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Mi hermosa presidente está enamorada de mí. - Capítulo 245

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245: Capítulo 245: ¿Hermanas juradas?

245: Capítulo 245: ¿Hermanas juradas?

Lu Ping estaba atrapado entre dos mujeres, observando cómo se bebían una copa tras otra, y meneó la cabeza con impotencia.

—Esta bebida está helada, así que los intestinos la absorben fácilmente y emborracha en cuanto llega a la sangre.

Vayan con calma —les aconsejó.

Lu Ping intentó persuadirlas y les sirvió algunos platos más.

—No pasa nada, estás tú aquí, ¿no?

—dijo Ziyan.

Youwei asintió.

—Exacto, seguro que nos llevarás a casa sanas y salvas.

Como tú no bebes, ¡bebemos nosotras!

Youwei cogió la copa que tenía Lu Ping delante, extendió la mano por encima de él y ambas chocaron los vasos antes de bebérselos de un trago.

Las dos mujeres no se dieron cuenta de que sus caras ya se habían puesto coloradas.

Aunque intentaban controlar sus movimientos, a veces no acertaban a coger la comida de los platos, pues el alcohol estaba afectando a su raciocinio y equilibrio.

Los intentos de Lu Ping por persuadirlas fueron inútiles, así que no pudo más que dejarlas hacer.

—De verdad, mi prima es tonta.

No le faltan acciones de la empresa, y aun así hace estas cosas.

¡Tiene tan pocas luces que me enfurece!

—Yo también estoy enfadada.

Mira, conseguí cien mil millones para la prueba familiar, pero si no logro nada para demostrar mis capacidades a la familia, tendré que volver y dejar que ellos decidan mi vida, cumpliendo con el deber de un matrimonio concertado…
—Te digo una cosa, mis padres y esos parientes extraños que tengo, de verdad que me enfurecen…

No me tratan para nada como a una hija, solo como a una mercancía que se puede intercambiar…
Las dos se achisparon enseguida y apoyaron la cabeza directamente sobre la mesa, mirándose la una a la otra y riéndose, mientras balbuceaban y se quejaban de sus propios problemas.

Era un diálogo de besugos: estaban animadas, pero no decían nada con sentido.

—He oído que dar a luz es muy doloroso, así que no quiero tener hijos.

¡Que los tenga quien quiera!

—Jajaja, ¿qué hay que temer…?

A mí me gustan los niños, ¡tendré ciento ocho!

—¡Jajaja, pues puede que tengas razón!

Has hecho que cambie mi opinión sobre ti; ¿qué te parece si nos hacemos hermanas juramentadas?

Mientras hablaban, de algún modo congeniaron tanto que chocaron las copas con tal fuerza que gran parte de la bebida se derramó.

Pero antes de que pudieran beberse la última copa, ambas se desplomaron hacia delante como si se hubieran apagado, completamente inconscientes.

Lu Ping meneó la cabeza con impotencia, pagó la cuenta con el móvil y luego cargó a una chica en cada brazo.

—Vámonos, las llevaré a casa.

—Mmm…

vale.

Las dos mujeres entornaron los ojos y ambas alzaron los brazos para abrazarse a su cuello.

Sus manos chocaron entre sí y, esta vez, Ziyan cedió, moviendo la suya más arriba.

Por suerte, el cuello de Lu Ping era lo bastante largo como para que ambas pudieran agarrarse, de lo contrario…
—¡Maldita sea!

¡En qué soy peor que él!

—¡Exacto!

¿De qué sirve ser joven?

¡La experiencia siempre gana!

Al ver a Lu Ping abrazado por ambas mujeres y cómo ellas se aferraban a su cuello por voluntad propia, los clientes del restaurante se pusieron verdes de envidia y maldijeron entre dientes con acidez.

…

Lu Ping por fin consiguió parar un taxi, y el conductor, al ver el aprieto en el que se encontraba, se bajó amablemente para abrirle la puerta.

En una situación así, Lu Ping no podía dejar a las dos en el asiento trasero y sentarse él en el del copiloto.

Tuvo que apretujarse en el asiento de atrás con ellas.

—Mmm, mmm… ¡Me estás aplastando el pelo!

Ziyan murmuró, mareada, y Lu Ping se apartó rápidamente.

Ziyan abrió sus ojos nublados, soltó una risita y rodeó el cuello de Lu Ping con las manos.

La amplia suavidad de su pecho no dejaba de rozar los brazos de Lu Ping, y su cuerpo se acurrucó directamente en su abrazo.

—Lu Ping, Lu Ping…

¿cómo puedes ser tan rompecorazones, tratando siempre tan bien a Youwei?

Sé bueno conmigo también, ¿me besas?

—dijo Ziyan, exhalando un aliento con olor a manzana mientras se inclinaba para intentar alcanzar los labios de Lu Ping.

—¡Para ya, por Dios, que estamos en un coche!

Lu Ping la apartó rápidamente, sudando a mares.

Al levantar la cabeza, su mirada se cruzó con la del conductor en el espejo retrovisor.

El conductor enarcó las cejas, claramente impresionado.

¡Vaya suerte tenía Lu Ping con las mujeres!

¡Una chica tan guapa se le estaba insinuando e incluso intentaba besarlo!

—¡De ninguna manera!

No…
Ziyan negó con la cabeza, insistiendo en que le diera un beso.

Lu Ping no quería montar un numerito para los demás, así que empujó a Ziyan de vuelta al asiento, le inmovilizó las piernas inquietas con la suya y la sujetó por los hombros con una mano.

Al sentirse excluida, Youwei hizo un puchero.

Levantó la pierna y la colocó sobre la de Lu Ping, le giró la cara hacia ella con ambas manos e hizo un puchero.

—¿Por qué no me miras?

¿Acaso no soy tan guapa como Ziyan?

No la beses a ella; a mí también me has tocado todo el…
Justo cuando Youwei estaba a punto de decir una barbaridad, Lu Ping le tapó la boca rápidamente.

Youwei, sintiéndose ofendida, le lamió tímidamente la palma de la mano con la lengua.

La sensación húmeda y cálida fue como una descarga eléctrica para Lu Ping, acelerándole el pulso.

Youwei lo miró con los ojos húmedos y soltó una risita, tonta pero adorable.

—¡Deja de hacer tonterías!

Lu Ping le puso apresuradamente la mano en el hombro a Youwei, sujetándola también contra el asiento.

—No estoy haciendo ton… Mmm, mmm, mmm…
Youwei intentó replicar, pero Lu Ping volvió a taparle la boca, y ella solo pudo abrazarle el brazo con tristeza.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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