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¡Mi Clase de Rango SSS es Monarca de Sangre! - Capítulo 25

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  3. Capítulo 25 - 25 Capítulo 25- Orco Feto Parte 2
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25: Capítulo 25- Orco Feto (Parte 2) 25: Capítulo 25- Orco Feto (Parte 2) «¡¿Un jefe?!».

A Arturo se le abrieron los ojos como platos al leer la notificación que acababa de aparecer en su retina.

Al principio no entendía lo que estaba pasando, pero empezó a darse cuenta de la situación en la que se encontraba.

La criatura que tenía delante no era una cualquiera, y lo había sentido desde el mismo momento en que emergió de aquel Orco.

Su aura, su presencia y su aspecto eran tan aterradores que el corazón de Arturo empezó a latir más deprisa.

Instintivamente sintió ganas de huir.

Sin embargo, su curiosidad era un ápice más poderosa que su miedo, así que se quedó quieto, mirando al monstruo.

«Acaba de salir del vientre de ese Orco.

¿Es eso…?

Espera, ¿podría ser el Orco joven del que hablaba Nina?»
En ese momento, el chico recordó lo que estaba buscando y, de repente, todo encajó.

Desde que puso un pie en este lugar, Arturo solo había luchado contra Orcos viejos.

No se había topado con un solo Orco joven, lo que le había suscitado algunas dudas.

Pero supuso que, al ser jóvenes, esos Orcos debían de estar escondidos dentro del asentamiento mientras los mayores se encargaban de protegerlos.

Sin embargo, ni siquiera al entrar en el asentamiento se topó con Orcos jóvenes.

Cierto es que estaba demasiado ocupado como para pensar en ello, pero ahora que se encontraba justo delante de uno, solo podía pensar en una cosa.

—¿Cómo puede ser… más fuerte que los mayores?

—Arturo inspiró hondo.

La criatura no solo era más fuerte que los otros Orcos, ¡era más fuerte con una diferencia abismal!

No había ni punto de comparación entre ambos.

Era como si esta criatura fuera una entidad aparte, y todo en ella no hacía más que confirmarlo.

Así pasó un segundo mientras todos esos pensamientos acelerados cruzaban velozmente la mente de Arturo.

Mientras tanto, el Orco recién nacido estaba completamente absorto con los Orcos arrodillados ante él.

Tenían la cabeza gacha, como si temieran mirarlo.

Pero Arturo también pudo percibir un profundo respeto en su reverencia.

«…».

Arturo observó la escena con interés.

En el fondo, temía que la criatura pudiera atacarlo junto con esos tres Orcos.

De ser así, Arturo se preparó para huir, pues era un combate que sencillamente no podía ganar.

Sin embargo, aun así, los ojos de Arturo seguían fijos en el monstruo.

No solo por su fuerza y su miedo, sino también porque, extrañamente, sintió un torrente de emoción recorrer su cuerpo.

Un pensamiento acudió a su mente.

«Quiero luchar contra él», reflexionó.

Sabía que era más fuerte que él.

Pero eso no le impidió desear enfrentarse a aquella criatura.

«Bueno, lo peor que podría pasar es que me mue-»
Antes de que pudiera siquiera terminar ese pensamiento, la cría se movió.

Su mano se abalanzó como un relámpago, agarrando a uno de los Orcos por la garganta.

La criatura chilló de dolor y empezó a forcejear.

Sin embargo, la cría lo ignoró y, sin esfuerzo alguno, la levantó en el aire con una sola mano.

Entonces…
*CRAC*
Con un simple movimiento, le partió el cuello al monstruo como si fuera una ramita.

El cuerpo del Orco se convirtió en un cadáver al instante.

Pero, como si no bastara con horrorizar a Arturo, atrajo al Orco hacia sí y abrió la boca, revelando una hilera de dientes afilados que parecían cuchillos.

Usándolos, le mordió el cuello, arrancándole un enorme trozo de carne antes de arrojar el cuerpo a un lado.

…

Luego, le hizo lo mismo al segundo Orco y después al tercero.

Ninguno se atrevió a moverse mientras aguardaban su destino.

