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¡Mi Cruel Compañero! - Capítulo 122

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122: CAPÍTULO 122 Hogar 122: CAPÍTULO 122 Hogar Me invade la nostalgia cuando aterrizo en la manada Piedra Dorada, la manada de mi padre.

Me fui de este lugar cuando tenía dieciséis años, pero aun así venía de visita en todas las vacaciones.

Me quité las gafas de sol mientras bajaba las escaleras del avión, y la primera persona que vi en mi campo de visión fue mi mamá, Caliana Meyes Chasia.

Estaba despampanante.

—¡Mi niña!

—exclamó con alegría, saludándome con la mano, y yo corrí hacia ella y la rodeé con mis brazos.

—Mamá.

Me separé de ella y me quitó las gafas de sol.

—Te he echado de menos, mi niña —dijo, sonriéndome, y yo le di un beso en la frente.

—Mamá, pasamos todo el verano pasado juntas —me reí entre dientes.

Esta mujer nunca se conformaba con pasar un verano entero conmigo.

Me quería a su lado siempre.

—Pensé que estarías aquí con papá —dije, al darme cuenta de que había venido sola.

—Tu padre está trabajando, ya lo conoces.

—Entrelazó nuestros brazos mientras entrábamos al coche.

Caliana no es mi madre biológica.

Es la pareja de mi padre, pero me ha tratado como a su propia hija desde el día en que llegó a nuestra manada cuando yo tenía cuatro años.

Tenemos un vínculo muy fuerte, y la aprecio y la quiero muchísimo.

—Bueno, cuéntame los cotilleos.

Siento que ya no hablamos tanto como antes —le dije.

—Eso es porque nunca respondes a mis Facetime ni a mis llamadas —se quejó.

—¡Fueron dos veces, y estaba ocupada!

—Sabía que no lo dejaría pasar.

—Ahora, desembucha —digo.

—Bueno, tu tío Marcus y Selena van a tener su cuarto bebé, otro niño —rio entre dientes.

No es ningún secreto que querían una niña.

Ya les tomaré el pelo por ello.

—Deberías haber visto sus caras en la revelación de género, no pudieron ni disimular su decepción —dijo, mostrándome fotos de la revelación de género del bebé.

Nos reímos de ello.

—Creo que seguirán intentándolo hasta que tengan una niña —dije.

—Sí.

Ah, y Marcos y Elaine se han vuelto a mudar a la ciudad principal desde el distrito —me informó.

—¿Por qué?

—No lo sé, últimamente solo van allí por trabajo…

Mi mamá y yo no fuimos a casa inmediatamente.

Fuimos a almorzar a un restaurante en la costa.

Me estaba forzando a olvidar lo que había pasado, pero fue inútil, sobre todo porque Ellis no paraba de llamar, así que bloqueé su número.

Mi madre debió de ver algo en mis ojos, porque me tomó la mano con delicadeza y me miró como hacía cuando quería que le confesara algo.

Me sentí expuesta bajo su cálida mirada y empecé a darme golpecitos en el muslo con la mano.

Hago eso cuando estoy ansiosa.

—Ay, cariño…

—susurró.

Sentí que se me humedecía la cara.

Cerré los ojos y pude oír el sonido del agua a nuestro alrededor.

—Ellis encontró a su pareja —dije en voz baja.

—Oh, mi niña —susurró mamá, apretándome la mano.

Abrí los ojos para mirarla.

—Lo siento, Amor, lo siento mucho —dijo, dándome un cálido abrazo.

…

Nos dirigimos a la mansión, y mi mamá me tuvo abrazada todo el tiempo.

Agradecí que respetara mi decisión de no hablar del tema.

Forcé una sonrisa en mis labios una vez que bajamos del coche.

Mi mamá me advirtió que la mayor parte de mi familia estaba allí para darme una sorpresa.

—¿Me veo bien?

—le pregunté, y ella sonrió con tristeza mientras me arreglaba el cuello.

Al abrir la puerta, todos gritaron «¡Bienvenida a casa!», y yo les sonreí.

Mis tres tías, mis hermanos y mis primos estaban allí.

—¡Athena!

—exclamé, abriendo los brazos hacia mi hermana, que ya era casi una adolescente.

Me abrazó.

—¿Dónde está Aerys?

—Aerys es mi hermano de dieciséis años.

—En el Campamento Alfa —respondió con voz dulce.

Le di un beso; no podía creer lo grande que estaba ya.

Celebraron mi regreso, como siempre.

Pasar unos días en casa me trajo algo de consuelo.

Durante el día era más fácil, pero por la noche, lloraba mucho.

A menudo pienso en los veranos que Ellis pasó aquí conmigo y, por mucho que intentaba sacarme los recuerdos de la cabeza, estos persistían.

