Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1653
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- Capítulo 1653 - 1653 El Gran Casamiento De Gao Ran Y Zhu Lingling
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1653: El Gran Casamiento De Gao Ran Y Zhu Lingling (4) 1653: El Gran Casamiento De Gao Ran Y Zhu Lingling (4) Editor: Nyoi-Bo Studio — ¿No nos vimos ayer?
—la mirada fría de Su Yu barrió el rostro de Huo Siqian.
— ¿Ah, sí?
No lo recuerdo…
Tengo muy mala memoria y suelo olvidar cosas cuando estoy borracho.
— ¿Estás seguro de que lo olvidaste?
¿O tienes personalidad doble?
— ¿Personalidad doble?
Jaja, qué interesante —así, Huo Siqian tomó una copa de vino y se paró frente a Su Yu, como si quisiera provocarlo.
Cuando nadie los miraba, Huo Siqian, repentinamente agachó la cabeza y le susurró a Su Yu al oído: —No puedo creer que aceptes la victoria por algo que planeé durante tanto tiempo…
¿qué debo hacer al respecto?
Su Yu esbozó una leve risa, obviamente al tanto de lo que hablaba Huo Siqian.
—Mientras esté vivo, no dejaré que toques a Huo Mian, ni siquiera un cabello de su cabeza.
—Qué arrogante…
e interesante —Huo Siqian se rió con desdén.
—No tienes que creerme, pero ya lo veremos.
—Claro que sí.
No soy el tipo de hombre que dejaría que alguien tome lo que él sembró sin luchar por ello.
—Pero Huo Mian no es ni tu cosecha… ni siquiera son tus semillas —replicó Su Yu descontento, habría sido diferente si hubiera sido Qin Chu quién había dicho eso, pero era nauseabundo escuchar esas palabras de Huo Siqian.
—Me niego a hablar de esto contigo.
En fin, algún día lo entenderás —dijo con egoísmo Huo Siqian antes de pasar por al lado de Su Yu.
Sí, Su Yu estaba furioso.
Sin embargo, se lo guardó.
Precipitarse no lo llevaría a ningún lado.
Después de todo, Huo Siqian no iba a volverse una buena persona por una simple golpiza…
además los pecados que había cometido eran imperdonables.
Su Yu ahora entendía por qué alguien tan calmado y tan sereno como Qin Chu llegó a planear la muerte de Huo Siqian.
Cualquiera querría matarlo…
era desagradable, y la cosa más detestable con respecto a él era que en realidad lo disfrutaba.
—Presidente Su…
—An se dirigió hacia donde estaba Su Yu para calmarlo, pero este negó con la cabeza.
—Estoy bien…
Vayámonos.
—Presidente Su, ¿seguirá contratando a esos guardaespaldas para que cuiden de la señorita Huo?
—preguntó An al retirarse del lugar.
Su Yu se echó para atrás en el asiento de su Lamborghini y frunció el ceño: —Ya planeé algo.
—Ah, cierto, la empresa filmará una película taquillera pronto, un drama histórico.
También hay un evento comercial, ¿usted irá?
—No…
Que vaya el vicepresidente, estoy cansado.
—De acuerdo, entiendo —An decidió dejar de hablar al darse cuenta de que Su Yu no estaba de muy buen humor.
Para cuando llegó al hospital militar, Huo Mian acababa de regresar a su habitación después de su siesta.
La enfermera la sujetaba con cuidado.
Su rostro tenía más color y parecía que había ganado algo de peso también.
—Volviste, ¿estás cansada?
—Su Yu caminó hacia ella y le preguntó con gentileza.
Huo Mian negó con la cabeza.
— ¿Qué te gustaría almorzar?
—Nada.
— ¿No quieres nada?
—sonrió Su Yu.
—No realmente.
—Entonces iré por algunos mariscos al mercado.
Le pregunté al doctor y me dijo que no puedes comer carne de cangrejo, pero sí vieiras, almejas y camarones —dijo Su Yu mientras volteaba para irse, pero Huo Mian lo detuvo—.
Su Yu, no vayas, en serio no tengo hambre.
Al oír su negativa, Su Yu volteó para mirarla.
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