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Mi Esposa y Yo Nos Convertimos en Sabios en Otro Mundo - Capítulo 232

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  3. Capítulo 232 - 232 Preparativos del Baile de Debutantes
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232: Preparativos del Baile de Debutantes 232: Preparativos del Baile de Debutantes Había pasado poco más de un mes desde que regresamos a la academia del Reino Sephyr, y el camino que atravesaba el Bosque Ilusivo estaba casi terminado.

Cuando se lo mostré al Rey León, se rio a carcajadas mientras decía que contactaría al Imperio Droman para renegociar su comercio.

Ahora que tenían una forma de cruzar por tierra de forma segura, llevaría considerablemente menos tiempo importar o exportar mercancías.

Todas las naciones del continente occidental podían comunicarse al instante con mis cristales de voz, por lo que enviar cartas entre gobernantes se convirtió en cosa del pasado.

Idealmente, me habría gustado que todos los países pudieran comunicarse, pero era un buen primer paso en esa dirección.

Aun así, durante todo ese tiempo, no dejé de pensar en lo que Gina me dijo en mi habitación: sobre el decimoctavo cumpleaños de Melina.

En este mundo, la mayoría de las damas nobles celebraban lo que se llamaba un «baile de debutantes», que era una fiesta grande y elegante donde socializaba la clase alta.

Sin embargo, había más significados ocultos detrás de la fiesta, y uno de ellos era buscar a los pretendientes perfectos para la debutante.

Desde que Melina era una niña, la familia real recibía cartas de nobles de todo el mundo que querían comprometer a sus hijos con ella.

No obstante, la Reina Diana nunca permitió que nadie eligiera la pareja de Melina por ella, diciendo que su hija decidiría cuando llegara el momento.

La madre de Melina fue la Princesa Heredera en sus tiempos y, durante su baile de debutantes, recibió propuestas de casi todos los nobles varones del mundo.

Sin embargo, su padre dijo que los Sephyr nunca se casarían con nadie por conveniencia.

Así fue como la Reina Diana terminó casándose con León, quien, en ese momento, ostentaba el título de Barón, que es el título más bajo que un noble podía tener.

Gina fue quien me contó esa historia y, incluso después de un mes, no podía sacármela de la cabeza.

Para empezar, necesitaba pedirle que fuera mi pareja para la fiesta antes de que nadie más pudiera adelantárseme.

Aun así, tenía que esperar a que el evento se confirmara.

__________
Varias semanas después de la construcción del Camino Ilusivo, recibí un mensaje de voz de la Reina Diana, pidiéndome que la visitara un momento en el castillo.

Me teletransporté al patio trasero, donde sabía que a la reina le gustaba tomar el té, y me estaba esperando, comiendo tranquilamente unos aperitivos bajo el sol.

—Ichiro, ¿cómo va la academia?

—preguntó.

—Va bastante bien.

El nivel de magia que lanzan los estudiantes es mucho más alto que el de los demás —respondí con confianza mientras me sentaba frente a la reina.

Diana soltó una risita juguetona y chasqueó los dedos, haciendo que un sirviente sacara una gran bolsa de cuero llena de cartas.

—No quiero quitarte mucho tiempo, así que iré directa al grano… —dijo.

—¿Ves esta bolsa?

Son todo propuestas para Melina… —continuó Diana, dejando un silencio entre nosotros que duró unos segundos.

«¿Todas esas?

Hay como… cientos de cartas ahí…», pensé.

—¿Tan pronto?

¡Pero si su baile de debutantes ni siquiera ha tenido lugar!

—dije, nervioso.

—Eso no impide que los nobles intenten emparejar a sus hijos con mi hija.

A decir verdad, ha estado recibiendo propuestas desde que era pequeña —continuó Diana.

—Ichiro, ¿tienes planes de casarte con mi hija?

—preguntó en un tono serio.

—¡Sí, por supuesto!

—respondí con la más absoluta confianza.

La reina sonrió y le ordenó al sirviente que se llevara las cartas, expresando su emoción por la fiesta y diciendo que me ayudaría a prepararme.

—Espera, ¿qué?

—pregunté.

—¡Para asegurarme de que todo salga bien!

No te preocupes, ¿entendido?

Tú solo sígueme la corriente —dijo la reina con una sonrisa en el rostro.

Como estaba bastante ocupado durante el día trabajando de profesor, la reina me pidió que visitara el castillo cada noche.

Durante esas visitas, me tomaron medidas y le pidieron a uno de los mejores sastres de Sephyr que me hiciera un traje.

También le pregunté a la reina cuál sería el regalo más apropiado para Melina, y me dijo que cualquier tipo de joya bastaría.

«Mmm, ¿cualquier tipo?

Es bastante vago…», pensé.

Presentí que la reina me estaba poniendo a prueba, como si se preguntara si podría encontrar el regalo perfecto por mi cuenta.

Para ser sincero, sí que tenía algunas ideas.

Una noche, Melina me llamó a su habitación, diciendo que quería charlar un poco.

Cuando llegué, Yuki y Eve salieron de la habitación con una sonrisa pícara, dejándonos solos a Melina y a mí.

La princesa estaba en el balcón y me recibió con una sonrisa, diciendo que tenía algo importante que decirme.

«¿¡Va a romper conmigo!?

No, no… No estaría sonriendo si ese fuera el caso…», pensé.

—Ichi, supongo que ya sabes que pronto tendré mi baile de debutantes… —murmuró Melina.

—Mmm, sí… —dije, sin saber adónde quería llegar.

—Así que… ¡quería pedirte que fueras mi pareja!

—exclamó.

Sus palabras me dejaron perplejo, ya que se suponía que era yo quien debía invitarla, no al revés.

Me llevé la mano a la cara, avergonzado, aunque aun así me sentí muy feliz de que ella hubiera pensado en pedírmelo primero.

—Y yo, intentando adelantarme a todos los demás para que no pudieran invitarte.

Debería haber imaginado que tú te me adelantarías… —dije, soltando una risita.

—Sí, Mel.

Será un honor ser tu pareja.

Justo cuando terminé la frase, Melina colocó suavemente sus manos alrededor de mi cabeza y me acarició el pelo con ternura desde un lado.

Clavando mi mirada en la suya, la atraje hacia mí y, antes de que nos diéramos cuenta, nos estábamos besando apasionadamente bajo la luz de la luna que bañaba su balcón.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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