¡Mi Clase de Rango SSS es Monarca de Sangre! - Capítulo 155
- Inicio
- ¡Mi Clase de Rango SSS es Monarca de Sangre!
- Capítulo 155 - 155 Capítulo 155- El cascarón de una princesa Parte 1
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
155: Capítulo 155- El cascarón de una princesa (Parte 1) 155: Capítulo 155- El cascarón de una princesa (Parte 1) —¡Por fin te atrapamos, pequeña mierda!
—dijo uno de los hombres, fulminando a la niña con la mirada.
—Asegúrense de que no vuelva a escapar.
¡Cierren este maldito callejón!
—dijo otro a los otros dos con un tono frío—.
Nosotros nos encargaremos de capturarla.
—…
—El rostro de la pequeña niña palideció mientras retrocedía unos pasos, al tiempo que los demás avanzaban, acortando la distancia entre ellos.
—¡Esta es la última vez que te trataremos bien!
¡Hemos intentado ser razonables, pero no dejas de huir una y otra vez!
Parece que nunca entenderás tu posición actual —dijo uno de los dos hombres con un tono airado, intimidando aún más a la niña.
Ella sintió la ira que transmitía su voz.
«Estoy acabada…», pensó para sí.
Esta era verdaderamente la peor situación en la que podría haberse encontrado.
Cuando intentó escapar esta vez, pensó que podría encontrar un buen escondite antes de que la encontraran y luego tratar de salir de la capital mañana, mezclándose con los innumerables humanos que vivían tras las murallas de la ciudad.
Pero había cometido un único error…
Solo un error y eso lo sentenció todo.
—Ahora, no te resistas o lo haremos doloroso.
—La distancia se redujo a meros metros y la niña se encontró de espaldas a la pared, sin ningún otro lugar a donde ir.
—Aléjate…
—dijo en voz baja.
—No hay vida para ti fuera de donde te han puesto, niña.
Deja de fingir que eres humana.
Ellos ya decidieron tu destino hace mucho tiempo —respondió el otro hombre—.
Solo sé útil y deja de resistirte.
—…
Sus palabras fueron como un cuchillo clavándose en su pecho.
Lo había oído innumerables veces: que no era humana y que debía hacer lo que le pedían.
No quería creerlo, pero si todo el mundo decía esas palabras, ¿cómo podía refutarlo realmente?
«No…»
Extendieron las manos, a punto de atraparla.
Sin embargo, en ese momento, oyó un fuerte ruido a sus espaldas.
¡AGH!
*ZAS*
¡¡AGH!!
Los dos hombres se alertaron y levantaron la vista rápidamente, solo para ver que sus amigos estaban en el suelo, inconscientes.
Entonces, sus ojos se posaron en el chico que se sacudía el polvo de las manos, de pie, mirándolos.
—¿Un tortazo a cada uno?
¿En serio?
Qué débiles —murmuró con tono decepcionado mientras se terminaba el último trozo de carne de su brocheta.
—¿¡Quién demonios eres!?
—Los dos hombres adoptaron inmediatamente una postura de combate.
—¿Hm?
Ah, no me hagan caso, solo estoy aquí para recuperar mi brocheta de carne que ella robó —dijo Arturo.
—…
A por él.
*VUSH*
Sin perder tiempo, los dos hombres se abalanzaron sobre Arturo a toda velocidad.
No se molestaron en hablar ni en intentar identificar quién era.
Simplemente sabían que era una amenaza que debía ser eliminada.
Con habilidad, los dos se movieron en direcciones opuestas para atacar a Arturo desde distintos ángulos.
—Tío, solo quiero recuperar mi comida —suspiró Arturo mientras chasqueaba los dedos.
Al instante, varias flechas se formaron a su alrededor antes de lanzarse hacia adelante como balas.
—¿¡Qué!?
Al instante, los dos intentaron esquivar el ataque.
Pero las flechas eran demasiado rápidas y repentinas.
—¡Muro de hielo!
La última opción que les quedaba era usar habilidades.
Rápidamente, un muro de hielo se formó delante de los dos hombres.
Las flechas se estrellaron contra el muro de hielo, rompiéndose en pedazos.
Aparecieron grietas en la fina lámina de hielo, que se hizo añicos al instante.
