MHA: UCHIHA MADARA - Capítulo 45
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45: CAPITULO 45 45: CAPITULO 45 “Será mejor que informes de esto a Sir Nighteye” comentó Madara con tono serio.
Yu asintió con seriedad, sacó su celular y escribió rápidamente un mensaje.
Segundos después, leyó la respuesta.
“Dice que habrá una reunión en dos días.
Irán varios héroes y el tema será Shie Hassaikai.” “Entendido.
Mañana procura descansar, así estarás en óptimas condiciones” aconsejó Madara.
Ella lo miró fijamente y, sin pensarlo demasiado, se acercó a él.
“Ven a dormir conmigo esta noche” dijo, apoyando su cuerpo contra el suyo.
Madara arqueó una ceja, sorprendido por la franqueza, pero en su rostro se dibujó una ligera sonrisa.
“Está bien.” La tomó en brazos como a una princesa.
Yu rió suavemente y se aferró a su cuello, disfrutando del calor que él transmitía.
*** En la penumbra de la habitación, Madara y Yu se encontraron sin palabras.
La tensión que habían acumulado estalló en un beso lento, intenso, que se volvió más apasionado con cada segundo.
“¿Estás segura de esto?” murmuró Madara, rozando sus labios contra los de ella.
“Sí… te amo, Madara.
Sé que no ha pasado mucho desde que empezamos esta relación, pero mis sentimientos son reales” respondió Yu con una sonrisa que irradiaba ternura.
Los ojos de Madara brillaron, una emoción genuina reflejada en ellos.
“Yo también te amo, Yu.” El roce de sus pieles encendió un fuego inevitable.
Las manos de Madara recorrieron su espalda, y Yu, sonrojada, lo abrazó con fuerza.
Sus cuerpos se fundieron en un ritmo acompasado de suspiros, gemidos ahogados y caricias que hablaban más que cualquier palabra.
‘Su calidez… me envuelve por completo’ pensó Yu, entregándose sin reservas.
La pasión creció, cada roce despertaba un estremecimiento y cada mirada encendía más el deseo.
El mundo exterior desapareció; solo existían ellos dos, unidos por un lazo que ya no se podía romper.
El tiempo se volvió difuso, y finalmente, agotados pero satisfechos, se quedaron dormidos entrelazados, respirando al mismo compás.
*** A la mañana siguiente, Yu abrió los ojos y lo primero que vió fue el rostro tranquilo de Madara dormido a su lado.
Su corazón latió con fuerza.
‘Nunca imaginé que llegaría a sentirme tan feliz…’ pensó, acariciando suavemente su pecho.
De pronto, él abrió los ojos, y con una media sonrisa, dijo: “Alguien parece estar disfrutando de verme dormir.” Yu se sonrojó de inmediato y apartó la mirada.
“¡N-no es eso!” Madara soltó una leve risa y la atrajo hacia sí.
“Alguien está muy traviesa esta mañana.” Ella escondió el rostro contra su pecho.
“Es que… contigo todo se siente increíble.” Él la miró fijamente unos segundos antes de levantarse.
“Vamos a darnos un baño.” Yu intentó ponerse de pie, pero sus piernas temblaban.
“No puedo caminar bien…” murmuró avergonzada.
Madara la tomó en brazos sin esfuerzo.
“Entonces no tienes de qué preocuparte.” En la ducha, entre risas y miradas cómplices, Madara la ayudó a bañarse.
No hubo prisas ni incomodidad, solo gestos suaves y caricias juguetonas que culminaron en un beso bajo el agua tibia.
“Hoy nos relajaremos, ¿de acuerdo?” dijo Yu mientras regresaban a la habitación.
“Está bien.
Ayer dejé un clon para que Aizawa no me moleste” respondió Madara con calma.
Ese día lo pasaron entre películas, comentarios sarcásticos de Madara que hacían reír a Yu, y momentos tranquilos que reforzaron su vínculo.
*** Dos días después, la pareja llegó al lugar donde se celebraría la reunión de héroes.
“Buenos días, Madara, Lady Montaña” los saludó Sir Nighteye al verlos llegar.
“Buenos días” respondieron ambos.
Poco a poco, los demás fueron entrando: Mirio, Nejire, Tamaki, Izuku, Kirishima, Momo, Kemy, Kyoka, Ochako, Tsuyu y más héroes.
“Bien, daremos inicio a la reunión” anunció Sir Nighteye, tomando asiento.
“Los cité para hablar sobre Shie Hassaikai” dijo con seriedad.
Bubble Girl intervino enseguida: “Es una organización antigua de la Yakuza.
Durante años se mantuvieron inactivos, pero hemos descubierto que ahora están operando de nuevo.” “Se están financiando mediante la venta de drogas que potencian los Dones” añadió, compartiendo los informes recopilados.
El ambiente se volvió tenso, todos comprendían que aquello era solo el comienzo de algo mucho más grande.
“Buenos días a todos.
Antes de avanzar más en el tema, me gustaría saber por qué están estos niños sin experiencia en esta reunión” dijo Rock Lock con tono molesto, cruzándose de brazos.
“Te equivocas en eso.
