Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1598
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- Capítulo 1598 - 1598 La Situación Se Salió De Control 9
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1598: La Situación Se Salió De Control (9) 1598: La Situación Se Salió De Control (9) Editor: Nyoi-Bo Studio 1597 El hombre bajó la cabeza.
Luego de que su mirada se acomodara, se dio cuenta que era un cheque de 500.000 yuanes.
¡500.000!
Sus ingresos mensuales eran de solo 5.000 y los anuales eran de un poco más de 50.000 yuanes después de los impuestos.
El cheque que tenía en las manos era equivalente a 10 años de trabajo.
Todos siempre comentaban lo generoso que era Su Yu…
En ese momento parecía que era verdad.
Su Yu entró en su auto y fumó tres cigarrillos al hilo mientras recordaba la conversación que había tenido con Huo Mian minutos atrás.
Probablemente quería que Qin Chu se fuera porque corría peligro.
Después de todo, Huo Siqian era lo suficientemente cínico como para ser tan obvio.
Probablemente tenía una incontable cantidad de ojos alrededor de Qin Chu.
Definitivamente tenía la confianza para matarlo.
Además, Qin Chu nunca podría ser tan despreciable como Huo Siqian.
Era la única desventaja que tenía contra ese bastardo.
Huo Mian conocía muy bien a Qin Chu.
Ella necesitaba que él se fuera a los Estados Unidos donde Huo Siqian no tenía tanto poder.
No podría tocar a Qin Chu.
Debido a que poseer armas de fuego era legal en los Estados Unidos, Qin Chu no se metería en problemas aunque matara a Huo Siqian.
Sin embargo, Su Yu sabía que Qin Chu no iba a irse.
¿Cómo podría dejar sola a Huo Mian?
Así que la pareja había puesto a Su Yu entre la espada y la pared.
Media hora después, Su Yu llegó a la oficina central de GK, se dirigió directo al último piso sin permiso y empujó la puerta de la oficina presidencial.
El asistente Yang no pudo contra él.
—Jefe, el presidente Su entró a la fuerza aquí.
No pude detenerlo —Yang lucía como si estuviera a punto de llorar.
—No te preocupes.
Puedes volver al trabajo —Qin Chu levantó la cabeza y miró a Su Yu sin decir una palabra.
Su Yu caminó hacia el escritorio de Qin Chu y se reclinó para mirarlo de cerca.
—Acabo de ver a Huo Mian.
El rostro frío de Qin Chu se había transformado en un rostro totalmente sorprendido.
Miró a Su Yu.
—Fue una visita muy breve, solo conseguí verla por 10 minutos.
Te lo resumiré.
Está muy bien.
Nadie la lastimó.
Lucía algo cansada, eso es todo.
Me pidió que te dijera algo.
—¿Qué?
—Dijo que tienes que irte, tan pronto como sea posible.
Que vayas a los Estados Unidos.
Luego ella buscará la forma de salir y encontrarte allí.
—Imposible —Qin Chu se negó sin pensarlo.
—Sabía que ibas a decir eso, así que me pidió que te dijera algo más.
—¿Qué?
—Qin Chu miraba a Su Yu con calma.
Su Yu respiró profundo y se dio vuelta luego dijo despacio: —Dijo que iba a matarse en la prisión si no te ibas.
De repente, Qin Chu sintió que se le salía el corazón.
Sin embargo, no era algo inesperado por parte de Huo Mian.
Se imaginaba a Huo Mian diciendo eso.
—Así que…
Creo que tú tienes que irte.
No hagas que se preocupe —insistió Su Yu.
—¿Irme?
¿Y luego qué?
¿Observar como muere?
—Qin Chu contestó con frialdad.
—No morirá.
Nunca dejaría que muera.
Si confías en mí, vete.
Una vez que la haya sacado, la enviaré a los Estados Unidos a que se encuentre contigo.
—Lo siento, pero cuando se trata de su vida, no confío en nadie.
—¿Entonces te quedarás?
—Sí, sin importar qué —Qin Chu sonaba todavía más determinado.
Ambos eran igual de obstinados.
Su Yu en serio quería atarlos a ambos y alimentar a los peces con ellos.
¡Qué tontos!
—Está bien, entonces ese es tu problema.
De ahora en más, usaremos nuestros propios medios para salvar a Huo Mian.
Una vez que esté fuera de peligro, iremos por el bastardo de Huo Siqian.
Con eso, Su Yu volteó y se marchó.
—¡Espera!
—Gritó Qin Chu.
—¿Algo más?
—Su Yu volteó y su mirada rozó el rostro de Qin Chu.
—Si algún día me sucede algo y ya no puedo cuidar de Huo Mian…
espero que tú puedas hacerlo.
—¿Qué sería esto?
¿Tus últimas palabras?
¿Incluso me das a tu esposa?
—Su Yu miraba a Qin Chu con incredulidad.
Estaba realmente pasmado.
—Tómalo como quieras.
De cualquier forma…
eso es todo.
Luego, Qin Chu volvió a trabajar e ignoraba la presencia de Su Yu.
Por otra parte, Su Yu sentía que a su cerebro le había pasado una excavadora por encima.
Quería matar a alguien…
Qin Chu lo había vuelto loco.
En el apartamento de Mo Xue’er Luego de una sesión plena de pasión, Jiang Ye colocó en sus brazos a Mo Xue’er y le preguntó: —Cariño, Huo Mian está en prisión y nadie sabe si está en peligro.
¿Huo Siqian simplemente la dejará morir?
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