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Mezcla de mundos anime: El emperador intergalactico - Capítulo 5

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  4. Capítulo 5 - 5 Capitulo 4 Profundidad del mundo
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5: Capitulo 4: Profundidad del mundo 5: Capitulo 4: Profundidad del mundo El sol apenas se alzaba sobre el cielo de Kuoh cuando Daniel salió de casa con paso relajado, su mochila al hombro y la mente aún repasando la rutina del día anterior.

Todo había comenzado bien en la preparatoria, y la presencia de Alya había sido una grata -aunque sorpresiva- coincidencia.

Pero ese día…

algo era distinto.

La brisa de la mañana traía consigo una extraña electricidad que erizaba su piel, como si el ambiente vibrara con una energía contenida.

Al girar en una esquina poco transitada del vecindario, se encontró con una escena inesperada.

Frente a él, paradas una junto a la otra en medio de la acera, estaban dos chicas de aspecto imponente.

Ambas eran de complexión atlética, pero estilizadas, con figuras armoniosas y elegantes.

Su cabello era negro con reflejos azulados, largo y brillante, moviéndose suavemente con la brisa.

Sus ojos -azul profundo y rasgados- lo observaron con una intensidad que lo puso en guardia al instante.

Vestían ropa moderna, una con un conjunto deportivo ajustado y la otra con una chaqueta corta sobre un top oscuro y jeans entallados.

Ambas tenían una energía latente a su alrededor que hizo que Daniel se tensara.

Sabía lo que era esa sensación.

Era poder.

-¿Daniel Hernández?

-preguntó la de actitud más directa, cruzándose de brazos con aire inquisitivo.

Daniel parpadeó, ocultando su sorpresa.

-Sí, soy yo.

¿Nos conocemos?

La segunda chica inclinó ligeramente la cabeza, sin dejar de sonreír con misterio.

-No exactamente -dijo, dando un paso al frente-.

Pero…

digamos que sentimos algo interesante.

-Algo…

familiar -añadió la primera-.

Como una conexión.

Daniel sintió un escalofrío en la espalda.

Esa forma de hablar, esas palabras…

> ¿Podría ser…?

¿Sekirei?

¿Ashikabi…?

¿Ya me están rastreando?

Ddraig se mantuvo en silencio, como si también observara con cautela.

Daniel frunció el ceño con discreción, sin mostrarse hostil, pero atento.

-¿Conexión?

Creo que se equivocan.

Yo soy nuevo por aquí.

Las chicas intercambiaron una mirada, casi como si se comunicaran sin palabras.

-Tal vez…

-dijo la que parecía más serena-.

Pero no lo creemos.

-¿Podríamos hacerte una pregunta?

-añadió la otra, sus ojos brillando con una chispa peligrosa-.

¿Has sentido últimamente…

como si algo dentro de ti estuviera cambiando?

Daniel no respondió de inmediato.

Su mente repasaba posibilidades, pero su rostro se mantuvo neutral.

-No sabría decir.

Todos cambiamos, ¿no?

La más seria sonrió levemente, complacida con la evasiva.

-Nos gustas -declaró, sin sutilezas-.

No como humanos normales.

Algo en ti resuena…

y no con cualquiera.

-Tal vez nos veamos otra vez -añadió la otra, dándose media vuelta con elegancia-.

Muy pronto.

Daniel las observó alejarse por la calle con paso ligero, dejando tras de sí un leve aroma a ozono en el aire…

y una inquietud creciente en su pecho.

> No hay duda.

Son Sekirei…

y me están tanteando como Ashikabi.

Caminó rumbo a la preparatoria con una nueva preocupación rondando en su mente.

No sólo estaba en el mundo de High School DxD…

Ahora, el Plan Sekirei también había entrado en juego.

Y Daniel aún no sabía cuántos otros mundos podían haberse mezclado en el destino que apenas comenzaba a descubrir.

El cielo de Kuoh se encontraba despejado, iluminado por un sol amable y una brisa que acariciaba los techos de las casas tradicionales y modernas por igual.

Entre sus calles, dos figuras caminaban con paso firme y coordinado, como si su andar estuviese ensayado desde el nacimiento.

