Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1822
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1822: 1822 El Dominante Dúo De Hermanas (3) 1822: 1822 El Dominante Dúo De Hermanas (3) Editor: Nyoi-Bo Studio —No hay nada extraño en eso…
Todas las mujeres son así frente al hombre que aman…
Por más de que usualmente mami sea una persona racional, al final, es una mujer…
—dijo Pudin con calma mientras tomaba un sorbo de gaseosa.
—De acuerdo…
Entonces mami también puede ser adorable —exclamó Frijolito.
—Volveremos todos juntos como una familia de cuatro cuando tengas tiempo —Qin Chu sonrió cariñosamente.
—¿Me extrañaste hoy?
Qin Chu no pudo contestar porque Pudin interrumpió.
—Mami, pasaron cuatro horas desde la última vez que se vieron…
¿En serio piensas que es una buena idea preguntar algo así?
—Mami es tan adorable y estúpida cuando está enamorada…
Jajaj, vi algo increíble hoy —añadió Frijolito.
—Ustedes dos…
cierren la boca…
¡No molesten mientras hablo con su papá!
Pudin y Frijolito se quedaron sin palabras por el comentario de Huo Mian.
Luego, Pudin dijo: —Se irrita con facilidad últimamente.
—¿Piensas que está experimentando signos tempranos de menopausia?
—dijo Frijolito.
—Probablemente no.
Después de todo, solo tiene 28 —contestó Pudin.
—Entonces probablemente sea porque su esposo volvió y la está consintiendo mucho —dijo Frijolito.
—Me parece que es una racionalización apropiada.
Probablemente debamos quedarnos lejos de ella entonces —dijo Pudin.
—¿Debemos decirle que nos vamos a quedar en lo del apuesto Su por algunos días?
—dijo Frijolito.
—Sí, es una buena idea.
¿Por qué no le dices?
—dijo Pudin.
—¿Por qué yo?
¡Hazlo tú!
—dijo Frijolito.
—Porque eres buena para adular —dijo Pudin.
—Actúas como si tú no lo hicieras…
No finjas ser inocente delante de mí —dijo Frijolito.
—¡Suficiente, Qin Zhaozhao, Qin Mumu!
—dijo Huo Mian.
—Mami, tranquilízate —dijo Pudin.
—Deberías ser más calmada frente a papi…
A los hombres no les gustan las mujeres que se enfurecen como tigres.
Puedes culpar a los demás por no ser bonita pero si no eres tranquila, solo puedes culparte a ti misma —dijo Frijolito.
Huo Mian no tenía palabras.
Qin Chu miraba desde un lado y casi no podía contener la risa.
Hacía mucho que no se entretenía tanto.
Había pensado que Huo Mian era buena con las palabras, pero ahora, había descubierto que sus hijas habían superado a su madre.
El dicho de que el alumno supera al maestro era cierto.
Las gemelas volvían loca a su madre con facilidad.
—Creo que tengo que enviarlas al jardín de infantes en lugar de permitirles que se queden en casa —dijo Huo Mian con seriedad.
Estaba avergonzada de perder contra sus hijas en una disputa.
—El jardín de infantes no es para nosotras…
hay una brecha generacional entre esos niños y nosotras y no tenemos nada en común con ellos —dijo Pudin con un tono condescendiente.
—Yo tampoco quiero ir.
Es una pérdida de tiempo…
¿Por qué solo no nos dejas hacer el examen de la escuela primaria así podemos pasar directamente a la escuela secundaria?
—sugirió Pudin.
—¡Solo tienen tres años…
tres años!
—enfatizó Huo Mian.
—Sé que solo tenemos tres años, por eso sugiero que vayamos a la escuela secundaria.
Cuando crezcamos, probablemente pasemos directo a la preparatoria…
A lo mejor allí haya muchachos más lindos —dijo Frijolito con orgullo.
Huo Mian ya no tenía palabras y no tenía idea de cómo reaccionar.
—Cariño…
¿Por qué no las mandamos con otra familia y tenemos otro hijo?
—Jaja…
cariño, no podemos hacer eso…
Son mis amadas hijas.
Qin Chu se reía tanto que le dolía el estómago.
Después de convertirse en padre, se sentía mucho más diferente a como se sentía antes y se reía mucho más que antes.
Parecía que su vida estaba completa por sus hijas.
—Mami, podríamos pensarlo si nos entregas al apuesto Su, pero si nos entregas a alguien más, mejor pasamos…
La gente común y corriente no puede permitirse criarnos porque somos muy costosas —Frijolito comenzó a fantasear con Su Yu de nuevo.
—Cariño, míralas.
Siempre pelean conmigo.
Solo tienen tres años y ya son así…
No puedo imaginarme cómo serán cuando crezcan.
¡Señor Qin, realmente debería controlar a sus hijas!
—Huo Mian se quejaba como una niña pequeña.
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