Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1798
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1798: 1798 La Oscuridad Se Desvanece; El Rey Regresa (19) 1798: 1798 La Oscuridad Se Desvanece; El Rey Regresa (19) Editor: Nyoi-Bo Studio —En un principio, te lo iba a proponer después de que las gemelas cantaran, incluso compró un anillo…
Apuesto a que está devastado.
Incluso si no te gusta, pero en los últimos años, él…
Huo Mian interrumpió a Zhu Lingling antes de que terminara de hablar.
—Entiendo.
Iré a buscarlo, quédate con Qin Chu y las gemelas.
Huo Mian estaba de verdad sorprendida por haberse enterado por Zhu Lingling que Su Yu iba a proponerle matrimonio, nadie se lo había dicho.
No era de extrañar que no pudiera encontrar a Su Yu por ningún lado, probablemente estaba tratando de recuperarse de la montaña rusa de emociones.
Se había preparado durante mucho tiempo para esa celebración y para la propuesta, pero todo se había evaporado con el regreso de Qin Chu.
La verdad era que Huo Mian se sentía mal.
Odiaba lastimarlo, y era por eso que nunca le había dado una oportunidad o una mínima esperanza durante los últimos cuatro años.
Pero…
Huo Mian le susurró a Qin Chu al oído: —Volveré enseguida, cuida de las gemelas.
—Ajá —Qin Chu enseguida entendió que era lo que iba a hacer Huo Mian.
Tang Chuan estaba enfurecido, así que se paró y se marchó cuando vio que Qin Chu se acercaba hacia ellos.
Wei Liao, sin embargo, estaba lo suficientemente calmado como para conversar con los demás mientras se quedaba junto a Jiang Xiaowei.
El comportamiento de Qin Chu era exactamente el mismo que solía ser, solo que con una pizca de sentimientos.
Quizás haberse convertido en padre lo había cambiado.
Huo Mian se marchó de la sala de baile mientras sostenía el dobladillo de su vestido de color zafiro.
Bella, preocupada, fue tras ella.
—Presidenta Huo, ¿a dónde va?
Iré contigo.
—¿Viste al presidente Su?
—Ah…
lo vi dirigirse solo hacia la popa.
—No tienes que venir conmigo, estaré bien.
Encárgate de la fiesta, llámame si sucede algo.
Luego, Huo Mian se dirigió hacia la popa del barco.
Al ver que Huo Mian se marchaba sola, Huo Siqian volteó y fue tras ella.
Sin embargo, antes de que pudiera llegar a la puerta, An lo detuvo.
—Presidente Huo, por favor quédese en su lugar.
—¿Qué quieres decir?
Soy un invitado, ¿no tengo la libertad de ir y venir como desee?
—preguntó con desdén Huo Siqian.
—Claro que sí, pero la popa del barco está restringida a la presidenta Huo y al presidente Su, nadie más puede ir allí.
—Ah…
veo que es allí donde coquetean a espaldas del esposo de Huo Mian, ¿no es cierto?
—dijo con maldad Huo Siqian.
—¿De qué demonios hablas?
¿Piensas que el mundo entero es como tú?
Si vuelves a difamar al presidente Su, haré que pagues por eso.
No pienses que no puedo hacerte nada solo porque eres el presidente de la Corporación Huo.
¿Ya te olvidaste de las puñaladas de la última vez?
—An fulminó a Huo Siqian con la mirada.
Una vez, ambos se involucraron en una pelea por Huo Mian.
Al principio, a Huo Siqian no le importaba mucho el pequeño asistente de Su Yu, principalmente porque ni siquiera había perdido contra Su Yu la vez que ellos pelearon.
Sin embargo, para sorpresa de Huo Siqian, este casi muere la vez que peleó contra An.
Si no hubiera escapado a tiempo, este le habría dado una puñalada en el corazón o en el pulmón.
Desde aquél incidente, Huo Siqian se había vuelto más cuidadoso.
Ni siquiera había tenido la oportunidad de secuestrar a Huo Mian y a las gemelas.
—Buen trabajo, yo te haré pagar por lo que dijiste —amenazó Huo Siqian.
—Te estaré esperando —contestó An apretando la mandíbula.
Después de que Su Yu se fuera a la popa, An bloqueó el paso y no dejó que nadie pasara excepto Huo Mian.
An había estado junto a Huo Mian por tres años enteros y él sabía que no debía cortar la relación con ella.
El único problema era que ella realmente no amaba a Su Yu.
Él entendía por lo que Huo Mian estaba pasando, pero también empatizaba con el amor que el presidente Su sentía por ella.
Cuando Huo Mian vio a Su Yu, él estaba sentado solo con algo en las manos mientras miraba el vasto océano con una expresión sombría en el rostro.
La brisa marina le había alborotado el cabello.
—Su Yu…
—lo llamó mientras se dirigía despacio hacia él.
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