MHA: UCHIHA MADARA - Capítulo 49
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49: CAPITULO 49 49: CAPITULO 49 Después de ese día, pasaron algunos más con relativa calma.
“Se acerca el Festival Cultural” dijo Aizawa con tono aburrido.
“¡Otra Actividad Normal!” gritaron los estudiantes contentos de poder disfrutar de una actividad tranquila.
“Aunque no sean los protagonistas, todas las clases deben preparar algo.
Hoy decidiremos qué se hará” añadió Aizawa, casi dormido en su saco de dormir.
“Bien, guarden silencio.
Decidiremos esto de una vez” dijo Madara, poniéndose al frente como presidente de la clase.
Todos callaron de inmediato.
“Denme sus sugerencias, cada uno” ordenó.
“Recuerden que esto es para que las otras clases se diviertan y se relajen.
No es para nuestro beneficio personal” añadió el Uchiha, y todos asintieron con seriedad.
Después de una larga discusión de la Clase 1-A sobre qué harían para el Festival, Madara dio un golpe suave en la mesa para llamar la atención de todos.
“Bien, entonces será un número cómico como sugirió Kyoka.
Decidiremos con más calma en los dormitorios” dijo con su voz grave.
El timbre de descanso sonó y todos comenzaron a salir del salón.
“Bien, es bueno que hayan decidido” dijo Aizawa, saliendo con sus movimientos perezosos de siempre.
Ya en la noche, los estudiantes de la Clase 1-A se reunieron en los dormitorios para continuar discutiendo las ideas.
La conversación estaba un poco caótica, hasta que Shoto encendió su computadora y puso un video de un grupo tocando en una banda de música, mientras otros bailaban en el escenario.
“¡Genial!” gritó Mina, emocionada, levantándose del sofá.
“Esa es una gran idea.
¿Cómo se te ocurrió eso, Shoto?” preguntó Denki con curiosidad “Lo aprendí en las clases que asisto con Bakugo” respondió Shoto con una leve sonrisa de lado.
“¿Podemos usar tus instrumentos, Kyoka?” dijo Madara con una ligera sonrisa, sabiendo la respuesta de la chica.
“¡Sí!
¡Tienes un montón de instrumentos, Kyoka-chan!” exclamó Mina, saltando como un niño hiperactivo.
“Yo opino lo mismo” añadió Momo con calma.
“E… está bien, si tanto insisten” dijo Kyoka, jugando con los auriculares de sus orejas, avergonzada por la atención.
“Bien, está decidido.
Haremos un número musical” dijo Madara con una sonrisa pícara.
“¡SIII!” gritaron todos al unísono, contagiados por la emoción.
*** Al día siguiente, mientras iban a clases, Madara alcanzó a escuchar los murmullos de los estudiantes de la Clase General y de otros departamentos.
“¿Sabías que la Clase 1-A dará un concierto para nosotros?” comentó un chico.
“¿Para nosotros?
Por favor… se creen demasiado importantes.
Para mí, solo Uchiha Madara y Todoroki Shoto son buenos aspirantes a héroes.
Los demás son puro relleno, no aportan nada” dijo una chica con tono despectivo.
“Tienes razón.
Los demás son peso muerto” respondió el chico.
Madara los miró de reojo sin inmutarse.
‘El Festival es dentro de un mes.
Hoy mismo decidiremos todo y comenzaremos a prepararnos’ pensó con expresión desdeñosa, ya que los que tanto los criticaban eran chicos inútiles con dones mediocres.
‘Si fuera por mí, no haría nada por estos bultos’ pensó el Uchiha con desdén y se marchó.
*** Ya en la sala de práctica, Kyoka levantó la voz.
“¿Alguien sabe tocar la batería?” “¡Hey, Bakugo!
Dijiste que estuviste en un conservatorio y aprendiste a tocar.
¡Hazlo tú!” dijo Denki con una sonrisa burlona.
“¡Claro que no!
¡No voy a tocar para esos extras!” refunfuñó Bakugo, dándoles la espalda.
“¿O es que no tocas porque es difícil?” Dijo Sero con tono provocativo, lo que funcionó de maravilla.
Bakugo se giró con furia y, tras una pequeña demostración en la batería, dejó a todos sorprendidos con su habilidad.
“¡Lo haces increíble!
Bakugo, ¿quieres tocar para el festival?” dijo Kyoka con ilusión.
“No lo haré.
¿De qué servirá?
¿Por qué deberíamos aliviar el estrés de esos imbéciles si nos odian?.
Además, yo también me siento estresado, ¿quién me va quitar mi estrés?” gritó Bakugo con furia “Esto es solo una excusa para que nosotros mismos nos la pasemos bien” añadió con una sonrisa engreída.
‘En eso tiene razón’ pensó Madara con calma.
“Tiene razón” admitió Iida, ajustándose las gafas.
“¡Golpeemos a esos debiluchos!
¡Somos rivales!
¡Así que matemos a esos idiotas con nuestra música!” dijo Bakugo, riendo como un desquiciado.
“¡Sí!” respondieron todos, contagiados por su intensidad.
Kyoka miró a Madara con determinación.
“Me esforzaré al máximo” “Da lo mejor de ti” dijo Madara sin cambiar su expresión, pero Kyoka sintió su apoyo genuino.
“Yo… sé tocar el piano.
