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Mi juventud comenzó con él - Capítulo 126

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126: Capítulo 126: Enemigo.

126: Capítulo 126: Enemigo.

Editor: Nyoi-Bo Studio —Qin Chu, no vayas muy lejos —advirtió Huo Mian frunciendo el ceño.

—¿Qué sucede?

¿Tienes vergüenza?

No hay problema yo no la tengo —no esperó a que ella respondiera y pisó los frenos de repente.

Aparcó el auto al costado de la calle y suavemente la empujo.

Qin Chu era muy dominante con el beso, y dejó a Huo Mian sin aliento.

Luego de un rato alguien golpeó la ventanilla del auto.

Impacientemente Qin Chu bajó la ventanilla y se encontró con un agente de tránsito parado al lado del auto, sosteniendo una multa en su mano.

—No pueden aparcar en este lugar, la multa por infracción es de doscientos yuanes.

Sin embrago Qin Chu tomo unos cuantos billetes de cien y dijo: —Aquí tienes, puedes seguir tu camino.

El agente de tránsito sostuvo el dinero sin saber qué hacer.

¿Todos los ricos eran así de caprichosos?

Hacer a un agente de tránsito escribir multas mientras ellos tienen momentos íntimos en su auto.

—Qin Chu, levántate, me estas asfixiando —dijo Huo Mian, y lo empujó con fuerza.

—Já, la próxima puedes ir tú arriba.

—Pervertido —dijo sonrojada y rápidamente se sentó arreglar su cabello.

Elegantemente Qin Chu limpio las comisuras de sus labio y siguió conduciendo.

El agente de tránsito se quedó parado ahí, estupefacto.

Qin Chu finalmente se dirigió a un restaurante de comida marina.

Sabía que ella amaba la comida marina e intencionalmente escogió ese restaurante por ese motivo.

Siete años atrás solían comer comida marina a menudo.

Sin embargo, Huo Mian no sabía que él tenía un estómago sensible y recaía en enteritidis cada vez que la consumía.

Incluso ahora, la comía sin decir palabra alguna.

Ambos ordenaron una mesa llena de los platillos favoritos de ella.

—¡Esto es demasiado lujoso!

—exclamó Huo Mian.

—Come, esta vez no tienes que pagar —Qin Chu frunció sus labios.

—No lo decía de esa manera, siento que sería un desperdicio si no lo comemos todo.

—Entonces cómelo todo.

—¿Estás jugando?

Ella sentía que había momentos en los que mantener una conversación con Qin Chu era imposible.

Era desconocido qué clase de caos contenía su cerebro, y a veces sus respuestas eran suficientes para enfadarla.

El restaurante era muy famoso en la ciudad C y tenía un ambiente de clase alta.

Una comida costaría al menos diez mil yuanes, asique solo tenían unos pocos clientes que eran en su mayoría gente rica.

Huo Mian jamás pensó que se encontraría a Huo Siqian en este lugar, el dicho ‘los enemigos están destinados a encontrarse’ era verdad.

—Hola hermanita.

Como siempre, inició conversación con una sonrisa.

Tenía abrazada a una chica guapa y curvilínea quien claramente no era la misma con la que había estado en el hospital la última vez.

Una cosa que Huo Mian sabía de la vida privada de Huo Siqian era que era promiscuo.

Cambiaba sus acompañantes a menudo y frecuentemente aparecía en los titulares de periódicos de entretenimiento.

Los paparazis ya habían escarbado todo sobre los cuatro príncipes de la ciudad C.

Tampoco Huo Siqian tenía pensado encontrarse con Huo Mian aquí, aún más importante era la persona junto a ella…

¿Qin Chu?

—Creí que nunca volvería a verlos juntos —rió Huo Siqian.

Qin Chu ni siquiera levanto la vista y respondió de manera fría: —Deberías sentirte honrado de poder ver algo como esto en tu vida.

—Vaya sorpresa, ¿esto cuenta como revivir a una vieja llama?

—sonrió de manera forzosa Huo Siqian.

Huo Mian levanto la vista y dijo de manera descortés: —¿Cómo sería eso de tu incumbencia?

—Como tu hermano por supuesto que me interesa tu vida.

He estado preparando el festín de cumpleaños de papá, ¿estarás ahí?

—¿Es esto un chiste?

¿Qué tiene que ver conmigo su cumpleaños?

—Padre estará decepcionado al saber lo cruel que eres.

—No lo estará.

Huo Yanyan es suficiente para él, y no le importara que yo sea cruel.

—A decir verdad, no.

Desde nuestro último encuentro él ha estado preguntando mucho por ti.

Es evidente que te quiere devuelta.

—Eso es imposible.

No debería ni siquiera pensar en eso.

—Al parecer ahora que tienes a alguien poderoso de tu lado ya no te importa la familia Huo, pero, ¿estás segura que Qin Chu te mantendrá a salvo para siempre?

¿Qué no te abandonara ni al país como lo hizo hace siete años?

Al oír esto, tanto el rostro de Huo Mian como el de Qin Chu cambiaron de color al mismo tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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