¡Mi Clase de Rango SSS es Monarca de Sangre! - Capítulo 167
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167: Capítulo 167- Coliseo Seraphica (Parte 5) 167: Capítulo 167- Coliseo Seraphica (Parte 5) Capítulo 167: Coliseo Seraphica (Parte 5)
El trío llegó al aparcamiento donde habían dejado sus tablas y se dirigió a los ascensores.
Sin embargo, al dar el primer paso dentro de la academia, todos se detuvieron al sentir sus dispositivos sonar en los bolsillos.
—¿Mmm?
Al instante bajaron la mirada y luego se miraron entre sí al darse cuenta de que todos habían recibido la misma notificación sonora al mismo tiempo.
No solo Herculia y Danny, sino también cada uno de los estudiantes que estaban con ellos en el ascensor.
—¿Qué es esto?
—murmuró Arturo mientras sacaba su bluelink.
Allí, vio que había recibido un mensaje.
Pero ese mensaje no era de nadie que conociera, sino que ponía «Anuncio Importante».
De inmediato, Arturo sintió una sensación fría en el corazón.
«Allá vamos otra vez… ¡Mi instinto nunca falla!».
Ni siquiera se molestó en abrir el mensaje para saber que serían noticias importantes que provocarían una onda expansiva en todo el alumnado.
Suspirando, pulsó la notificación, que le abrió un largo mensaje escrito en un llamativo color rojo.
A todos los estudiantes:
Con el comienzo del segundo día en la academia, nos complace anunciar que hemos añadido una nueva función a sus dispositivos BlueLink.
Si abren el menú principal, verán un nuevo icono: «Puntuaciones».
Esta función será su guía sobre cómo ser un buen estudiante.
Basándose en sus acciones, la aplicación calculará su puntuación, desde el estudio y su rendimiento en los exámenes, hasta su conducta en las instalaciones de la academia.
Cuanto mayor sea su puntuación, mejor será su posición.
Cada mes, se contarán las puntuaciones y las personas con las más bajas entrarán en la «Zona Roja».
La «Zona Roja» es una posición de riesgo en la que cualquier error que cometan podría llevar a su expulsión permanente de la academia.
Si obtienen las puntuaciones más bajas durante dos meses consecutivos, también serán expulsados.
Hemos organizado los puntos en un sistema de clasificación al que pueden acceder a través de la propia aplicación.
También tendrá muchos otros añadidos para futuras competiciones que requieran sistemas basados en puntos.
Al leer todo eso, Arturo parpadeó mientras tomaba una pequeña bocanada de aire.
Luego, pronunció una sola palabra.
—…
Joder…
«¿Un sistema de clasificación?
¿Es una broma?
¿Otro más?».
Aunque a Arturo le pilló por sorpresa, no estaba completamente conmocionado.
Un sistema de clasificación parecía ser algo que a Divinidad Corp le gustaba mucho, ya que lo utilizaba en sus dos mayores proyectos como forma de separar a los mejores de los peores.
«¿Por qué lo añadieron el segundo día y no desde el principio?
¿Estaban esperando a reunir información para poder clasificar a los estudiantes?», se preguntó.
—¿Un sistema de clasificación?
—¡Venga ya!
¡Si acabamos de empezar!
—¡Ya nos están metiendo toda la presión encima!
—¿No decían que los exámenes determinarían quién se queda y quién se va?
—No, ¿no oíste lo que dijo ayer el Fundador?
Los exámenes simplemente determinarán quién asciende a una clase superior o desciende a una inferior.
Parece que quieren ir filtrando poco a poco a los peores estudiantes y quedarse solo con los más trabajadores.
Conversaciones como esas se oían entre los estudiantes.
Las reacciones eran diversas; algunos se reían ante la emocionante noticia, mientras que otros tenían expresiones de pavor, sintiendo que el desastre se les acercaba muy rápidamente.
«Esto de la Zona Roja es especialmente malo.
Estar en una situación en la que cualquier error te expulsa no es ninguna broma.
Definitivamente no tienen intención de quedarse con nadie que consideren inútil».
Arturo se mordió el labio inferior mientras salía del anuncio y pulsaba la aplicación de puntuaciones.
Inmediatamente, se encontró con una larga lista de nombres clasificados en «Clase S», «Clase A» y el resto de las clases, y su nombre estaba resaltado entre todos ellos.
…
Fue entonces cuando Arturo se llevó la segunda sorpresa.
No era el número 1, ni el 2, ni el 3… Ni siquiera estaba entre los diez primeros.
Arturo era el vigésimo quinto de treinta estudiantes, con cinco puntos a su nombre.
Al bajar por la lista con expresión atónita, se dio cuenta de que estaba a una sola posición de la Zona Roja.
…
Arturo se quedó en completo silencio mientras miraba su nombre, muy confundido.
«¿Estoy tan abajo?…
Tienes que estar de broma…».
Arturo era consciente de que no había destacado especialmente el primer día, pero tampoco creía haberlo hecho mal.
Esperaba estar, como mínimo, considerablemente lejos de la Zona Roja.
