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¡Mi Cruel Compañero! - Capítulo 225

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  3. Capítulo 225 - 225 CAPÍTULO 225 Su identidad
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225: CAPÍTULO 225 Su identidad 225: CAPÍTULO 225 Su identidad Amor
—¿Qué pasa?

—preguntó.

El sirviente vino y se llevó a los niños a la cocina en silencio, dejándonos para que habláramos.

Ellis se sentó en el sofá y me colocó entre sus piernas.

Depositó un beso suave en mi hombro.

Me sonrojé un montón cuando lo hizo.

Luis disimuló una sonrisa pícara.

Se notaba que tenía mucho que decir sobre aquella muestra de afecto.

—No te va a gustar.

—¿Tan malo es?

—Charlotte es una Zorra —dijo Luis.

Ellis entrecerró los ojos, confundido.

—Eh, ¿vale?

—O sea, una cambiaformas zorro, Ellis —le dije.

Vi la expresión paralizada en su rostro, y cambió a una de conmoción.

Se quedó en silencio un momento y preguntó:
—¿Cómo?

—Mintió.

Hizo que su olor fuera como el de un hombre lobo usando magia oscura.

Ellis no supo qué decir a eso.

Sin embargo, estaba enfadado.

Me aparté de él y me senté a su lado.

Tomé su mano entre las mías.

Era mi turno de preguntar:
—¿Estás bien?

—Me dedicó una leve sonrisa y asintió.

—Solo estoy enfadado por haber caído en su mentira.

Eso es todo —gruñó Ellis en voz baja.

Acaricié su barba corta y unas chispas recorrieron mis dedos.

Era una sensación satisfactoria.

—Cuéntame todo lo que has averiguado —le dijo a Luis.

Mi mejor amigo le contó lo mismo que me había contado a mí.

Todavía no sabíamos para quién trabajaba.

—Si para empezar era una Zorra, ¿podría ser que no fuera mi pareja?

—No parecía molesto por eso.

Sonaba esperanzado.

—Estoy segura de que mintió sobre el vínculo y usó magia oscura contigo —dije.

Los hombres lobo también podían emparejarse con otras especies, pero era poco frecuente, sobre todo con los Zorros.

Era algo inaudito.

Estaba segura de que había mentido usando magia oscura.

—Tenemos que ver a Charlotte.

Tiene preguntas que responder —dijo Luis.

—Está en mi manada… En las mazmorras.

No sabía que había encerrado a Charlotte.

No sentía lástima por ella.

Me alegraba de que estuviera allí, y esperaba que lo estuviera pasando fatal.

Subí a cambiarme.

Me puse unos vaqueros negros, una camiseta de tirantes blanca y unas botas.

Bajé corriendo las escaleras.

Jace y Michael estaban allí.

Parece que ya estaban al tanto del asunto.

Estaban que echaban humo.

¡Ellis era su alfa y esa zorra había usado magia en él!

El fin de Charlotte estaba cerca, desde luego.

—Hay que torturarla.

A estas alturas, hasta matarla está justificado —dijo Michael.

Tenía razón.

Las reglas sobre la magia oscura eran claras.

El trayecto hasta la manada del Licántropo Gris no fue largo.

Estaba más cerca de la ciudad debido a su gran tamaño.

Los guardias nos saludaron calurosamente y nos dejaron entrar en las mazmorras de la prisión donde estaba recluida Charlotte.

Esperamos en una sala grande mientras uno de los guardias de la prisión iba a por ella.

Estaba claro que no la habían tratado nada bien.

Charlotte era un desastre.

Tenía el pelo revuelto y los ojos rojos.

Soltó una palabrota cuando los guardias la empujaron a la sala donde estábamos.

Sus ojos buscaron a Ellis.

—Oh, Ellis, mi pareja.

Por fin estás aquí.

Te estaba diciendo la verdad —dijo—.

Esa zorra se va a casar con David.

Estaba jugan… —La abofeteé en la cara antes de que pudiera siquiera acercarse a él, a mi pareja.

Cayó al suelo con un golpe seco.

Charlotte no se había percatado de mi presencia en la sala.

Se quedó en shock al verme.

Su mirada iba de Ellis a mí.

—¿Con quién trabajas?

—cuestioné de inmediato.

Su mirada recorrió por fin la sala y su rostro palideció.

Un gemido escapó de su boca.

Charlotte sabía que su juego de engaños había sido desvelado.

—Yo… yo no sé a qué te refieres —intentó mostrarse segura, pero su voz la traicionó.

Su corazón iba a mil.

—Ellis… No he hecho nada malo.

¡Todo lo que te ha dicho es mentira!

—gritó.

—¡No vuelvas a decir mi puto nombre!

—bramó Ellis.

Estaba perdiendo los estribos.

Tenía los ojos rojos de ira mientras la fulminaba con la mirada.

—¡No tienes ni puta idea de lo que me has quitado por tu…!

¡Te desprecio tanto!

Estaba gruñendo, y si no lo estuviera sujetando como lo hacía, la habría matado.

No podía permitir que eso pasara.

Necesitaba contarnos todo.

Los ojos de Ellis brillaban peligrosamente.

Charlotte se encogió ante su aura de alfa, llorando ahora.

—Por favor, no me odies.

Te lo contaré —suplicó, secándose las lágrimas con el dorso de la mano.

Charlotte tenía miedo de la animosidad de Ellis hacia ella.

Sus sentimientos por él eran genuinos.

Parecía indefensa.

Ya no era atrevida.

—Te lo contaré… Pero tienes que perdonarme la vida.

Sé que mi castigo debería ser la muerte, pero de verdad te amaba y te cuidé.

—Respiraba con dificultad y estaba hiperventilando.

—No estás en posición de exigir nada.

Nos dirás lo que queremos saber o desearás estar muerta.

Torturar a escoria como tú es uno de mis muchos talentos —dijo Luis, asqueado de ella.

Sus palabras hicieron que Charlotte se estremeciera, pero quería la confirmación del alfa.

Lo único que quería era que le perdonaran la vida.

Quería que Ellis le diera su palabra de que la perdonaría.

Una vez que un alfa daba su palabra, no podía retractarse.

Ellis la estaba mirando.

Esta vez, su rostro era inexpresivo, y yo no sabía en qué estaba pensando.

Di un paso al frente, con ganas de divertirme con esto.

La zorra me había hecho pasar por un infierno durante cinco años.

Mis hijos pasaron años sin su padre por su culpa.

No solo eso, sino que nos insultó a ellos y a mí.

—Luis, ¿cómo empezarías a torturarla?

Tienes talento para atormentar criminales.

Mi mejor amigo fingió pensar.

—Para empezar, sus manos descansan demasiado cómodamente en el suelo.

Llevaba unos tacones de cuero altísimos.

Le pisé las manos y ella gritó de dolor.

—Y luego, le rompería los dedos uno tras otro —dijo él.

Todos en la sala nos miraban, conmocionados.

Aun así, nadie interfirió.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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