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Mi Esposa y Yo Nos Convertimos en Sabios en Otro Mundo - Capítulo 278

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  3. Capítulo 278 - Capítulo 278: La mazmorra de un noble
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Capítulo 278: La mazmorra de un noble

En cuanto Melina y yo empezamos a bajar las escaleras, ambos sentimos una oleada de magia que provenía del techo.

Podía levantar la mano y tocar el techo con facilidad, ya que no era un pasillo subterráneo muy amplio y, cuando lo hice, la sensación fue extraña.

—Es como una combinación de PM y energía demoníaca… —musité.

Al Inspeccionarlo más de cerca, deduje que era un encantamiento que habían colocado dentro de la habitación secreta y que ocultaba la presencia de lo que fuera que hubiese dentro.

—Mel, tengamos cuidado… —dije, mientras intentaba disipar el encantamiento del pasillo subterráneo.

Sin embargo, el hecho de que estuviera combinado con energía demoníaca no me permitió hacerlo, así que no tuvimos más remedio que ignorarlo y seguir caminando.

Cuando el espacio se abrió, nos encontramos en una prisión oscura con celdas a ambos lados del pasillo.

Las primeras celdas estaban vacías, pero aun así podíamos ver salpicaduras de sangre en su interior, lo que nos hizo apretar los puños con cierto nerviosismo mientras escaneábamos los alrededores.

Nuestro hechizo de «búsqueda» no funcionaba, ya que el encantamiento lo bloqueaba. Por suerte, la mazmorra solo tenía dos pasillos que se cruzaban, así que no sería difícil registrar todo el lugar.

En un momento dado, llegamos a una celda donde un anciano tosía ruidosamente sentado en un rincón y, cuando nos vio pasar, se abrazó las rodillas y escondió la cara con miedo.

El hombre no era tan mayor, pero su aspecto miserable le añadía unos cuantos años. Su pelo parecía medio blanco, como si estuviera perdiendo el color por el estrés, y tenía moratones y cortes por todo el cuerpo.

—Señor, no pasa nada. No estamos aquí para hacerle daño… —dijo Melina con un tono de voz dulce.

El hombre asomó un ojo, pero su cuerpo seguía temblando sin que pudiera articular palabra.

—Señor, ¿le gustaría salir de este lugar? —volvió a preguntar Melina.

Aun así, la curiosidad del hombre no pudo vencer su miedo y, de forma inconsciente, se acurrucó como una bola en el rincón.

«Este hombre está destrozado…», pensé, sintiendo lástima por él.

Con seguridad, Melina agarró los barrotes de la celda y fusionó magia de tierra en sus manos, lo que le permitió doblarlos para abrirlos y entrar en la celda.

El hombre siguió retrocediendo de miedo, sobre todo después de ver la demostración de Melina. No obstante, ella se acercó a él y le dio una suave palmada en la cabeza, haciendo que cesara su pánico silencioso.

Sin cruzar palabra con él, lo teletransportó a Yuandu y regresó rápidamente.

Melina me dijo que no tuvo tiempo de ver su reacción, pero que Nisa y Tony estaban allí para recibirlo, así que iba a estar en buenas manos.

Tras liberar al primer esclavo, seguimos caminando por los oscuros pasillos de la mazmorra hasta que se oyó un sonido al final del todo.

«¿Es eso… el chasquido de un látigo?», reflexioné, aumentando la velocidad y corriendo hacia el sonido.

—¿¡Estabas contenta!? ¿¡Eh!? —gritó una mujer.

*¡Zas!* El sonido del látigo resonó en los pasillos.

—¡Te sentiste aliviada, ¿verdad?! ¡Estabas contenta de que perdiera a todos esos nuevos y preciosos esclavos! —*¡Zas!*

Apreté los dientes mientras seguíamos corriendo, sabiendo que no íbamos a encontrar una escena agradable.

Cuando llegamos al cruce de los dos pasillos, miramos a un lado y vimos a Lady Zhao de pie detrás de una mujer arrodillada en el suelo.

Zhao tenía un látigo en las manos, y la mujer lloraba mientras se sujetaba los brazos con aprensión; su espalda estaba completamente descubierta y acribillada a cortes.

Justo cuando la mujer levantaba el látigo una vez más, aparecí a su lado y le agarré las muñecas, deteniendo su movimiento.

—¿¡Qué!? ¿¡Quién demonios eres tú!? —me gritó Lady Zhao en la cara, así que apreté más fuerte sus muñecas hasta que soltó el látigo.

Melina agarró rápidamente a la mujer y empezó a aplicarle una poción de curación en la espalda, sin prestarle aparentemente atención a Lady Zhao, que nos miraba con rabia y desdén.

—¿Q-quiénes sois…? —preguntó la mujer herida a Melina, pero esta simplemente le dio una palmada en la cabeza y la teletransportó a Yuandu.

—¿¡Eh!? ¿¡Adónde han ido!? ¡No podéis llevaros a mis esclavos! —gritó Lady Zhao como si estuviera teniendo una rabieta.

Ni cinco segundos después, Melina apareció de nuevo en la mazmorra y se bebió una poción de PM para mantener su energía alta.

Oí unos pasos que se acercaban rápidamente por detrás de mí, pero Melina levantó la mano y apuntó con el dedo, disparando un rayo de fuego hacia la lejanía del oscuro pasillo.

—¡Aaargh! —oímos los gemidos de un hombre no muy lejos de nosotros.

—¡Liu! —gritó Lady Zhao.

—¿Quién es? —pregunté con tono serio.

—Es mi guardia personal… De todas formas, estáis acabados. ¡No escaparéis a vuestra ejecución! —respondió ella.

Melina caminó hasta la zona donde habíamos oído los gritos del hombre y regresó arrastrando al supuesto guardia personal, que había perdido un brazo por el rayo de fuego de Melina.

La única razón por la que no se desangró hasta morir fue porque el mismo fuego de su ataque le había cauterizado la herida.

El hecho de que Melina no mostrara el más mínimo remordimiento por ello fue suficiente para darme cuenta de lo enfadada que se sentía en realidad.

—De acuerdo, empezaré a interrogarlos. Tú puedes empezar a sacar de aquí a todos los demás plebeyos esclavizados… —dije.

—Entendido, ahora vuelvo… —respondió Melina, corriendo rápidamente hacia las otras celdas que estaban llenas de gente.

—¡N-no, no podéis! —gritó Zhao, levantando su brazo libre para abofetearme.

No obstante, usé magia de gravedad para aumentar ligeramente el peso de su cuerpo, dejándola incapaz de mover un solo músculo.

Luego, usando el mismo tipo de magia, obligué a Lady Zhao y al guardia Liu a entrar en una celda, estrellando sus espaldas contra la pared.

—Muy bien, tengo muchas preguntas, y más os vale responder a los dos, o si no… —dije, lanzando magia de tierra para hacer temblar el suelo por un momento y asustarlos.

El guardia temblaba, pero era principalmente por el dolor que sentía en el brazo derecho que le faltaba.

Lady Zhao, sin embargo, no parecía tan asustada como su propio guardia, lo que me pareció un poco sospechoso, ya que esto habría funcionado con cualquier otra persona.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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