Pero sus expectativas se hicieron añicos al ver que estaba en una posición muy peligrosa.
—Vaya, soy el quinto de mi clase.
¿Y tú, Danny?
—preguntó Herculia.
—Tercero —respondió este—.
Esta clasificación es una idea muy imprudente.
Solo causará aún más caos en un futuro próximo.
Las clasificaciones en el juego ya habían empezado a mostrar sus efectos en la comunidad de jugadores.
La gente se volvió mucho más agresiva, matándose entre sí y haciendo cualquier cosa para hacerse más fuertes y ganar más puntos.
Querían el reconocimiento de todos y estaban dispuestos a todo para conseguirlo.
Ahora, esta clasificación se había implementado en el mundo real a menor escala.
«Y yo que pensaba que estar separados en distintas clases ya era bastante malo.
A estas alturas, no se están conteniendo en absoluto».
Danny frunció el ceño visiblemente.
—¿Y tú, Arturo?
—¿Eh?
—El chico salió de su ensimismamiento y pareció un poco desconcertado.
—¿Qué puesto has conseguido?
Espera, déjame adivinar, ¡eres el número 1, jajaja!
¡Como siempre!
—Herculia se rio mientras le daba una palmada en el hombro a su amigo en broma.
Sin embargo, su sonrisa se desvaneció rápidamente al oír la respuesta.
—No… El vigésimo quinto… Estoy a un puesto de la Zona Roja en mi clase —dijo Arturo con un tono anodino.
—…
¿Qué?
—Herculia dejó de darle palmadas en el hombro—.
¡¿Vigésimo quinto?!
—Sí —asintió Arturo—.
Bueno, supongo que tengo que esforzarme más y mejorar, o estaré en peligro.
…
Danny y Herculia miraron a Arturo en silencio como si estuvieran viendo a una especie de extraterrestre.
No sabían cómo reaccionar a la noticia en absoluto.
Arturo, el mejor jugador del mundo, no era el número 1 de su clase.
—¡¿Pero qué tontería es esa?!
¡¿Cómo que el vigésimo quinto?!
Eres el mejor ju…
—¡Chist!
No grites, hombre —Arturo silenció rápidamente a su amigo, ya que había muchos estudiantes a su alrededor que se habían percatado del alboroto.
—Ups, ejem, como decía, esto es ridículo.
Eres el mejor jugador del mundo.
—Pero no soy el mejor en lo que respecta a lo académico o al entrenamiento propiamente dicho.
Ayer fui mediocre, así que supongo que en realidad es justo —replicó Arturo.
Mentiría si dijera que no estaba un poco molesto por no haber conseguido un buen puesto, pero esto también era una llamada de atención para que volviera a la realidad.
Aunque destacara en el juego, en el mundo real, todavía estaba lejos de ser bueno.
Le faltaban demasiadas cosas y necesitaba trabajar más duro para reducir la brecha entre él y sus compañeros.
…
Danny miró al tranquilo Arturo con una expresión extraña.
Por mucho que no le gustara ese chico, no era tan tonto como para no admitir la verdad.
Arturo era muy listo y atento, no podía ser estúpido.
«Quizá no se esforzó lo suficiente antes de llegar aquí.
Esa podría ser la razón.
Por desgracia, no es estúpido en absoluto».
—En cualquier caso, vámonos.
No hay razón para seguir aquí parados.
Lo hecho, hecho está; ya me encargaré de ello —Arturo exhaló un pequeño suspiro.
No había razón para darle más vueltas a este problema.
Simplemente tenía que esforzarse más y ser mejor para evitar el desastre.
—Ese es el espíritu, Arturo.
Sé que volverás pronto al puesto más alto.
Eres un maldito monstruo —Herculia asintió con una amplia sonrisa.
No tenía ninguna duda de que Arturo sería el número uno pronto.
Este chico era la persona más sobresaliente que había conocido, junto a Isla.
Ambos compartían un aspecto muy especial que nunca había visto en nadie más.
Eran algo único en todos los frentes.
Con eso, el trío abandonó el vestíbulo principal y se dirigió a sus clases.
La conmoción desapareció poco a poco y el resto de los estudiantes también se movieron.
El ambiente era mucho más tenso de lo habitual con esta nueva clasificación y la gente descubriendo sus puestos.
Algunos estaban aún más decididos a trabajar más duro y mejorar, mientras que a otros su ego se vio muy afectado y sus inseguridades salieron a la superficie.
No tardaron en empezar a meterse con otros de las clases inferiores para intentar alimentar su dañada confianza.
Pero, sin que se dieran cuenta, los que estaban por encima de ellos ya les habían echado el ojo a los débiles.
Sin embargo, los conflictos eran rápidamente disueltos por los guardias que se movían por el lugar.
Nadie se atrevía a desafiarlos por miedo a perder aún más puntos.
No podían permitirse perder más.
Y así, comenzó el segundo día en la academia.
N/A: ¡No olviden darle al libro algunos boletos dorados para la buena suerte!
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