Daniel, con su Haki y los aumentos del Boosted Gear, leía sus movimientos como un libro abierto.
La combatía sin matarla, buscando agotarla y no dañar el edificio.
Cuando el Boost número 7 resonó, Daniel sintió la energía arderle en los músculos.
—¡Hora de ponerte a dormir!
Con un grito potente, Daniel bloqueó la cadena con su brazo izquierdo endurecido con Haki y golpeó con un puño recto el abdomen de Medusa, que salió volando contra una pared reforzada por magia.
Rider se levantó con dificultad.
Lo miró con ojos analíticos, no rabiosos.
—Eres más fuerte de lo que aparentas…
Daniel se preparó para más, pero Tamamo apareció junto a él, sujetando a Shinji con una soga mágica que lo mantenía boca abajo flotando.
—Tu perrito chillón ya no será un problema~ ¿Lo transformamos en cerdito, mi señor?
Daniel suspiró.
—No por ahora.
Primero destruiremos todos los sellos.
Rider, aún con dificultad para levantarse, simplemente cerró los ojos.
—Mientras mi Maestro esté a salvo, no lucharé…
no ahora.
Shinji, humillado, gritó desde su encierro flotante.
—¡Esto no se queda así, maldito…!
—No, claro que no —Daniel replicó—.
Esto recién comienza.
La oficina del consejo estudiantil estaba en silencio…
o al menos lo estaba antes de que Shinji Matou, atado mágicamente y con un moretón en la frente cortesía de Tamamo, comenzara a vociferar incoherencias.
—¡¿Por qué me trajeron con esta tipa?!
¡¿Acaso saben quién soy?!
¡Soy un mago de la familia Matou, no pueden tratarme así!
Sona Shitori, sentada con los dedos entrelazados sobre su escritorio, lo miraba en completo silencio.
Su mirada era una mezcla peligrosa entre curiosidad analítica y desprecio.
Daniel estaba de pie a su lado, con los brazos cruzados y la expresión firme.
Tamamo permanecía en forma espiritual, invisible para todos salvo él.
—¿Y bien, Matou?
—Sona habló finalmente—.
Daniel me dijo que estaban haciendo un ritual peligroso, y tú fuiste capturado en pleno uso de sellos de drenaje de energía vital.
Habla.
Ahora.
Shinji, creyéndose aún en posición de superioridad, infló el pecho.
—¡Ja!
¡Ustedes no entienden nada!
¡Esto es un ritual centenario entre magos, no algo que una colegiala como tú pueda entender!
¡La Guerra del Santo Grial está por comenzar y yo, Shinji Matou, seré el que conquiste el Grial con mi Servant Rider!
Sona frunció el ceño, anotando mentalmente cada término.
“Grial”, “Servant”, “Magos”…
eran conceptos que no pertenecían al conocimiento estándar diabólico.
Miró de reojo a Daniel, quien simplemente asintió.
Todo lo que Shinji había dicho era cierto.
—Guerra del Santo Grial…
—repitió ella—.
Un conflicto entre siete magos y sus…
¿espíritus heroicos?
—¡Sí!
¡Lucharemos hasta que uno quede en pie!
¡Y entonces el Grial concederá cualquier deseo!
Daniel intervino.
—Y están haciendo todo esto sin permiso, en territorio demoníaco.
Usando magia de alto nivel, rituales prohibidos y poniendo en riesgo a cientos de civiles.
Lo peor es que este idiota no tenía idea de en dónde estaba metido.
—¡¿Territorio demoníaco?!
—exclamó Shinji, confundido—.
¿De qué están hablando?
¿Demonios?
¡No me hagan reír!
Sona suspiró…
y entonces liberó su aura demoníaca.
La temperatura de la sala bajó, el aire vibró con una energía densa y oscura.
Las ventanas temblaron y un sello mágico flotó sobre su frente.
Su cabello se agitó levemente por la presión mágica.
Shinji cayó de espaldas con los ojos desorbitados.
—I-I-I…
¡¿Qué…
qué eres tú?!
