Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico - Capítulo 22
- Inicio
- Todas las novelas
- Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico
- Capítulo 22 - 22 Capitulo 21 Alianza
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
22: Capitulo 21: Alianza 22: Capitulo 21: Alianza En la cámara de deliberación de los Maou, una sala reforzada mágicamente en el corazón del territorio demoníaco, los cuatro grandes gobernantes del inframundo estaban reunidos.
El aire era denso, cargado de preocupación.
Las cortinas, cerradas, dejaban fuera cualquier distracción.
En el centro, Serafall Leviathan, normalmente alegre y excéntrica, sostenía un informe con rostro serio.
—Se trata de un ritual prohibido, llevado a cabo por magos humanos sin aprobación, en nuestro territorio demoníaco, específicamente en la ciudad de Kuoh —comenzó Serafall, con tono formal.
Sirzechs Lucifer frunció el ceño al oír eso.
—¿Por qué Rias no me lo comunicó?
Serafall suspiró, ya anticipando la reacción.
—Porque no estaba presente cuando surgió todo esto.
Estaba en casa de su madre por una reunión familiar sobre su compromiso.
La información fue recibida por Sona, quien a su vez fue informada por un testigo clave: Daniel, un humano con poderes que ha colaborado de manera directa con nosotros en Kuoh.
Sirzechs quedó en silencio unos segundos, entendiendo que la omisión de información había sido familiar, no institucional.
Aceptó el dato, aunque con cierta incomodidad.
—Continúa —pidió.
Ajuka Beelzebub, de mirada aguda y mente analítica, se inclinó hacia adelante.
—¿Cuál es la naturaleza de este ritual?
Serafall dejó caer un documento sobre la mesa, haciendo que todos vieran los esquemas y símbolos extraídos de los campos de invocación.
—Un sistema llamado la “Guerra por el Santo Grial”.
Magos seleccionados reciben marcas especiales —sellos de comando— que les permiten invocar entidades llamadas “servants”, héroes del pasado registrados en el Trono de los Espíritus.
El objetivo es simple: sobrevivir y obtener el Grial.
Falbium Asmodeus, usualmente indiferente, levantó la vista.
—¿Un artefacto de deseo absoluto?
Serafall asintió.
—Eso afirman.
Pero lo preocupante no es solo el objeto, sino el caos que este ritual produce: asesinatos, colapsos mágicos, corrupción espiritual.
Todo esto está ocurriendo en nuestra jurisdicción sin ningún tipo de solicitud formal ni advertencia.
Sirzechs miró el símbolo de los sellos con frialdad.
—¿Sabemos quiénes están detrás?
—No por completo —contestó Serafall—.
Interrogamos a uno de los involucrados, un joven llamado Shinji Matou, quien fue neutralizado por Daniel y entregado a Sona.
Durante el interrogatorio, reveló que este ritual está vinculado con una vieja tradición mágica humana…
y aunque muchos de nuestros aliados mágicos ya negaron su participación y nos dieron pruebas claras, hay una comunidad mágica egipcia que sospecha que la Torre del Reloj —una organización central de magos en Inglaterra— podría estar relacionada.
Ajuka apretó el puño con fuerza.
—Si están detrás de esto, hay que actuar.
No podemos permitir que rituales de alto riesgo se realicen sin consultar al inframundo.
—¿Se les ha contactado?
—preguntó Falbium.
—Estoy preparando los documentos diplomáticos para solicitar una audiencia directa con la Torre del Reloj.
Si niegan toda relación, exigiremos cooperación para rastrear a los responsables.
Y si están involucrados…
—Serafall hizo una pausa, su voz volviéndose gélida— …nos reservamos el derecho de intervención directa.
Sirzechs se cruzó de brazos, pensativo.
—¿Y qué hay del joven Daniel?
—Actualmente es una variable inusual, pero estable —explicó Serafall—.
Tiene habilidades mágicas ajenas a las nuestras, pero ha demostrado ser fiable.
Además, está cooperando plenamente con Sona.