Toda la zona a su alrededor se convirtió en un amasijo sangriento de cadáveres.

La cría contempló a los Orcos muertos por un segundo antes de alzar lentamente la mirada y clavarla en Arturo.

En ese momento, una larga barra de salud apareció en la parte inferior del campo de visión de Arturo.

Sobre ella, había dos palabras escritas: «Orco Feto».

—*Glup*…

—El rostro de Arturo se quedó completamente paralizado por un segundo.

Pero no rompió el contacto visual con el monstruo.

Ambos se miraron fijamente durante unos segundos antes de que el feto comenzara a avanzar lentamente.

—…

—El chico frunció los labios antes de desenvainar también su espada e invocar sus garras de sangre.

También empezó a caminar lentamente hacia el monstruo, empuñando la espada con fuerza.

Ambos acortaron la distancia en silencio hasta que finalmente quedaron a unos centímetros el uno del otro.

Arturo tenía que alzar la vista para ver al feto.

Pero ya no mostraba intimidación alguna.

Al contrario, su mirada era ahora aguda y estaba concentrada.

El feto, por su parte, no tenía ninguna emoción real en los ojos.

Solo pura oscuridad sin fin.

Pasó lo que pareció una eternidad mientras la tensión alcanzaba su punto álgido.

Se sentía como si la muerte se cerniera sobre sus cabezas, sonriendo con malicia.

Solo esperaba una chispa.

Esa chispa llegó de forma bastante abrupta.

*Fiu*
El feto lanzó de repente las manos hacia delante a una velocidad considerable.

Arturo se anticipó a ese ataque y retrocedió de un salto para esquivarlo.

A continuación, se abalanzó y lanzó una estocada, apuntando al rostro del monstruo.

Este último se limitó a inclinar la cabeza hacia un lado mientras la espada pasaba a milímetros.

Un pequeño hilo de sangre resbaló por la mejilla del feto y su gigantesca barra de salud sufrió una muesca.

Pero el rostro de Arturo se ensombreció al darse cuenta del error que acababa de cometer.

Mientras él atacaba, la mano del monstruo ya apuntaba a su costado.

*¡PUM!*
—¡Uf!

—gruñó el chico por lo bajo al salir despedido hacia atrás y rodar por el suelo.

Cuando se detuvo y alzó la vista, el feto ya se abalanzaba sobre él, atacando con sus afilados dedos.

«¡Es rápido!»
Sin perder un solo instante, Arturo formó dos flechas de sangre y las lanzó hacia delante.

*Tin* *Tin*
El feto pasó al instante del ataque a la defensa, desviando ambas flechas como si nada.

Pero Arturo no buscaba que esas flechas infligieran daño, sino que eran una mera distracción.

Aprovechando esa oportunidad, se movió como un relámpago y apuñaló al feto en su punto ciego.

Estaba casi seguro de que el ataque funcionaría.

*Fiu*
—¡¿Qu-?!

En una fracción de segundo, y contra todo pronóstico, el feto retorció su cuerpo hasta un punto antinatural, esquivando la espada por completo.

A continuación, devolvió el ataque con uno propio, estampando a Arturo contra el suelo con gran potencia.

Un solo ataque y el treinta por ciento de la salud de Arturo desapareció.

Arturo estaba en una situación crítica y no tenía muchos recursos para salir de ella.

A pesar de que acababa de subir de nivel y era mucho más fuerte que antes, no parecía ser suficiente.

Dos lances del combate habían bastado para ponerlo en una situación horrible.

Mientras tanto, una imponente y gigantesca barra de salud justo debajo le indicaba que, si quería matar a ese feto, no sería nada fácil.

Era…

abrumador y, sin embargo…

—Jaja…

—Arturo se levantó lentamente y se limpió la sangre del rostro—.

Eres un maldito cabrón, ¿eh?

No está mal para un recién nacido.

De acuerdo, no te lo pondré fácil.

—Se lamió los labios mientras adoptaba una postura de combate.

Mientras tanto, los ojos del Orco Feto parecieron brillar con un extraño destello.

Y entonces, el combate se reanudó.

N/A: ¡Dadme todos vuestros PS!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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