—Soy Sona Shitori, también conocida como Sona Sitri, demonio de clase alta y actual cosupervisora de este sector junto con otra persona en nombre del Maou Serafall Leviathan y Sirzechs Lucifer—respondió con voz glacial—.
Y tú, pequeño Matou, acabas de revelar la existencia de un conflicto mágico no autorizado en nuestro dominio.
Shinji temblaba.
Ya no decía nada.
Sona se recostó ligeramente en su asiento, girando su silla.
—Daniel, este asunto no es menor.
Lo que dijiste parece tener implicaciones profundas.
Magos convocando espíritus heroicos…
magia ritual de alto nivel…
y todo en Kuoh.
—Por eso lo traje —afirmó Daniel—.
Necesitamos una autoridad superior para tomar acciones.
Esto no puede ser contenido con medidas escolares.
Sona asintió con gravedad.
—Entonces solo queda un paso.
Tomó su teléfono de comunicación mágica y marcó con calma.
—Onee-sama, soy Sona…
sí…
tenemos un asunto urgente.
Uno que involucra rituales mágicos de otra era…
Sí…
lo mejor será que vengas tú misma.
Colgó.
Daniel suspiró.
—¿Cuánto tiempo?
—Media hora.
Como mucho.
Serafall-sama vendrá en persona.
Shinji, aún en el suelo, murmuró con miedo: —…¿Qué demonios hice?
Tamamo, desde su forma espiritual, dejó escapar una risita traviesa.
—Ahora sí, este torneo tiene jueces de verdad~.
La noche en Kuoh estaba especialmente silenciosa…
pero en un área industrial abandonada al este de la ciudad, el sonido del acero chocando contra acero, rugidos salvajes y pasos veloces rompía la quietud con violencia.
Dos figuras se enfrentaban con furia mortal.
Por un lado, una sombra fugaz se deslizaba por los escombros, con movimientos casi imposibles de seguir.
Su silueta delgada, su atuendo tradicional y la katana en su espalda revelaban su identidad: el Servant de clase Assassin.
Del otro lado, un monstruo de casi dos metros, con ojos rojos encendidos por la locura.
Músculos tensos, rugidos inhumanos y una enorme espada improvisada hecha de acero industrial oxidado: el Servant de clase Berserker.
—¡GRUUUAAAAAH!
—bramó Berserker, destrozando un contenedor de un solo golpe.
Assassin apareció detrás de él con un destello, cortando en una línea precisa por su costado.
No era suficiente.
La regeneración del Berserker era brutal.
—Tsk…
qué monstruo tan molesto —murmuró Assassin, retirándose con un salto acrobático mientras su respiración comenzaba a agitarse.
Berserker lo vio.
No pensó, no dudó.
Solo atacó.
Una embestida.
Una explosión de polvo.
Assassin apenas pudo evadir con una voltereta, dejando su capa cortada por el brutal impacto.
—No puedo igualarlo en fuerza…
ni en resistencia…
solo me queda una opción —pensó, cerrando los ojos por un momento.
Cuando los volvió a abrir, el entorno a su alrededor cambió: un campo ilusorio lleno de niebla.
Su Noble Phantasm.
Berserker rugió confundido.
—¿Dónde estás?!
¡APARECE, COBARDE!
Pero el campo no respondía.
Assassin se movía entre las sombras, sin dejar rastro.
Cada golpe que daba, iba dirigido a un punto vital.
Cada corte, estaba lleno de intención letal.
Pero incluso con esa ventaja, la fuerza de Berserker no decrecía.
Después de una batalla que pareció una eternidad en segundos, Assassin logró lo impensable.
Con un último y desesperado movimiento, se deslizó detrás de Berserker, canalizando toda su energía en un golpe único dirigido a la nuca del gigante.
Un silencio absoluto cayó tras el impacto.
Berserker titubeó…
…y finalmente, cayó de rodillas, desvaneciéndose en partículas de luz.
El campo ilusorio se disipó, y Assassin, jadeante, cayó de rodillas también, sangrando de varias heridas.