Hibiki y Hikari, Sekirei número 11 y 12 respectivamente, se desplazaban por el pueblo como simples turistas…

pero su mirada lo decía todo.

No estaban ahí por ocio.

Estaban buscando a alguien.

-Nada todavía -suspiró Hibiki, estirando los brazos detrás de la cabeza-.

Aunque no puedo negar que el aire de este lugar tiene algo…

distinto.

-No lo niegues tanto, Hibiki.

Lo sentiste igual que yo -dijo Hikari con una sonrisa tranquila-.

Este lugar resuena.

Desde que pasamos por aquí hace unos días…

es como si algo dentro de nosotras se hubiera activado.

Ambas Sekirei habían sido liberadas del Plan Sekirei por Takehito, uno de los creadores del proyecto, antes de su desaparición.

El hombre les otorgó lo que pocas de su clase habían recibido: libertad.

No estaban obligadas a buscar un Ashikabi ni a luchar, pero él les dejó una elección.

> “Si algún día sienten que alguien merece ser su compañero…

entonces elijan.

No por orden, sino por deseo.” Desde entonces, las hermanas habían recorrido Japón, observando, sintiendo, rechazando cada conexión que parecía forzada o falsa.

Hasta que llegaron a Kuoh.

-¿Lo sentiste ahora?

-preguntó Hikari, deteniéndose frente a los muros de la Preparatoria Kuoh.

-Más claro que nunca -asintió Hibiki, con los ojos entrecerrados-.

Está aquí…

ese llamado.

El vínculo.

El mismo cosquilleo en la piel.

La misma vibración en el pecho.

Esa energía sutil, pero intensa, que las Sekirei solo sentían cuando estaban cerca de su Ashikabi destinado.

-No es coincidencia -agregó Hikari con tono bajo-.

Está en este lugar.

Ambas cruzaron la reja y se aproximaron con paso lento, observando los alrededores con calma, pero con todos los sentidos en alerta.

Y entonces lo vieron.

Un chico caminando hacia la entrada de la escuela.

Su uniforme estaba bien colocado, su mirada tranquila…

pero lo que realmente lo delataba era su presencia.

Un latido invisible que solo ellas podían escuchar.

-Es él -dijeron al unísono, sus ojos clavados en Daniel Hernández.

-Tiene energía.

No solo física -murmuró Hikari, midiendo sus movimientos desde la sombra de un árbol-.

Siento…

algo más dentro de él.

-¿Será un Ashikabi especial?

-se preguntó Hibiki, apoyando el brazo en la valla metálica con una sonrisa felina-.

Interesante.

-No nos apresuremos -respondió su hermana-.

No queremos alarnos hacia cualquiera sin conocerlo.

Ya sabes lo que eso implica.

-Lo sé.

Pero si realmente es nuestro Ashikabi, no hay por qué temer.

Solo hay que…

observar.

Ambas se adelantaron por la acera para interceptarlo.

Al estar frente a él, confirmaron lo que sus cuerpos ya sabían.

Ese cosquilleo, esa calidez, esa atracción.

Daniel era su destino.

Pero no lo revelarían de inmediato.

-¿Daniel Hernández?

-preguntó Hikari, con una mirada inquisitiva pero coqueta.

Él respondió con calma, pero sus ojos tenían ese brillo de alguien que sabía más de lo que aparentaba.

Eso también llamó su atención.

-¿Crees que lo sepa?

-murmuró Hibiki mentalmente a su hermana, mientras observaban su reacción.

-Tal vez no aún…

pero es inteligente.

Lo vi en su mirada.

Lo entiende todo muy rápido -respondió Hikari a través de su vínculo con su hermana-.

No debemos mostrar todas las cartas.

Tras intercambiar algunas palabras y dejarle una duda en el aire, ambas se retiraron sin mirar atrás.

Pero ahora, tenían claro su plan.

-Vamos a vigilarlo.

-Sí.

Y si demuestra ser digno…

si demuestra que es más que un simple humano con poder…

-Entonces le daremos lo que busca, aunque aún no sepa qué es.

Y mientras el día avanzaba, el Relámpago Doble se preparaba para entrar al juego.

