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Mi Harén de Vampiras lo Dominará Todo - Capítulo 52

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  3. Capítulo 52 - 52 Divide y vencerás
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52: Divide y vencerás 52: Divide y vencerás —¡Cucú!

Antes de que pudieran reaccionar, X se materializó detrás de Olivia y sus cadenas se abalanzaron sobre ella.

Olivia giró, y sus espadas de plumas bloquearon el ataque justo a tiempo.

La fuerza del impacto la hizo retroceder, y sus alas se desplegaron para mantener el equilibrio.

Ezra se abalanzó sobre X, pero antes de que pudiera golpearlo, X se desvaneció de nuevo y reapareció en el lado opuesto del campo de batalla.

Malachi emergió de las sombras, con sus tentáculos agitándose con violencia.

Escupió un chorro de tinta corrosiva hacia Gen, que lo esquivó y contraatacó con un potente hachazo.

Malachi se teletransportó y la tinta salpicó inofensivamente contra el suelo.

—Están usando tácticas de ataque y huida —observó Olivia, entrecerrando los ojos—.

Tenemos que ser más astutos que ellos.

Ezra asintió, mientras ya formulaba un plan.

—Tendremos que acorralarlos.

Gen, usa tus sogas para limitar su movimiento.

Olivia, cúbreme mientras intento perturbar su teletransporte.

Gen asintió y extendió las manos para que brotaran sus sogas pegajosas, creando una barrera en forma de telaraña a su alrededor.

Las sogas brillaban con una luz tenue, oscura y etérea, y palpitaban con la vitalidad de Gen.

—Estáis en el territorio de la banda de la viuda negra, capullos —rio.

—No vamos a llamarlo así.

—Olivia replegó las alas para no engancharlas en las sogas.

Sostenía sus espadas de plumas frente a ella, y los tres se colocaron espalda contra espalda.

—Es un nombre estupendo y lo sabes.

—Gen lanzó su telaraña a cualquier hueco por el que aparecían los dos vampiros, sellando el lugar y limitando su movilidad.

X y Malachi reaparecieron dentro del perímetro de las sogas de Gen, observando la telaraña con cautela.

—¿Cómo vais a salir de ahí?

—preguntó X, con las manos en las caderas.

—No te preocupes por nosotros.

Preocúpate por ti —le gritó Gen.

X arremetió con sus cadenas, intentando romper la barrera, pero las sogas resistieron, atrapándolas y restringiendo su movimiento.

Tiró de las cadenas, pero estas se quedaron pegadas a la telaraña.

Con un suspiro de resignación, las hizo desaparecer.

—Solo me preocupaba por vosotros, ¿sabéis?

—X apuntó hacia ellos con las palmas de las manos.

Unas llamas azules le lamieron los brazos.

—¡Detrás de mí!

—Ezra dio un paso al frente e invirtió su vitalidad en impulsar una nube de oscuridad.

El haz de fuego atravesó la telaraña y chocó contra la oscuridad, desapareciendo en ella.

Ezra aguantó cinco segundos, apretando los dientes mientras la oscuridad engullía su vitalidad.

Unos segundos después, la llama menguó hasta extinguirse.

—En el dominio de Valaren la vitalidad se desvanece —recitó Ezra—.

Las llamas se extinguen en sus silenciosas sombras.

X se dio una palmada en la frente.

—¿Cómo he podido olvidar eso?

Ezra aprovechó el momento e invocó una oscuridad sólida que se arremolinó en torno a sus manos.

La canalizó en una ráfaga concentrada y la apuntó hacia X.

La oscuridad golpeó a X de lleno en el pecho, perforándolo y abriéndole un agujero mientras un arco de sangre negra surcaba el aire.

X se tambaleó, su máscara parpadeó y perdió su viveza.

Olivia se abalanzó sobre Malachi, lanzándole tajos con sus espadas de plumas.

Malachi intentó teletransportarse, pero Ezra liberó una onda oscura que frustró su intento.

Gen disparó rápidamente su telaraña y lo pegó al suelo.

Las plumas de Olivia acertaron, cortando los tentáculos de Malachi y obligándolo a retroceder.

Gen se movió a la velocidad del rayo; su hacha, convertida en un borrón, se acercó a Malachi.

Blandió el arma con todas sus fuerzas y las hojas hendieron tentáculos y carne.

Malachi rugió de dolor e intentó teletransportarse, pero las sogas que lo inmovilizaban resistieron.

Ezra aprovechó su ventaja, y su cola de dragón se disparó como un látigo para golpear a X.

Las cadenas de X bloquearon el ataque inicial, pero la oscuridad de Ezra avanzó, envolviendo a X y absorbiendo su vitalidad.

Con un gruñido gutural, Ezra infundió la oscuridad con su propia vitalidad, amplificando su poder y creando un bucle de retroalimentación de vitalidad robada.

El teletransporte de X parpadeó y falló, dejándolo vulnerable.

Olivia y Gen coordinaron sus ataques, golpeando a Malachi desde distintos ángulos.

Las espadas de plumas de Olivia destellaron a la luz de la luna, cercenando los tentáculos de Malachi.

El hacha de Gen se abatió sobre él, rompiendo sus defensas y derribándolo.

—¡Joder!

—maldijo X, intercambiando una mirada desesperada con Malachi.

Con un último y desafiante rugido, X invocó lo que le quedaba de vitalidad y sus cadenas brillaron con un intenso color rojo.

En un destello de luz cegadora, repelió a Ezra, Gen y Olivia con un descomunal latigazo de la cadena.

Él y Malachi se teletransportaron por última vez y reaparecieron en el borde del campo de batalla, justo fuera del alcance de las sogas de Gen.

—¡Me piro de aquí!

—X hizo el signo de la paz, con un tono de relajación evidente en la voz, y desapareció.

Ezra no supo decir si era real o fingido.

Maldita máscara.

Malachi, sujetándose las heridas, los miró con gesto sombrío antes de desvanecerse en un remolino de sombras oscuras, abandonando el almacén.

Ezra, Olivia y Gen permanecieron de pie, solos y victoriosos.

Ezra exhaló profundamente y la oscuridad se disipó mientras él volvía a su estado normal.

—Lo hemos conseguido —dijo, con voz firme pero exhausta.

Gen soltó una carcajada aguda.

—Vosotros lo habéis conseguido —susurró, con los labios manchados de negro por la sangre de vampiro.

Se los lamió y se frotó el estómago—.

Y yo he cenado.

Olivia se acercó a ellos y sus espadas de plumas se desvanecieron.

—Por ahora —dijo, desviando la mirada hacia la ventana abierta—.

Pero volverán.

Ezra asintió.

—Y estaremos preparados.

—Se quedaron de pie entre los escombros, evaluando los daños.

El silencio que siguió lo rompió el ulular lejano de las sirenas de la policía, que sonaban más fuertes a cada segundo.

Los aguzados sentidos de Ezra fueron los primeros en captar el sonido.

—Tenemos que irnos de aquí —dijo con voz apremiante—.

La policía está de camino.

Olivia asintió, evaluando la situación con rapidez.

—Ezra, tienes que ocultarte.

Gen y yo nos encargaremos de los humanos.

Sin dudarlo, Ezra se dirigió hacia lo que quedaba de una puerta destrozada, encontró un lugar y se fundió con las sombras.

Olivia y Gen centraron su atención en los cinco humanos inconscientes que estaban desparramados por el suelo.

Eran daños colaterales, atrapados en el fuego cruzado de una batalla en la que nunca deberían haberse visto envueltos.

—Despertémoslos y saquémoslos de aquí —dijo Olivia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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