Mi juventud comenzó con él - Capítulo 313
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- Capítulo 313 - 313 Capítulo 313 Demasiada Diversión 5
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313: Capítulo 313: Demasiada Diversión (5) 313: Capítulo 313: Demasiada Diversión (5) Editor: Nyoi-Bo Studio —Joven Señor Su —dijeron los demás, que no comprendían porqué Su Yu, quien había presenciado todo sin decir una palabra, ahora decidió abrir su boca.
—No pregunten porque, si el Joven Señor Su dice que no vayan, entonces no irán.
Si quieren enojar al Joven Señor Su, tendrán que pagar el precio —dijo Wei Liao y luego sonrió al pararse.
A pesar de que Zhou Guangming no estaba dispuesto a dejar las cosas así, no tenía las agallas para desobedecer a Su Yu, así que ni tenía otra opción que tragarse su rabia.
Luego de que Huo Mian se marchó, Su Yu también perdió sus ganas de quedarse, por lo que se levantó para marcharse.
Una docena de los asistentes también se marcharon luego de que él se marchó.
Al ver a Su Yu abandonar el salón, Huo Yanyan de inmediato lo siguió.
Bloqueó su camino de manera audaz y le dijo: —Joven Señor Su, estaba pensando… Su atuendo era llamativo, era un intento desesperado para que Su Yu la notara.
Una maldita persona habría divulgado rumores de que Su Yu tenía fetiches extremos.
Aparentemente, le gustaban las cosas extravagantes que estaban fuera de lugar, ya que le parecía algo así como respirar aire fresco.
Por lo tanto, Huo Yanyan había gastado una fortuna en un estilista, de manera que pudiese copiar a la madre de experimentación visual, Lady Gaga.
Sin embargo, ella resultó simplemente imitándola ciegamente, ya que el estilo de Lady Gaga siempre había sido extravagante.
Sin embargo, que alguien como ella se vistiera así tan súbitamente era demasiado exagerado.
¿Por qué una mujer así iría a arruinarse a sí misma?
Con buena razón Huo Siqian la llamaba “zoquete descerebrada con pechos grandes” —Vete a la mierda —dijo Su Yu y luego la empujó a un costado.
Justo en ese momento, Huo Yanyan estaba adulando a Zhou Guangming, Su Yu un no la había hecho pagar `por lo que hizo.
Gracias al cielo que Huo Mian se encontraba bien, si ella resultaba herida por culpa de Huo Yanyan, él de inmediato le cortaría la lengua.
Esa bocona.
Luego de que la empujó, Su Yu se subió a su Lamborghini negro.
Wei Liao se sentó en el asiento del conductor.
—¿A dónde vamos?
¿a buscar a tu chica?
—dijo Wei Liao y luego sonrió.
Su Yu no respondió, se limitó a acelerar y el auto se alejó ruidosamente.
—¡Ahhhh!
Tanta velocidad asustó a Wei Liao.
Él sabía en que estaba pensando Su Yu, sin embargo, no podía estar completamente seguro, porque Su Yu era un hombre inconstante.
Huo Mian condujo hasta la casa de los padres de Lingling.
Quería dejar a su amiga en su propio departamento pero temía que esas personas fueran a buscar venganza.
Después de todo, el bastardo del novio de Lingling sabía donde vivía.
Cuando pasaron por una farmacia, ella compro algo de medicina para la resaca y se la dio a Lingling.
Cuando llegaron a la casa de sus padres, todo lo que Huo Mian dijo fue que Lingling estaba ebria.
Sus padres sabían que ellas eran cercanas así que no sospecharon de nada.
Huo Mian se quedó mirando a Zhu Lingling por un rato, y no se marchó hasta estar segura que Lingling estaba dormida y estable.
De vuelta a su hogar, ella fue bastante cuidadosa, sabía que esas personas no eran pan comido, era muy posible que ellos la acorralaran en el medio de la noche buscando venganza.
Las cosas parecían normales, pero cuanto más normales que eran, más le preocupaban.
A decir verdad, estaba extremadamente nerviosa.
Gracias al cielo Zhou Guangming se dio por vencido, de lo contrario, ¿de verdad se hubiera visto forzada a matarlo?
Por supuesto que no, no era estúpida.
No quería recibir pena de muerte por homicidio.
Todo en lo que podía pensar era que cuando las cosas llegaran a ese punto, Su Yu no solo se quedaría parado ahí sin hacer nada, ¿no es así?
Sin embargo, de ser posible le gustaría lidiar con ello por sí misma, no quería deberle finezas a nadie, en especial no a Su Yu, ya que sabía de los sentimientos de él hacia ella.
No sabía si sus sentimientos eran genuinos, o si solo estaba jugando.
Pero de cierta forma en verdad él gustaba de ella.
Sin embargo, a ella no le interesaba porque Qin Chu era el dueño de su corazón por completo.
Ya era las dos y media de la mañana cuando llegó a casa.
Luego de entrar, vio que las luces de la sala de estar estaban ligeramente encendidas, y Qin Chu estaba sentado ahí, con su chaqueta puesta, fumando.
—Regresaste.
Huo Mian se sentía aliviada gracias a su presencia.
—¿Dónde has estado?
—dijo Qin Chu, mirándola fijamente.
Su expresión era compleja.
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