Tras el extraño encuentro con las misteriosas gemelas de cabello oscuro, Daniel continuó su camino hacia la preparatoria.

A pesar de su intento por retomar la rutina, la sensación de ser observado no lo abandonaba del todo.

> Hikari y Hibiki…

definitivamente eran Sekirei.

Y si me están buscando, es porque sienten algo.

Ashikabi…

Sacudió ligeramente la cabeza y suspiró.

-Un paso a la vez -murmuró, justo cuando divisó a alguien familiar cerca de la entrada de la escuela.

-¡Daniel!

-saludó Alya con una sonrisa brillante mientras se acercaba, sus ojos azules reluciendo bajo el sol matutino.

-¡Oh, Alya!

Buenos días -respondió él, sonriendo con naturalidad.

-¿Vamos al salón?

-Claro, vamos.

Caminaron juntos por el pasillo rumbo a su aula, y en el trayecto comenzaron a hablar de sus pasatiempos.

-¿Te gusta leer?

-preguntó Daniel, interesado.

-Mucho.

Sobre todo literatura rusa…

aunque también me gustan las novelas de misterio japonesas -respondió Alya-.

¿Tú?

-Juegos, libros de fantasía…

y también algo de historia.

Me gusta saber cómo pensaba la gente del pasado.

Alya arqueó una ceja con una sonrisa curiosa.

-¿Eres de los que piensan que conocer el pasado evita repetir errores?

Daniel se rió por lo bajo.

-Soy de los que saben que repetirlos es inevitable…

pero entenderlos ayuda.

Ambos soltaron una risa tranquila mientras entraban al salón y tomaban asiento.

Como el día anterior, Daniel ocupó su lugar junto a Alya, y la conversación continuó hasta que la puerta se abrió.

-Buenos días, todos a sus lugares -anunció el profesor mientras ingresaba, dando inicio a otra jornada de clases.

Daniel se dedicó con atención a las materias, respondiendo de forma acertada cada vez que lo señalaban.

Algunos alumnos ya comenzaban a fijarse en él, no solo por ser el nuevo extranjero, sino por su inteligencia y su trato amable.

Sin embargo, fue durante una pausa silenciosa, mientras el profesor escribía en el pizarrón, que Daniel desvió la mirada y comenzó a observar a su alrededor con detenimiento.

> Hay muchas más chicas que chicos en este salón…

algo que ya esperaba.

Recordaba perfectamente que la Preparatoria Kuoh había sido solo para mujeres hasta hace poco.

Y si su teoría era correcta, el canon principal de High School DxD aún no había comenzado.

Sona y Rias estaban en segundo año.

Issei…

debía estar también en primer año, probablemente en otro salón.

> Entonces aún tengo tiempo.

Tiempo para entrenar…

prepararme.

Para enfrentar lo que venga.

Fue entonces que escuchó el murmullo de unas chicas más adelante, hablando con desagrado.

-Otra vez esos tres…

se metieron al baño de chicas a espiar, ¿no?

-¡Qué asco!

Ya deberían suspenderlos.

-Los llaman el “Trío Pervertido”, ¿cierto?

Alya también parecía haber escuchado.

Frunció el ceño y murmuró algo en ruso, con una expresión de desagrado.

Daniel ladeó un poco la cabeza, intrigado.

-¿Qué dijo?

-susurró sin dirigirse a nadie.

> “Dijo: ‘Hombres sin vergüenza…

no tienen remedio, deberían meterlos en jaulas.'” Daniel dio un pequeño respingo, y luego miró su brazo derecho con una expresión incómoda.

-Ddraig…

¿me estás traduciendo ahora?

> “¿Preferías no saberlo?” “Aunque debo admitir que la chica tiene buen juicio.

Esos tres ya están construyendo una reputación digna de una secta de idiotas.” Daniel suspiró, luchando por no reírse en medio de clase.

-Sí…

definitivamente estoy en un mundo diferente.

Uno donde las risas y los peligros caminan muy cerca.

El almuerzo llegó, y con él, un descanso bien merecido después de la rutina matutina de clases.

-¿Vamos a la cafetería hoy?

-preguntó Alya mientras recogía sus cosas.

-Sí, se me olvidó preparar algo esta vez -respondió Daniel con una sonrisa-.

