MHA: UCHIHA MADARA - Capítulo 55
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55: CAPITULO 55 55: CAPITULO 55 Al día siguiente, las clases 1-A y 1-B organizaron una cena conjunta en el edificio de 1-A.
Madara se mantuvo apartado en un rincón.
En lugar de socializar, pensaba en nuevas técnicas y entrenamientos.
‘¿Debería replicar la bomba de bestia con cola?’ pensó Madara con una ligera sonrisa “Madara, aquí está tu comida” dijo Momo, acercándose con una bandeja.
“Gracias, Momo” respondió él con una leve sonrisa.
Ella le dio un pequeño beso en la mejilla antes de sentarse a su lado.
“Qué romántico, parecen esposos” comentó Mina, que observaba la escena con ternura.
Madara no prestó atención a las burlas.
Momo y Kyoka se sentaron junto a él, compartiendo la cena en silencio.
*** A la mañana siguiente, Madara salió de su habitación y se encontró con Shoto, también despierto.
“¿Vas a desayunar?” preguntó Shoto.
“Sí, tengo hambre” respondió Madara, caminando con él hacia la cocina.
Mientras preparaban algo, Shoto habló.
“Quería pedirte un favor.” “Dime, y veré si está a mi alcance.” “Quiero mejorar mi fuego.
Estoy entrenando para aumentar su calor, pero estoy estancado.
¿Me ayudarías?” “Claro.
No hay problema” respondió Madara sin dudar.
Después de todo, él también manipulaba el fuego, aunque lo hacía de manera diferente a la de Shoto, podían intercambiar ideas.
*** Tras las clases de ese día, Madara se puso su traje de héroe.
“¿Saldrás a patrullar?” preguntó Iida, al verlo listo.
“Sí” respondió Madara con calma, antes de salir.
Madara saltaba de techo en techo en Musutafu, atento a cualquier señal de problemas.
La ciudad parecía más tranquila de lo normal, demasiado tranquila para su gusto.
‘Ni un criminal en toda la noche…’ pensó con fastidio, listo para volver a la U.A.
De repente, una explosión iluminó el cielo a pocas cuadras de distancia.
El humo subió en espiral acompañado de gritos de pánico.
“Ya era hora…” murmuró Madara, desapareciendo en un destello de velocidad.
Al llegar, vió a un hombre de piel roja, de más de dos metros, destruyendo todo a su paso como una bestia descontrolada.
“Hay civiles… tendré que inmovilizarlo rápido” dijo Madara mientras miraba al causante del accidente y decidió terminar el asunto rápido.
Apareció detrás del villano y con un golpe certero en la parte trasera de la rodilla lo obligó a arrodillarse.
Antes de que el villano pudiera reaccionar, le asestó un golpe en la nuca que lo dejó inconsciente.
Los civiles vitorearon, gritando el nombre de Madara, rodeándolo.
“Den espacio” ordenó el Uchiha con severidad, y la multitud obedeció con estrellas en los ojos.
De sus brazos brotaron ramas de madera que envolvieron al villano, inmovilizándolo.
Minutos después llegó la policía, y Madara entregó al criminal mostrando su licencia de héroe para evitar problemas, ya que aún era un estudiante de la U.A.
“Buenas noches, joven Uchiha, ¿podría decirnos algo sobre el incidente?” preguntó una periodista con entusiasmo.
“Nada especial.
Un villano causando problemas, lo detuve y eso es todo” respondió con tono aburrido antes de saltar y desaparecer de la vista.
Sin embargo, alguien inesperado en la multitud lo observaba, una chica rubia con uniforme escolar.
Sus mejillas estaban sonrojadas y una sonrisa perturbadora curvaba sus labios.
Era Toga Himiko, la autoproclamada fan número uno de Madara.
“Necesito probar su sangre otra vez… No importa el costo” susurró Toga con un brillo enfermizo en los ojos.
*** Una hora después, Madara estaba sentado en el borde de un edificio, mirando las luces de la ciudad.
Abajo, en un callejón, Toga lo buscaba.
Al alzar la vista, lo encontró, o más bien ambos cruzaron las miradas al mismo tiempo.
“¡Ma-da-ra!
Por fin te encontré” dijo alegremente, saludándolo con la mano.
Madara la miró como un bicho raro, claramente se habían visto pocas veces y no podían llamarse amigos ni conocidos.
‘Es la loca…’ pensó Madara, frunciendo el ceño, y descendió al callejón.
“Dame una razón para no llevarte a una celda” dijo con calma el Uchiha.
Toga se lanzó a sus brazos, enredándose en él con fuerza.
Pero, Madara permaneció con su rostro severo y miró con frialdad a la villana.
“No lo harás… Madara” susurró Toga antes de clavar sus dientes en su cuello, bebiendo su sangre como un vampiro.