Por ahora, es más útil como aliado que como sospechoso.
Ajuka asintió, reconociendo la lógica.
—Entonces…
lo siguiente será monitorear el avance del ritual, capturar a los implicados vivos, y desmantelar este juego antes de que algún idiota libere un desastre en Kuoh.
Serafall se puso de pie, la energía a su alrededor ondulando como escarcha flotante.
—Estamos en juego ahora.
La guerra del Grial comenzó sin nuestra aprobación…
y será en nuestra tierra donde se decida si termina con diplomacia…
o con fuego.
Mientras tanto…
Era una mañana tranquila en Kuoh.
No había clases, así que Daniel decidió que no iba a desperdiciar el día.
Despertó temprano, desayunó ligero y salió al patio trasero para un entrenamiento intensivo con su Boosted Gear.
Vestía una camiseta negra sin mangas y unos pantalones deportivos oscuros.
El guantelete rojo cubría su brazo izquierdo, brillando con cada impulso.
—Boost.
—Boost.
—Boost.
La energía se acumulaba con cada activación.
Daniel no solo fortalecía su cuerpo, también refinaba su control mágico, su resistencia y sus reflejos, combinando su Sacred Gear con su Haki de observación y armadura.
Sus movimientos eran ágiles, calculados, y su concentración total…
o eso creía.
Desde la distancia, entre la sombra de la cerca del jardín, Reynare lo observaba en silencio.
Al principio, su intención era solo vigilar por cortesía —ella aún no era del todo aceptada por el grupo— pero después de cinco minutos viendo a Daniel moverse…
—No puede ser…
está tan…
—murmuró sin darse cuenta.
Su rostro se tiñó de rojo, sus ojos fijos en el contorno de los músculos de Daniel, en la firmeza de su postura, en el enfoque de su mirada.
Lo había subestimado…
mucho.
El Daniel contra quien luchó aquella vez no se comparaba con el que tenía ahora frente a ella.
—Reynare, ¿estás bien?
La voz de Daniel la sacó bruscamente de su trance.
Al alzar la vista, él la miraba directo a los ojos con una ceja levantada, claramente confundido pero sin malicia.
El guantelete aún brillaba débilmente, y su respiración era profunda, pero tranquila.
—¡¿QUÉ?!
¡N-NO ESTABA HACIENDO NADA!
¡SÓLO TOMABA AIRE FRESCO!
—gritó la ex ángel caído, completamente sonrojada, antes de girarse abruptamente y huir hacia el interior de la casa como si se le quemaran los pies.
Daniel parpadeó un par de veces, perplejo.
—…Eso fue raro incluso para ella —murmuró, rascándose la cabeza mientras desactivaba su Boosted Gear.
Antes de poder seguir reflexionando sobre el asunto, el timbre de la puerta principal sonó.
Una pequeña vibración recorrió su columna, y antes de moverse, escuchó la voz mental de Tamamo-no-Mae, su Servant y kitsune, comunicándose a través de su vínculo.
> —Amado maestro~ tenemos visita.
Un máster…
y un Servant.
—¿Hostiles?
—respondió él con tensión.
—Nada en su postura indica agresividad.
Están…
¿cómo decirlo?
Educados.
Serios.
—¿Puedo confiarme?
—Hmm…
yo diría que no.
Pero tampoco necesitan recibir un puñetazo de dragón de inmediato.
Sólo habla con ellos primero, y si veo algo raro…
ya sabes.
Daniel suspiró.
Con Tamamo como su sombra espiritual y su Haki activado, tendría que bastar.
Caminó hacia la entrada, preparándose para lo que fuera.
Al abrir la puerta, se encontró con una escena curiosa: frente a él, estaba una chica de cabello castaño oscuro, peinado con dos coletas elegantes, ojos de un azul profundo y una expresión mezcla de tensión y orgullo.
Su uniforme estaba perfectamente planchado, y su postura era tan recta que parecía entrenada.
Junto a ella, ligeramente detrás y con los brazos cruzados, estaba un hombre alto, de cabello blanco corto, ojos grises fríos y una presencia que exudaba peligro contenido.