En el momento en que los fragmentos de hielo cayeron al suelo, Arturo emergió de detrás del muro de hielo con el puño fuertemente cerrado.
«¡¡Rápido!!»
Les dio un vuelco el corazón al darse cuenta de que las flechas eran solo una distracción y el verdadero ataque estaba mucho más cerca.
Arturo era monstruosamente rápido.
Con casi 50 puntos en agilidad, Arturo era inhumanamente veloz, con una reacción aún más rápida.
Simplemente no había forma de detenerlo si decidía usar toda su velocidad, y a los dos hombres se les enseñó esa realidad de la forma más dura.
*PUM*
El puño de Arturo se hundió en la cara del primer hombre, mandándolo a volar.
Luego, Arturo giró rápidamente para patear al segundo.
Por desgracia, había subestimado lo fuertes que eran.
—¡¡Te tengo, cabrón!!
En el último momento, se cubrió la cara con los brazos y detuvo la devastadora patada.
Aun así, el golpe lo empujó hacia atrás, haciéndolo deslizarse por la resbaladiza nieve.
«¡Agh!
¡Mi brazo!
¿¡Qué tan fuerte es este desgraciado!?».
Sintiendo un horrible entumecimiento en los huesos, el hombre intentó recuperar el equilibrio, solo para encontrarse a Arturo abalanzándose de nuevo sobre él.
*PUM*
De inmediato, Arturo desató una brutal lluvia de puñetazos.
El hombre se cubrió la cara y el cuello, intentando defenderse de la fuerza aplastante.
Pero el dolor que sentía con cada golpe resquebrajaba su defensa.
No encontraba la forma de defenderse, y mucho menos de atacar.
Mientras tanto, al fondo, la niña observaba con el rostro lleno de asombro.
No podía dar crédito a sus ojos.
Un chico extraño había aparecido de la nada y había derrotado a tres de los cuatro hombres que la perseguían.
«¿Quién es?…
Espera, ¿la brocheta de carne?».
De inmediato, la niña recordó lo que sostenía en la mano.
—Maldita sea…
¡Joder!
En ese momento, vio cómo el otro hombre se levantaba lentamente del suelo, luchando a todas luces por mantenerse en pie.
La sangre le goteaba por la cara mientras escupía saliva mezclada con dientes.
—¡¡Ese…
desgraciado!!
—Al levantar la vista, sus ojos se encontraron con los de la niña.
De inmediato, la niña sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal.
Por un momento, se quedó casi paralizada.
No sabía qué hacer; el chico estaba ocupado con el otro hombre y ella volvía a estar sola.
«¿Qué hago?
¿¡Qué hago!?».
Estaba aterrorizada hasta la médula.
Todo por lo que había pasado volvió de golpe a su mente.
—Tú…
vas a pagar…
—El hombre empezó a arrastrarse hacia la niña con una expresión espantosa en el rostro, semejante a la de un demonio.
—…
—Se mordió el labio inferior antes de bajar la mirada.
Fue entonces cuando tuvo una idea.
Una idea muy extraña.
Dudó un instante, pero luego apretó los dientes y fulminó al hombre con la mirada.
Él notó el cambio repentino en la expresión de ella.
Entonces, la vio retirar lentamente toda la carne de la brocheta, dejando al descubierto el pincho metálico y afilado.
—¡¡…!!
—Le dio un vuelco el corazón—.
No…
te atrevas ni a pensarlo…
«Mierda…
Ese puñetazo me ha provocado una conmoción cerebral…
¡¡No puedo moverme bien!!».
El mundo a su alrededor daba vueltas sin control y lo único que podía hacer era mover los brazos y arrastrarse por la nieve.
Ante todo, necesitaba atrapar a esa niña.
Pero olvidó que estaba completamente expuesto y vulnerable, y que, frente a él, la mirada temerosa de la niña se había convertido en una de profundo odio…
y un deseo de venganza.
—¡¡No te atrevas…!!
Pero sus palabras cayeron en oídos sordos.
La niña dio un paso hacia él, agarrando con fuerza la brocheta.
No iba a perdonarle la vida…
No podía hacerlo.
N/A: ¡No olviden darle al libro algunos boletos dorados para la buena suerte!
:3
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com