Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1843
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1843: 1843 Tus Hijas Son Gángsters (4) 1843: 1843 Tus Hijas Son Gángsters (4) Editor: Nyoi-Bo Studio —Yunchu, estoy impresionada por tu elección de palabras.
Nada mal, hijo mío —rió Jiang Xiaowei.
Wei Yunchu miró a su madre con una expresión de sorpresa, ¡ese no era el punto!
¡El punto era que lo estaban acosando!
—Pudin, ¿por qué no detuviste a tu hermana para que no hiciera algo tan absurdo?
—Mami, si tú no puedes disciplinarla, ¿cómo esperas que lo haga yo?
No soy omnipotente…
Piensas demasiado bien de mí —contestó con calma Pudin mientras le daba un sorbo a su jugo.
Finalmente, Huo Mian ya no pudo controlarse más.
—¡Mire a sus hijas, señor Qin!
—Aún son pequeñas, tenemos que tener paciencia —Qin Chu sonrió con dulzura.
—¿Cómo que son pequeñas?
No lucen en lo más mínimo como si tuvieran tres años…
¡Si no las disciplinas ahora, nunca tendrás la oportunidad!
—intervino Gao Ran.
En ese momento, Frijolito miró a Gao Ran.
El cerebro le daba vueltas.
Con curiosidad preguntó: —Tío Gao, cuando iba de camino a casa luego de mis lecciones de piano del otro día, vi que una bonita muchacha vestida con uniforme de policía se subía a tu Jaguar, ¿era una interna nueva de la oficina de seguridad?
Gao Ran: —…
—¿Cuándo fue eso?
De seguro tienes agallas, Gao Ran —Zhu Lingling perdió el control de inmediato.
—Hey, Frijolito, vamos, no mientas así.
Causarás una guerra en nuestra familia…
—dijo Gao Ran sin saber si reír o llorar.
—¿Vi mal?
Hermana, ¿no viste a esa chica?
—Frijolito volteó y le preguntó a Pudin.
—Yo también la vi, esa chica no paraba de sonreírle al tío Gao.
Era joven y bonita…
Aunque es normal, ¿cierto?
El tío Gao es el apuesto subdirector, así que es normal que las mujeres se le acerquen incontrolablemente.
—Niñas, están cavando mi tumba…
—Gao Ran ya no podía sonreír.
—¡Gao Ran!
¡Explíca eso!
¿Quién es la interna de la oficina?
¿Es una mujer policía?
—interrogaba Zhu Lingling mientras le pellizcaba el brazo a Gao Ran.
—Ay, cariño, no me pellizques.
No es lo que piensas…
Es una colega de la oficina y llegaba tarde al trabajo.
Me la encontré por casualidad y me pidió que la lleve…
—No voy a creerte, cuando lleguemos a casa te enseñaré una lección —resopló enojada Zhu Lingling.
—Qin Chu, tus hijas…
—dijo con impotencia Gao Ran.
Sin embargo, antes de que pudiera terminar de decir lo que pensaba, Frijolito dijo: —Tío Gao, el otro día vi…
—¡Espera!
Frijolito, espera un segundo, déjame terminar la oración —Gao Ran interrumpió a la niña y se dirigió hacia Qin Chu para mostrarle el pulgar.
—Qin Chu, tus hijas son listas y adorables, el mejor dúo de edición limitada que hay en el mundo.
Son increíbles.
Al oír ese halago, Frijolito cambió su idea de inmediato.
—El otro día vi que el teléfono del tío Gao estaba lleno de fotos de la tía Zhu y pensé “realmente debe amarla”.
—¿Fotos mías?
—preguntó Zhu Lingling obviamente con desconfianza.
—Sí, estaba jugando juegos con su teléfono y descubrí esas fotos por accidente.
Zhu Lingling sonrió tímidamente.
—Así está mejor, policía estúpido.
Finalmente, Gao Ran suspiró con alivio.
Sentía como si hubiera estado en una montaña rusa.
Las gemelas podían ser pequeñas, pero eran tan rápidas como los zorros y estaban llenas de ideas locas.
Pelear con ellas era una batalla perdida.
—Wei Liao, eres listo al quedarte callado en nuestras reuniones.
Así no enfadarás a ninguna de las dos —dijo Gao Ran mientras miraba a Wei Lio con un mirada profunda.
—No puedo hacer que se enfaden, pero sí puedo esconderme de ellas —rio Wei Liao.
—Pudin y Frijolito, no vuelvan a molestar a Yunchu y a Boyuan.
Si me vuelve a decir que lo estuvieron molestando, Mmm —dijo Huo Mian con cara de enojo.
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