Mi Esposa y Yo Nos Convertimos en Sabios en Otro Mundo - Capítulo 241
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- Capítulo 241 - 241 El Bosque Lunar
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241: El Bosque Lunar 241: El Bosque Lunar A la mañana siguiente, tras pasar la noche en Yuandu, Melina y yo hicimos nuestra rutina de encantar sus casas y darles provisiones y baratijas.
A diferencia de los asentamientos sin nombre que habíamos visto antes, Yuandu tenía al menos 120 residentes, lo que a esas alturas ya podía considerarse un pequeño pueblo.
Nisa y Tony nos dijeron que estábamos a medio día de distancia de la frontera con el Bosque Lunar, al sur, pero eso si íbamos a pie.
Volando, serían como mucho unas pocas horas.
Les dije a los miembros de DD que mantuvieran un perfil bajo.
Teniendo en cuenta que el día anterior habíamos atacado un convoy de soldados, lo más probable era que los guardias intentaran investigar la zona.
Cuando terminamos, seguimos avanzando hacia el sur, en dirección a Balinesia.
Sin embargo, para llegar allí todavía teníamos que cruzar una gran zona: el Bosque Lunar, el lugar de donde era Yoru.
Había oído hablar del Bosque Lunar hacía mucho tiempo, cuando conocí a Triana por primera vez en Glorya, quien me explicó que los lobos lunares como Yoru solo se encontraban allí.
Para nosotros siempre había sido un misterio cómo Yoru y sus padres habían llegado al Bosque Final, que estaba en un continente completamente distinto.
Mi compañero decía que no lo recordaba bien, pues en sus recuerdos sus padres huían de un monstruo y, de repente, aparecían allí.
Mi teoría era que se habían teletransportado de alguna manera, pero no podía estar del todo seguro.
Es decir, la única forma que teníamos de viajar entre continentes al instante era usando el cuarzo mágico, así que era difícil creer que simplemente hubieran lanzado un hechizo de teletransporte que los llevara tan lejos.
Mientras volábamos hacia allí, le pregunté a Vespera si sabía algo sobre el Bosque Lunar, pues pensaba que podría tener algún tipo de efecto extraño como el Bosque Ilusivo.
No obstante, me explicó que, en ese sentido, se parecía más al Bosque Final, nuestro hogar.
—Verás, el Bosque Final tiene muchos monstruos, que provienen de la energía de los diablos.
El Bosque Lunar es parecido, solo que hay más bestias que monstruos, las cuales están vinculadas a Garon… —elaboró Vespera.
—En el Bosque Ilusivo no había seres vivos aparte de las plantas, ya que podía afectar a todo el mundo… —continuó ella.
—Por cómo lo dices, parece que el Bosque Lunar es el más seguro de los tres… —dije.
—Mmm, bueno, no es que sea más seguro, sino que tenemos menos probabilidades de que las bestias nos ataquen al azar a que lo hagan los monstruos.
¡Sobre todo con nosotros aquí!
—exclamó Vespera con orgullo.
Aunque lo dijo en un tono un tanto juguetón, Vespera tenía razón.
Íbamos a adentrarnos en un bosque dominado principalmente por bestias, así que tener una Bestia Legendaria en nuestro grupo disuadiría a cualquier otra salvaje de atacarnos.
Aun así, aunque había menos posibilidades de que nos atacaran las bestias, en caso de que lo hicieran, serían mucho más fuertes que los monstruos del Bosque Final.
A eso se refería Vespera cuando dijo que no era «más seguro», ya que, si teníamos que defendernos, no sería tan sencillo como luchar contra los monstruos a los que estábamos acostumbrados.
Unas horas más tarde, llegamos a la frontera sur de Guanghua y nos dimos cuenta de que su seguridad era muy laxa, con apenas unos pocos soldados montando guardia.
La mayoría de las fronteras estaban marcadas con muros para separar sus territorios, pero el Reino de Guanghua tenía una simple barrera que una bestia podría haber escalado o destruido con facilidad.
Su frontera norte no era igual, pues no solo tenían muros más altos y resistentes, sino también docenas de soldados montando guardia.
—Seguramente piensen que nadie estará lo bastante loco como para escapar al Bosque Lunar… —dijo Melina.
—Sí, tiene sentido.
La gente que quisiera escapar sin duda iría a la frontera norte e intentaría entrar en Kyotora en lugar de venir al bosque… —dije.
Después de cruzar la frontera y viajar lo bastante lejos para que nadie de Guanghua pudiera vernos, descendimos al bosque para explorar un poco.
Este no era nuestro destino, pero aún nos quedaba un mes para que la Asamblea de Sabios tuviera lugar en Balinesia, y el hecho de estar en una zona completamente nueva despertó nuestra curiosidad.
Sinceramente, quería ver si podíamos encontrar nuevos materiales de alquimia o algún tipo de mineral nuevo que no conociera, así que usé mi hechizo de «búsqueda» para buscar cualquier cosa interesante a nuestro alrededor.
El bosque estaba cubierto principalmente de altos pinos, y las Montañas Lunares se veían a lo lejos, hacia el este.
Aunque la primavera acababa de empezar, la temperatura todavía era algo fría, pero los encantamientos de nuestra ropa nos mantenían perfectamente abrigados.
Por pura curiosidad, inspeccioné uno de los pinos.
<Pino Lunar
La cuarta madera más resistente del mundo.
Su savia está imbuida de la energía de la luna y puede usarse en alquimia.>
—¿La cuarta más resistente?
Eso es genial… Pero ¿qué es esto de la savia?
—comenté.
Decía que podía usarse en alquimia y que estaba imbuida de la energía de la luna, lo cual sonaba lógico, teniendo en cuenta que era un «Pino Lunar».
—Aunque, ¿para qué sirve la energía de la luna?
¿Aparte de, quizá, potenciar nuestra afinidad con la magia lunar…?
—reflexioné en voz alta.
Nadie en mi grupo pareció saberlo tampoco, así que decidí coger un poco de savia y averiguarlo por mí mismo.
Usando magia de tierra, creé un pequeño taladro de hierro, un tubo y un cubo.
Tras insertar el taladro en el tronco en un ángulo ascendente, lo saqué y coloqué el tubo en el agujero, apuntando con el extremo hacia el cubo que había en el suelo.
Sorprendentemente, el líquido que salió no era la habitual sustancia de color ámbar que tienen todos los árboles.
En su lugar, tenía diferentes tonos de azul y aguamarina que brillaban en la oscuridad.
Una vez llenos dos cubos, inspeccioné la savia brillante.
<Savia de Pino Lunar
Puede usarse en alquimia.
Posee una cantidad muy alta de energía de la luna.>
—Eso no ha ayudado en nada… —dije con algo de decepción.
Me alegré de haber encontrado un nuevo material para la alquimia, pero la vaguedad de la información era un poco frustrante.
Aun así, les envié los cubos a Reinar y a Jen usando la tableta de envíos y un mensaje de voz, en el que les explicaba de dónde habíamos sacado la savia y les pedía que la investigaran.
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