¡Mi Clase de Rango SSS es Monarca de Sangre! - Capítulo 187
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187: Capítulo 187- Acerca de las cosas 187: Capítulo 187- Acerca de las cosas Arturo e Isla se dirigieron entonces a clase junto con el resto de los estudiantes.
La multitud se dispersó rápidamente tras el fin del conflicto, pero muchos no dejaron de mirar a Arturo en todo momento, claramente muy curiosos por él.
La razón era muy sencilla: Arturo era quizás el Clase S más raro que habían visto jamás.
A diferencia de los otros estudiantes de Clase S, no tenía la apariencia ni la actitud que uno esperaría de ellos.
No parecía arrogante ni egocéntrico.
De hecho, aparte de su aspecto bastante hermoso, Arturo parecía bastante normal… Alguien que ni siquiera debería estar en esta isla.
Sin embargo, lo que le hacía aún más intrigante era el hecho de que se había molestado en ayudar a alguien que no conocía.
Hasta ahora, lo único que estos estudiantes habían visto de las Clases S era poder e influencia puros, con una profunda arrogancia que lo respaldaba.
Muchos de ellos se dedicaban a acosar a los estudiantes más débiles o se aseguraban de usar su influencia para conseguir lo que querían.
Todo el mundo estaba aterrorizado de las Clases S más que de cualquier otra cosa.
Después de todo, sus vidas no solo se arruinarían en la Isla Media, sino también fuera de ella debido al inmenso poder que cada uno de ellos poseía.
Por eso, el hecho de que una de estas figuras distantes se detuviera para ayudar a un don nadie e incluso amenazara con hacerle algo al que lo estaba acosando fue alucinante.
—Míralo…
—Me pregunto si solo intenta llamar la atención haciendo eso…
—Podría ser.
—Al menos ayudó a ese chico.
Pero, me pregunto quién será…
—Yo tampoco lo he visto nunca.
Nadie sabe quién es.
—¿Quizá no es alguien popular?
Tales conversaciones se desarrollaban alrededor de Arturo mientras pasaba.
El chico, naturalmente, era consciente de todo aquello y solo tuvo un pensamiento.
«Realmente no me importa», pensó para sí.
«Pueden pensar lo que quieran.
Mientras no me molesten, de verdad no me importa lo que digan a mis espaldas».
Al final, para Arturo, las palabras eran solo palabras; no podían herirlo como lo haría una espada.
Si alguien le molestaba, se encargaría de esa persona y seguiría adelante, era así de simple.
—Te estás volviendo popular —dijo Isla.
—Pff, sí, claro que sí —Arturo puso los ojos en blanco—.
Solo estaban confundidos.
Estoy seguro de que pronto perderán el interés.
—… —Isla asintió levemente con la cabeza—.
Ojalá empiecen a defenderse por sí mismos después de ver lo que hiciste.
—Mmm, ojalá sea así.
Pero, aunque lo hagan, los demás solo aumentarán el nivel de acoso.
Tarde o temprano, llegará a un punto que nadie quiere ni imaginar —respondió Arturo.
Su voz se volvió más fría al llegar a la última parte de su frase.
«Ya he visto algunos casos de acoso bastante extremos a personas que se resistieron.
No quiero ni imaginar lo que este grupo particular de gente puede hacer».
El solo hecho de imaginarlo le hizo estremecerse.
No era una idea agradable en absoluto.
Sin embargo, lo único que Arturo podía hacer era simplemente desear que no se llegara a ese punto.
No había nada más que pudiera hacer.
Los dos entraron en la clase y todos los estudiantes volvieron a quedarse mirando a Arturo.
A estas alturas, dudaba mucho que nadie supiera qué aspecto tenía.
Sin embargo, estaba seguro de que muchos estaban confundidos, ya que era básicamente un completo desconocido para ellos.
Sentándose en su silla, ignoró las miradas y simplemente conectó su dispositivo al enchufe.
La clase estaba a punto de empezar y no quería perder el tiempo haciendo otras cosas.
Después de todo, hoy iba a estudiar con Isla, así que no quería hacer el ridículo delante de ella.
«Será mejor que escuche y me concentre para no acabar completamente perdido».