¿Y tú?

-Traje bento, pero me gusta la comida japonesa caliente.

Además, así charlamos más.

Daniel asintió, complacido.

La compañía de Alya se estaba volviendo algo natural para él.

Ambos caminaron por los pasillos, hablando de libros, películas, y algo de música.

La cafetería del instituto Kuoh estaba abarrotada, pero lograron encontrar una mesa al fondo junto a la ventana.

Mientras comían, Daniel sonreía y respondía con atención a lo que decía Alya…

pero no podía evitarlo.

Su instinto de observador -o tal vez su paranoia de fan de anime isekaiado- lo llevó a analizar con cautela a todos los presentes.

Y ahí fue cuando lo notó.

Primero una chica de cabello negro corto con una expresión determinada y un uniforme deportivo.

Videl.

La reconoció de inmediato por sus rasgos y su aura energética.

¿De Dragon Ball Z?

¿Aquí?

¿Cómo?

Luego, una chica de cabello gris claro, algo baja, con una actitud despreocupada y un aire juguetón mientras molestaba a un chico serio.

Hana Uzaki.

No había duda.

Cerca de una de las ventanas, sentada sola con una taza de té y un libro, con el cabello oscuro perfectamente peinado y una expresión helada pero refinada…

Yukinoshita Yukino.

Y no muy lejos de ahí, en una mesa donde otras chicas conversaban, estaba Yukari Takeba, vestida con el uniforme rosa y blanco de su preparatoria, el emblema de Gekkoukan apenas visible en su brazo.

-No puede ser…

-susurró Daniel con una mezcla de sorpresa, confusión y ansiedad.

Alya lo miró desde su asiento, alzando una ceja.

-¿Dijiste algo?

-¿Eh?

Ah, no, solo…

estaba recordando algo -respondió con una sonrisa nerviosa, intentando distraer la atención.

> *Esto es un caos…

No es solo DxD.

Este mundo es una mezcla absurda de universos.

¿Cuántos personajes más van a aparecer?

¿Y los enemigos?

¿¡Los enemigos también!?” En su interior, Ddraig rió con entusiasmo.

> “¡Ahora entiendo por qué tus recuerdos eran tan entretenidos!

Este mundo tiene material para batallas gloriosas.

Imagínalo…

enfrentar a Cell, Freezer, Majin Buu…” -No, no, no -murmuró Daniel en voz baja, disimulando mientras daba otro bocado a su comida.

> “¿Y ese tal Goku?

Me agradó ese sujeto.

Podría ser un rival decente para mí, incluso en esta forma sellada.

¡JAJAJA!” -Te lo ruego, Ddraig, no llames su atención -susurró entre dientes.

Alya lo miró con una sonrisa confundida.

-¿Estás bien?

¿Estás murmurando de nuevo?

Daniel parpadeó.

-Sí, sí, solo…

recordé una canción pegajosa -rió nerviosamente.

Ddraig, desde el interior de la Boosted Gear, aún vibraba de emoción.

> “Aunque hubo algo más que no entendí…

esa tal Yukari.

Dijiste que es de un tal Persona 3.

No vi nada sobre eso en tus recuerdos…

¿acaso lo ocultaste?” -No, simplemente no llegaste tan profundo -respondió Daniel mentalmente.

> “Interesante.

Parecía fuerte…

pero percibí oscuridad en ella.

Oscuridad…

familiar.

Como la que envuelve a ciertos enemigos que no se pueden destruir con poder físico.” Daniel tragó saliva, sintiendo un escalofrío.

> ¿Nyx?

¿Las Sombras?

No.

Aquí no.

No puedo con eso ahora.

Ddraig se quedó en silencio por unos segundos.

> “…Hablaremos después.” Daniel se relajó un poco, volviendo su atención a Alya, que hablaba ahora de un libro ruso adaptado al manga.

Pero en su mente, la tensión solo crecía.

> Este mundo está lleno de oportunidades…

pero también de amenazas.

Tengo que entrenar más.

Mucho más.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Seath_Scale Apoyame en mi patreon para seguir escribiendo estas historias y mas a futuro.

Mi patreon: SeathScale

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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