¡Mi Clase de Rango SSS es Monarca de Sangre! - Capítulo 274
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Capítulo 274: Capítulo 274- No estaba destinado a ser
De la nada, la historia entera dio un giro por completo. Si antes era una emocionante historia de fantasía y aventuras, el último capítulo se convirtió en una fantasía oscura, cruda y terrorífica.
Toda la atmósfera jovial de la aventura se desvaneció como si nunca hubiera existido, y lo único que quedó fue la desesperación.
Tras descubrir el motivo de este cambio repentino en la atmósfera, el héroe decide ir a luchar él mismo contra el dragón. Muchos se opusieron a la idea, pues se creía que ningún humano podría luchar contra esa criatura y sobrevivir para contarlo.
Sin embargo, el héroe no se echó atrás e insistió. Ignoró las súplicas de su familia y la preocupación de sus amigos, ya que estaba completamente centrado en un único objetivo. Sabía que si no iba, la aldea entera estaría condenada a morir debido al clima extremo. No había tiempo para temer el futuro ni para preocuparse.
«Va para allá sabiendo que se va a sacrificar… Eso es admirable», pensó Arturo para sus adentros mientras pasaba la página con avidez.
El héroe abandona entonces la aldea y se dirige hacia las montañas donde vive el dragón sin cabeza. La travesía a través del entorno hostil le llevó mucho tiempo y estuvo a punto de costarle la vida en varias ocasiones.
Se enfrentó a grandes amenazas, desde monstruos hasta el hambre y el clima terriblemente caluroso. Sin embargo, con pura determinación y preocupación por su gente, el héroe fue capaz de superarlo todo con una sonrisa.
Arturo no podía imaginar la dificultad de pasar por todo eso solo para salvar a su aldea de la muerte. La enorme fortaleza mental que poseía el héroe lo tomó por sorpresa. Había algo en él que le transmitía a Arturo un sentimiento muy profundo.
«Es muy fuerte. Mucho más que yo», pensó.
Finalmente, el héroe llegó a su destino: la cueva donde supuestamente vivía el dragón sin cabeza. Arturo esperaba una batalla final entre el héroe y el dragón sin cabeza. Sin embargo, fue entonces cuando los acontecimientos dieron un giro brusco hacia un desenlace inesperado.
—¿Qué…?
Al adentrarse en la cueva, el héroe estaba listo para luchar contra el espantoso monstruo. Pero, para su total sorpresa, cuando se adentró lo suficiente, encontró el enorme esqueleto de una criatura muerta.
La criatura no tenía cabeza, pero el resto del cuerpo estaba intacto. Al verlo, el héroe se quedó paralizado, completamente conmocionado. No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que aquellos eran los restos del dragón sin cabeza.
—No puede ser… ¿Viajó todo ese camino solo para encontrar al dragón muerto? —frunció el ceño Arturo—. Eso es… cruel.
Arturo sintió el mazazo que había recibido el héroe al verlo allí de pie, tratando de asimilar la situación. Después de todo, y tras ese largo viaje que casi le cuesta la vida, no había encontrado nada. Así que el héroe se sentó y se frotó la cara.
Le había llevado meses llegar a su destino solo para no encontrar absolutamente nada. Fue desolador, como poco. Sin embargo, más que eso, el héroe se sentía aún más confundido sobre qué había causado la ola de calor que azotó la región si no había sido el dragón.
«Me pregunto si solo fue una época extraña de la temporada la que causó el aumento del calor. Parecía que simplemente culparon al dragón porque pensaban que era una especie de dios», pensó Arturo para sus adentros.
Los cambios de clima no eran raros ni siquiera en la Tierra, así que era fácil creer que el mucho más peligroso Reino Divino experimentaría estos cambios con mucha más frecuencia que el mundo real.
—Esto es un asco. Hizo todo eso literalmente para acabar perdiendo el tiempo —negó Arturo con la cabeza—. ¿Qué va a hacer ahora?
Al leer las páginas siguientes, a Arturo le sorprendió darse cuenta de que el héroe se recompuso rápidamente y abandonó la cueva, poniendo rumbo de vuelta a su aldea. A pesar de todo, no perdió la esperanza. Varios meses ya era mucho tiempo y no sabía qué podría haberle ocurrido a su gente.
Lo único que podía esperar era encontrarlos sanos y salvos. Apresurando el regreso, recorrió grandes distancias más rápido que antes, intentando desesperadamente llegar a su destino lo antes posible.
Sin embargo, ese viaje de vuelta le llevó otros tres meses, con lo que había pasado casi un año desde que se marchó.
Al llegar a la aldea, el héroe no tarda en darse cuenta de que algo va mal. No había guardias en lo alto de las murallas. Aparte de eso, también pudo ver grandes marcas de mordiscos y arañazos en la madera.
—… No me digas… —murmuró Arturo mientras un escalofrío le recorría la espalda. Tenía un mal presentimiento y parecía que el héroe sentía lo mismo, pues se apresuró a entrar en la aldea, solo para encontrarse con una visión espantosa.
La aldea entera estaba completamente destruida, y los monstruos campaban a sus anchas. El olor a sangre y muerte impregnaba el lugar junto con una violenta tormenta de polvo. Se veían por todas partes viejos cadáveres en descomposición, enterrados bajo capas de tierra. Algunos aún estaban intactos, mientras que otros habían sido desmembrados y solo quedaban sus calaveras. El héroe se quedó allí, con la mente en blanco.
Entonces, se dejó caer al suelo y empezó a llorar y a gritar a pleno pulmón. Todo el arrepentimiento del mundo cayó sobre sus hombros. Se arrepintió de haber abandonado a aquella gente, se arrepintió de seguir sus deseos en lugar de su deber y, lo que es más importante, se arrepintió de no ser lo suficientemente fuerte para protegerlos.
Las últimas palabras de la historia fueron las que pronunció el héroe.
«Si no puedo proteger a mi gente, ¿qué propósito tiene mi vida? La aventura nunca fue para los débiles… Yo no estaba destinado a serlo. Nunca debió ser así».
Al llegar a esa frase, Arturo no supo cómo reaccionar. La leía una y otra vez, y no dejaba de resonar en su cabeza. Sin embargo, en el fondo, no podía comprender del todo su significado. Su corazón lo asimilaba, pero su mente no lo entendía.
—… —Arturo frunció los labios—. … Esto es brutal. ¿Por qué la historia ha cambiado así de repente?
Él pensaba que el libro terminaría con el héroe matando al dragón y salvando su aldea. Pero, en cambio, acababa muriendo, devorado vivo por los monstruos, rodeado por la destrucción y la muerte de su gente.
No podía haber un final peor para nadie. Había perdido sus sueños, su esperanza e incluso a sus seres queridos; y todo porque quería ser alguien, ser un héroe, ser quien sacara a su pueblo del fango.
Pero, como él mismo dijo, no estaba destinado a ser. El Reino Divino es cruel con los débiles y favorece a los fuertes. Aquellos que tienen poder pueden doblegar el destino a su favor, mientras que los débiles deben acatar las reglas del mundo y afrontar las consecuencias.
No era justo, ni era correcto. Pero, ¿quién dijo que el mundo tuviera que ser justo o moralmente aceptable? El Reino Divino era un lugar retorcido envuelto en un hermoso manto de regiones fascinantes y misterios emocionantes.
Sin embargo, en cuanto una persona escarba, y lo hace a fondo, toda la oscuridad oculta bajo la superficie vuelve a emerger.
N//A: ¡No olviden darle al libro algunos boletos dorados para la buena suerte! :3
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