—¿Tohsaka Rin?
—preguntó Daniel, reconociéndola al instante.
La chica se sorprendió brevemente, pero no dejó que se notara demasiado.
—Así que ya sabes quién soy…
—respondió con cautela, evaluándolo—.
Eso ahorra explicaciones.
Y tú debes ser Daniel…
el chico que no estaba originalmente en esta guerra, pero de alguna forma acabó con un servant tipo Caster.
—Bueno…
algo así —contestó él, manteniendo una expresión neutral pero amistosa.
Hubo un breve silencio.
Ambos se evaluaban mutuamente con ojos entrenados.
Rin buscaba señales de arrogancia o imprudencia.
Daniel buscaba señales de manipulación o posibles amenazas.
Archer, entre ambos, observaba como si esperara que todo explotara en cualquier momento.
—No soy de rodeos —dijo Rin finalmente—.
Vine a hablar.
Si me dejas pasar, te lo explico todo.
Daniel asintió lentamente y se hizo a un lado.
—Adelante.
Ambos ingresaron.
Tamamo, aún invisible, murmuró en su mente: > —Hmm…
con ese porte elegante y esa aura tsundere, definitivamente es una Tohsaka.
—Por favor no empieces —suspiró Daniel en silencio.
Mientras Rin y Archer entraban, en el segundo piso de la casa, Hikari y Hibiki miraban desde la escalera.
Alya, sentada en el sofá, se había detenido a medio bocado de fruta, observando con los ojos entrecerrados.
—¿Esa no es la chica que se la pasa sola en el tercer piso de la escuela?
—murmuró Hibiki.
—Sí…
y es hermosa —respondió Hikari con un tono suspicaz.
—Y no ha dejado de mirar a Daniel como si fuera su objetivo —añadió Alya con un tono peligrosamente tranquilo.
La guerra del Santo Grial había iniciado…
pero ahora, la guerra territorial de las novias amenazaba con empezar también.
Una vez dentro, los tres se acomodaron en la sala.
Rin fue la primera en hablar, sin perder tiempo.
—Le pedí a mi Servant que rastreara a los demás másters activos en esta ciudad.
Encontramos esta dirección gracias a una presencia parecida a la de un Servant manifestado.
Por eso estamos aquí.
Archer tomó la palabra.
—Sentí algo similar a una presencia espiritual activa.
No estaba del todo materializada, pero fue suficiente para localizar este lugar.
Fue entonces que Tamamo apareció en un destello de luz azul, a un lado de Daniel, aún con una expresión de leve vergüenza en su rostro.
—Fufufu…
parece que fui yo la que cometió un error.
Me manifesté parcialmente en esta casa para prepararle el desayuno a mi amado y eso nos delató~.
¡Lo siento mucho~!
Daniel le acarició la cabeza con una sonrisa suave.
—No pasa nada, Tama.
No tienes que disculparte.
Ese pequeño gesto desató una mini tormenta a unos metros de distancia.
Hikari y Hibiki, que observaban todo desde la escalera con vasos de jugo en mano, se quedaron heladas.
Alya, que acababa de bajar con un libro, resopló fuerte y cerró el tomo con un golpe seco.
En una esquina, Reynare murmuró para sí misma: —E-Es un tonto si piensa que esa mueca de ternura es adorable…
¡Tsk!
No me importa…
Pero sus mejillas rojas la delataban.
Rin arqueó una ceja con una mezcla de confusión y curiosidad.
—¿Un…
Servant con personalidad de esposa consentida?
Nunca había visto algo así.
—Tamamo no es una Servant común —dijo Daniel—.
Y tampoco esta guerra es como las que tú conoces.
Rin volvió al tema con una expresión más seria.
—Estoy aquí para ofrecer una alianza.
Temporal, por supuesto.
Hasta que eliminemos a los másters más peligrosos, podríamos trabajar juntos.
Tu presencia ya ha comenzado a atraer miradas…
no podemos darnos el lujo de ignorarnos.