—Hmph…
victoria a un costo…
demasiado alto —murmuró mientras desaparecía en la oscuridad.
Con esta batalla, dos Servants fueron eliminados en dos noches consecutivas.
El ritmo de la Guerra del Santo Grial se aceleraba, y los sobrevivientes lo sabrían muy pronto.
Había pasado poco más de media hora desde que Sona Shitori, presidenta del consejo estudiantil y Satán en funciones, había solicitado la presencia de su hermana.
En el amplio y elegante salón del consejo estudiantil, solo quedaban tres personas: Sona, Daniel y Tamamo-no-Mae, quien aún mantenía una presencia elegante pero juguetona en su forma física para mantenerse cerca de su Master.
Entonces, una fuerte ráfaga mágica se manifestó al centro de la sala, dejando una estela de hielo y partículas brillantes a su paso.
Con su característico vestido azul y sus coletas rebotando por la energía de su entrada, Serafall Leviathan apareció.
—¡Sona-chan~!
¿Me llamaste para jugar~?
—dijo con tono juguetón…
pero al ver el ambiente, su expresión cambió de inmediato.
Daniel estaba de pie, firme pero claramente cansado.
A sus pies, inconsciente y neutralizada, yacía Medusa, la Servant de clase Rider, mientras que a un lado, Shinji Matou, con moretones leves pero sin daño permanente, temblaba al ver a Serafall.
—Explícame, ahora —ordenó Serafall con un tono frío, seco, impropio de su imagen usual.
Sona asintió, ajustándose los lentes con compostura: —El joven Daniel me informó de un evento ritualístico conocido como “la Guerra del Santo Grial”.
Al verificar la información con este sujeto —dijo apuntando a Shinji— descubrimos que este ritual está siendo llevado a cabo sin permiso en territorio infernal, lo que representa una amenaza directa a la seguridad mágica de nuestra jurisdicción.
Serafall entrecerró los ojos y se giró lentamente hacia Shinji.
Su mera mirada hizo que el cobarde Matou empezara a sudar a chorros.
—¿Quién más está involucrado?
¿Qué familias?
¿Qué organizaciones magus están detrás de esto?
—¡E-El ritual!
¡Lo planeó mi abuelo, Matou Zouken!
¡Y también están los Tohsaka involucrados!
¡Y alguien más, un estudiante raro que invocó a un Servant sin tener idea!
¡Yo no lo sabía todo, lo juro!
La atmósfera mágica se tornó pesada.
Daniel sentía que el aire era tan denso como plomo.
Tamamo lo tomó del brazo, tierna, pero con la misma chispa calculadora que una cortesana de Heian.
—Buen trabajo, esposo~…
esto podría habernos matado si no actuábamos antes.
Daniel suspiró con una gota anime rodando por su sien.
Serafall, aún con rostro serio, levantó una mano y pronunció una orden mágica.
Un sello de hielo atrapó a Shinji, dejándolo inmóvil, incapaz de moverse o hablar.
—Este niño será entregado al Cuartel de Asuntos Interdimensionales para ser juzgado.
La Servant será tratada como prisionera de guerra bajo observación, pero no se le aplicará castigo, ya que actuaba por órdenes de un Master.
Entonces, se giró hacia Daniel y Tamamo.
—Tú no solo colaboraste, Daniel, sino que detuviste un ataque contra civiles.
En nombre del Leviatán, te agradezco tu cooperación.
No estás bajo sospecha.
Tamamo se abrazó del brazo de Daniel y lo miró con brillo en los ojos.
—Mou~ Daniel-sama~ eres tan varonil cuando haces lo correcto~.
¡Tan gallardo y tan digno de ser un señor feudal!
Daniel respiró profundo, resignado, mientras sentía una especie de presión espiritual desde la escuela.
Hikari, Hibiki y Alya estaban aún en clases…
pero sus reacciones fueron inmediatas.
—…Tamamo —susurró Hibiki, con los ojos temblando.
—…Se está abrazando a Daniel —respondió Hikari, apretando el lápiz hasta romperlo.
