Mi juventud comenzó con él - Capítulo 104
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104: Capítulo 104: Miedo.
104: Capítulo 104: Miedo.
Editor: Nyoi-Bo Studio Si no estuviera tan familiarizada con la fragancia de Qin Chu, en verdad lo hubiera atacado.
—Suéltame Qin Chu —dijo, algo nerviosa.
Qin Chu no dijo nada.
Tan solo seguía sosteniéndola firmemente entre sus brazos, y luego recostó su cabeza sobre su hombro cerca de su oído y respiró profundamente.
Huo Mian se sentía agitada.
Un fuerte olor a alcohol inundó el ambiente.
Huo Mian frunció ligeramente el ceño.
—¿Estuviste bebiendo?
—preguntó.
Qin Chu seguía sin decir nada.
Luego de haber bebido junto a Gao Ran volvió a casa, tomo un Château Lafite raro del estante y terminó bebiendo la botella entera.
Los hábitos son peligrosos.
Había logrado por sí solo sobrevivir los últimos siete años.
Pero ahora que Huo Mian se encontraba cerca, no podía soportar 24 horas solo.
Se había acostumbrado a tenerla cerca, y no era capaz de soportar ni siquiera un segundo en soledad.
—Suéltame ahora, Qin Chu.
Estás ebrio —dijo Huo Mian, sin poder moverse ya que él la sostenía de manera muy fuerte.
—No —respondió tercamente luego de un corto silencio.
—¿Qué es lo que quieres Qin Chu?
—¿Qué te parece que quiero?
—respondió, sosteniendo la mandíbula de Huo Mian mientras observaba su rostro de cerca.
Repentinamente un aura de intimidad llenó la habitación.
Huo Mian mordió sus labios sin saber cómo responder.
Qin Chu no podía reprimir sus deseos.
La miró.
Estaba tan cerca de él y con su otra mano acarició su espalda.
Sabía muy bien lo que quería, y ella también lo hacía.
—Qin Chu, no seas así, no hagas esto, yo… no estoy lista para esto —dijo y luego lo empujo suavemente.
Qin Chu tambaleó hasta caer en el sofá que se encontraba detrás de él.
—Lo siento —dijo Huo Mian y se volteó, rehusándose a mirarlo a los ojos.
—¿Por qué te estás disculpando?
—preguntóél mientras la miraba.
—Yo…—dijo sin saber cómo seguir.
—Debería ser yo quien se disculpa.
Lo siento, no debería hacer ese tipo de cosas a tus espaldas.
Tan solo no quería que salgas lastimada —dijo Qin Chu, apartando su vista de ella.
—No, no hiciste nada malo.
No sabía de nada mejor, y lo hiciste con buena intención.
Yo no debí haber sido tan irracional.
Si no me hubieras ayudado, la cirugía de Zhixin no habría sido exitosa y no hubiera sido capaz de pagar las deudas.
Si no me ayudabas, el culpable no habría sido castigado por la justicia.
Qin Chu, en verdad eres demasiado para mí.
De hecho, ella había pensado mucho sobre todo este asunto.
Sabía que sin importar lo que Qin Chu hiciera, siempre lo hacía con buena intención.
Era ella la irrazonable al tratarlo de esa manera.
—¿En verdad es eso lo que piensas?
—preguntó sorprendido.
Huo Mian se limitó a asentir con la cabeza.
Dudó por un momento y luego continuó: —Sé que legalmente ya estamos casados y que algunas cosas están destinadas a suceder.
No estoy haciendo un show y no te desprecio, es solo que… realmente aun no estoy lista para eso.
Por favor, te lo ruego, no lo hagas aún más difícil para mí, ¿podrías?
—Entonces, lo que quiero…¿te inquieta?
—dijo Qin Chu, su mirada inundada en soledad.
Huo Mian no respondió, en su lugar solo mordió sus labios.
—De acuerdo, ya no te inquietaré más.
Es tarde y deberías ir a dormir pronto.
Buenas noches —dijo Qin Chu, volteándose para subir las escaleras.
Ella sabía que lo había vuelto a decepcionar.
No pudo dormir nada esa noche.
En la mañana siguiente, Huo Mian despertó temprano para preparar el desayuno.
No mucho después vio a Qin Chu bajar las escaleras.
Vio una humeante variedad de platillos de desayuno chino en la mesa.
Había huevos fritos, tazas de leche de soya y panqueques de papas doradas.
—Ven a comer —le sonrió Huo Mian.
Ella vestía un delantal rosa, y su cabello estaba desarreglado.
Lucía como una verdadera ama de casa.
Qin Chu seguía enfadado con ella.
Al principio quiso negarse, pero al ver cuán centrada se veía, no había manera en que se negara.
Siempre había soñado con la escena frente a sus ojos.
No dijo ni una sola palabra.
En cambio, se sentó en la mesa de desayuno, tomó la leche de soya y le dio un sorbo.
—Compré los granos de soya en el supermercado para hacer leche fresca.
Se ve muy concentrado, así que no se está bien o no.
¿Cómo está?
¿Sabe bien?
—preguntó cuidadosamente.
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