Mi juventud comenzó con él - Capítulo 151
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- Capítulo 151 - 151 Capítulo 151 Un Mordisco
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151: Capítulo 151: Un Mordisco 151: Capítulo 151: Un Mordisco Editor: Nyoi-Bo Studio —No te preocupes demasiado por ahora.
Denuncié este asunto con el director, pero él está fuera de la ciudad en una conferencia en este momento y regresará dentro de tres días.
Le he dicho a la paciente que tendrá que esperar que él regrese dado que no podemos tomar una decisión así de todas maneras.
—Enfermera Jefe, lo siento.
Hice que todos sufrieran conmigo.
Huo Mian se sentía responsable; su decisión ocasionó muchos problemas al departamento de Ginecobstetricia del hospital y eso la hizo sentir muy mal.
—No digas eso, querías salvar a la paciente, lo cual comprendo.
No te preocupes, si no le pasa nada malo a la paciente, entonces no importa la conmoción que cause su familia.
Tal vez no seas doctora, pero hiciste la cirugía perfectamente.
En el peor de los casos, se te acusará de pasar tus límites, pero eso no es ilegal, como lo es matar a alguien.
Así que tranquilízate.
—No estoy preocupada, tan solo me siento mal.
—Si verdaderamente te sientes mal, pues cálmate.
Tenemos que enfrentarnos a la familia irracional de la paciente —dijo la Enfermera Jefe, regañándola.
—Lo haré, no huiré.
—Bien.
—Enfermera Jefe, quiero ver a la paciente y hablar con ella.
—dijo Huo Mian, abriendo lentamente la boca.
—Sí, eso suena bien, deberías hablar con ella.
Siempre y cuando se dé cuenta de que lo que hace está mal y acceda a detenerse, debería hacer las cosas mucho más fáciles.
En el peor de los casos, no le cobraremos la hospitalización o la cirugía.
Solo espero que esto se acabe pronto ya que, si los medios se enteran, esto será terrible para la imagen del hospital.
—Lo comprendo.
Huo Mian sintió el corazón apesadumbrado.
A pesar de que ya imaginaba lo que ocurriría, aún se sentía triste al ver que las cosas terminaron así.
Ella tan solo estaba intentando salvar a la paciente, pero le salió el tiro por la culata.
Era como la historia del granjero y la serpiente, el granjero salvó a la serpiente, pero esta lo mordió.
Huo Mian no lo comprendía.
La madre sabía que Huo Mian los salvó a ella y a su hija, y estaba bien si no expresaba gratitud hacia ella.
Pero ¿por qué ponerse del lado de su familia y extorsionarla a ella y al hospital?
¿Era acaso tan difícil ser buena persona últimamente?
—Mian, ¿qué te dije?
Es difícil ser buena persona, ¿no?
—dijo Huang Yue, quien también se veía deprimida.
—De cualquier manera, salvamos a la paciente y a su hija, y no me arrepiento de haber hecho eso.
El valor de la vida es incalculable y no temo afrontar las consecuencias.
Yue, déjamelo a mí.
Tú solo estabas ayudándome esa noche.
No quiero que te metas en este caos.
—No estoy atemorizada, Mian.
Tal vez no soy talentosa, y tal vez tan solo soy una enfermera, pero en el peor de los casos, renunciaré.
Me quedaré a tu lado y te ayudaré a hacer justicia.
—Lo sé, pero no quiero ser una carga.
Ahora voy a ver a la paciente así que deberías volver al laboratorio.
Alguien debe quedarse allí.
Luego de hablar con Huang Yue, Huo Mian fue directo a la habitación de la paciente.
Debido a su circunstancia especial, el hospital preparó una bonita habitación singular para ella.
Luego de tocar la puerta, Huo Mian entró.
La paciente estaba jugando con su bebé, quien se encontraba en la cuna, sus ojos llenos de amor maternal.
Sin embargo, ni bien Huo Mian entró, su sonrisa desapareció inmediatamente y su expresión se volvió más bien compleja.
—Hola, yo fui quién le practicó la cesárea, mi nombre es Huo Mian.
¿Podemos hablar?
—Yo…
yo no tengo nada que decirle.
La paciente se volteó, incapaz de mirar a Huo Mian a los ojos.
Obviamente, se sentía culpable.
Huo Mian sonrió, pero se mantuvo en silencio, y gentilmente se aproximó a la cuna del bebe y la observó.
—Es muy bonita, se ve igual a usted.
La paciente mordió sus labios.
Parecía saber lo que Huo Mian quería.
—Usted no quería que sus hermanos vinieran a causar problemas en el hospital, ¿verdad?
Su esposo le dijo que lo hiciera ¿no?
—¿C-cómo lo supo?
Estupefacta, la paciente miró a Huo Mian.
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