Apretó los dientes mientras sus ojos brillaban con determinación.
«Objetivo de hoy: no hacer el ridículo».
Mientras Arturo encendía su motivación, Teodoro entró por la puerta como de costumbre.
Sin embargo, a diferencia de lo habitual, no se dirigió a su escritorio y conectó su dispositivo para preparar la clase, sino que se detuvo frente al pupitre y miró a los estudiantes.
—¿Pueden todos centrarse en mí un segundo, por favor?
Tengo un anuncio que hacer.
Casi de inmediato, todos se pusieron tensos como si hubieran oído algo aterrador.
Después de todo, cada vez que se pronunciaba la palabra «anuncio», siempre había noticias impactantes.
Esa palabra había traumatizado sin lugar a dudas a muchos estudiantes.
Al notar que todos prestaban atención, Teodoro continuó: —Mañana tendrán su primer examen.
—Oh…
Jadeos de sorpresa resonaron por toda la clase.
Los estudiantes empezaron a susurrar entre ellos.
«¿Ya, eh?
Bueno, supongo que era de esperar».
Arturo parpadeó lentamente.
La noticia no le sorprendió.
El profesor les había dicho que los exámenes empezarían pronto, así que no tenían motivos para escandalizarse.
—¿De qué trata el examen, profesor?
—preguntó un estudiante.
—El tema del examen se anunciará mañana —respondió—.
Revelaremos toda la información cuando sea el momento.
«Joder… Por supuesto que lo van a mantener en secreto hasta el último minuto».
Arturo se pasó la mano por el pelo, luchando contra la enorme jaqueca que amenazaba con partirle la cabeza.
—Lo único que puedo decir es que se preparen y repasen todo lo que hemos aprendido hasta ahora, porque lo necesitarán mañana.
Ahora, empecemos la clase.
Dejando a toda la clase en tensión, Teodoro empezó el día como si nada hubiera pasado.
Después de todo, no había un día normal en la Isla Media.
***
Varias horas pasaron rápidamente y llegó la hora del almuerzo.
Arturo e Isla salieron del aula y se dirigieron a la cafetería.
Sin embargo, en ese momento, se dieron cuenta de algo.
—¡Eh!
¡Arturo!
¡Isla!
Al levantar la vista, los ojos de Arturo se iluminaron cuando vio caras conocidas.
Al otro lado del pasillo, Herculia, Danny y Emmy los estaban esperando.
—¡Chicos!
—Arturo corrió hacia ellos con una amplia sonrisa en el rostro—.
¿Dónde han estado?
Estaba preocupado.
—Jaja, sí, es una larga historia, tío —rio Herculia con torpeza mientras se rascaba la mejilla—.
En fin, ¿cómo has estado?
—Bien, como siempre —respondió Arturo.
—De verdad que queríamos estar allí ayer.
Pero, en serio que no pudimos.
Lo sentimos —Emmy intentó forzar una sonrisa en su rostro.
Arturo, naturalmente, se dio cuenta.
«¿Hm?»
Entonces, se dio cuenta de algo.
Las miradas en los rostros del trío eran ligeramente diferentes a las habituales.
Aparte de un claro agotamiento, tenían una expresión casi triste que impregnaba sus ojos.
—… —Arturo se quedó completamente sin palabras.
Pudo notar fácilmente que no se trataba simplemente de otro pequeño problema como lo describía Isla.
—Deberíamos ir a comer —dijo Isla mientras le daba un golpecito en el hombro a Arturo, sacándolo de su ensimismamiento.
—Sí, deberíamos ir a comer, me muero de hambre —asintió Herculia.
Con eso, el grupo se dio la vuelta y empezó a caminar, pero Arturo se quedó allí de pie, mirándolos en silencio.
—¿Arturo?
—lo llamó Emmy.
—… Sí, ya voy —respondió con calma antes de correr tras ellos.
Mientras tanto, la propia Isla lo miró por un momento mientras un pequeño suspiro se escapaba de sus labios.
«A veces, es demasiado perspicaz para su propio bien».
N/A: ¡No se olviden de darle al libro algunos billetes dorados para la buena suerte!
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