Madara entrecerró los ojos y usando su Sharingan comenzó a revisar los recuerdos de Toga.
Su expresión cambió de seriedad a una de incredulidad al ver las razones por las que la chica lo buscaba.
Él había esperado motivos ocultos de la Liga de Villanos, pero en cambio, se encontró con las fantasías más raras de la chica.
En la mayoría de las fantasías, él estaba golpeando a Toga, castigandola por beber su sangre.
‘Esta chica…’ gruñó Madara sintiendo como la rubia bebía su sangre con desesperación.
Toga gemía de placer, hasta que finalmente se separó de su cuello y lo besó con pasión, sorprendiendo al Uchiha.
Al parecer la rubia había entrado en un extraño trance.
“Tu sangre… es la más deliciosa de todas” jadeó Toga con expresión de euforia y lamió la mejilla del pelinegro con deseo.
“Maldición…
tu lo pediste” gruñó Madara, quien había sido provocado durante todo el encuentro.
Una hora más tarde, Madara salió del callejón con el rostro enrojecido y una expresión avergonzada.
Al mirar hacia atrás, vió una figura femenina que se alejaba saltando como una niña feliz.
‘Nunca pensé que me metería con esa loca…’ pensó el Uchiha con fastidio y un leve sonrojo de vergüenza.
Sin duda había sido una experiencia nueva y única para él.
Toga no solo era buena chupando la sangre de sus enemigos y eso lo había investigado a fondo el Uchiha.
*** Al día siguiente Tal y como lo había prometido, Madara citó a Shoto al bosque de la U.A para un Entrenamiento.
En el campo de entrenamiento, Madara y Shoto se enfrentaban bajo el sol.
“Tus llamas todavía son débiles.
Las limitas demasiado” comentó Madara, observando la flama apagarse antes de alcanzar su máximo.
Shoto apretó los dientes, concentrando más calor en su mano.
“Si aumento demasiado, siento que me desbordo.” Dijo Shoto con frustración.
Madara extendió su palma y liberó una llama azulada que hizo vibrar el aire.
La temperatura subió de inmediato y Shoto retrocedió instintivamente por el calor.
“El fuego no es solo destrucción.
Es voluntad.
Si lo temes, te consume.
Si lo aceptas, se convierte en tu mejor arma.” Dijo Madara y luego disparó la bola de fuego hacia una roca, destruyéndola en el proceso.
“Bien, lo intentaré” dijo Shoto con renovada determinación.
Shoto cerró los ojos, respiró hondo y dejó salir todo.
Una llamarada más intensa brotó de su cuerpo, más viva que antes.
Madara sonrió al ver que las llamas de Shoto se volvían más feroces, más destructivas.
“Eso es.
No lo reprimas.
Ese fuego es tuyo, no del inútil de Endeavor” sentenció Madara con frialdad.
Shoto abrió los ojos, el fuego brillando en ellos.
“Se siente… diferente.” Murmuró Shoto mientras jugaba con el fuego en su mano.
“Así debe sentirse.” Dijo Madara y lo ayudó a levantarse cuando el chico cayó de rodillas, exhausto.
“Buen progreso.
Si sigues así, podrás superar incluso lo que el inútil de Endeavor nunca imaginó” dijo Madara y ambos se sentaron en el suave pastizal para descansar.
*** Pasaron los días y se acercaba la Navidad.
El segundo trimestre de la U.A estaba a punto de terminar, pero el ambiente del país estaba tenso: un grupo de villanos había arrasado con una ciudad completa.
Madara ya no sabía qué esperar.
Su conocimiento del futuro se había detenido desde el rescate de Eri.
La pequeña, por cierto, lo llamaba cada mañana desde el celular de Akeno.
Al pensar en Eri, el Uchiha dió un largo suspiro de cansancio, ya que se había encariñado más de lo que dejaba ver.
Debido a eso, envió un clon de madera, el clon permanecía en la mansión Yaoyorozu, vigilando en silencio, tal y como Madara había ordenado.
*** En el salón, Aizawa entró acompañado de Midnight y Mt.
Lady.
“Hoy aprenderán a tratar con la prensa” dijo Mt.
Lady con una sonrisa amplia.
Madara suspiró, resignado.
Sabía lo entusiasta que era Yu con esos temas.
“Comenzaremos con entrevistas simuladas.
Chico Todoroki, tú primero.” Dijo Mount Lady señalando a Shoto.
Shoto pasó con calma.
Uno a uno, los estudiantes se enfrentaron a las preguntas, y los únicos que se trababan eran Izuku y Bakugo.
El cabeza de lechuga era torpe con las palabras y el cabeza explosiva simplemente respondía «MORIR» a todas las preguntas de Mt.
Lady.
“Madara, es tu turno” dijo Mt.
Lady, entusiasmada de entrevistar a su novio, quien avanzó con desgana.
Fin del capitulo
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