Gracias a Kirishima pudimos obtener información valiosa sobre lo que está pasando” respondió el héroe Fat Gum con seriedad.
“¿Yo?” preguntó Kirishima, sorprendido y algo confundido.
“Así es.
Cuando examinamos de qué estaba hecha la bala que bloquea los Dones, lo que descubrí fue enfermizo.
Esa bala está compuesta de sangre y células humanas” explicó Fat Gum con rostro sombrío.
El silencio llenó la sala.
Algunos héroes palidecieron ante lo escuchado.
“Es decir… ¿que el efecto viene del Don de otra persona?” preguntó Ryukyu, apretando sus puños al pensar en eso, ya que era algo bizarro.
“¿Y qué tiene que ver todo esto con Shie Hassaikai?” intervino uno de los héroes presentes.
“El tipo que Kirishima capturó y la droga ilegal están conectados con Shie Hassaikai” dijo Sir Nighteye con voz grave.
La seriedad en sus palabras provocó que todos guardaran silencio.
“Eri… ella estaba cubierta de vendas en todo el cuerpo” murmuró Izuku, recordando la expresión de la pequeña.
Fat Gum abrió los ojos con horror.
“¡¿No será que Overhaul está fabricando esas balas usando el cuerpo de la niña?!” “¡Eso es horrible!” exclamó Ryukyu, temblando de rabia.
La sala entera se sumió en un ambiente denso y pesado.
Nadie quería aceptar lo que parecía ser una realidad, más aún al pensar en quien lo hacía era el padre de la niña.
Rock Lock golpeó la mesa con fuerza.
“¡No estaría todo resuelto si hubieran rescatado a Eri desde el principio?” Madara, que permanecía en silencio de brazos cruzados, habló por fin.
“No tenía pruebas para atacar directamente a Overhaul.
Si quieres ir contra la ley, eres libre de ir a arrestarlo” dijo Madara con desdén “Madara tiene razón.
La Policía hubiera estado en contra de ese arresto.
No hay evidencia sólida aún” confirmó Sir Nighteye, cortando de raíz la queja de Rock Lock.
El héroe chasqueó la lengua, no replicó.
Pero, si miró de reojo a Madara.
“Bien.
Cada uno de ustedes investigará en su ciudad las posibles bases de Shie Hassaikai” ordenó Sir Nighteye.
Todos asintieron en silencio.
*** Una semana después Los días pasaron sin avances en la búsqueda de Eri.
La tensión podía sentirse en el ambiente.
Nejire, Kemy, Momo, Kyoka, Ochako, Tsuyu, Izuku y Mirio estaban inquietos.
‘Me pregunto cómo estará esa niña’ pensó Madara, entrenando en solitario en el bosque de la U.A.
La actitud temerosa y desesperada de aquella niña había tocado una fibra sensible en el Uchiha.
Esa misma noche, su celular vibró.
Era Mt.
Lady.
“Madara… ya encontraron a Eri.
Ven pronto” dijo Yu con preocupación y los ojos de Madara se entrecerraron con firmeza.
*** A la mañana siguiente, Madara y los demás se encontraban en el tren rumbo al punto de encuentro donde se reunirían los héroes.
Nadie hablaba mucho, la seriedad dominaba el ambiente.
Una vez en el lugar, se vistieron con sus trajes de héroe.
“¡Bien!
¡Vamos en marcha!” anunció Sir Nighteye, levantando la moral de todos.
Los héroes se reunieron con la Policía para conocer el plan de acción.
“Uchiha-san, esto envía el jefe de Policía, Kenji” dijo un agente entregándole un sobre a Madara.
El Uchiha abrió la carta y la leyó con calma: Buenos días, Uchiha-san.
Seré breve.
Quiero que se encargue de Overhaul permanentemente.
Si está de acuerdo, destruya esta carta.
Atentamente: Kenji Tsuragamae, Jefe de la Policía.
Una fría sonrisa apareció en el rostro de Madara.
Con un simple movimiento de su mano, brotaron llamas que redujeron la carta a cenizas.
El policía asintió en silencio.
Los demás héroes observaron con curiosidad, sin entender lo que ocurría.
Solo Sir Nighteye y Eraser Head comprendieron el mensaje y, sabiamente guardaron silencio.
“¿Qué era eso, Madara?” preguntó Nejire, inclinando la cabeza con curiosidad.
“No fue nada importante” respondió él con calma, sin dar explicaciones.
El jefe del escuadrón de policía continuó explicando la situación de Shie Hassaikai y cómo procederían con la redada.
Al llegar a la base, la Policía tocó la puerta mostrando la orden de inspección.
Antes de que pudieran reaccionar, la puerta salió disparada y estuvo a punto de aplastar a dos agentes.
Izuku y Eraser Head se lanzaron rápido, salvándolos.
De la entrada emergió Katsukame Rikiya, un hombre enorme, de tres metros de altura y músculos que parecían montañas.
Ryukyu no dudó y adoptó su forma de dragón, atrapándolo con fuerza.
“¡Ayudemos a Ryukyu!” gritó Nejire.
Kemy, Momo, Kyoka, Ochako y Tsuyu asintieron y corrieron a apoyarla.
Fin del capitulo
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