Daniel cruzó los brazos, pensativo.
Sabía que Rin era poderosa, que su Archer no era cualquier espíritu heroico.
Pero también sabía lo que su alianza implicaría.
En este mundo, la guerra del Santo Grial no era un evento aislado, estaba ocurriendo en territorio de seres sobrenaturales.
Y Rin, al igual que él, había sido arrastrada sin entender el verdadero terreno de juego.
“Si acepto sin decir nada, Sona y los demás pensarán que me puse del lado de forasteros.
Pero si rechazo la oferta, perderé una ventaja enorme…” Daniel suspiró y miró a Rin directamente.
—Acepto…
pero con condiciones.
Rin frunció el ceño.
—¿Qué tipo de condiciones?
—Primero, tendrás que tener una reunión con Sona Shitori, la presidenta del consejo estudiantil.
Ella representa a una facción…
muy importante.
Y es necesario que sepas en qué estás metida.
Si no lo haces, esta guerra podría volverse un caos con consecuencias globales.
Archer y Rin se miraron por un instante.
La palabra “facción” no les gustó.
—¿Y la segunda condición?
—preguntó Rin.
Daniel endureció su tono.
—No quiero muertes.
Si derrotamos a másters o Servants, los capturaremos.
No los mataremos.
Esta guerra no debería dejar más huellas de las necesarias.
El silencio fue espeso por unos segundos.
Luego, Rin suspiró, resignada pero no molesta.
—Muy bien.
Acepto ambas condiciones.
Me reuniré con esa Sona…
y evitaré matar si puedo.
Pero si alguien intenta matarme a mí primero, no esperes piedad.
—Justo lo que esperaba escuchar —respondió Daniel con una media sonrisa.
Tamamo, al lado de su maestro, aplaudió emocionada.
—¡Bravo!
¡Así se habla!
¡Una alianza nacida del respeto mutuo y la buena voluntad~!
Desde las escaleras, Hikari susurró a Hibiki: —¿Esto va a significar otra más al harem?
—Seguro…
y va a romper las reglas otra vez…
Alya bufó: —Primero que se gane mi respeto.
Y Reynare, aún sonrojada, masculló: —Tampoco es como si eso me importara…
Así, la primera gran alianza entre másters se forjó, aunque en un hogar donde las emociones burbujeaban con celos, tensión y una buena dosis de caos doméstico.
Tras la partida de Rin y Archer, Daniel no perdió el tiempo.
Encendió su celular y marcó directamente a Sona Shitori, la presidenta del consejo estudiantil y representante directa de una de las casas nobles del Inframundo.
—Sona, soy yo.
Necesito solicitar una reunión contigo…
y si es posible, con Rias —pidió con tono firme pero respetuoso.
Hubo una pausa antes de que la respuesta llegara.
—Rias no está disponible en este momento.
Asuntos familiares —contestó Sona con su habitual tono sereno—.
Yo estaré a cargo por ahora.
Puedes venir al consejo estudiantil, te estaré esperando.
—Entendido.
Voy para allá.
Daniel colgó, se volvió hacia Rin y Archer y les explicó la situación.
—La presidenta del consejo estudiantil es alguien muy importante.
Deben venir conmigo.
Les conviene conocer la autoridad que supervisa esta ciudad…
más de lo que creen.
Rin frunció el ceño, visiblemente contrariada, pero accedió.
—Está bien.
Veamos qué tiene que decir esa presidenta.
— El grupo llegó al salón del consejo estudiantil, donde Sona Shitori los esperaba sentada con postura impecable detrás de su escritorio.
A su lado estaban Tsubaki Shinra, su reina, y otras dos piezas de su grupo de ajedrez.
Daniel saludó con respeto, y Rin apenas inclinó la cabeza, mientras Archer se mantuvo detrás de ella, con los brazos cruzados, analizando cada rincón.
Sona rompió el hielo de inmediato.
—Soy Sona Shitori.
Y antes de que se hable de alianzas o acuerdos, necesito ser completamente clara con ustedes.
Su tono era firme, pero no agresivo.
