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MHA: UCHIHA MADARA - Capítulo 58

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58: CAPITULO 58 58: CAPITULO 58 Ese día habían organizado una cena conjunta con la Clase B.

Cada estudiante aportaba algo y, como Madara sabía cocinar, preparó un plato para todos.

Cuando los platillos estuvieron listos, la mesa quedó repleta de sabores.

“¡Esta es la primera cena que tenemos juntos desde que comenzó el año!

¡Qué nostálgico!” exclamó Iida, y todos comenzaron a comer animados.

Incluso Bakugo había ayudado en la cocina.

Madara miró con curiosidad al chico explosivo, algo había cambiado en él, pues su arrogancia parecía haberse calmado…

aunque solo un poco.

Sin embargo, si era un cambio temporal o un cambio falso, solo el tiempo lo diría.

“¿Pasa algo?

Te noto muy pensativo” preguntó Momo mientras le ofrecía un onigiri.

“Solo estaba pensando en lo rápido que pasó el tiempo” respondió Madara, aceptando la bola de arroz y lo comió con calma.

Momo le acercó un poco de carne asada a Madara.

Él tomó uno de los tres pedazos que había en el plato mientras conversaban sobre sus experiencias durante las pasantías.

“Estoy lleno” dijo Madara, negando el tercer dorayaki que Momo intentaba acercar a su boca.

Él tenía un físico mejorado, podía comer mucho más de lo que una persona podía comer, pero eso no significaba que no tenía un límite.

Momo asintió con una ligera sonrisa, aunque no pudo ocultar el leve sonrojo en sus mejillas por la cercanía de ambos.

A pesar de que han estado juntos desde que eran unos bebés, siempre se sentía avergonzada cuando habían otras personas observado.

La cena terminó pronto, pero lo que siguió después fue una larga conversación entre ambas clases.

La clase A y B compartieron sus experiencias en las pasantías.

El ambiente se volvió ruidoso y alegre, todos bromeaban y reían, pero poco a poco la sala fue vaciándose hasta que solo quedaron Momo y Madara.

Incluso Kyoka, notando la situación, decidió retirarse temprano a su habitación, dejando espacio a Momo para estar a solas con él.

“Madara, quiero dormir contigo” dijo Momo en voz baja, con un rubor intenso en sus mejillas.

Madara la miró fijamente.

En sus ojos color carbón brillaba un fuego tranquilo, como si hubiera estado esperando esas palabras.

“Bien…

yo también quiero estar contigo” dijo, acercándose y besándola suavemente.

Su mano rodeó la cintura de Momo, estrechándola contra él, y en un destello desaparecieron en un torbellino de viento.

Esa noche, Madara y Momo se entregaron a la pasión.

No fueron palabras lo que compartieron, sino suspiros, besos, caricias y miradas intensas.

El tiempo se detuvo para ambos, como si solo existieran ellos dos.

Al día siguiente, Madara tuvo que aplicar chakra curativo para que Momo pudiera levantarse y caminar con normalidad, provocando que ella escondiera su rostro enrojecido entre las sábanas.

*** Días después Todos los estudiantes de la U.A fueron notificados sobre una misión de gran escala en conjunto con múltiples héroes.

Las clases 1-A, 1-B, 2-A, 2-B, 3-A y 3-B estaban tensas, pues participarían en una operación de alto riesgo.

Mientras tanto con muestro protagonista.

En ese momento, Madara se encontraba en la habitación de Nemuri, estaba acostado junto a ella.

Ambos estaban completamente desnudos y una fina capa de sudor los cubría.

“Madara…

te amo” susurró Nemuri, abrazándolo con fuerza.

Enterró su rostro en su cuello, aspirando el aroma masculino que tanto le gustaba, mientras una sonrisa tierna se dibujaba en sus labios.

“¿Pasa algo?” preguntó Madara, recostado en la cama tamaño king.

Ambos descansaban tras una intensa sesión de amor.

Nemuri permaneció en silencio durante un largo instante.

Sus ojos reflejaban preocupación.

“Está a punto de estallar una guerra contra el Ejército de Liberación de Súperpoderes” comenzó Nemuri con voz pesada.

“Se aliaron con la Liga de Villanos y…

los héroes hemos decidido actuar antes de que crezcan más.” Su voz cargaba con la gravedad de alguien que entendía lo peligroso que sería aquello.

Madara se giró hacia ella y acarició suavemente su rostro.

“Nemuri…

nada te pasará.

Ni a ti, ni a las demás.

Puedo estar en todos lados al mismo tiempo.” “Es que…

tengo miedo.

Lo nuestro apenas empieza, me siento como una colegiala enamorada…

y no quiero perderte.” Madara la silenció con un beso prolongado, transmitiéndole calma y seguridad.

Ella se aferró más fuerte a él, como si en esos brazos pudiera olvidar cualquier temor.

Madara sabía que esa sensación la había vivido antes.

Recordó a Yu y su preocupación por la seguridad de todos.

