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Mi Esposa y Yo Nos Convertimos en Sabios en Otro Mundo - Capítulo 255

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  3. Capítulo 255 - 255 Evolución Legendaria Parte 2
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255: Evolución Legendaria (Parte 2) 255: Evolución Legendaria (Parte 2) Justo después de que Yoru aceptara el trato de Garon, los círculos mágicos brillaron con tanta intensidad que Vespera se cubrió los ojos.

Cuando se recuperó de la luz, se encontró de vuelta en el Bosque Lunar, frente a los dos demonios mayores, como si nada hubiera pasado.

Sin embargo, la intensa y poderosa presencia que apareció no podía ser ignorada.

Al girar la cabeza en la dirección donde Yoru luchaba contra Salamandra, se percató del enorme haz de luz azul que se disparó hacia el cielo, seguido de una explosión que sacudió el suelo.

Usando sus telarañas para contener a los demonios por un instante, se dirigió rápidamente a la ubicación de Yoru, sintiéndose un tanto preocupada por su amigo.

Sin embargo, cuando llegó, vio a un hombre nuevo con orejas y cola de lobo de pie frente a Salamandra.

Tenía el pelo largo, negro y de punta, que le llegaba a la parte baja de la espalda.

Tatuajes rúnicos, azules y brillantes cubrían sus brazos y el costado de su torso, el cual estaba totalmente al descubierto, pues no llevaba camisa.

—¿Yoru…?

—preguntó Vespera, haciendo que el hombre pelinegro girara la cabeza.

<Rey Lobo Lunar
Nombre: Yoru
Contrato de Familiar: Ichiro
Edad: 7
Habilidades: Tejido de Sombras, Telepatía, Mejora Lunar, Artes Marciales.

PM: 55.000
Títulos: Bestia Legendaria.>
Tras usar su hechizo de «inspeccionar» en el hombre, Vespera confirmó que era su amigo, quien acababa de evolucionar en una Bestia Legendaria.

Se dio cuenta de que también había recibido la habilidad de «Artes Marciales», lo que atribuyó a su contrato con Ichiro, ya que la mayor parte de sus conocimientos se compartían con sus compañeros.

—¿Te encargas?

—preguntó Vespera a su amigo, a lo que él solo respondió con un asentimiento.

Cuando la forma humanoide de Yoru volvió a mirar a Salamandra, este se quedó paralizado, temeroso de su nueva transformación.

La Bestia Maldita sabía que podía vencer a cualquier monstruo de rango inferior, pero se suponía que las Bestias Legendarias eran sus iguales, lo que lo ponía un tanto nervioso.

Salamandra ni siquiera parpadeó y mantuvo los ojos bien abiertos y fijos en Yoru.

Aun así, no fue capaz de ver al lobo humanoide aparecer de repente a su lado y darle una patada en la cara.

Con las piernas recubiertas de magia lunar, la patada le chamuscó brevemente la mejilla a Salamandra antes de que este saliera despedido contra un pino, lo que le dejó una herida abierta en la cara.

Al mismo tiempo, Vespera se giró para mantener a raya a los dos demonios mayores, dejando el destino de la Bestia Maldita en manos de su amigo.

En un arrebato de ira, Salamandra comenzó a lanzar su magia de fuego por todas partes, sin apuntar a nadie en particular.

Aunque algunos de los ataques alcanzaron la posición de Yoru, este los esquivó con calma mientras se acercaba a su oponente.

Al apretar los puños, el brazo de Yoru se cubrió por completo de sombras, haciéndolo parecer una gran mano con garras negras.

Salamandra entró en pánico y disparó un rayo de fuego con ambas palmas.

No obstante, Yoru se había deslizado entre las sombras para esquivarlo y apareció a su espalda.

Usando su brazo sombrío, Yoru le rebanó el brazo izquierdo a Salamandra.

Reaccionando al instante al ataque, la Bestia Maldita se rodeó de una cúpula de llamas que cubría al menos diez metros de diámetro desde su posición, vaporizando todo a su alrededor.