Estaba dando vueltas en la cama cuando sentí la necesidad de salir a tomar un poco de aire fresco.

Caminé por los alrededores de la mansión hasta que me encontré en las solitarias calles de la noche.

—¡Amor!

—Una voz grave me saca de mis pensamientos, y me giro para ver a Luis.

Era un viejo amigo mío.

—¡Eh, tú!

—le sonreí, y él me atrajo hacia sí para abrazarme.

Le devolví el abrazo antes de separarme.

Luis se había convertido en un hombre muy atractivo, con rizos suaves, ojos hipnóticos, rasgos afilados y la altura perfecta; no era de extrañar que la manada se derritiera por él.

—Tu madre me dijo que estabas en casa…

—¿Y por qué no has venido a verme?

—le di una palmada juguetona en el hombro.

Se rascó la nuca, sin saber qué decir.

—No tengo excusa —confesó, y yo asentí.

—¿Adónde vas?

—Solo estoy dando un paseo, no podía dormir…

—¿Quieres que te acompañe?

—preguntó.

Paseamos por la manada.

Mi manada no solo era la más grande de esta región, sino también una de las más ricas.

Teníamos tecnología moderna y rascacielos.

—Amor, ¿está todo bien?

Estás triste.

—Sí.

Luis no parece convencido.

Me tomó de la mano y me llevó a sentarme en un banco.

—Amor, ¿cómo estás?

—preguntó, y yo sonreí, mirándolo a los ojos.

—Luis, estoy bien.

Luis repitió la pregunta y yo fruncí el ceño.

«¿Qué quiere que le diga?».

«Nosotros contra el puto vínculo de pareja», resonaron las palabras de Ellis en mi cabeza.

—Ellis y yo hemos roto —le dije.

Parece sorprendido, pero se recompone.

—Lo siento.

Seguro que es duro para ti —dijo.

—Encontró a su pareja y, simplemente, no pudo resistirse.

Luis parece dolido.

—¿Hago mal en que me duela tanto?

Él no es mío.

Me siento culpable por llorar y odiarlo, porque no debería.

No fue culpa suya.

«Pero se acostó con ella antes de que pudiéramos hablar», dijo Vee con tristeza.

—No, para nada.

Está bien que te duela.

Lo querías.

—Luis me tomó la mano—.

Diablos, dejaste tu casa y a tu familia para estar con él —gruñó, sonando ahora enfadado.

Le retiré la mano y me la pasé por el pelo.

—Estoy tan celosa de su pareja —confesé con una risa forzada.

No quería hacerlo antes.

—Ellis es un hombre maravilloso.

Fue bueno conmigo y, ahora, será bueno con ella.

—Forcé una sonrisa, pero los músculos de mi cara se opusieron.

—Estarás bien, lo sé —dijo con la más amable de sus sonrisas.

Suspiré, apoyando la cabeza en su brazo.

Ojalá pudiera volverme insensible y despertar al día siguiente sin sentir ningún dolor.

Luis me acompañó a casa y me abrazó antes de irse.

Estaba entrando cuando vi a mis padres en el porche; les gustaba pasar tiempo juntos.

Una sonrisa se dibujó en mis labios mientras los veía bailar.

Están tan enamorados el uno del otro que, por un momento, vi un reflejo de Ellis y de mí en ellos, pero la risita de mi mamá me sobresaltó cuando mi padre la levantó en el aire y dio vueltas antes de sentarse con ella en brazos.

Su camino hacia la felicidad no fue fácil.

Papá fue el peor de los capullos con mamá, se separaron durante meses, pero aun así acabaron volviendo el uno con el otro.

Me acerqué a ellos y carraspeé; solo entonces se percataron de mi presencia.

—Hola, mi niña bonita —sonrió papá, y me incliné para besarle la frente.

—¿Dónde has ido?

—Solo quería tomar un poco el aire.

—Ellos intercambiaron una mirada y mamá se levantó del regazo de papá.

No, no.

He estado evitando hablar de esto con mi padre.

—Tu madre me ha contado lo que ha pasado con Ellis.

¿Debo matarlo?

—preguntó con naturalidad, algo típico del Alfa Edward Chasia.

—No, papá, pero gracias.

—Entonces, ¿dime qué hago?

—Su mirada era seria.

Me senté en el reposabrazos de la silla, rodeándolo con un brazo.

—Nada, solo déjame sanar a mi manera.

No amenaces, ni mates, ni te desvincules de la manada del Licántropo Gris —le dije.

Las dos manadas tenían una gran relación e incluso tenían negocios juntas.

Les cuento mis planes de ir a Nueva York y ellos aceptan.

Mi padre se opuso a mi decisión de estar sola, pero mi mamá lo convenció de que era lo mejor, y ella siempre gana en esa relación.

¡Arriba el poder femenino!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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