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Mi Esposa y Yo Nos Convertimos en Sabios en Otro Mundo - Capítulo 281

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  3. Capítulo 281 - Capítulo 281: Esclavos Guerreros
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Capítulo 281: Esclavos Guerreros

Tras abrir la puerta trasera del teatro, entramos con cuidado manteniendo activo nuestro hechizo de «búsqueda». De ese modo, sabríamos si alguien se nos acercaba.

La sala estaba a oscuras, pero no tardamos en divisar la primera celda con gente dentro.

Parecía ser una pareja joven, de probablemente unos 19 o 20 años, y en cuanto nos vieron, se pegaron a la esquina más alejada de su celda. El hombre interpuso el brazo para proteger a la mujer.

—No estamos aquí para haceros daño… —dijo Melina con un tono de voz dulce.

Me di cuenta de que tenían dos cuencos con arroz y verduras, los cuales tenían un aspecto demasiado bueno como para estar en sus celdas.

Sin decir palabra, le di un toquecito a Melina en el hombro y señalé los cuencos, lo que la dejó perpleja sin entender por qué estaban allí.

El hombre, al ver que le habíamos echado el ojo a su comida, agarró rápidamente los dos cuencos y los arrastró con él hacia la esquina; una señal de que nos mantuviéramos alejados.

—Insisto, no estamos aquí para haceros daño ni para quitaros la comida… —dijo Melina.

—¿Q-quiénes sois? —preguntó la joven prisionera.

—Por ahora, podéis llamarme Azul. Estamos aquí para sacaros…

Seguíamos usando nuestros nombres en clave por si acaso, sobre todo teniendo en cuenta que Melina era la princesa de otro país. Si alguien de un alto cargo se enteraba de que una noble extranjera se estaba inmiscuyendo en sus asuntos, podría convertirse en un problema mayor del que ya era.

Después de usar magia de tierra para doblar los barrotes de la celda, les dio una palmada en la cabeza a ambos y los teletransportó a Yuandu, regresando junto a mí cinco segundos después.

Adentrándonos más en la oscura trastienda, dejamos inconsciente a otro guardia y llegamos a una zona con cuatro celdas.

En una había una familia de cuatro: el padre, la madre y dos hijos.

En otra había tres niños que parecían algo mayores que los de la familia, pero que seguían siendo claramente críos.

La tercera contenía a dos elfas vestidas con atuendos provocativos, lo que me revolvió un poco el estómago, pues era evidente lo que pretendían hacer con ellas.

Y en la última había dos hombres altos y corpulentos que parecían guerreros veteranos.

Lo que todos tenían en común era que en todas sus celdas había un cuenco con arroz y verduras, igual que la pareja que habíamos liberado antes.

Toda la gente en las celdas recelaba de nuestra presencia, y los únicos que parecían dispuestos a hablar eran los dos guerreros.

—¿Quiénes sois? Se ve que no sois de por aquí… —dijo uno de los hombres.

Melina ya no llevaba su tocado, pues había dicho que le dificultaba moverse, así que su pelo plateado estaba al descubierto, a la vista de todos; un color de pelo que la gente de Guanghua no poseía de forma natural.

—Ejem, por ahora llamadme Rojo… Estamos aquí para sacaros de este lugar —respondí.

—Mmm, ¿primero nos dan buena comida y ahora nos dan la libertad? ¿En qué demonios están pensando los nobles de este país? —dijo el otro guerrero.

—Espera, ¿a qué os referís con que os han dado buena comida? —pregunté.

Los dos guerreros explicaron que, minutos antes de nuestra llegada, otro noble había pasado por allí y le había dado a todos los esclavos un cuenco de arroz con verduras.

«¿¡Así que ese tipo del emblema de la serpiente y el escudo en realidad les estaba trayendo comida a estos!?», pensé.

El noble no dijo su nombre, por lo que los prisioneros desconocían su identidad. Lo único que sabían era que tenía el pelo largo y castaño claro, y que era bastante alto y de complexión esbelta.

Los guerreros eran del Imperio del Norte y contaron que perdieron su asentamiento a manos del emperador y fueron vendidos como esclavos al Reino de Guanghua.

«Cierto, el Imperio del Norte también está en una situación parecida…», pensé.

Los dos guerreros se presentaron como Bjorn, el del pelo rubio, y Magnus, el que era calvo.

Por las marcas que tenían en el cuerpo, era evidente que habían sido sometidos a muchas torturas. No obstante, de algún modo eran los que parecían más sanos de todos los esclavos que nos rodeaban.

Uno de los tres niños alzó la voz desde la celda que estaba a mi espalda y dijo que el calvo lo había protegido de los nobles que daban miedo.

Al ver que los dos guerreros eran demasiado humildes para hablar de sus hazañas, me acerqué al crío y, con cuidado, le puse la mano en la cabeza a través de los barrotes de la celda.

Entonces, usé magia de memoria para ver lo que había ocurrido en realidad.

En los recuerdos del niño, vi a una pareja de nobles que caminaba por el pasillo de la trastienda, riéndose del destino de los plebeyos esclavizados.

Sus rostros se veían distorsionados, hasta el punto de que parecían monstruos horribles salidos de una pesadilla.

«Así es como debe de haber percibido el crío a los dos nobles…», pensé.

De repente, la mujer se giró para mirar al niño y, como yo lo estaba viendo todo desde su perspectiva, la escena también me inquietó.

—¡Amor mío, mira a este niño! ¡¿Por qué me mira de esa manera?! —gritó ella.

—¡¿Eh?! ¿Tienes algún problema con mi esposa, crío? ¡Guardias, sacad a este niño de ahí ahora mismo! —exclamó el hombre con tono arrogante.

Sin embargo, mientras el guardia se acercaba a la celda de los niños, Magnus alzó la voz.

—Había oído que los nobles de Guanghua eran demonios, pero resulta que no sois más que unos demonios patéticos. ¡Llamaros demonios sería un cumplido! —dijo con una sonrisa.

Sus comentarios hicieron que los nobles centraran su atención en él y, después de que el guardia abriera la puerta de la celda, la pareja empezó a azotar la espalda de Magnus con un látigo. A pesar de todo, él ni siquiera se inmutó mientras los latigazos le marcaban la espalda.

Aparté la palma de la cabeza del crío, volví a la realidad y esbocé una ligera sonrisa.

«¡Este es el tipo de persona que quieres en tu equipo!», pensé.

Teletransporté primero a los tres niños mientras Melina se encargaba de la familia de cuatro.

Al parecer, los tres niños habían sido separados de sus familias, así que por ahora solo podíamos esperar encontrarlas o que ya estuvieran en el asentamiento. Aun así, las probabilidades de que eso ocurriera eran bastante bajas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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