Mi juventud comenzó con él - Capítulo 1849
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1849: 1849 Tus Hijas Son Gángsters (10) 1849: 1849 Tus Hijas Son Gángsters (10) Editor: Nyoi-Bo Studio Frijolito le metió un trozo de naranja a Qin Chu en la boca y dijo: —Papi, ¿no la conoces?
Nunca perdería dinero…
Con el coeficiente intelectual que tiene, probablemente haya triplicado el dinero, si no lo cuadriplicó o lo quintuplicó ya.
—Así que Pudin, ¿eres una maestra de las acciones?
—Qin Chu rió.
Pudding inició sesión con calma en su cuenta y le mostró a Qin Chu su saldo.
Había mucho más de cien mil yuanes allí.
En ese momento tenía 2,8 millones de yuanes, ¡diez veces más!
—Nada mal, mi princesa —Qin Chu le acarició la cabeza a Pudín con amor.
—¿Qué hay de mí, papi?
—Frijolito se deslizó inmediatamente hacia donde estaba Qin Chu y frotó la cabeza contra el hombro de su padre.
—Frijolito también es increíble…
De repente, Qin Chu recordó algo.
—Pudin, Frijolito, ¿quieren conocer a sus abuelos?
preguntó con dulzura.
—Ya los vimos —contestó Frijolito.
—¿Ah sí?
¿Cuándo?
—preguntó Qin Chu un poco confundido.
—Desde que aprendimos a hablar que mami nos muestra un montón de fotos, en su mayoría de ti y luego de los abuelos.
Ah, sí, también vimos fotos de nuestra tía…
Así es como la llamamos, ¿cierto?
—Frijolito pensaba con fuerza.
—Sí, la llaman tía.
Es Qin Ning.
—Ajá, así que los conocemos bien.
Papi, la tía es maravillosa…
Los genes de la familia Qin son realmente poderosos, salvo por mami —Frijolito hizo una sonrisa adorable.
—Tu mamá también es muy bonita…
—Qin Chu sonrió.
—Cierto, el amor es ciego, así que mami es la mujer más hermosa en los ojos de papá —dijo Frijolito.
—Papi, ¿la tía tiene novio?
—preguntó Pudín de repente.
—No creo, nunca dijo nada —Qin Chu recordó su conversación.
Qin Ning nunca había dicho nada de un novio.
—Ah, entiendo…
—Pudin asintió pensativa.
—¿Por qué?
¿Qué tienes planeado?
—Qin Chu miró a Pudín.
No era del tipo de personas que hacía preguntas al azar.
Para su sorpresa, Pudin sonrió misteriosamente.
—Nada.
Qin Chu cambió de tema.
—Una vez que mami esté más libre, iremos a los Estados Unidos a visitar a sus abuelos y a su tía, ¿de acuerdo?
—Bien, pero escuché que el vuelo hasta allí es muy largo.
Me pregunto si podré soportarlo —se quejó Frijolito con un rostro demasiado tierno.
Pudin, por otra parte, aún seguía muy calmada.
—Seguro, papi.
Después de pasar el rato un poco más en la sala, las gemelas se sintieron cansadas y se fueron a dormir.
Cuando Qin Chu entró al dormitorio, Huo Mian ya se había duchado y se había metido en la cama.
Estaba leyendo documentos de la compañía con una almohada apoyada en la cabeza.
—Cariño…
—¿Se durmieron?
—Ajá, mamá las llevó a sus habitaciones, lucían cansadas.
—Esas dos pequeñas mocosas siempre parecen estar llenas de energías, y yo nunca tengo suficiente para darles.
—Está bien, concéntrate en el trabajo.
Yo puedo encargarme de ellas —Qin Chu se dirigió hacia la cama y se sentó junto a ella, lo que permitió que Huo Mian se inclinara y se apoyara en su hombro.
—Cariño, ¿podemos discutir algo?
—Estoy de acuerdo.
—¿Estás seguro de que quieres estar de acuerdo?
Ni siquiera sabes lo que quiero discutir —Huo Mian sonrió.
—Estoy de acuerdo con cualquier cosa que digas.
—Cariño, si hubieras sido un emperador de la antigua China, habrías sido uno muy malo.
—Está bien, no me importa, si estoy contigo vale la pena que la gente me insulte.
—Ch, ch…
Estoy sorprendida por tus repentinas palabras dulces.
—¿Qué?
¿No te gusta?
—Qin Chu bajó la mirada y miró a Huo Mian con ojos dulces.
—Sí…
y mucho —Huo Mian sonrió con timidez mientras se acurrucaba en los brazos de Qin Chu.
—Entonces, ¿puedes decirme sobre qué es eso de lo que quieres hablar?
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