Mi juventud comenzó con él - Capítulo 168
- Inicio
- Todas las novelas
- Mi juventud comenzó con él
- Capítulo 168 - 168 Capítulo 168 Desatando Nudos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
168: Capítulo 168: Desatando Nudos.
168: Capítulo 168: Desatando Nudos.
Editor: Nyoi-Bo Studio —No, está bien.
Me he acostumbrado a vivir aquí en todos estos años.
No quiero mudarme a otro lugar, y ya estoy familiarizada con los vecinos de aquí.
Las demás mujeres tienen grandes bocas, es cierto, pero no son malas personas.
Han sido de gran ayuda para los tres durante estos años en que no hemos contado con tu tío Jing.
Me gusta este lugar.
En el futuro, cuando tú y Zhixin tengan sus propias familias, visítenme a menudo.
Si no lo hacen, al menos aquí no estaré aburrida.
Yang Meirong parecía haberse dado por vencida.
—Mamá, lo siento.
Huo Mian bajó su cabeza con culpa.
—No te preocupes por eso.
Realmente no puedo culparte por lo que sucedió.
Hace unos días, fui al templo a prender incienso y oí a un moje explicar las escrituras budistas.
No pude comprender todas esas cosas profundas que dijo, pero sí lo comprendí cuando dijo, ‘mientras los humanos vengan a este mundo, todo es un ciclo de causa y efecto’.
La muerte de tu tío Jing era su destino, incluso si no moría para salvarte, aun así se habría visto envuelto en algún otro desastre.
—Mamá… Huo Mian estaba sorprendida de oír a su madre decir algo así.
Pero lo más importante era que en verdad lo comprendía.
El nudo entre ellas parecía deshacerse de a poco.
Al menos su madre ya no la culpaba ni la odiaba por la muerte de su tío Jing.
Esto le daba tranquilidad a Huo Mian, y sentía que se había deshecho de un peso sobre sus hombros.
—Tu sueldo no es muy alto.
Pero es suficiente para vivir.
No tienes que darle dinero a tu hermano siempre.
He ahorrado bastante durante estos años.
Ya que tu hermano se graduará pronto, debemos ayudarlo a encontrar una esposa y a que empiece una familia.
—Mamá, no te preocupes.
Le ayudaré a encontrar una esposa y a comprar un departamento.
—Solo ayúdalo con lo que puedas.
Es un hombre y debe aprender a hacer las cosas por sí mismo.
No es como si no supiera de nuestra situación familiar.
—Lo hará mamá, es un buen chico.
Nunca gasta dinero en cosas que no debería.
Luego de la muerte de su padrastro, ella no había tenido la oportunidad de hablar tan pacíficamente con su madre.
Estaba profundamente conmovida, y eso era algo que hacía años no sentía.
Esa noche, Zhixin estaba demasiado emocionado como para dormir, por lo que conversaba con Huo Mian, ambos sentados en la mecedora que se encontraba en el jardín.
De repente ella recibió un mensaje en WeChat.
Nerviosa, ella tomo su teléfono y le dio un vistazo.
Era un mensaje de Qin Chu.
—¿Dónde estás?
—preguntó Qin Chu —En casa.
Su respuesta fue corta.
—Yo también estoy en casa, pero tú no estás aquí.
Qin Chu creyó que ella estaba en imperial park.
—En la casa de mi madre, mi casa vieja.
Es su cumpleaños, así que no iré a casa hoy, me quedaré esta noche aquí.
—Ah.
Qin Chu demostró su confirmación con una sola palabra.
Él pensaba llevarla al nuevo restaurante de comida marina al norte de la ciudad, pero tristemente no la vio al llegar.
Al oír que ella no regresaría, él no tenía nada más que hacer, por lo que condujo de vuelta a la compañía, El asistente Yang se estaba preparando para ir a su hogar cuando lo vio regresar.
Instantáneamente se puso en modo alerta.
—Presidente Qin, ¿sucede algo?
—No.
Solo voy a trabajar por un rato.
El asistente Yang puso una cara larga.
Le había dicho a su esposa que iría al cine con ella y justo ahora, ella le había informado que ya compró los boletos.
Si él no iba su esposa lo desollaría vivo.
Después de todo, ser dejado plantado es algo despreciable.
—¿Tenias planes?
Qin Chu notó la expresión dividida en el rostro de su asistente.
—Presidente Qin… oí que una película nueva se acaba de estrenar.
Tiene buenas críticas —dijo lentamente el asistente Yang.
—¿Y?
—preguntó Qin Chu.
—Y entonces ¿no le molestaría si me voy primero para ir a ver la película con mi esposa?
Ella ya compró los boletos, me matará si no aparezco.
Obviamente, el asistente Yang estaba aterrado de la reacción de su esposa.
—Si ella supiera que podrías resultar despedido por ir a ver la película, ¿aun así te mataría?
—preguntó Qin Chu en voz baja.
El asistente Yang estaba por echarse a llorar.
—Presidente Qin, por favor no…
—¿Cuál cine?
—preguntó repentinamente Qin Chu.
—El Wanda square en la Primera Ring Road —le respondió con amargura el asistente Yang.
Qin Chu se levantó.
—Vámonos, te llevaré.
—¿Qué?
El asistente Yang de inmediato se sintió estupefacto.
¿Acaso estaba alucinando?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com