—¿Por qué…?

—murmuró Salamandra.

—¡¿Por qué evolucionaste ahora?!

—continuó, su voz teñida de desesperación.

Yoru no respondió.

No porque no tuviera nada que decir, sino porque no estaba acostumbrado a hablar y, simplemente, se limitó a mirar a su oponente con desprecio.

—Ya veo.

¡¿Así que Garon va a seguir con sus favoritismos, eh?!

—exclamó Salamandra, con la voz cada vez más desquiciada.

Con la luz de la luna iluminando el calcinado campo de batalla del Bosque Lunar, Yoru se lanzó de nuevo contra Salamandra.

La onda expansiva de sus ataques derribó los árboles circundantes y sus ecos resonaron por todo el bosque.

Salamandra había perdido un brazo, pero su concentración y su poder aumentaban con el paso del tiempo, hasta que, finalmente, extendió su muñón derecho e hizo gala de sus habilidades de regeneración.

—¡Ja!

¿Has visto eso?

¡Esto es poder de verdad!

¡Soy prácticamente inmortal, ¿lo entiendes ahora?!

—gritó con orgullo la Bestia Maldita.

Sin embargo, Yoru sabía que no era inmortal.

Gracias a los innumerables monstruos demoníacos que él e Ichiro habían tenido que cazar, Yoru conocía los secretos de las Bestias Malditas.

Si destruía el núcleo situado en alguna parte de su cuerpo, entonces no podría regenerarse.

Antes de que Salamandra se lanzara sobre Yoru con sus puños en llamas, el lobo humanoide cerró los ojos, absorbiendo toda la energía lunar que envolvía el bosque.

En un abrir y cerrar de ojos, su energía aumentó drásticamente cuando su habilidad «mejora lunar» comenzó a surtir efecto y, justo cuando Salamandra estaba a punto de ponerle las manos encima, desapareció del lugar.

«¿Qué…?

¡Qué rápido!», pensó Salamandra, pero fue interrumpido por un repentino estallido de dolor que le recorrió la espalda.

Al girar ligeramente la cabeza, vio las garras sombrías de Yoru atravesándole el pecho; el lobo lo había apuñalado por la espalda.

Luego, sin darle oportunidad a defenderse, Yoru le arrancó un trozo del torso al mover con fuerza las garras hacia un lado.

Salamandra se cubrió de fuego y quemó ligeramente a Yoru antes de que este pudiera apartarse del peligro.

Al ver que el lagarto estaba curando el costado desgarrado de su cuerpo, Yoru comprendió que el núcleo no estaba ahí y decidió apuntar a otra parte.

Salamandra estaba llegando a su límite, pero la desbordante energía lunar que recorría a Yoru mantenía su cuerpo ligero y fuerte.

Usando todo el poder que le quedaba, Salamandra conjuró unas manos gigantescas y llameantes que emergieron del suelo, calcinando y vaporizando todo lo que tocaban.

A la vez, Yoru cubrió todo su cuerpo con energía lunar mientras su brazo derecho se envolvía en sombras, y arremetió de frente contra los dos gigantescos brazos de fuego.

—¡Te tengo!

—exclamó Salamandra mientras su hechizo hacía contacto con Yoru.

No obstante, los brazos llameantes comenzaron a distorsionarse, confundiendo a la Bestia Maldita.

Aun así, no pudo pensar en una nueva estrategia al ver cómo la energía de Yoru dispersaba los gigantescos brazos de fuego hasta desvanecerlos en el aire.

Completamente expuesto y sin más poder para protegerse, Salamandra se encontró con la cabeza atrapada en las garras de la mano sombría de Yoru antes de ser derribado al suelo.

Por el pequeño hueco entre los dedos de Yoru, Salamandra vio los ojos del pequeño lobo que había intentado cazar años atrás, el cual lo sujetaba como a una presa indefensa.

«Al final, yo fui el cazado…, ¿eh, pequeño lobo?», pensó mientras le aplastaban la cabeza, lo que destruyó su núcleo demoníaco y puso fin a su vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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