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Mi Harén de Vampiras lo Dominará Todo - Capítulo 283

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Capítulo 283: No me verás venir

Yuri estaba sentada frente a Fiona en una habitación oscura, con una tensión que se palpaba en el aire. Las densas sombras del lugar se correspondían con el peso de la conversación que tenían pendiente.

Una única lámpara arrojaba una luz tenue sobre la mesa y parpadeaba ligeramente, como si también dudara del camino que tenían por delante. Los ojos de Yuri, normalmente agudos e inflexibles, estaban cansados pero concentrados, con la mente ya sumida en sus pensamientos. Había estado funcionando a pura fuerza de voluntad desde el golpe de Estado.

Fiona, líder de A X E, estaba sentada tranquilamente frente a ella, serena y lista para lo que viniera.

—¿Qué hemos averiguado? —preguntó Yuri.

—Vladimir y Solomon no están haciendo ningún movimiento —empezó Fiona, con voz baja pero firme—. Se mantienen al margen, lejos de la Zona Sur.

Yuri ladeó ligeramente la cabeza, entrecerrando la mirada. —¿Ambos? —preguntó, más para sí misma que para Fiona. Su mente bullía de posibilidades. Solomon tenía fama de entrometerse y Vladimir no era tan estúpido como para desperdiciar una oportunidad como esta. El hecho de que ambos eligieran guardar silencio ahora aclaraba un poco el panorama.

Fiona asintió. —Parece que ninguno de los dos está dispuesto a involucrarse en este lío, al menos no directamente.

Yuri se reclinó en la silla, tamborileando ligeramente con los dedos en el reposabrazos mientras procesaba la información. —Es obvio ahora, ¿no? —dijo en voz baja, más para sí misma que para nadie—. Ivo y Armand… ya deben de haber cerrado sus tratos. Se cubrieron las espaldas tanto con Vladimir como con Solomon antes incluso de que empezara el golpe.

Fiona permaneció en silencio mientras Yuri hablaba, dejándola ordenar sus pensamientos en voz alta. Yuri suspiró, un sonido profundo y frustrado escapó de sus labios. —Debería haberlo visto venir. Hice bien en no pedirles ayuda. Quién sabe qué habrían pedido a cambio. No, ahora está claro. Nunca iban a apoyarme.

La habitación se sumió en un breve silencio, solo roto por el zumbido lejano de la ciudad. La mente de Yuri trabajaba a toda velocidad mientras las piezas del rompecabezas empezaban a encajar. Sus maridos la habían traicionado mucho antes del primer golpe de la insurrección, forjando alianzas a sus espaldas para asegurar su propia supervivencia.

Fiona se movió ligeramente, devolviendo la atención de Yuri al presente. —Hay algo más —dijo Fiona—. Ivo ha cancelado la búsqueda.

Yuri enarcó una ceja. —¿La búsqueda de nosotras?

Fiona asintió. —Ya no nos buscan. Han cambiado su objetivo a Ezra Matten.

Los labios de Yuri se apretaron en una fina línea. Sus sospechas se estaban confirmando una tras otra. —Ezra —murmuró—. Ese debe de ser el precio de Solomon por mantenerse al margen. Como no pudo conseguir de mí lo que quería, acudió a mis maridos. Le han ofrecido a Ezra a cambio del apoyo de Solomon.

Los ojos de Fiona brillaron en la penumbra, comprendiendo al instante las palabras de Yuri. —Así que Solomon sigue jugando a largo plazo.

—Claro que sí —dijo Yuri con amargura—. E Ivo y Armand están más que dispuestos a entregarle a Ezra para salvar el pellejo. Probablemente le prometieron a Ezra desde el principio. A toro pasado todo se ve más fácil, ¿no?

Dejó escapar otro profundo suspiro. —Debería haberlo sabido. Ivo y Armand me aconsejaron que no sacrificara a Ezra para terminar esta guerra. No era lealtad, era instinto de supervivencia. Tenían sus propios acuerdos con Solomon en marcha, y Ezra siempre fue parte de sus planes.

Fiona permaneció en silencio pero alerta, esperando a que Yuri continuara. El cansancio en los ojos de Yuri dio paso a algo más afilado, más frío. Determinación. No era de las que se recrean en el arrepentimiento por mucho tiempo, no cuando la acción todavía era una opción.

—Ivo ya no nos persigue —dijo Yuri, con un tono de repente más centrado—. Lo que significa que está tendiendo una trampa. Cree que tiene el control, que está esperando el momento oportuno mientras nosotras huimos. Pero se equivoca.

Fiona se inclinó hacia delante, percibiendo el cambio en el humor de Yuri. —¿Qué quieres hacer?

—No podemos darle tiempo para prepararse —dijo Yuri con decisión—. Cuanto más esperemos, más fuerte será su trampa. Quiere que pensemos que estamos a salvo, que hemos ganado tiempo, pero no es así.

La resolución en la voz de Yuri era ahora inconfundible. Se irguió un poco en la silla, endureciendo su expresión. —Tenemos que atacar primero. Ivo y Armand están en el Museo Antiguo, y ahí es donde atacaremos. No se lo esperarán, no ahora.

Los labios de Fiona se curvaron en una sonrisa. —Un ataque inmediato, entonces.

Yuri asintió. —Es nuestra mejor oportunidad para recuperar el control. Ivo y Armand creen que ya han ganado. Tenemos que demostrarles que se equivocan.

Fiona se enderezó en su asiento, con los ojos brillando de expectación. —¿Cuándo actuamos?

La respuesta de Yuri llegó sin vacilación. —Lo antes posible. Esta noche, si podemos.

Fiona sonrió de oreja a oreja, con una emoción evidente. Había estado esperando una pelea, y este era exactamente el tipo de acción rápida y decisiva que anhelaba. —Prepararé a las chicas.

Yuri asintió, su atención centrándose en el plan que tomaba forma en su mente. La tensión entre ellas, la incertidumbre que se había cernido sobre la habitación, había desaparecido. En su lugar había una determinación compartida, un entendimiento mutuo de que estaban en el mismo camino hacia el mismo objetivo.

—Atacaremos el Museo Antiguo con fuerza y rapidez —continuó Yuri—. No podemos darles tiempo a reagruparse. Los pillaremos por sorpresa y nos aseguraremos de que no salgan de allí con vida.

Fiona se puso de pie, su cuerpo prácticamente vibrando de impaciencia. —Considéralo hecho.

La mirada de Yuri se agudizó mientras se erguía junto a Fiona, sus ojos encontrándose en un momento de acuerdo tácito. La habitación ya no estaba llena de dudas o preocupaciones, solo de la fría y calculada resolución de dos mujeres listas para luchar por lo que era suyo.

Mientras Fiona se iba para reunir a su equipo, Yuri se quedó un momento más, con la mirada perdida en la ventana. Contempló la noche, las luces de la ciudad parpadeando en la distancia, y se permitió un único suspiro de expectación.

—Ivo —susurró suavemente para sí misma—. No me verás venir.

Dicho esto, Yuri dio media vuelta y salió de la habitación con el peso de la inminente batalla sobre sus hombros, pero con la mente clara y centrada. Esta guerra distaba mucho de haber terminado, y Yuri estaba a punto de recordar a sus enemigos que a ella no se la podía acorralar.

El Museo Antiguo caería y, con él, el control de Ivo y Armand sobre la Zona Sur.

No tendrían el lujo de una segunda oportunidad.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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