Era el tono de una autoridad que no buscaba intimidar…
pero tampoco toleraría imprudencias.
—¿A qué te refieres?
—preguntó Rin, con un dejo de arrogancia diplomática.
Fue entonces que Sona y su séquito desplegaron sus alas de murciélago, oscuras como la noche, con un brillo mágico que llenó la habitación.
La atmósfera cambió de inmediato.
Rin dio un paso atrás, instintivamente, y Archer levantó una ceja, apretando ligeramente los puños.
—Entonces…
¿son demonios?
—preguntó Rin, incrédula pero claramente impresionada.
—Diablos, para ser precisa.
Y esta ciudad, Kuoh, ha sido colocada bajo nuestra administración directa por los Cuatro Maou del Inframundo —explicó Sona con serenidad—.
Cualquier actividad mágica o bélica debe pasar por autorización directa.
Y la llamada “Guerra del Santo Grial” no ha sido aprobada.
Rin entrecerró los ojos, claramente molesta.
—Eso es imposible.
Mi familia, los Tohsaka, junto a los Matou, han sido por generaciones los supervisores designados por la Asociación de Magos de Inglaterra para esta región.
Nunca fuimos informados de ningún cambio.
Daniel permanecía en silencio, observando cómo las piezas del ajedrez político comenzaban a revelarse.
Archer miró de reojo a Rin, sabiendo que su orgullo estaba a punto de colisionar con una realidad amarga.
—Eso puede ser cierto —asintió Sona—.
Pero el tratado entre la Asociación y los Maou fue firmado hace poco más de un año.
Parece que tu organización omitió informarte…
lo cual, en términos políticos, puede interpretarse como un movimiento deliberado para dejarte fuera.
Rin palideció levemente.
No por miedo, sino por la rabia silenciosa que comenzaba a brotar en su interior.
—¿Entonces…
fui usada?
¿Enviada aquí sin saber que mis derechos ya no eran válidos?
—Es muy posible —dijo Sona, sin burlarse ni suavizar el golpe—.
Pero estás aquí ahora.
Y tus acciones ya han tenido consecuencias.
Campos mágicos activados, asesinatos, interferencias mágicas sin control…
todo esto podría considerarse una violación directa de los tratados de paz entre los seres sobrenaturales.
Archer frunció el ceño.
—¿Y qué proponen?
¿Que nos retiremos?
Sona negó lentamente.
—Eso no es posible.
La guerra ya comenzó.
Pero podemos contenerla.
Con la ayuda de Daniel, ya comenzamos a capturar a másters y Servants sin matarlos.
Queremos resolver esto de forma diplomática.
Si Rin colabora, podríamos incluso limpiar su nombre y llevar esta situación a una resolución más estable…
sin alertar a los demás clanes sobrenaturales.
Daniel finalmente intervino.
—Eso fue parte de nuestro trato.
Rin se comprometió a no matar.
Solo capturar.
Además, está dispuesta a trabajar con ustedes…
si se le garantiza protección y un trato justo.
Sona lo miró por unos segundos…
y luego asintió.
—Acepto.
Mientras trabajen bajo vigilancia y reporten todos sus movimientos, pueden continuar su búsqueda de másters.
Pero no deben tomar decisiones importantes sin informarnos.
¿Está claro?
Rin apretó los puños…
y luego asintió.
—Lo acepto.
Por ahora.
Sona cerró su carpeta, satisfecha.
—Entonces la reunión ha sido un éxito.
El ambiente se relajó ligeramente, pero Daniel notó que Rin ya estaba pensando cómo enfrentar a los responsables de dejarla al margen…
y Archer, por su parte, parecía más interesado que nunca en estudiar a Tamamo y a Daniel.
Cuando salieron del consejo estudiantil, Daniel soltó un suspiro.
Otro conflicto evitado.
Pero el tablero ya estaba en movimiento, y cada pieza mostraba un interés oculto que iba más allá del simple deseo de un Grial.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas que se vienen a futuro.
Mi patreon: SeathScale
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com