No sé si sirva de algo” dijo Momo con timidez.
“¡El sintetizador es una parte esencial en un concierto!” exclamó Kyoka con brillo en los ojos.
“Yo sé tocar el bajo y el saxofón” dijo Madara con calma, y algjnos lo miraron sorprendidos.
“Recuerden que Madara tiene un bajo en su habitación” dijo Mina con una linda sonrisa y todos los recordaron.
“¡Bien!
Esto es aún mejor” dijo Kyoka, sonriendo con emoción.
“Madara, demos lo mejor” dijo Momo, y él asintió sin dudar.
Pronto descubrieron que Denki y Tokoyami eran hábiles guitarristas.
Después de una hora, todo quedó decidido: Grupo musical: Kyoka, Madara, Momo, Denki, Tokoyami y Bakugo.
Ayudantes de escenario: Sato, Kirishima, Sero y Koda.
Bailarines: Izuku, Tenya, Ochako, Tsuyu, Toru, Mina, Shoto, Aoyama y Ojiro.
“¿Por qué tengo que bailar?” Preguntó Shoto con un leve sonrojo de vergüenza y Madara sonrió con suficiencia, ya que el se había encargado de seleccionar a los bailarines.
*** Unos días después, Ochako fue llamada por Aizawa al taller del departamento de soporte.
Madara y los demás miembros de la Clase la acompañaron como apoyo, sabían que este era un momento importante para ella.
El Uchiha también fue ya que sintió un poco de culpa por lo que le sucedió a Ochako.
El taller estaba lleno de humo, piezas de metal, chispas volando y un caos casi incontrolable.
“¡Ochako-chan!
¡Llegas justo a tiempo para la GRAN PRUEBA!” gritó Mei Hatsume, apareciendo con gafas manchadas de aceite y una sonrisa maniaca.
“¿Está… está realmente listo?” preguntó Ochako con nerviosismo.
“¡Más que listo!
¡Este bebé es mi obra maestra!.
Además, fue aprobado por todos los profesores” exclamó Mei, retirando una tela y revelando un brazo metálico estilizado, cubierto de piel artificial.
Sin duda Mei había hecho un gran trabajo diseñando la prótesis, incluso Madara tuvo que elogiar las habilidades de la chica de pelo rosa.
“Es… hermoso” murmuró Ochako, conmovida.
“¡Y funcional!
Está hecho de una aleación ultraligera, diseñado para cumplir la función de un brazo común.
¡Aunque lastimosamente no podrás usar tu don con la prótesis!
Pero, lo más importante es que se sincronizará con tus nervios como si fuera tuyo” explicó Mei con orgullo.
Con ayuda de Recovery Girl, conectaron la prótesis.
Ochako contuvo un grito cuando la unión activó los sensores, pero pronto los dedos de la prótesis se movieron al compás de su voluntad.
“¡Lo… lo estoy moviendo!” exclamó, con lágrimas corriendo por sus mejillas.
“¡Uraraka-san, lo lograste!” dijo Izuku, emocionado.
Ochako cerró el puño de la prótesis y lo levantó hacia el cielo.
“Yo… puedo ser un héroe todavía” “¡Te lo dije!
¡Mis bebés nunca fallan!” gritó Mei, estallando de orgullo y luego murmuró con la mano en su mentón.
“Al menos, este es perfecto” Ochako sonrió con determinación.
“Gracias, Mei.
Prometo que con este brazo… me convertiré en una heroína aún más fuerte” Mei sonrió con orgullo y luego dijo.
“Si quieres que le instale cuchillos, láseres o misiles, puedes venir cuando quieras” “Si…
vendré pronto” dijo Ochako con nerviosismo.
*** Un mes después, el Festival Cultural estaba por comenzar.
Por la mañana, Madara desayunaba tranquilo con un café y muchos panes tostados con mantequilla.
Poco a poco, sus compañeros comenzaron a llenar el comedor.
“¡Madara, ponte la camiseta que te di!” dijo Momo, mostrándole una camiseta naranja.
“No lo haré, no me gusta” respondió, vestido con un jean negro, zapatillas blancas y una camisa blanca con el pecho un poco descubierto y las mangas arremangadas.
Se veía como Sasuke con su primer atuendo en Shippuden, solo que el pecho de Madara estaba tonificado.
“Pero, es un color bonito y animado” insistió Momo con una linda sonrisa.
“Me veré ridículo vestido de naranja” dijo Madara, recordando a cierto chico rubio obsesionado con el ramen.
“Ah… está bien” dijo Momo, resignada.
Cuando llegó la hora, todos estaban listos tras las cortinas.
Izuku llegó corriendo en el último momento, con Tenya al borde del colapso.
“¡Comencemos!
¡Destruyamos a toda la U.A.
con nuestra música!
¡¡Mueran!!” gritó Bakugo mientras las cortinas se abrían.
La canción que iban a cantar, era Firework, una música hecha por la Heroína cantante: Katy Perry.
Una famosa heroína estadounidense, que también ejercía la profesión de cantante.
La música explotó en el auditorio, y los bailes arrancaron aplausos y gritos del público.
Madara notó entre la multitud a Eri, cargada por Mirio, Yaoyorozu Akeno a su lado.
La pequeña Eri lo miraba con una sonrisa radiante, lo que hizo sonreír al normalmente estoico Uchiha.
Fin del capitulo
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