Mi juventud comenzó con él - Capítulo 147
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147: Capítulo 147: Bastardo.
147: Capítulo 147: Bastardo.
Editor: Nyoi-Bo Studio Zhu Lingling asintió.
—Dijo que ya había tenido suficiente todos estos años, y que su amor murió hace mucho tiempo y quiere llevarse a sus hija e inmigrar a Canadá.
Pero ese bastardo se niega a firmar los papeles del divorcio.
—Con eso puedes ver lo bastardo que es, tanto que su esposa siente la necesidad de pedir a la amante que se divorcie de ella —analizó calmadamente Huo Mian.
Zhu Lingling sonrió amargamente.
—Tienes razón, era innecesario.
Más tarde, cuando le pregunté por qué me engañó y no me contó que estaba casado y tenía hijos, ¿adivina cuál fue su respuesta?
—Apuesto que te dijo que su relación con su esposa ha sido mala por varios años y que ya no tienen sentimientos el uno por el otro.
Sin embargo su esposa no iría a acceder a un divorcio, ¿estoy en lo correcto?
Oh, probablemente te pidió que lo esperes y te prometió que algún día se casará contigo.
Luego de oír las palabras de Huo Mian su amiga se le quedó mirando con admiración.
—Sin dudas eres un genio.
Básicamente repetiste todo lo que me dijo.
Si su esposa no me hubiese llamado, me hubiese quedado en las sombras por siempre.
Fue él quien se rehusó al divorcio, pero lo hizo parecer que era su esposa la que no le dejaba ir.
—Espera Lingling, puedo preguntar…¿Por qué no quiere divorciarse?
Si ya no hay amor en su matrimonio, ¿Por qué aferrarse a él?
¿Tiene motivos personales?
¿Su esposa es muy rica?
—se aventuró Huo Mian.
Zhu Lingling estaba tan sorprendida que casi se abalanzo sobre ella —¿Cómo sabías eso?
—Fue una simple deducción —respondió Huo Mian, y sonrió ligeramente.
—Pues bien, tu deducción es correcta.
Su esposa es muy rica y gana más dinero que él.
Es dueña de varias tiendas en la ciudad, e incluso si no hiciese nada, ganaría 5 millones de yuanes en renta mensuales.
—No hay duda del por qué no quiere divorciarse de ella.
Pero tengo curiosidad: si ella lo sabe y tiene pruebas de su engaño, entonces la corte aprobaría su divorcio.
Su esposa no debería actuar así.
Huo Mian volvía a estar confundida.
—Esa es la razón por la cual lo desprecio.
Amenazó a su esposa, escondió a su hija de cinco años y dado que es un asunto entre marido y mujer, la policía se niega a interferir.
Él teme que pueda perder su dinero, y por eso usó a su hija para amenazar a su esposa.
—Vaya, es el rey de los bastardos —suspiró Huo Mian.
—Mian, ¿por qué tengo tan mal karma?
—Creo que deberías estar feliz que sabes la verdad.
No deberías castigarte por eso.
—¿Debería estar feliz?
—preguntó Zhu Lingling, desesperada.
—Haberte enterado de esto tan temprano y poder tomar precauciones es algo bueno, ¿no es así?
Si no te hubieses enterado y hubieses caído en directo a la tumba que tú misma cavaste, sería mucho peor.
—Entonces, ¿qué debería hacer ahora?
—preguntó una cabizbaja y triste Zhu Lingling.
—No hay nada más que hacer.
Por supuesto que debes romper con él.
Corta toda comunicación y dile a ese bastardo que se aleje de ti.
—Pero él no aceptará eso.
—¿Eres tonta?
¿A quién le importa si él no lo acepta?
Ustedes solo están saliendo.
Es más, solo eras su amante.
Su relación ni siquiera era legal.
—Pero él dijo que me ama.
—¿Qué tal si te digo que Qin Chu está enamorado de ti?
¿Creerías eso?
Huo Mian lucia furiosa.
Zhu Lingling de inmediato se sobresaltó.
—Deja de bromear hermana, no tengo las agallas de enfadar a alguien como él.
—¿Entonces me dices que no creerías esta mierda?
—Sé a qué te refieres, es solo que invertí mucho tiempo y esfuerzo en esta relación, y duele mucho.
—Eso es normal.
Hay muchos bastardos por ahí en estos días.
Solo tómalo como una lección que aprendiste, vives y aprendes, ¿no es así?
Solo recuerda eso en el futuro.
—Sí, fue una maldita lección la que aprendí.
De acuerdo, confía en mí.
La recordaré—dijo Zhu Lingling con los ojos rojos.
—Ahora, debes ducharte y dormir un poco, y ya no pienses en eso.
—No, estoy bien.
Me siento incómoda molestándote en tu hogar—dijo Zhu Lingling, levantándose.
Sin embargo, Huo Mian la hizo sentar de nuevo.
—Qin Chu no está aquí, solo quédate.
—Gracias a Dios que te tengo a mi lado en un momento como este.
Zhu Lingling abrazó a su amiga, sinceramente agradecida.
—Ni lo menciones.
Nos conocemos hace años, y cada vez que algo me sucedió a mi fuiste la primera en acudir a mi ayuda, ¿no es así?
—dijo Huo Mian a su amiga mientras le acariciaba la espalda.
—No me preocupo por ti.
Siempre y cuando Qin Chu esté contigo, nada te sucederá.
Es como hace siete años y sigue siendo así.
Él es muy bueno contigo, ¿no es así?
—Así es.
—Qué hay de ti, ¿en qué piensas?
¿Aún planeas divorciarte de él?
—preguntó suavemente Zhu Lingling.
La expresión de Huo Mian se oscureció al oír su pregunta.
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