En estas situaciones, era inevitable las bajas de ambos bandos, ya sean villanos o héroes.

*** Al día siguiente “Solo algunos estaremos en la vanguardia” dijo Denki con la voz temblorosa.

Aunque su voz era firme, trataba inútilmente de ocultar el miedo en su corazón.

Madara lo miró de reojo con aburrimiento.

A él lo habían asignado en la primera línea junto a Denki y Tokoyami.

También estaban dos miembros de la Clase 1-B: Kinoko, la chica de los hongos, y Sen, quien tenía el poder de ablandar cualquier material sólido.

‘Debieron enviar al frente solo a héroes experimentados.

No entiendo porque trajeron niños sin mucha experiencia’ pensó Madara negando con la cabeza.

Aunque el también era joven, su poder de combate era el mejor entre todos.

“Bien, ¡es hora!” rugió Cementoss, y los héroes de la vanguardia comenzaron a dirigirse hacia la base del Frente de Liberación Paranormal.

Madara avanzaba en primera línea con una sonrisa feroz, estaba ansioso por enfrentarse a personas fuertes.

De su cuerpo brotaron ramas de madera, dando forma a dos clones que envió hacia la ubicación de Midnight y Mt.

Lady para protegerlas.

Otros dos clones ya estaban resguardando la retaguardia, vigilando a Momo, Kyoka, Nejire y Kemy.

No iba a permitir que nadie de sus mujeres salga lastimada.

“¡¡Elemento Tierra: Danza de la Muerte!!” exclamó, colocando la mano sobre el suelo.

Picos enormes de roca emergieron instantáneamente, rompiendo el terreno y partiéndolo en múltiples secciones mientras avanzaba hacia la base enemiga.

El terreno tembló, casi como si la tierra misma obedeciera su voluntad.

Los villanos respondieron.

Uno de ellos liberó una inmensa descarga eléctrica que viajó como un cañón hacia la vanguardia.

Denki, temblando pero decidido, gritó con todas sus fuerzas y atrajo la electricidad a su cuerpo, resistiendo como un pararrayos humano.

“¡¡No los tocarán!!” Rugió el chico eléctrico con determinación.

Madara lo observó con una leve sonrisa antes de volverse hacia sus enemigos.

‘Aproximadamente cincuenta basuras’ pensó, encendiendo el Sharingan.

Docenas de ataques de fuego, hielo y energía se precipitaron contra él al mismo tiempo.

La explosión levantó una nube de polvo que ocultó su figura.

“¡¡Elemento Fuego: Múltiples Dragones de Fuego!!” resonó su voz desde dentro de la humareda.

Cinco dragones orientales gigantescos emergió de las llamas y avanzó rugiendo con furia.

¡¡RUGIDO!!

Los monstruos de fuego se lanzaron sobre los villanos, obligándolos a reagruparse.

“¡Todos los que tengan dones de agua, al frente!” gritó uno, escupiendo torrentes de agua junto a sus aliados.

El dragón chocó contra la corriente y explotó en una onda expansiva de calor que barrió el campo.

Las sonrisas de los villanos se borraron de inmediato cuando bolas de fuego comenzaron a llover sobre ellos.

Los gritos de dolor resonaron mientras algunos ardían en el suelo.

Madara no mostró compasión.

Con pasos tranquilos, siguió abriéndose camino entre cadáveres y enemigos heridos, atacando con precisión y lanzando técnicas sin descanso.

Hace tiempo que se había acostumbrado a quitar vidas.

Una sombra gigantesca cayó sobre él: una mano enorme había aplastado a un grupo de villanos que estaba en frente.

“¿Estás bien?” preguntó Mt.

Lady con una sonrisa divertida.

Esta vez ella lo estaba apoyando, aunque sabía que normalmente era Madara quien siempre la salvaba.

En su hombro, un clon de madera esperaba en guardia, cuidándola.

“No era necesario, todo estaba bajo control” respondió Madara con una ligera sonrisa.

“Un gracias estaría bien” se quejó Mount Lady.

Madara no respondió, ya que un escalofrío lo recorrió.

Cruzó miradas con su clon, y ambos asintieron.

Mount Lady se encogió rápidamente mientras el clon la tomaba para alzar vuelo.

Justo entonces, columnas de hielo gigantescas emergieron del suelo como rascacielos.

Este poder era incluso superior al de Shoto.

Un fragmento de hielo atravesó la pierna de Madara.

Él lo arrancó sin pestañear y luego colocó su mano sobre la herida.

Un brillo verde cubrió la zona, regenerando el tejido en segundos.

Después de unos segundos, su pierna quedó como si nunca hubiera existido la herida.

“¿Tokoyami?” murmuró Madara, frunciendo el ceño.

El joven de la Clase 1-A descendía volando, y en sus brazos cargaba a Hawks, quien estaba en un estado deplorable.

El héroe alado apenas respiraba, su cuerpo estaba cubierto de heridas y plumas quemadas.

Fin del capitulo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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