Mi juventud comenzó con él - Capítulo 164
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi juventud comenzó con él
- Capítulo 164 - 164 Capítulo 164 Limites
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
164: Capítulo 164: Limites.
164: Capítulo 164: Limites.
Editor: Nyoi-Bo Studio Huo Mian tenía un IQ alto y un EQ igual de alto.
Pero tenía un solo defecto.
Cuando estaba con Qin Chu, a veces perdía su capacidad de pensar.
Siempre creyó en el destino, y sin importar cuan racional y perfecta fuese, fácilmente era desmantelada por Qin Chu.
Por lo tanto, cuando él la besó, ella quiso resistirse, pero no consiguió juntar nada de fuerza.
O tal vez su cuerpo era honesto, no quería alejarlo y quería que él y su aroma único fueran suyos por siempre.
Cuando los estudiantes tenían los descansos, la preparatoria a menudo reproducía canciones para aliviar su estrés.
Como si estuviese preparado para la ocasión, la música llenó el campus.
“Volviendo al punto de partida al ver tu rostro inocente en mis recuerdos.
Es difícil creer que hoy por fin es el día La vieja fotografía que escondía bajo la mesa, conectando a incontables recuerdos.
Este chico hoy finalmente tiene una cita con esa chica.
Volviendo al punto de partida, parado torpemente frente al espejo, poniéndose una corbata roja.
Peinándome como un adulto y poniéndome un traje bonito.
Pensando que cuando te vea serás más bonita de lo que esperaba.
Realmente quiero volver a cuando éramos jóvenes.
Volver al salón de clases, sentado frente a ti, molestándote a propósito de manera que me regañes gentilmente.
La distribución de lugares en la pizarra, ¿te animas a cambiarlos?
No importa con quién se siente, él la amaría por siempre.
Toda esa pesada lluvia que perdimos durante esos años, todo el romance que perdimos durante esos años.
Realmente te quiero sostener fuerte entre mis brazos, de encontrar fuerzas en el coraje que nunca tuve.
Solía soñar con conquistar el mundo, solo para al final darme cuenta que todo, hasta la cosa más pequeña gira entorno a ti.
Toda esa pesada lluvia que perdimos durante esos años, todo ese romance que perdimos durante esos años.
Realmente quiero decirte que, en realidad nunca lo olvidé.
El cielo nocturno estaba lleno estrellas brillantes y la promesa que habíamos hecho en algún universo paralelo.
Si podemos volver a vernos, te sostendré fuertemente entre mis brazos.
Abrazándote fuerte…” Esos años de Hu Xia empezó a sonar en el momento perfecto, y encajaba con la atmósfera.
Huo Mian era una mujer con emociones complejas, y en ese momento se encontraba extremadamente conmovida.
Recordó cómo eran ella y Qin Chu en el pasado, y no pudo evitar envolver sus amplios hombros entre sus brazos.
Ya habían perdido siete años, ¿cuántos otros siete años les quedaban en sus vidas?
El corazón de Qin Chu revoloteaba como miles de mariposas.
Desde que se volvieron a ver, esta era la primera vez que ella lo abrazaba.
Al igual que la canción, el gentil beso duró por tres minutos y cincuenta segundos.
Finalmente él sostuvo la mano de Huo Mian y se marcharon del campus en silencio.
Ninguno volvió a decir ni una palabra hasta que llegaron a casa.
Una vez que estaban en su hogar, ella se sentía con sueño, así que tomó una ducha caliente en su habitación.
Sin embargo ni bien salió del baño, Qin Chu básicamente se abalanzó sobre ella y la tiró en la cama.
—Qin Chu —dijo ella.
Estaba algo nerviosa.
—Mian, ya no quiero seguir esperando.
Luego, Qin Chu estiró su bata de baño hasta que se la quitó, su cálida mano ajustándose en sus hombros.
—Qin Chu, yo no… Antes de que siquiera pudiese terminar de hablar, la lengua de Qin Chu invadió su boca.
El beso ya no era gentil como el que tuvieron hace minutos en la preparatoria.
Era una invasión agresiva, no le deba lugar para ponerse a pensar.
Su mente su volvió borrosa y pesada, y no podía pensar en nada más.
Qin Chu tenía el poder sobre todo.
Ya habían estado casados por un tiempo ahora, pero no habían hecho nada más que besarse.
Naturalmente él quería más.
Siempre había sido claro sobre sus sentimientos hacia ella.
Sin embargo, ella aun luchaba por aceptar sus sentimientos, ya que no creía que sería capaz de pasar el resto de su vida junto a él.
Aun pensaba en divorciarse y no quería darle a Qin Chu demasiadas esperanzas.
Ella creía que si una mujer se entregaba en alma y cuerpo a un hombre, sería ella quien resultaría perdiendo.
Necesitaba de una ruta de escape, por lo que siempre ponía límites entre ellos.
Qin Chu la observó a través del pequeño rayo de luz de luna que se escapaba por las cortinas de la habitación.
Ella estaba bajo su cuerpo y sentía sus impulsos que intentaban tomar el control sobre él.
Nunca antes se había sentido de esta manera.
En ese momento lo supo: la lujuria le había ganado a la razón.
.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com