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¡Mi Cruel Compañero! - Capítulo 177

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177: CAPÍTULO 177 Bruja Seductora 177: CAPÍTULO 177 Bruja Seductora Luis
Era ridículo.

Estaba buscando la fragancia de esa seductora.

Los sirvientes me miraban como si estuviera loco mientras deambulaba en busca del aroma.

Tenían razón al dedicarme esas miradas…

¡Porque estaba jodidamente loco!

¿Por qué estaba haciendo esto?

Era Luis Vaders, joder.

No podía comportarme así por una mujer.

Tenía a muchos hombres y mujeres a mi entera disposición, pero era como si estuviera hechizado y solo deseara a una mujer.

Mi rollo de una noche.

Mi licántropo interior, Loki, se estaba volviendo loco, ronroneando ante su aroma.

Esto era peligroso.

No podía crear un apego tan fuerte.

Cuando tenía dieciocho años, me clasifiqué para la Fuerza de Élite.

Estábamos muy entrenados e íbamos a peligrosas misiones secretas para la manada.

Nos entrenaron para ser asesinos, espías y todo lo que pudiéramos ser dentro de nuestra manada.

Durante el entrenamiento, se nos advirtió que no tuviéramos apegos fuertes con otras personas porque podría ser nuestra perdición.

Una vez que nuestros nombres e identidades reales se filtraran al mundo, nos darían caza por lo que sabíamos y lo que habíamos hecho, así que es mejor que no nos importe.

Incluso estar cerca de Amor y los niños era un riesgo enorme, por eso los protegía adecuadamente, y era un justiciero.

El olor a coco llenó mis fosas nasales, y marché en busca del aroma.

Me estaba jodidamente provocando…

¡La Bruja!

Seguí el aroma a coco hasta el jardín y me quedé helado.

Justo en la fuente, de espaldas a mí, estaba la mujer que tanto ansiaba.

Me sintió, pero no se giró.

—Maldita bruja.

—Esas fueron las primeras palabras que le dije.

Sucedió a cámara lenta.

Se giró y agitó sus largas pestañas hacia mí.

¡ERA JODIDAMENTE PRECIOSA!

—Hola, tú.

Me pareció oler algo familiar.

—Su voz era aterciopelada y una dulce melodía para mis oídos.

Lo era todo para mí.

Sentí que el corazón me iba a explotar, y Loki aullaba de felicidad por ella.

Se me entrecortó la respiración y, de repente, me sentí furioso.

—¿Hola, tú?

¿Eso es todo lo que tienes que decir?

—me mofé.

Ella ladeó la cabeza y sus grandes ojos color miel se cerraron y abrieron, confundidos.

—¿Qué he hecho?

—preguntó con inocencia.

—No puedo ni follar por tu culpa.

Estaba sonriendo, joder, después de mis palabras; la sonrisa más bonita del mundo.

¿Por qué sonreía ella cuando yo me sentía un desgraciado?

—¿Cómo te llamas?

—preguntó, extendiendo la mano hacia mí.

El aullido de mi licántropo interior en mi cabeza era tan fuerte que tuve que aislarlo.

Me preguntó mi nombre y no pude responder a una pregunta tan simple.

Quería mentirle y darle una identidad falsa.

No quería pensar más en ella.

No la volvería a ver después de hoy.

La bruja seductora levantó sus delgados dedos y me tocó la barbilla limpia.

Sus dedos estaban calientes contra mi piel.

Sentí un cosquilleo placentero y volví a estremecerme.

—Cuál es tu nombre.

—Esta vez, pareció una orden.

Supe al instante su estatus.

Había nacido alfa, era la hija de un alfa.

Sentí su aura mientras me preguntaba mi nombre.

Estaba hipnotizado por el brillo de sus ojos y el ambiente que la rodeaba.

—Luis, Luis Vanders —musité.

—Encantada de conocerte.

—Su voz fue apenas un susurro.

Me sobresalté cuando me besó cerca de los labios y una pequeña sonrisa adornó los suyos.

Sus ojos brillaron con un tono dorado por un momento.

Su licántropo interior se había manifestado.

Me pregunté por su contraparte y cómo sería.

Debería al menos saber el nombre de la mujer que me había follado hasta dejarme sin sesos, pero no se lo pregunté.

No quería tener nada que ver con ella.

Con suerte, este encuentro disminuiría mi deseo por ella.

—¡Señora Zeyneb!

—llamó una joven que se acercaba a nosotros dando saltitos con flores en las manos, y la Bruja giró el cuello hacia ella con suma elegancia.

Zeyneb, Zeyneb, ese era su nombre.

Era un nombre precioso.

—¡El alfa de la Manada Rise se las envía, mi señora!

—la doncella estaba emocionada.

Sin embargo, Zeyneb frunció el ceño.

—Tíralas —ordenó, con la voz fría como una piedra.

Su tono me sorprendió por un momento.

La doncella no pareció muy complacida con esa orden, pero asintió de todos modos.

Sacó una nota y se la entregó a la bruja.

—No quiero regalos de nadie de ahora en adelante.

Estoy harta de esto —exhaló.

Ahora sentía curiosidad.

¿Qué estaba pasando?

Mi mirada se clavó en su cuello y un alivio me inundó cuando no vi ninguna marca de posesión en su suave cuello.

¿Por qué me sentía tan aliviado?

«Contrólate de una puta vez, Luis», me reprendí.

Miré con rabia a la mujer que parecía un ángel.

Su rostro parecía besado por el sol, ¡y no había sol!

—Bruja —murmuré, y ella giró el rostro hacia mí.

—¿Bruja?

¿Que si soy una bruja?

—preguntó en broma.

¿Por qué le parecía divertido?

—¿Acaso no lo eres?

—refunfuñé.

—¿Te hechicé, Luis?

—dijo con una sonrisa pícara.

El sonido de mi nombre en sus labios me afectó de una forma distinta.

Se sintió tan bien oírlo.

Quizá fue su suave acento británico.

Sí, debe de ser eso.

—Oh, sí que lo hice —dijo con una mirada cómplice, asintiendo con su bonita cabeza.

Exhaló bruscamente y se dio la vuelta sobre sus talones.

—Espero volver a verte, Luis.

—Volvió a decir mi nombre y mi corazón se aceleró.

¡Joder!

La vi reunirse con una doncella.

Estaban discutiendo algo.

Zeyneb.

Repetí su nombre.

Había algo en ella.

Parecía pacífica y dulce.

Me dirigí al interior de la casa y me detuve entre unos pasillos de cristal cuando vi un cuadro enmarcado de Zeyneb al otro lado del vestíbulo.

Estaba sonriendo.

Levanté los dedos y recorrí su rostro.

«Debe de ser la hija de esta familia si su foto está colgada ahí», pensé.

Vi otras fotos familiares y, en efecto, era parte de la familia.

Zeyneb Carter.

Era la hermana de Ellis.

Amor me la había mencionado una vez, antes, en Nueva York.

—¿Qué estás mirando, Amor?

—le pregunté a Amor.

Fue hace más de tres años.

Estaba absorta en la revista.

Ella sonrió.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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