Alya solo cerró su cuaderno y murmuró con calma peligrosa: —Ya hablamos de las reglas…
¿verdad?
Una energía mágica de celos femeninos comenzó a formarse en el aire como tormenta.
Mientras tanto, Sona miraba a Serafall: —¿Qué acciones tomarás?
—Reuniré a los Satán y discutiremos con la Asociación de Magos si esto se originó desde su lado.
Mientras tanto —dijo mirando a Daniel con una pequeña sonrisa—, será mejor que sigas informando.
Este ritual no ha hecho más que comenzar.
En el corazón de Kuoh, donde las luces de la ciudad comenzaban a titilar como luciérnagas urbanas, la casa de Tohsaka Rin mantenía una calma tensa.
En la sala, entre diagramas mágicos, libros antiguos y tazas de té a medio tomar, Rin y Archer repasaban su situación.
—Tenemos suerte de que Berserker y Lancer hayan sido eliminados —comentó Archer, de brazos cruzados, mirando el mapa marcado con runas.
—Sí…
pero aún quedan muchos Servants activos —replicó Rin, frunciendo el ceño—.
Y el chico con la fox servant…
no ha hecho movimientos ofensivos.
Lo más inteligente sería que tratemos de localizarlo y ver si está dispuesto a una alianza temporal.
Al menos mientras eliminamos amenazas mayores.
Archer la observó por un segundo y asintió.
—Estrategia sólida.
Además…
siento curiosidad por él.
—¿Curiosidad?
—Tiene una presencia anómala…
y su Servant tiene una energía que me resulta familiar.
Rin levantó una ceja, pero decidió no presionar.
Esa noche, ambos saldrían a buscar a Saber, o mejor dicho, al muchacho desconocido que había invocado a Muramasa.
Pero aún más importante: saber cómo encajaba Daniel en esta guerra.
— Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en casa de Daniel, el ambiente estaba lejos de ser tranquilo.
Tamamo-no-Mae estaba sentada sobre los cojines como toda una cortesana imperial, mientras Hikari y Hibiki discutían animadamente entre ellas, Alya con los brazos cruzados trataba de mantener la calma, pero su ceño fruncido decía lo contrario.
En medio de todas, Daniel suspiraba.
—Lo que está en juego no es solo ganar…
es quién usa el Grial —dijo con seriedad—.
Lo que ese objeto puede hacer, lo que puede traer a este mundo, simplemente no vale el riesgo.
Las chicas lo miraron con atención.
—¿Qué propones?
—preguntó Tamamo, con un brillo inquisitivo en sus ojos.
—Destruirlo.
Esa es la única solución —afirmó Daniel—.
Ya no se trata de ganar una guerra.
Si permitimos que el Grial se complete, podríamos abrir un camino al Infierno, a otra bestia, a una tragedia como la que destruyó Fuyuki en otra línea de tiempo.
No pienso permitirlo.
Hikari asintió lentamente.
—¿Entonces, trabajaremos para Serafall mientras buscamos cómo neutralizar el Grial?
—Exacto —confirmó Daniel—.
Capturar a los Masters, evitar que sigan combatiendo, pero sobre todo, evitar que alguien llegue a la última fase del ritual.
Tamamo, con una sonrisa orgullosa, se acercó a su Master y acarició suavemente su mejilla.
—Mi, mi~ qué responsable, Daniel-sama.
¿Ves por qué eres digno de una diosa como yo?
Alya puso los ojos en blanco.
—Ya entendimos, kitsune coqueta.
Hibiki rio suavemente, mientras Hikari negaba con la cabeza con una sonrisa resignada.
Daniel miró hacia la ventana, con el reflejo de la luna iluminando su mirada decidida.
Sabía que destruir el Grial no sería tan sencillo…
pero era el camino que debía seguir.
Lo que no sabía era que, en ese mismo instante, Rin y Archer se preparaban para acercarse a él…
y que una extraña figura desde las sombras comenzaba a moverse.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.
Mi patreon: SeathScale
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com