¡Mi Cruel Compañero! - Capítulo 195
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195: CAPÍTULO 195 Ir juntos 195: CAPÍTULO 195 Ir juntos Ellis
—Papi, ¿adónde vas?
—Solara me tiró de la mano y aparté la mirada de Cayden.
—Voy a una gala benéfica —respondí.
—¿Puedo ir?
—hizo un puchero.
—No, cariño, eres demasiado pequeña, pero cuando seas mayor, podrás venir.
—¡Y bailaremos con príncipes guapos!
—exclamó radiante, saltando con su amiga.
Fruncí el ceño.
¿Príncipes?
De ninguna jodida manera.
Yo era el Papá sobreprotector.
Era un blando con ellas y cedía a cualquiera de sus deseos, pero que hubiera chicos para mi princesita era un no rotundo.
—Niños, id a la sala de juegos.
Marta os ha preparado un aperitivo —dijo una voz angelical en la escalera.
Los niños vitorearon y corrieron a la sala de juegos.
Alcé la vista hacia la voz de Amor y se me cortó la respiración ante la belleza que tenía delante.
Se me cayó la mandíbula.
Amor lucía un impresionante vestido rojo ajustado con un pronunciado escote.
No sé cómo, pero su pelo parecía mojado.
Estaba absolutamente despampanante.
—Estás muy elegante —dijo ella.
Yo seguía mirándola como un idiota, sin poder hacerle un cumplido.
—Quitas el aliento —las palabras salieron de mis labios.
Amor sonrió y se acercó a mí.
Me arregló la pajarita y entrelazó nuestros brazos.
Estaba perdido en cuanto una fuerte ráfaga de su aroma llegó a mi nariz.
El corazón se me desbocó en el pecho e hice todo lo posible por domar a Lias.
Quería salir y besarla.
Él necesitaba autocontrol.
Y yo también.
Porque si no lo hacía, la besaría y todo se volvería incómodo entre nosotros.
No quería eso.
No podía permitirlo.
Me estaba tomando mi tiempo con Amor.
No quería apresurarla.
Por eso me estaba conteniendo.
—Gracias por recogerme.
Odio ir sola a este tipo de eventos —dijo.
—Diosa.
Eres tan hermosa, Amor.
¿Te lo he dicho ya?
Fui un idiota con ella en ese momento.
Nunca podría superar su belleza.
Concéntrate, Ellis.
¿Pero cómo iba a hacerlo si estaba tan cerca de mí y me miraba con esos ojos?
Sus mejillas tenían un tinte rosado y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios mientras murmuraba un «gracias».
No pude contenerme más.
Le besé la sien y su corazón se saltó unos latidos.
Luis bajó corriendo las escaleras justo cuando nos íbamos a ir y le dio a Amor un bolso pequeño.
Ah, Zey.
—Oye, Luis.
Voy a pedirte un favor.
Luis pareció sorprendido de que le pidiera un favor.
—¿Qué favor?
—preguntó con el ceño fruncido.
—Mi hermana, Zeyneb, se suponía que iba a venir conmigo, pero se le hacía tarde.
He oído que a ti también.
¿Puedes venir con ella, por favor?
Sé que no os conocéis de nada, pero ella es…—.
—Lo haré —aceptó él.
Enarqué las cejas por lo rápido que había accedido.
Capté una sonrisita que se dibujó en los labios de Amor y me pregunté qué estaba pasando.
¿Le gustaba mi hermana?
No.
Luis Vanders era gay.
—Gracias —dije.
En cuanto llegamos al hotel, los reporteros pululaban por la entrada.
Este es uno de los mayores eventos de la ciudad y acapara muchos titulares.
Miré a Amor después de que nuestra limusina se detuviera.
—¿Estás lista?
—pregunté.
—¿Entramos juntos?
—preguntó ella.
—Bueno, no tendría sentido salir del coche por separado.
Ya están rodeando el coche.
—Tienes razón.
El chófer abrió la puerta y fui el primero en bajar.
Le tendí la mano a Amor y, en cuanto los tacones que llevaba tocaron el suelo, hubo muchas ráfagas de flashes en nuestra dirección.
Todos los corresponsales querían una buena foto de mi cita de esta noche.
Salió por completo de la limusina.
Exclamaciones de asombro y el sonido de los obturadores de las cámaras la acompañaron.
—¡¿Siguen saliendo juntos?!
—¡¿Tienen hijos en común?!
—Señor Carter.
¿Es verdad que dejó a su compañera por Amor Chasia?
—¿Su compañera no era lo suficientemente buena para la poderosa familia Carter?
Los reporteros hacían muchas preguntas a la vez mientras nos sacaban fotos.
—¡Amor, qué guapa estás!
Amor ignoró a los reporteros que la rodeaban.
Mantenía la compostura y solo se centraba en mí.
Me sorprendió cuando levantó la mano para arreglarme el cuello de la camisa con una sonrisa en los labios.
—¡¿Son compañeros?!
—preguntó otro reportero.
Entramos en el vestíbulo del hotel y Amor exhaló, soltando una risita.
—Había olvidado lo que era ir a estos eventos contigo.
—¿Qué quieres decir conmigo?
La mitad de ellos te siguen a ti —le dije.
La familia de Amor era célebre en el mundo de los cambiantes y muy apreciada.
Así que los periodistas querían meterse en sus asuntos, pero ellos eran muy reservados.
—No, tú siempre serás su chico malo, el joven y apuesto alfa sobre el que siempre quisieron escribir.
Sienten tanta curiosidad por tu vida —dijo con una sonrisa.
—No soy un chico malo —dije.
—Lo eras.
—Tú me hiciste malo —dije, atrayéndola hacia mí por la cintura.
Su corazón se aceleró mientras se sonrojaba.
Había fotos nuestras por todas partes, besándonos o de fiesta.
Sin embargo, los tiempos han cambiado y hemos madurado.
Ya no acaparamos titulares por esas cosas.
—Los buenos viejos tiempos, ¿eh?
—Desde luego —musité, aspirando el aroma de su cuello.
Su olor era tan adictivo.
Fuimos al salón de baile del hotel.
Todo el mundo vestía esmoquin y vestidos de gala.
Saludamos a algunas personas y charlamos un poco con ellas.
Amor se excusó cuando vio a sus primos pequeños, los alfas gemelos de la Manada Lycan del Norte, Chadwick y Erickson Jones.
Fruncí el ceño.
No me gustaba que no estuviera conmigo ni un minuto.
Yo estaba atrapado con los inversores con Michael.
Sin embargo, incluso su cabeza estaba en otra parte.
«¿Estás bien?».
«He encontrado a mi compañera».
Había aprensión en su tono.
Nunca había visto a Michael tan pálido y nervioso.
¿Qué pasaba?
¡Debería estar eufórico!
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